Mostrando entradas con la etiqueta Política Internacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política Internacional. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de junio de 2019

Revolución (3) Tiananmen 1989, la revolución que sí existió










En este blog ya habíamos tratado hace cinco años (con el documental 'El hombre del tanque') la revolución civil que, durante siete semanas en 1989 llevó a centenares de miles de chinos, centralizados en Pekin y la plaza de Tiananmen pero no sólo allí, a reclamar reformas democráticas en el régimen comunista dirigido por Deng Xiao Ping, en un intento de que el país se uniera a la ola de apertura que vivía entonces Europa del Este.

Sin embargo, el brutal aplastamiento a sangre y fuego de la revuelta el día 4 de junio por parte del ejército además de la represión que sobre los participantes en las protestas siguió en las semanas siguientes, sirvieron no solo para conmocionar a los manifestantes sino a todo el país, dejándole en una sumisión total. El propio régimen comunista se encargaría en los años siguientes de crear el gran tabú, el ocultamiento y olvido forzado de lo que allí ocurrió. Aquellos hechos mostraron al mundo los excesos del comunismo chino e hicieron temblar los cimientos del régimen, haciéndole aún más cerrado y paranoico.

Ahora, tres décadas después, con China convertida en una de las grandes potencias mundiales nada en la plaza de Tiananmen recuerda aquellos acontecimientos. Los chinos han aceptado la falta de libertad a cambio del progreso económico, salvo en Hong Kong. Sus habitantes no quieren renunciar a su autonomía de pensamiento y acción, su rebeldía es el mejor homenaje a los miles de chinos que hace 30 años perdieron su vida y su libertad en la legendaria plaza pequinesa.

Un estupendo documental en dos partes dirigido por Ian McMillan (y emitido en La Noche Temática) nos lleva otra vez a aquellas semanas libertarias gracias a los testimonios de testigos presenciales y a la filtración sin precedentes de miles de documentos internos del Partido, conocidos como los Papeles de Tiananmen, para poder comprender la verdad sobre lo que sucedió en aquellas siete semanas de primavera.



Tiananmén: el pueblo contra el partido

La plaza de Tiananmen representa el poder absoluto. Todas las decisiones que afectan a la vida de 1.500 millones de ciudadanos chinos se toman aquí. En los años 80 la dictadura represiva del partido era cada día más cuestionada y en 1989, durante siete semanas, estudiantes de todas las universidades se manifestaron aquí, pedían reformas democráticas.





Tiananmén: el partido contra el pueblo

El 5 de junio de 1989, la imagen de un hombre deteniendo un batallón de tanques en Pekín, conmociona al mundo. 24 horas antes, la ciudad había sido testigo de escenas de un horror inimaginable. El Ejército Popular había rodeado la plaza de Tiananmen preparado para matar. Lo que había comenzado como una protesta pacífica de los estudiantes pidiendo libertad, había terminado siete semanas después en una matanza.
 

martes, 28 de mayo de 2019

Mujeres (21) Kurdistán, guerra de mujeres


El canal de televisión franco-alemán ARTE produjo en 2016 un documental titulado 'Kurdistán: chicas en la guerra’, dirigido por la francesa Mylene Sauloy. Se centra en la lucha militar e ideológica de las mujeres kurdas en Rohava, Shengal y Qandil, así como la historia del principio del movimiento de mujeres con el PKK. El documental siguen cómo bravas mujeres desde París a Sinjar tomaron las armas contra Daesh (Estado Islámico) para defender a su pueblo y han sido un elemento fundamental en la derrota de los yihadistas en la guerra siria. Un grupo de mujeres que se niegan a ser víctimas y se mantienen fuertes frente a otras mujeres que sí son víctimas.

domingo, 7 de octubre de 2018

Corrupción y Fraude (34) La fábrica rusa de mentiras

Fábrica de mentiras

El reportaje relata cómo el Kremlin vio en el espacio digital una decisiva arma de guerra para atacar a sus enemigos y cómo profesionales de la información se juegan sus vidas para desmontar estas mentiras. El nuevo telón de acero digital lanza una sistemática y premeditada campaña de desinformación contra Estados Unidos y Europa, para sembrar la discordia y la desconfianza en las democracias occidentales. Periodistas y activistas rusos luchan a diario contra la desinformación, mientras arriesgan sus vidas por criticar las tácticas del Kremlin.

