viernes, 30 de junio de 2017

Arquitectura y vivienda (7) Jujol y Gaudí, dos genios de la arquitectura

'Jujol-Gaudí, dos genios de la arquitectura'

Jujol fue el principal colaborador de Gaudí y su trabajo se puede ver en la fachada de la Casa Batlló, los balcones de la Pedrera o los bancos del Parc Güell de Barcelona pero su aportación no ha sido reconocida de la misma manera. ¿Eclipsó Gaudí la carrera de Jujol? ¿La descubrió? ¿La influyó?. 'Imprescindibles' analiza el trabajo de ambos junto y partir del testimonio de expertos en arquitectura y estudiosos jujolianos y gaudinianos, se da a conocer lo que ambos representan para la arquitectura catalana.

El documental 'Jujol-Gaudí, dos genios de la arquitectura', dirigido por Luis Campo Vidal, tiene como hilo conductor la comparativa entre estos dos referentes del Modernismo catalán. Dos genios coetáneos que desarrollaron lenguajes propios y únicos (llamados 'gaudiniano' y 'jujoliano'), al margen de las corrientes estéticas. Dos mentes brillantes que colaboraron en las obras más emblemáticas, entre ellas, Casa Batlló, Pedrera, Parc Güell, Colonia Güell y la Sagrada Familia y que anticiparon el camino de la arquitectura moderna.
Este film descubre las obras más destacadas de Jujol en solitario, algunas prácticamente desconocidas hasta ahora: la Casa Bofarull, el Teatre Metropol, Can Negre, la Torre de la Creu, Vistabella, Can Camprubí (la Casa de las Rosas), Mas Carreras, en la Colonia Güell, Església del Pi, Bellesguard… Así hasta 20 edificios y trabajos hechos por el artista tarraconense. 

El documental recorre Barcelona, Sant Joan Despí y Tarragona, e incluye testimonios de expertos como Josep María Jujol (junior), los arquitectos Josep Llinàs y Oriol Bohigas; el artista y filósofo Perejaume; Juan José Lahuerta, jefe de colecciones del MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña); Carlos Flores, arquitecto e historiador; Montserrat Duran, historiadora de Arte y Archivera de Sant Joan Despí; Toshiaki Tange, arquitecto y presidente del Centre d’Estudis Gaudinistes, y la dibujante Pilarín Bayés.

Les dejamos ahora con esta visita guiada en formato documental para disfrutar de un recorrido por las marsvillosas obras de Jujol y Gaudí, dos genios de la arquitectura.
    

viernes, 23 de junio de 2017

Animales (52) Luz en la Tierra

Es en los documentales de David Attenborough cuando el Juez Roy Bean más se aberra del doblaje en la televisión pública española, más aún en el género documental. Al menos tenemos su bonhomía y su eterna mirada emocionada ante las maravillas naturales de nuestro planeta.

En esta ocasión viaja por el mundo en otro impactante documental de la BBC sobre la bioluminiscencia, los increíbles seres lumínicos que pueblan distintos ecosistemas naturales. Maravillosa luz en la Tierra que debido a la presión humana cada vez luce menos. Disfrutemos de su existencia a través de los ojos y el corazón de nuestro indispensable David. Life that glows.







En el mar y en tierra firme, seres vivos de muchas clases han desarrollado la capacidad de emitir luz de formas extraordinarias. Con las cámaras y tecnologías más avanzadas, estamos empezando a conocer la vida de los seres luminosos. Los seres luminosos, criaturas con su propia luz interior, nos encantan y nos asombran.

Cualquiera que haya visto una luciérnaga o un gusano resplandeciente no puede dejar de caer bajo su hechizo. El mar en la noche brilla, como millones de plancton luminosos revelan las formas de los delfines, peces y ballenas en un espectáculo de luz verdaderamente espectacular y mágico. Pero, ¿Por qué los animales producen luz propia?

Durante siglos, sólo hemos podido maravillarnos con el misterio de la bioluminiscencia, ahora en cambio podemos comenzar a revelar la increíble verdad acerca de las criaturas vivientes con luces. Sir David Attenborough es nuestro guía mientras nos aventuramos en un mundo que describe como "completamente diferente a la nuestro".

miércoles, 14 de junio de 2017

Odio (7) La Haine: el odio según Mathieu Kassovitz


"Esta la historia de un hombre que cae de un edificio de 50 pisos. Para tranquilizarse mientras cae al vacío, no para de decirse: hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien..."

Así comienza la película que hoy publicamos en otra entrada de nuestro ciclo de cine europeo así como otro post de nuestro vocabulario fundamental sobre el odio. En 1995 el director y actor francés Mathieu Kassovitz mostraba la guerra de clases en las banlieues (barrios periféricos) parisinas con una película poderosa y despiadada que sacudió las conciencias de la acomodada sociedad francesa, que ignoraba sistemáticamente las demandas de sus ciudadanos más desfavorecidos.