Un supuesto soldado estadounidense disparando al Corán, entradas falsas en blogs contra Hillary Clinton, vídeos de inmigrantes que llaman al odio en Europa… Son algunos de los contenidos de esa campaña de desinformación. "Para Vladimir Putin es muy importante mostrar que en la UE, y especialmente en los países más importantes como Alemania, la situación es muy mala, que Europa está en crisis", señala Roman Dobrokhotov, editor de la revista de investigación digital Insider. "Nuestra labor consiste en explicar que la mayoría de las noticias que la gente ve en la televisión rusa son, en realidad, una especie de Hollywood ruso. Es todo falso de principio a fin".

Como él, otros jóvenes periodistas y activistas desmontan a diario la desinformación que difunde la conocida "fábrica de troles". Un ejército de expertos en técnicas de infiltración en las redes sociales, dirigido por el Kremlin y que genera cada día infinidad de noticias falsas contra intereses occidentales.

sábado, 10 de febrero de 2018

Cambio Climático (9) La verdad sigue siendo incómoda: la amenaza climática revisitada por Al Gore



En la década de los noventa sucedieron tres hechos fundamentales para la geopolítica mundial. Sucedieron muchos, claro, pero para mí estos tres son los más decisivos porque influyeron sobre el destino de las tres grandes hegemones mundiales. El primero, la caída de la Unión Soviética a finales de 1991, tras el carpetazo final de dieron Boris Yelstsin y Mikhail Gorbachev. El segundo ocurrió cuando el a la sazón presidente chino Deng Xiao Ping en el contexto de su 'viaje al sur' en la primavera de 1992 proclamó aquellas famosas palabras  

"enriquecerse es glorioso" 

con las que su país dejaba atrás la economía planificada comunista y abrazaba de facto la economía de mercado. Ello convertiría a su país en la 'fábrica del mundo' en los siguientes 25 años, sentando las bases de su actual éxito económico. Y también sus perniciosos efectos colaterales.

El tercero ocurría al final de la década, en las elecciones estadounidenses del año 2000, en aquel tongo encubierto con las tristemente papeletas butterfly de Florida y los oscuros manejos del gobernador de Florida Jeb Bush para la elección de su hermano, George W. Bush contra el vicepresidente de Bill Clinton, Al Gore.

Estas elecciones impidieron que tomara el poder del país más poderoso del mundo el primer presidente con una conciencia clara del cambio climático y un vasto conocimiento de las terribles consecuencias que ya se estaban mostrando por todo el mundo. En cambio lo hizo un neocon miserable que metió a su país en dos guerras brutales e injustas (al menos la de Irak) que costarían centenares de miles de víctimas y un coste económico de billones de dólares.

Lo que hubiera podido conseguir esa ucrónica Administración Gore nunca lo sabremos, pero podemos imaginar un vuelco de su país en las energías renovables que hubiera podido arrastrar al resto del mundo. Si hubiera sucedido el 11S desde luego la respuesta hubiera sido distinta y no se hubiera llevado a cabo la desastrosa invasión de Irak que comenzó a incendiar Oriente Medio. Pero bueno, todo esto es otra historia.

A cambio, Al Gore se volcó en la divulgación del pensamiento ecologista y la lucha contra el global warming, lo que se plasmaría en el documental 'An Incovenient Truth' (Una verdad incómoda) dirigido por Davis Guggenheim en 2006 y que conseguiría el Oscar al Mejor Documental de aquel año. Aquí lo tienen y después, por si no tienen tiempo para verlo entero, una interesante charla TED suya de aquel año.




Algo más de una década después de que aquel documental llevara el cambio climático al corazón de la cultura popular, con Trump retirando a Estados Unidos del Acuerdo por el Clima, Al Gore volvía a la palestra internacional para presentar 'Un inconvenient sequel: Truth to power' (Una secuela incómoda: la verdad al poder) dirigido en 2017 por Bonni Cohen y Jon Shenk.