Kassovitz y el excelente elenco de actores de este film  (entre ellos el siempre brillante Vincent Cassel en el papel del siempre irascible Vinz) mostraban un desolador retrato de los suburbios urbanos de los 90’ pero bien podría describir la realidad actual, a la que habría que añadir el siniestro componente del terrorismo yihadista, tan presente en nuestros días y que por aquel entonces aún no se había manifestado. Los conflictos sociales, la desigualdad, el paro y la falta de oportunidades, todos ellos son los vectores que alimentan el odio y la rabia latentes que llevan décadas germinando y que convulsionan la sociedad gala en estallidos de violencia cada vez más frecuentes.

'La Haine' relata 19 horas desesperadas en la vida de tres amigos en un deprimida banlieu a las afueras de Paris. Vinz, Saïd y Hubert, un judío, un negro y un árabe que, enfrentados a una vida sin futuro, poco más tienen que hacer que vagabundear por su barrio, malgastando las horas de sus días, rumiando su frustración, mostrando su hostilidad contra todo el que se cruza en su camino.

Tras una revuelta popular que desemboca en enfrentamientos con la policía y que dejado el barrio y sus corazones envueltos en llamas, Abdel, un buen amigo suyo, ha sufrido una fuerte paliza de la policía y está en coma. Vinz, que ha encontrado una pistola perdida tirada en el suelo, quiere venganza. Mientras tanto, Hubert no para de decir que "la haine attire la haine!", el odio lleva al odio...

Tanta vigencia sigue teniendo esta película (ya un clásico indiscutible del cine francés), que en 2005 a los diez años de su primera proyección, se presentó el documental 'Les dix ans de La Haine' (Los diez años de El Odio) dirigido por Benjamin Geffroy. Centrado en entrevistas al director, productor y actores de la película que retrataban el inquietante contexto social que se vivía en Francia una década antes y cómo pensaron mostrarlo en la película, así como las dificultades del rodaje y cómo consiguieron superarlas. Aquí mismo se lo ofrecemos:



En 2015 y quizá espoleado por los atentados en la revista Charlie Hebdo, Kassovitz mostró su deseo de rodar una secuela de este film; suponemos que todo lo que ha sucedido después no habrá hecho más que reafirmarle en su idea. Porque entonces como ahora, en la sociedad francesa sigue existiendo una tensa realidad que avisa que 'hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien... pero lo importante no es la caída, sino el aterrizaje'. Y quién sabe cuán lejos, o no, estemos de tocar fondo. Aquí tienen, 'La Haine', disfrutenla. 

viernes, 19 de mayo de 2017

Amor (24) Suecia, amor e individualismo



"Los suecos han perdido las habilidades de la socialización. Al final de la independencia no está la felicidad, está el vacío de la vida, la insignificancia de la vida y un aburrimiento absolutamente inimaginable". Zygmunt Bauman (sociólogo) 

Introducción

Nos abrazamos. Nos besamos. Nos tocamos. Nos ayudamos. Nos acompañamos. Podríamos decir, incluso, que nuestra predisposición a relacionarnos es algo inherente al ser humano. Pues no lo es, al menos no en todos lados. Hablemos de Suecia. Allí uno de cada dos suecos vive solo. Uno de cada cuatro suecos muere solo… y nadie reclama su cuerpo.  

La persecución del ideal de independencia, que se inició con un manifiesto político en 1972 elaborado durante el gobierno de Olof Palme, apostaba por despegarse de las estructuras familiares anticuadas y buscar la independencia. Alcanzar 'el valor más sueco de todos' que, a simple vista, parece haberse conseguido. Sin embargo, los resultados ¿son los esperados?. 

La idea comenzó a gestarse con el propósito de que ningún adulto dependiera económicamente de algún familiar. "El principio es muy simple: cada individuo debe sentirse como un ente autónomo y no como un apéndice de su cuidador. Y para lograrlo hace falta crear las condiciones económicas y sociales. Y a partir de ahora solo las relaciones auténticas nos mantendrían unidos". La decisión en manos de cada persona. 

Modelo sueco: ¿El ideal?

El tópico define a Suecia como un modelo de sociedad avanzada con una elevada calidad de vida, según la ONU es uno de los países con menor nivel de pobreza en el mundo y con una distribución de la riqueza más igualitaria.. Pero, ¿es realmente un país feliz? ¿Es posible que la población más autónoma e independiente del mundo esté insatisfecha?. La persecución de esa independencia parecía absolutamente lógica, sin embargo, los suecos, en su afán de conquistarla, parecen haber llevado la idea al extremo. 