En él comprobamos que los cambios climáticos que anunciaba en 2006 no sólo se han confirmado sino que se han visto superados por la realidad. Pero Gore continúa su incansable lucha, viajando por todo el mundo, mostrando los terribles consecuencias planetarias de los gases de efecto invernadero, atrayendo para la causa a otras personas, influyendo en los foros por la causa medioambiental y en la agenda político-climática internacional, poniendo todo de su parte para que no lleguemos a ese punto de no retorno en el que ya dé igual lo que hagamos para intentar evitar un colapso seguro.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Muros y Fronteras (10) Fronteras de alto coste

Fronteras de alto coste (Frontiéres: La grande illusion - Guillaume Pitron, 2016)

Los esfuerzos por blindar las fronteras del primer mundo constituyen un lucrativo negocio en alza. Las empresas armamentísticas y los traficantes de inmigrantes son los principales beneficiados. Miles de millones invertidos por los países ricos para 'protegerse' de los pobres que llaman a su puerta


Alambradas, perros guardianes, cámaras de vigilancia y la más sofisticada tecnología para disuadir a los inmigrantes. ¿Son eficaces esos dispositivos? ¿Cuánto cuesta la protección de nuestras fronteras? ¿Se puede detener la inmigración?. Son preguntas que plantea el documental ‘Fronteras de alto coste’ y que va respondiendo a través de las investigaciones realizadas durante un año en cuatro continentes.


La conclusión a la que llegan es clara: las fronteras se han convertido en un nuevo y gigantesco negocio para la industria del armamento, que incluso se expone en salones para captar nuevos clientes. ‘Aquí en Estados Unidos, el ejército compra menos, así que buscamos nuevas salidas a nuestros productos’, explica un industrial americano. Parecen enfrentarse a una guerra en la que el enemigo no es un soldado, sino un inmigrante clandestino.

La ciudad de Nogales, entre Arizona y Méjico está dividida por un muro que puede alcanzar los 10 metros. ‘Es de acero reforzado con hormigón. Tiene una estructura doble en el interior que lo hace muy difícil de seccionar’, explica un agente. En el sector de Tucson hay 416 kilómetros de frontera similar con 4.200 guardias fronterizos. Construir un muro de 12.000 kilómetros de toda la frontera terrestre norteamericana sería imposible de financiar, así que idearon las barreras virtuales: biometría, cámaras térmicas, radares y drones.

La estrella del mayor salón dedicado a la seguridad de las fronteras, que se celebra en Fénix, Arizona, es el dron ‘Quadcóptero’, totalmente autónomo. ‘En realidad se trata de tecnología militar aplicada a la seguridad nacional’, explica uno de los vendedores. El coste de cada dron es de 17 millones de dólares. Después de unos años de pruebas, el proyecto de barrera virtual de la frontera con Méjico ha resultado ser un fracaso que le ha costado al contribuyente más de mil millones de dólares.

Europa vive la crisis migratoria más grave desde el final de la segunda guerra mundial. Hombres, mujeres y niños luchan y se dejan la vida por entrar, mientras que Europa cierra sus fronteras. Una de las primeras barreras europeas que se construyó fue la de Melilla. Desde 2005 una valla de acero separa España de Marruecos con 650 guardias civiles vigilando los 11 kilómetros de muro, cuya remodelación costó 33 millones de euros.


Uno de los principales puntos de paso hacia el espacio Schengen a través de la isla de Lesbos es el puerto de Izmir, en Turquía. En el Khave Café se dan cita traficantes e inmigrantes que llegan hasta aquí después de un periplo de meses con sus pertenencias a cuestas. ‘Los refugiados son como un gran pastel. Los barqueros ganan mil dólares por cada inmigrante que llevan a Europa. Un barco son 5.000 dólares de beneficio en un solo día de trabajo’, explica un captador de inmigrantes para los traficantes que cobra de media 100 dólares por cada uno, ‘cuanto menos segura sea la frontera, más dinero se gana’, reconoce.