'La teoría sueca del amor'

Ser individuos en sociedad es el dilema que plantea el documental que presentamos hoy: ‘La teoría sueca del amor’. "Lo cierto es que en el mundo occidental puedes ocuparte de ti mismo como si fueras el proyecto más importante del mundo", comienza el film dirigido por el italiano Erik Galdini en 2015. Centrar la atención en ti mismo y focalizar para alcanzar tus propios logros. Propios. Así, sin la necesidad de pedir ayuda o favores, el contacto humano queda reducido a la mínima expresión. 

Una de las primeras consecuencias que podemos ver reflejadas en el documental ha sido el creciente número de mujeres que acuden a los bancos de esperma para tener hijos sin necesidad de mantener una relación. El banco de esperma más grande del mundo, una empresa danesa, envía por correo el líquido seminal para su aplicación casera. Las mujeres suecas son sus mejores clientes. La actividad de esta compañía sigue creciendo y el dueño de la firma se pregunta: "¿Dónde estará el hombre en el futuro?". 

Pero hay más, una agencia estatal se ocupa de buscar a los familiares de los fallecidos a los que nadie reclama. "Se pasaría el día solo ante el ordenador, ordenando transferencias entre sus propias cuentas. Me pregunto cómo es que somos tan infelices si nadamos en la abundancia. No tienes a nadie que te abrace mientras lloras, solo un formulario que rellenar", dice una de las trabajadoras de este organismo. "La soledad está en alza. El ansia de independencia nos ha deslumbrado", se lamenta. 

Además, el film nos presenta la gran dicotomía de los refugiados. Por un lado, son acogidos en Suecia pero después de solo unos días en el país se preguntan desconcertados "¿dónde están los suecos? No hay manera de conocerlos". Nhela, una mujer de origen sirio, enseña a los recién llegados cómo deben comportarse en su nueva casa. "Los suecos pueden estar casados, vivir en pareja sin estarlo o estar juntos, pero viviendo separados", les explica a estas mujeres y hombres que, según se expone, tardan una media de siete años en encontrar trabajo y el mismo tiempo en integrarse en la sociedad.

La necesidad de sentir 

'La teoría sueca del amor' revela también a aquellos que continúan en la búsqueda de la cercanía con los demás, la integración. Grupos que se han ido a vivir a los bosques en comunidad, batidas de voluntarios que buscan a personas desaparecidas todos los fines de semana (se registra un elevado índice de suicidios) y la historia del doctor Erichssen, un cirujano sueco hoy en un hospital de campaña en Etiopía – "aquí he encontrado un sentido a la vida"-. 

Un documental que reflexiona sobre cómo una vida segura y fácil puede convertirse en una existencia vacía y solitaria.


viernes, 12 de mayo de 2017

Infancia (35) Infancia en guerra 10 Niños de Siria


Omar: "He visto lo que mucha gente ni se imagina, aviones, misiles, metralletas, tanques, he tenido mucho miedo."

Rojda: "Estaba en la escuela cuando bombardearon el edificio. Mi madre vino y nos escondimos lejos del Ejército sirio."

Hasan: "Mi mano está un poco torcida por la metralla en el cuello. Ahora suelo usar la mano izquierda para llevar el bidón de agua"

Omar: "Comenzamos a acostumbrarnos a la guerra, dormíamos, incluso, cuando los helicópteros bombardeaban nuestros refugios."

"En mis sueños voy a mi antiguo pueblo y veo los fantasmas de mis amigos. Los veo y veo gente que recibió disparos y todavía está viva y alguna con la cabeza cortada. Me despierto y no me puedo volver a dormir."


Infancia en guerra - Siria 

Esta entrada que hoy publicamos dentro de nuestra serie sobre la infancia comenzó a gestarse dentro de un post sobre la Gran Guerra Siria que estamos preparando desde hace tiempo, pero según íbamos acumulando información, reportajes, imágenes o testimonios decidimos crear una publicación específica en nuestra etiqueta sobre las infancias para recoger cómo la guerra está impactando sobre los niños sirios. 

Niños sometidos a un aprendizaje acelerado sobre lo peor del ser humano, preadolescentes que en breve tiempo han aprendido a diferenciar los distintos proyectiles y armas que les atacan o en qué zona caerá un obús solo con escuchar su disparo. 



Estos niños han nacido en el peor escenario, expuestos a una de las peores situaciones a las que puede verse sometido un ser humano: la guerra. Cuando estalló el conflicto, hace ya seis años, algunos de estos niños sirios aún no habían nacido mientras que otros tenían apenas uno o dos años, por lo que en su más tierna infancia tuvieron que dejar su casa, sus juguetes, su colegio, sus familias, sus amigos... Desde sus primeros días de vida les obligaron a perder su infancia.

En la guerra siria, entre bombas, disparos y explosiones mueren en silencio para el resto del mundo. Al menos 652 niños perdieron la vida en 2016 en sus hogares, en escuelas, hospitales, parques o en la calle, víctimas tanto de las fuerzas gubernamentales como de las milicias opositoras.

Según un informe de Unicef, más de 8 millones de niños necesitan ayuda humanitaria urgente, 5,8 millones siguen en Siria bajo el fuego de las bombas (12 veces más niños que en 2012) y 2,3 millones viven como refugiados en los países vecinos: Líbano, Jordania, Iraq, Turquía y Egipto. Los más vulnerables son los 2,8 millones que están en zonas de difícil acceso, incluyendo a 280.000 en 13 áreas que siguen sitiadas; su acceso a la ayuda es prácticamente nulo.

Hoy sus miradas reflejan el sentimiento de crecer en una guerra, sin patria ni hogar. Con las consecuencias de actos inhumanos que los convierten en las principales víctimas de esta situación. Porque tras cada mirada se esconde un niño con una historia con la que deberá cargar toda su vida. Están aquellos que se han quedado completamente solos o a cargo de sus hermanos a pesar de su corta edad, también aquellos quienes han perdido a su padre por lo que corren el riesgo de convertirse en apátridas ya que las madres sirias no pueden dar su nacionalidad a los hijos de su sangre, nacidos en el exilio. Desamparo y desolación, que ellos interiorizan como pueden.




Infancia robada

Seis años después del estallido del conflicto, muchos viven en campos de refugiados en Jordania, Líbano o Turquía que no dan abasto, donde las condiciones están lejos de ser las adecuadas para quienes llegan allí huyendo de la guerra. Otros muchos siguen viviendo en zonas de guerra en un país en constante conflicto, intentando escapar de ciudades destruidas en las que un día su vida se pareció a la de cualquier otro niño.

Estos niños estarán marcados para el resto de su vida con consecuencias terribles para su salud, su bienestar y su futuro
. La magnitud del sufrimiento no tiene precedentes. Miles de niños sirios sufren ataques a diario, sus vidas han dado un vuelco, son víctima de las armas, pero también del hambre, la desnutrición y las enfermedades. Según recoge Save the Children en su informe 'Childhood under siege'en un estudio realizado por la Sociedad Médica Sirio-Americana, de 560 muertes en zonas sitiadas, un 46,6% eran menores de 14 años. Muchas de las muertes se deben a causas evitables como la ingesta accidental de veneno mientras buscan comida, la falta de cuidados médicos de emergencia, la escasez de medicamentos básicos, complicaciones durante el parto y en áreas bajo asedio continuo, malnutrición crónica y deshidratación.



Niños soldados

Como si todas estas atrocidades a las que se ven expuestos como sujetos pasivos de esta guerra fuesen pocas, está también muy documentado el uso de niños como combatientes. Según el citado informe de Save the Children, un total de 362 casos de reclutamiento de menores habían sido verificados en abril del año 2016. Una triste y cruel realidad que podemos ver reflejada en vídeos distribuidos por los propios grupos en los que busca captar a más niños y jóvenes enseñándole la experiencia de otros en su misma condición. 

Además, a la mayoría se les convenció para el combate por un sueldo de aproximadamente trescientos sesenta euros mensuales, cantidad suficiente para disuadir a las familias a alistar a sus hijos e hijas, en situaciones de extrema pobreza. En otros casos los menores se alistan voluntariamente en grupos insurgentes para combatir con sus propias manos y así vengar las muertes de sus familiares o amigos.


Daesh y sus niños armados

El caso más preocupante en el uso de niños combatientes es el de Daesh, tanto por el número de niños secuestrados como por el desvarío de su ideología, que cuenta con la existencia de centros de entrenamiento en zonas rurales de Alepo, Raqqa y Dayr al Zawr donde entrenan militarmente al menos a 124 menores de entre 10 y 15 años. Además, se han verificado 18 casos de niños de hasta siete años de edad combatiendo. Niños en primera línea de combate, niños espías, niños francotiradores, niños enfermeros y niños dedicados a tareas logísticas o transporte de municiones.

Pero hay más, los niños son también reclutados para el terrorismo suicida. Tras su adoctrinamiento, por su fácil manipulación y sin que hayan llegado a elaborar una idea certera sobre la muerte, estos chicos y chicas se ven abocados al final precipitado de sus cortas vidas. Estos entrenamientos para la guerra se ven favorecidos por su alta tolerancia a la violencia ambiental y cotidiana, el odio y la falta de expectativas adecuadas a sus necesidades.



La situación de las niñas es de extrema gravedad ya que la violencia sexual contra las menores en las zonas controladas por Daesh es cada vez mayor. Las niñas son muy vulnerables, sufriendo matrimonios forzados con los combatientes; aquellas de otras minorías étnicas y religiosas como las yazidíes, siguen siendo secuestradas y vendidas para ser utilizadas como esclavas sexuales.