Según ‘The Migrant Files’, una investigación publicada en 2015 por periodistas europeos, la entrada de inmigrantes clandestinos a Europa habría generado en 15 años, un negocio de al menos 16.000 millones de euros.

jueves, 3 de agosto de 2017

Océanos (17) El monopolio de los océanos

El monopolio de los océanos 

El documental 'El monopolio del océano' es una producción alemana de 2016 dirigida por Max Mönch y Alexander Lahl que indaga en cómo los países costeros han ido reclamando la propiedad de los océanos para ampliar el control sobre los recursos pesqueros, energéticos u estratégicos de sus costas o islas. 



Actualmente se reconocen 200 millas náuticas de soberanía y aprovechamiento económico exclusivo, lo que lleva a países como China a emprender una disputa que implica a otros cinco países vecinos, ya que el país asiático se atribuye la soberanía de cerca del 90% del mar de China, por el que pasa anualmente un tráfico marítimo de 5 billones de euros en bienes y que se sospecha rico en recursos naturales. En los últimos dos años ha acelerado la construcción y equipamiento de siete islotes artificiales, dotados ya de pistas de aterrizaje y sistemas de defensa. Con los países pujando por sus propios intereses la polémica está servida y así lo demuestra este documental.



El monopolio del océano

¿A quién pertenecen los océanos? Jurídicamente a todos los estados costeros se les concede una plataforma continental que alcanza las 200 millas náuticas como zona económica exclusiva pero un estado puede reclamar su plataforma continental geológica además de la jurídica, siempre y cuando pueda aportar datos que lo demuestren en un plazo de diez años. Este límite de tiempo desencadenó una auténtica carrera por los océanos del planeta y la mayor adjudicación de tierras de la historia. Es aquí donde entraron en juego la ciencia y los geólogos, que son ellos los que determinan dónde terminan el lecho marino o la plataforma continental, hasta dónde llega la soberanía de un estado en el océano.

Francia es uno de los países que encabeza estas reclamaciones. Gracias a su pasado colonial, controla islas en casi cada océano del mundo. Todas y cada una de las islas pueden crear su propia zona económica. Por ejemplo, la Polinesia Francesa, en el Pacífico, solo este grupo de islas le reporta a Francia 4 millones de kilómetros cuadrados.

Las islas son una carta triunfal en la partida por controlar los océanos del mundo. En los años 80, Gran Bretaña quería declarar el peñón Rockall, en el Atlántico Norte, como isla. Para reclamar el territorio marítimo circundante, debía demostrar que era habitable. El desembarco de Rockall casi le costó la vida al aventurero Tom McClean, que terminó poniéndose a salvo y permaneció en la roca 40 días. Consiguió convertir el peñón en isla para su país.



Okinotorishima, es la isla más meridional de Japón. Es una motita en la inmensidad del océano. Pero la zona marítima que aporta es más grande que el propio Japón. Una enorme expansión territorial, que conlleva derechos soberanos sobre la pesca y otros recursos naturales. Pero este territorio se perderá si desaparece el arrecife. Kayanne, es especialista en coral, y ha hallado un método para criarlos a gran escala y mantener con vida el atolón. Este hombre es la gran esperanza de Japón en la carrera por reclamar los océanos del mundo.

Cinco naciones que limitan con el océano Glacial Ártico se encuentran en plena pugna por ampliar sus derechos soberanos respecto al Polo Norte: Dinamarca, Canadá, Estados Unidos, Noruega y Rusia. Todos quieren tanto territorio como sea posible. Se calcula que la zona contiene el 10% de las reservas petrolíferas del mundo.

La Comisión de Límites de la Plataforma Continental de Naciones Unidas, formada por 21 geólogos, decidirá quién será el propietario de los océanos. Pero, de sus 21 miembros, 19 provienen de países que han solicitado expansiones territoriales. ¿Cómo pueden ser objetivos cuando los intereses económicos y estratégicos están en juego? ¿Influyen los intereses nacionales en las decisiones de sus miembros?

viernes, 12 de mayo de 2017

Infancia (35) Infancia en guerra 10 Niños de Siria


Omar: "He visto lo que mucha gente ni se imagina, aviones, misiles, metralletas, tanques, he tenido mucho miedo."

Rojda: "Estaba en la escuela cuando bombardearon el edificio. Mi madre vino y nos escondimos lejos del Ejército sirio."

Hasan: "Mi mano está un poco torcida por la metralla en el cuello. Ahora suelo usar la mano izquierda para llevar el bidón de agua"

Omar: "Comenzamos a acostumbrarnos a la guerra, dormíamos, incluso, cuando los helicópteros bombardeaban nuestros refugios."

"En mis sueños voy a mi antiguo pueblo y veo los fantasmas de mis amigos. Los veo y veo gente que recibió disparos y todavía está viva y alguna con la cabeza cortada. Me despierto y no me puedo volver a dormir."


Infancia en guerra - Siria 

Esta entrada que hoy publicamos dentro de nuestra serie sobre la infancia comenzó a gestarse dentro de un post sobre la Gran Guerra Siria que estamos preparando desde hace tiempo, pero según íbamos acumulando información, reportajes, imágenes o testimonios decidimos crear una publicación específica en nuestra etiqueta sobre las infancias para recoger cómo la guerra está impactando sobre los niños sirios. 

Niños sometidos a un aprendizaje acelerado sobre lo peor del ser humano, preadolescentes que en breve tiempo han aprendido a diferenciar los distintos proyectiles y armas que les atacan o en qué zona caerá un obús solo con escuchar su disparo. 



Estos niños han nacido en el peor escenario, expuestos a una de las peores situaciones a las que puede verse sometido un ser humano: la guerra. Cuando estalló el conflicto, hace ya seis años, algunos de estos niños sirios aún no habían nacido mientras que otros tenían apenas uno o dos años, por lo que en su más tierna infancia tuvieron que dejar su casa, sus juguetes, su colegio, sus familias, sus amigos... Desde sus primeros días de vida les obligaron a perder su infancia.

En la guerra siria, entre bombas, disparos y explosiones mueren en silencio para el resto del mundo. Al menos 652 niños perdieron la vida en 2016 en sus hogares, en escuelas, hospitales, parques o en la calle, víctimas tanto de las fuerzas gubernamentales como de las milicias opositoras.

Según un informe de Unicef, más de 8 millones de niños necesitan ayuda humanitaria urgente, 5,8 millones siguen en Siria bajo el fuego de las bombas (12 veces más niños que en 2012) y 2,3 millones viven como refugiados en los países vecinos: Líbano, Jordania, Iraq, Turquía y Egipto. Los más vulnerables son los 2,8 millones que están en zonas de difícil acceso, incluyendo a 280.000 en 13 áreas que siguen sitiadas; su acceso a la ayuda es prácticamente nulo.

Hoy sus miradas reflejan el sentimiento de crecer en una guerra, sin patria ni hogar. Con las consecuencias de actos inhumanos que los convierten en las principales víctimas de esta situación. Porque tras cada mirada se esconde un niño con una historia con la que deberá cargar toda su vida. Están aquellos que se han quedado completamente solos o a cargo de sus hermanos a pesar de su corta edad, también aquellos quienes han perdido a su padre por lo que corren el riesgo de convertirse en apátridas ya que las madres sirias no pueden dar su nacionalidad a los hijos de su sangre, nacidos en el exilio. Desamparo y desolación, que ellos interiorizan como pueden.




Infancia robada

Seis años después del estallido del conflicto, muchos viven en campos de refugiados en Jordania, Líbano o Turquía que no dan abasto, donde las condiciones están lejos de ser las adecuadas para quienes llegan allí huyendo de la guerra. Otros muchos siguen viviendo en zonas de guerra en un país en constante conflicto, intentando escapar de ciudades destruidas en las que un día su vida se pareció a la de cualquier otro niño.

Estos niños estarán marcados para el resto de su vida con consecuencias terribles para su salud, su bienestar y su futuro
. La magnitud del sufrimiento no tiene precedentes. Miles de niños sirios sufren ataques a diario, sus vidas han dado un vuelco, son víctima de las armas, pero también del hambre, la desnutrición y las enfermedades. Según recoge Save the Children en su informe 'Childhood under siege', en un estudio realizado por la Sociedad Médica Sirio-Americana, de 560 muertes en zonas sitiadas, un 46,6% eran menores de 14 años. Muchas de las muertes se deben a causas evitables como la ingesta accidental de veneno mientras buscan comida, la falta de cuidados médicos de emergencia, la escasez de medicamentos básicos, complicaciones durante el parto y en áreas bajo asedio continuo, malnutrición crónica y deshidratación.