Una niñez sin educación

Siria poseía un sólido sistema educativo antes de la guerra con una escolarización de casi el 100 % de los niños en edad escolar primaria y del 70 % de los niños en edad escolar secundaria. De acuerdo con el censo del año 2004, la tasa de alfabetización en Siria era del 79,6 %: el 86 % de los hombres y el 73,6 % de las mujeres estaban alfabetizados. En 2002, se declaró la educación obligatoria y gratuita desde el primero hasta el noveno grado. En 2016, UNICEF informó que 2,1 millones de niños en Siria y 700.000 niños sirios refugiados no tienen acceso a la educación. En 2016 había un total de 80.000 niños refugiados en Jordania que no iban al colegio (HRW).

La destrucción deliberada de centros educativos es una característica que ha marcado el conflicto armado desde el principio. Las escuelas pueden ser vistas como personificaciones de la autoridad estatal; en consecuencia, los actores no estatales las ven como objetivos militares legítimos y a su vez, el propio régimen sirio y a sus aliados rusos han realizado docenas de ataques sobre escuelas situadas en zonas controladas por grupos opositores. Siria se ha visto muy afectada por ataques relacionados con la educación o la sanidad, que incluyen ataques a estudiantes, maestros y hospitales, asesinatos selectivos y secuestros.

Desde el inicio del conflicto más de la cuarta parte de las escuelas sirias han sido dañadas, destruidas o utilizadas como refugios por personas desplazadas internamente (PDI) pero también como lugares de detención arbitraria y tortura. Sin un final del conflicto a la vista, se teme que la crisis dé lugar a una 'generación perdida' de niños, que no podrán cubrir sus necesidades básicas ni acceder a la educación. Las escuelas no constituyen ya el espacio para crecer, aprender o jugar, sino que se han convertido en lugares vulnerados por el adoctrinamiento, el sufrimiento y la muerte.

¿Una generación perdida?

La violencia, el desplazamiento, la muerte de seres queridos, la visión de acciones terroríficas, la desnutrición e incluso los abusos y la tortura, pasan y pasarán factura a los menores sirios, perjudicándoles seriamente de cara al futuro. Las consecuencias en adolescentes son más graves, con trastornos agresivos y uso de drogas como vía de escape. La situación de las niñas es más difícil de valorar, pues tienden a permanecer en casa. En cualquier caso, las secuelas pueden ser muy duraderas y perjudicar el futuro desarrollo personal y profesional de varias generaciones.

Como señala Jan Egeland, Secretario General del Norwegian Refugee Council, "las consecuencias del colosal abuso de los derechos de los niños y niñas en Siria podría sobrevivir a la propia guerra durante décadas. ¿Cómo podemos esperar que crezcan respetando y defendiendo el derecho internacional cuándo éste les ha fallado en el momento que más lo necesitaban?"

Más de seis años han pasado ya desde el inicio de la guerra siria, en una zona en constante conflicto en la que su población resiste con una capacidad asombrosa, pero donde las vulnerabilidades siguen siendo muy altas, sobre todo para la infancia. Pero a pesar de todo los niños sirios corren, ríen, juegan.. viven como lo que son, niños, aunque la guerra les esté arrebatando su infancia y eso nadie pueda devolvérselo.






Los niños de Alepo han reconquistado a golpe de carcajada las calles reivindicando su espacio de juego. Los menos afortunados, se han convertido en niños trabajadores. Salen de cumplir cinco años de condena entre los muros del hogar, sentenciados por el miedo de sus padres a que un obús, una bomba o una bala les quite la vida. Como el resto de los niños del mundo, se dedican a jugar a ser adultos imitando a los que les rodean. A diferencia del resto de niños del mundo, están ansiosos por pisar un aula. Los que rondan los 10 años tenían cinco cuando estalló la guerra.


Como Mohamed que se dedica a vender algodones de azúcar por 20 céntimos de euro a aquellos curiosos que se han acercado a ver la fortaleza de Alepo. Las risas de Mohamed y sus algodones de colores no pegan en absoluto con los edificios derruidos a sus espaldas. Pero este nuevo ejército de pequeños trabajadores de metro y medio ya es parte del paisaje.



A cuatro pasos de allí, Munir, también de 10 años, juega con un amigo. En la mano derecha sujeta un palo con el que remueve la tierra. En la izquierda, una paloma muerta. Juega a los enterradores. Ha bajado al parque de debajo de su casa, que, a falta de tierra donde enterar a los muertos, se ha convertido en un improvisado cementerio. “La paloma se murió, así que vamos a enterrarla”. Munir pone todo el empeño en cavar un agujero entre dos tumbas. Algo que no parece chocar a los transeúntes. Y algo que seguramente ha visto hacer tantas veces a los mayores desde su balcón.


Un poco más lejos juega también Fátima, misma generación y desplazada del barrio al Sukkari. Las gruesas lonas con el sello de la ONU son multiuso en Siria. Sirven como funda para proteger los coches, se cuelgan entre edificios para proteger a los viandantes de la vista de los francotiradores, de techo para los tenderetes de tabaco, cortinas para las casas cuyas ventanas han sido reventadas y muchas otras utilidades. Entre ellas para hacer trajes de muñecas.

Un grupo de niños del mismo tamaño que Mohamed, Munir y Fátima, juega también en uno de los barrios más castigados por los últimos combates. Lo hacen a armados y soldados, versión actualizada de cacos y policías. Al menos ya no recogen casquillos calientes de proyectiles para su colección ni se pelean por si la deflagración que sonó era de tal o tal calibre. “Son el futuro” dicen orgullosos los abuelos. Y pesar de los traumas de guerra, los más pequeños vuelven a sonreír en las calles.

jueves, 27 de abril de 2017

Fundamentalismo (17) Crímenes de honor, fundamentalismo de familia

"Preparé mi pistola y me llevé a mi hija. En ese momento mi sobrino abrió la puerta y la sacó del coche con tanta fuerza que hasta le rompió la pierna y entonces empezamos a dispararle (...) Cuando la esposa o la hija de uno comete un error de naturaleza sexual, todo el mundo chismorrea: mira, ese es el marido o el padre de esa puta”.

"Me desgarraron los muslos y el vientre. Todo mi ser y todos mis miembros estaban ensangrentados; eran varios sobre mí. (...)  Uno de ellos, un monstruo, me lanzó sobre su hombro como un animal de matadero y me arrastró hasta el cementerio cercano para violarme, amenazando con degollarme con un pedazo de chatarra."

Crímenes de honor 

Una joven tapada apura el paso. Busca a Masarrat Misbah, creadora de la fundación 'Vuelve a Sonreír' en Pakistán. Cuando se quita el velo, la chica solo tiene un ojo, apenas entreabierto. Tampoco tiene nariz y la boca le sobresale. Está completamente quemada. 

Han pasado 40 años desde la Declaración de los derechos humanos y 23 años de la Declaración que tiene por objetivo eliminar la violencia contra la mujer y, sin embargo, en muchos países, amparándose en la tradición, éstas son blanco constante de abusos y persecuciones que en muchos casos, incluso, acaban con su vida. 

Enfrentarse a un matrimonio forzado, huir de un marido violento, querer el divorcio, elegir una pareja libremente, hablar con otros hombres, cualquier aspecto relacionado con la sexualidad y el comportamiento contrario a las normas culturales puede desembocar en un crimen de honor. Así de simple. Así de cruel. Una práctica macabra que deja como saldo unas 20.000 mujeres asesinadas cada año a manos de sus familiares en todo el mundo. 

La realidad es que por no cumplir con las reglas estipuladas las mujeres son tiroteadas, apuñaladas, degolladas, lapidadas, envenenadas, decapitadas, electrocutadas, quemadas o enterradas vivas como castigo a su comportamiento, entendido como inmoral, indecente o pervertido. Asesinatos premeditados cometidos por sus padres, esposos, hermanos, tíos o incluso miembros femeninos de la familia. Familiares que reciben el trato de ‘héroes’ por parte de la comunidad al considerar que han conseguido limpiar el honor de la familia.

¿En que países se llevan acabo?

Estos aberrantes crímenes no están legalmente aceptados, aunque demasiados países, tantos como Afganistán, Albania, Arabia Saudí, Barhein, Bangladesh, Bosnia, Camboya, Egipto, Emiratos Árabes, Georgia, India, Indonesia, Irak, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos, Nepal, Nigeria, Omán, Uzbekistán, Palestina, Qatar, Somalia, Sudán, Siria, Turquía o Yemen tienen en sus códigos penales leyes donde se reflejan atenuantes o razones para eximir al asesino del delito cometido, ya que muchas veces éstos se entregan pero apenas reciben castigo. 


El caso de Pakistán es distinto. Hasta hace algunos meses este país también formaba parte de la lista pero allí la ley ha dado un gran paso. Después de que el film ‘A Girl in the river: The Price of Forgiveness’, se quedara con el Oscar al mejor Cortometraje Documental, el Primer Ministro pakistaní, Nawaz Sharif, prometió cambiar la ley para castigar a todos aquellos que comentan los llamados crímenes de honor suprimiendo la cláusula de perdón. La ley pakistaní contemplaba esta cláusula en la que los atacantes podían salir impunes si eran perdonados por la víctima o un familiar. Este vacío legal que daba vía libre a esta clase de crímenes.