Niños soldados

Como si todas estas atrocidades a las que se ven expuestos como sujetos pasivos de esta guerra fuesen pocas, está también muy documentado el uso de niños como combatientes. Según el citado informe de Save the Children, un total de 362 casos de reclutamiento de menores habían sido verificados en abril del año 2016. Una triste y cruel realidad que podemos ver reflejada en vídeos distribuidos por los propios grupos en los que busca captar a más niños y jóvenes enseñándole la experiencia de otros en su misma condición. 

Además, a la mayoría se les convenció para el combate por un sueldo de aproximadamente trescientos sesenta euros mensuales, cantidad suficiente para disuadir a las familias a alistar a sus hijos e hijas, en situaciones de extrema pobreza. En otros casos los menores se alistan voluntariamente en grupos insurgentes para combatir con sus propias manos y así vengar las muertes de sus familiares o amigos.


Daesh y sus niños armados

El caso más preocupante en el uso de niños combatientes es el de Daesh, tanto por el número de niños secuestrados como por el desvarío de su ideología, que cuenta con la existencia de centros de entrenamiento en zonas rurales de Alepo, Raqqa y Dayr al Zawr donde entrenan militarmente al menos a 124 menores de entre 10 y 15 años. Además, se han verificado 18 casos de niños de hasta siete años de edad combatiendo. Niños en primera línea de combate, niños espías, niños francotiradores, niños enfermeros y niños dedicados a tareas logísticas o transporte de municiones.

Pero hay más, los niños son también reclutados para el terrorismo suicida. Tras su adoctrinamiento, por su fácil manipulación y sin que hayan llegado a elaborar una idea certera sobre la muerte, estos chicos y chicas se ven abocados al final precipitado de sus cortas vidas. Estos entrenamientos para la guerra se ven favorecidos por su alta tolerancia a la violencia ambiental y cotidiana, el odio y la falta de expectativas adecuadas a sus necesidades.



La situación de las niñas es de extrema gravedad ya que la violencia sexual contra las menores en las zonas controladas por Daesh es cada vez mayor. Las niñas son muy vulnerables, sufriendo matrimonios forzados con los combatientes; aquellas de otras minorías étnicas y religiosas como las yazidíes, siguen siendo secuestradas y vendidas para ser utilizadas como esclavas sexuales.

Una niñez sin educación

Siria poseía un sólido sistema educativo antes de la guerra con una escolarización de casi el 100 % de los niños en edad escolar primaria y del 70 % de los niños en edad escolar secundaria. De acuerdo con el censo del año 2004, la tasa de alfabetización en Siria era del 79,6 %: el 86 % de los hombres y el 73,6 % de las mujeres estaban alfabetizados. En 2002, se declaró la educación obligatoria y gratuita desde el primero hasta el noveno grado. En 2016, UNICEF informó que 2,1 millones de niños en Siria y 700.000 niños sirios refugiados no tienen acceso a la educación. En 2016 había un total de 80.000 niños refugiados en Jordania que no iban al colegio (HRW).

La destrucción deliberada de centros educativos es una característica que ha marcado el conflicto armado desde el principio. Las escuelas pueden ser vistas como personificaciones de la autoridad estatal; en consecuencia, los actores no estatales las ven como objetivos militares legítimos y a su vez, el propio régimen sirio y a sus aliados rusos han realizado docenas de ataques sobre escuelas situadas en zonas controladas por grupos opositores. Siria se ha visto muy afectada por ataques relacionados con la educación o la sanidad, que incluyen ataques a estudiantes, maestros y hospitales, asesinatos selectivos y secuestros.