Sin duda el documental ejerció una importante labor de concienciación dentro y fuera del país pero una nueva muerte con un fuerte tinte mediático fue el desencadenante final de esta nueva ley. El asesinato de la paquistaní Fazia Azeem más conocida como Qandeel Baloch (una celebridad en internet por sus fotografías y vídeos y por lanzar mensajes sobre su libertad para decidir sobre su vida), a manos de su hermano provocó nuevamente la reacción del gobierno que volvió a pronunciarse sobre la necesidad de un cambio en la ley.

Tres meses después, y con el voto unánime de todos los parlamentarios, finalmente llegó. La nueva ley afecta a uno de los puntos fundamentales para que estos crímenes vivan en la impunidad. La norma establece una pena de 25 años de prisión para el condenado, que no podrá recurrir a la clemencia familiar para evitar la cárcel, una posibilidad que hasta ahora permitía que miles de asesinatos quedasen impunes. No obstante, sigue estando en manos del juez determinar si el asesinato que tiene delante se considera un 'crimen de honor' o no.

¿Qué sucede en Europa? 


"Sentí el plástico de la botella en la cara. (Él), levantó el brazo para asegurarse de que la botella se había vaciado por completo y no quedaba ni una gota. Mi cara estaba ardiendo y al instante comencé a perder la vista..."


Gessica Notaro, modelo, cantante y finalista del certamen Miss Italia en el año 2007. La joven de 27 años fue atacada el pasado 10 de enero por su exnovio con ácido y a punto estuvo de perder la vista de su ojo izquierdo. Hace menos de un mes ha aparecido por primera vez públicamente para mostrar cómo le ha quedado el rostro. Un fuerte testimonio, uno que ha logrado salir a la luz y que revela la crudeza de una realidad que también sucede dentro de nuestras fronteras.

La tragedia está saltando ya a Europa, Estados Unidos y Canadá, donde están viendo cómo también en sus territorios se repite esta tradición mortal. Para entender lo alarmante de la situación hablamos de cifras, aunque no las hemos encontrado más actualizadas. En los Países Bajos, murieron 38 mujeres entre 2007 y 2009, en Bélgica hubo 17 casos entre 2004 y 2008 y en Suecia tan sólo dos entre 1996 y 2002.

Igual de preocupantes son las cifras de Reino Unido donde se estiman que 12 mujeres pierden la vida anualmente en asesinatos por honor. En Alemania hubo 72 muertes y 22 tentativas entre 1996 y 2007, aunque en 2009 se constataron 30 muertes. Mientras que en Francia e Italia se elevaron a 12 los casos hasta 2010 y en ese último año una mujer murió en Suiza por esta razón.

Esta clase de crímenes no resisten demasiados análisis pero hay quienes sugieren que las migraciones son consideradas una de las causantes de que esta práctica se de en Europa. Los primeros casos se conocieron en el noroeste de Europa en la década de los 60 y 70 con la llegada de los primeros inmigrantes. Se cree que las familias intentan reforzar sus tradiciones comunitarias para que sus hijos no se alejen del modelo en que ellos fueron criados.

Su relación con el Islam

Durante años, las asociaciones de género y de derechos humanos han reclamado cambios en las leyes para hacer frente a la violencia contra las mujeres, pero la influencia de los sectores religiosos más conservadores, aupados por la interpretación de la ley islámica de destacados líderes, obstaculiza todo avance relevante en la legislación.

Pero lo cierto es que es un error identificar unívocamente la cuestión de los crímenes de honor con el Islam. De hecho, el Consejo de Clérigos Suní Ittehad, uno de los principales en Pakistán, ha tildado de anti-islámicos los crímenes de honor, considerándolos un pecado. En suma, estas agresiones no se circunscriben a una religión en concreto, prueba de ello es que se dan también entre poblaciones cristianas, hindúes y yazidíes.

La periodista Rana Husseini, autora del libro Asesinato en nombre del honor, escribe  asegura en una entrevista que estos crímenes no tienen una raíz religiosa, como suele pensarse en Occidente, sino meramente "cultural", que se basa en códigos de moral y en una serie de comportamientos bendecidos o demonizados dentro de un clan o una tribu, con grados de lo que se entiende por “honorable”.

Ante esta realidad que no deja de cobrarse nuevas víctimas, hoy publicamos dos documentales tan duros como necesarios. Dos films que nos enfrentan cara a cara con el padecimiento de mujeres que son castigadas, incluso muchas asesinadas, por sus propias familias o parejas para ‘proteger o defender’ el honor.



En nombre del honor 

Un castigo. Una penitencia. Un crimen. Darien Arbarak de 23 años fue torturado, asesinado y decapitado por osar saltarse las reglas de casta en el distrito de Rohtka en el estado de Haryana. Su novia de 20 años tampoco fue perdonada. Sus padres escogieron el orgullo por encima de su vida. Primero la lincharon y luego la incineraron. Es el comienzo aterrador del segundo documental que presentamos hoy llamado ‘En nombre del honor’, un film que nos acerca a esta terrible y macabra práctica haciendo un recorrido por tres países (India, Jordania y territorios palestinos), tres sociedades, tres culturas y tres religiones distintas (hindúes, cristianas y musulmanas).

El respeto por los linajes, las castas y el poder masculino en determinadas sociedades son indiscutibles. La desobediencia de estas costumbres está penada con la muerte. Un reflejo de una realidad en la que el honor familiar es más valorado que el amor.



Velo de silencio

Masarrat Misbah es una empresaria que cuenta con más de treinta salones de belleza por todo Pakistán. Un día a la salida de su trabajo una joven tapada le solicitó su ayuda. Estaba completamente quemada. Como ella, cientos de mujeres muy jóvenes, son rociadas por pretendientes, maridos o exparejas con ácido clorhídrico o sulfúrico, unas sustancias muy fáciles de conseguir en Pakistán y otros países asiáticos.

'Velo de silencio' dirigido por Milt Alvarez en 2011 relata la descarnada realidad de cuatro jóvenes que han tenido el coraje de mostrar sus desfigurados rostros y contar sus desgarradoras historias. Chicas a las que un día los hombres les borraron la cara al sentirse humillados por su rechazo. Una práctica terrible que no se conforma con la muerte sino que busca marcarlas, física y emocionalmente, de por vida. 

Ante dicha impunidad jurídica y social, Masarrat cuenta en este documental cómo desde hace años se dedica a ayudar a estas jóvenes a intentar recuperarse tras los ataques. Para ello se rodeó de varios cirujanos plásticos y creó la fundación Vuelve a Sonreír y han conseguido que estas víctimas de la violencia de género recuperen no solo su rostro sino también el respeto y la independencia ante la sociedad y sus propias familias.

La organización ha reparado el rostro a unas cien mujeres mientras que otras al menos cuatrocientas esperan a que su velo de silencio, de dolor y vergüenza caiga con su nueva cara. Además, estas mujeres reciben formación y un empleo en los salones de belleza de Masarrat. Día tras días se repite la historia y son cada vez más las mujeres que se ven sometidas a este tipo de ataques con ácido, al que se puede acceder de forma muy sencilla en el mercado, pero gracias a la labor de la fundación encuentran un nuevo motivo para sonreír.


Final

Los crímenes de honor no tienen nada que ver con el honor. En todo caso, tienen que ver con las creencias que prescriben que las mujeres son multipropiedad masculina, una idea que se debe erradicar por completo y sin atenuantes. Son crímenes a secas, lejos de cualquier tipo de honor y sin ningún tipo de justificación. Una práctica aberrante con estas mujeres las cuales su único delito es su valentía, la de contravenir las putas tradiciones, el patriarcado y las costumbres.

sábado, 22 de abril de 2017

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Zoocosis (Estela de Castro)

El primer día que te vi dabas vueltas de un lado a otro de tu jaula, sin parar,
estabas herido y tenías la mirada perdida, posé mi mano sobre el cristal para
que sintieras que no estás sólo, que me importa tu dolor
Nunca he vuelto a verte caminar, supongo que estás sedado, para que nadie
se de cuenta cuenta de que tienes Zoocosis.
Vives dentro de una maqueta, el ser humano la ha creado para ti, juega a ser el
señor de la tierra, el dueño de los animales, el dueño del mundo. 
Tu vida es como una obra de teatro, una escenificación, cada día sales a un
escenario de cemento, cristal y vallas electrificadas, donde las personas se
paran a mkirarte con sus hijos, de la mano, y te sonríen como si eso te hiciera feliz, porque a los niños se les miente para no hacerles daño.
Pero recuerda que a mí lo que me importa es tu dolor.

Hace poco nos encontramos con el trabajo de la talentosa fotógrafa Estela de Castro (que ahora ha montado la exposición Fotógrafos) quien creó en 2016 la obra 'Zoocosis', su mirada desolada a la insoportable realidad en los zoos de unos seres creados para la libertad que son secuestrados para intentar atrapar su alma salvaje y condenados por el ser humano a prisión perpetua, a soledad y aburrimiento eternos.

El Zoo es esa prisión en las que viven encarcelados cientos de animales con el único objetivo de exhibirlos y ganar dinero con ello, intentan justificar su existencia con la conservación y estudio de las especies. Cárceles donde toda clase de animales son "expuestos" para que los niños puedan contemplarlos, haciéndoles creer que son felices.

Visitar una sola vez el zoo es suficiente para darnos cuenta de que en ellos, la libertad es la gran ausente, eso provoca en los animales conductas estereotipadas y repetitivas generadas por el estrés, la soledad y la apatía, dando lugar a un síndrome llamado Zoocosis.