Desde el inicio del conflicto más de la cuarta parte de las escuelas sirias han sido dañadas, destruidas o utilizadas como refugios por personas desplazadas internamente (PDI) pero también como lugares de detención arbitraria y tortura. Sin un final del conflicto a la vista, se teme que la crisis dé lugar a una 'generación perdida' de niños, que no podrán cubrir sus necesidades básicas ni acceder a la educación. Las escuelas no constituyen ya el espacio para crecer, aprender o jugar, sino que se han convertido en lugares vulnerados por el adoctrinamiento, el sufrimiento y la muerte.

¿Una generación perdida?

La violencia, el desplazamiento, la muerte de seres queridos, la visión de acciones terroríficas, la desnutrición e incluso los abusos y la tortura, pasan y pasarán factura a los menores sirios, perjudicándoles seriamente de cara al futuro. Las consecuencias en adolescentes son más graves, con trastornos agresivos y uso de drogas como vía de escape. La situación de las niñas es más difícil de valorar, pues tienden a permanecer en casa. En cualquier caso, las secuelas pueden ser muy duraderas y perjudicar el futuro desarrollo personal y profesional de varias generaciones.

Como señala Jan Egeland, Secretario General del Norwegian Refugee Council, "las consecuencias del colosal abuso de los derechos de los niños y niñas en Siria podría sobrevivir a la propia guerra durante décadas. ¿Cómo podemos esperar que crezcan respetando y defendiendo el derecho internacional cuándo éste les ha fallado en el momento que más lo necesitaban?"

Más de seis años han pasado ya desde el inicio de la guerra siria, en una zona en constante conflicto en la que su población resiste con una capacidad asombrosa, pero donde las vulnerabilidades siguen siendo muy altas, sobre todo para la infancia. Pero a pesar de todo los niños sirios corren, ríen, juegan.. viven como lo que son, niños, aunque la guerra les esté arrebatando su infancia y eso nadie pueda devolvérselo.






Los niños de Alepo han reconquistado a golpe de carcajada las calles reivindicando su espacio de juego. Los menos afortunados, se han convertido en niños trabajadores. Salen de cumplir cinco años de condena entre los muros del hogar, sentenciados por el miedo de sus padres a que un obús, una bomba o una bala les quite la vida. Como el resto de los niños del mundo, se dedican a jugar a ser adultos imitando a los que les rodean. A diferencia del resto de niños del mundo, están ansiosos por pisar un aula. Los que rondan los 10 años tenían cinco cuando estalló la guerra.


Como Mohamed que se dedica a vender algodones de azúcar por 20 céntimos de euro a aquellos curiosos que se han acercado a ver la fortaleza de Alepo. Las risas de Mohamed y sus algodones de colores no pegan en absoluto con los edificios derruidos a sus espaldas. Pero este nuevo ejército de pequeños trabajadores de metro y medio ya es parte del paisaje.



A cuatro pasos de allí, Munir, también de 10 años, juega con un amigo. En la mano derecha sujeta un palo con el que remueve la tierra. En la izquierda, una paloma muerta. Juega a los enterradores. Ha bajado al parque de debajo de su casa, que, a falta de tierra donde enterar a los muertos, se ha convertido en un improvisado cementerio. “La paloma se murió, así que vamos a enterrarla”. Munir pone todo el empeño en cavar un agujero entre dos tumbas. Algo que no parece chocar a los transeúntes. Y algo que seguramente ha visto hacer tantas veces a los mayores desde su balcón.


Un poco más lejos juega también Fátima, misma generación y desplazada del barrio al Sukkari. Las gruesas lonas con el sello de la ONU son multiuso en Siria. Sirven como funda para proteger los coches, se cuelgan entre edificios para proteger a los viandantes de la vista de los francotiradores, de techo para los tenderetes de tabaco, cortinas para las casas cuyas ventanas han sido reventadas y muchas otras utilidades. Entre ellas para hacer trajes de muñecas.

Un grupo de niños del mismo tamaño que Mohamed, Munir y Fátima, juega también en uno de los barrios más castigados por los últimos combates. Lo hacen a armados y soldados, versión actualizada de cacos y policías. Al menos ya no recogen casquillos calientes de proyectiles para su colección ni se pelean por si la deflagración que sonó era de tal o tal calibre. “Son el futuro” dicen orgullosos los abuelos. Y pesar de los traumas de guerra, los más pequeños vuelven a sonreír en las calles.