viernes, 19 de mayo de 2017

Amor (24) Suecia, amor e individualismo



"Los suecos han perdido las habilidades de la socialización. Al final de la independencia no está la felicidad, está el vacío de la vida, la insignificancia de la vida y un aburrimiento absolutamente inimaginable". Zygmunt Bauman (sociólogo) 

Introducción

Nos abrazamos. Nos besamos. Nos tocamos. Nos ayudamos. Nos acompañamos. Podríamos decir, incluso, que nuestra predisposición a relacionarnos es algo inherente al ser humano. Pues no lo es, al menos no en todos lados. Hablemos de Suecia. Allí uno de cada dos suecos vive solo. Uno de cada cuatro suecos muere solo… y nadie reclama su cuerpo.  

La persecución del ideal de independencia, que se inició con un manifiesto político en 1972 elaborado durante el gobierno de Olof Palme, apostaba por despegarse de las estructuras familiares anticuadas y buscar la independencia. Alcanzar 'el valor más sueco de todos' que, a simple vista, parece haberse conseguido. Sin embargo, los resultados ¿son los esperados?. 

La idea comenzó a gestarse con el propósito de que ningún adulto dependiera económicamente de algún familiar. "El principio es muy simple: cada individuo debe sentirse como un ente autónomo y no como un apéndice de su cuidador. Y para lograrlo hace falta crear las condiciones económicas y sociales. Y a partir de ahora solo las relaciones auténticas nos mantendrían unidos". La decisión en manos de cada persona. 

Modelo sueco: ¿El ideal?

El tópico define a Suecia como un modelo de sociedad avanzada con una elevada calidad de vida, según la ONU es uno de los países con menor nivel de pobreza en el mundo y con una distribución de la riqueza más igualitaria.. Pero, ¿es realmente un país feliz? ¿Es posible que la población más autónoma e independiente del mundo esté insatisfecha?. La persecución de esa independencia parecía absolutamente lógica, sin embargo, los suecos, en su afán de conquistarla, parecen haber llevado la idea al extremo. 

'La teoría sueca del amor'

Ser individuos en sociedad es el dilema que plantea el documental que presentamos hoy: ‘La teoría sueca del amor’. "Lo cierto es que en el mundo occidental puedes ocuparte de ti mismo como si fueras el proyecto más importante del mundo", comienza el film dirigido por el italiano Erik Galdini en 2015. Centrar la atención en ti mismo y focalizar para alcanzar tus propios logros. Propios. Así, sin la necesidad de pedir ayuda o favores, el contacto humano queda reducido a la mínima expresión. 

Una de las primeras consecuencias que podemos ver reflejadas en el documental ha sido el creciente número de mujeres que acuden a los bancos de esperma para tener hijos sin necesidad de mantener una relación. El banco de esperma más grande del mundo, una empresa danesa, envía por correo el líquido seminal para su aplicación casera. Las mujeres suecas son sus mejores clientes. La actividad de esta compañía sigue creciendo y el dueño de la firma se pregunta: "¿Dónde estará el hombre en el futuro?". 

Pero hay más, una agencia estatal se ocupa de buscar a los familiares de los fallecidos a los que nadie reclama. "Se pasaría el día solo ante el ordenador, ordenando transferencias entre sus propias cuentas. Me pregunto cómo es que somos tan infelices si nadamos en la abundancia. No tienes a nadie que te abrace mientras lloras, solo un formulario que rellenar", dice una de las trabajadoras de este organismo. "La soledad está en alza. El ansia de independencia nos ha deslumbrado", se lamenta. 

Además, el film nos presenta la gran dicotomía de los refugiados. Por un lado, son acogidos en Suecia pero después de solo unos días en el país se preguntan desconcertados "¿dónde están los suecos? No hay manera de conocerlos". Nhela, una mujer de origen sirio, enseña a los recién llegados cómo deben comportarse en su nueva casa. "Los suecos pueden estar casados, vivir en pareja sin estarlo o estar juntos, pero viviendo separados", les explica a estas mujeres y hombres que, según se expone, tardan una media de siete años en encontrar trabajo y el mismo tiempo en integrarse en la sociedad.

La necesidad de sentir 

'La teoría sueca del amor' revela también a aquellos que continúan en la búsqueda de la cercanía con los demás, la integración. Grupos que se han ido a vivir a los bosques en comunidad, batidas de voluntarios que buscan a personas desaparecidas todos los fines de semana (se registra un elevado índice de suicidios) y la historia del doctor Erichssen, un cirujano sueco hoy en un hospital de campaña en Etiopía – "aquí he encontrado un sentido a la vida"-. 

Un documental que reflexiona sobre cómo una vida segura y fácil puede convertirse en una existencia vacía y solitaria.


viernes, 12 de mayo de 2017

Infancia (35) Infancia en guerra 10 Niños de Siria


Omar: "He visto lo que mucha gente ni se imagina, aviones, misiles, metralletas, tanques, he tenido mucho miedo."

Rojda: "Estaba en la escuela cuando bombardearon el edificio. Mi madre vino y nos escondimos lejos del Ejército sirio."

Hasan: "Mi mano está un poco torcida por la metralla en el cuello. Ahora suelo usar la mano izquierda para llevar el bidón de agua"

Omar: "Comenzamos a acostumbrarnos a la guerra, dormíamos, incluso, cuando los helicópteros bombardeaban nuestros refugios."

"En mis sueños voy a mi antiguo pueblo y veo los fantasmas de mis amigos. Los veo y veo gente que recibió disparos y todavía está viva y alguna con la cabeza cortada. Me despierto y no me puedo volver a dormir."


Infancia en guerra - Siria 

Esta entrada que hoy publicamos dentro de nuestra serie sobre la infancia comenzó a gestarse dentro de un post sobre la Gran Guerra Siria que estamos preparando desde hace tiempo, pero según íbamos acumulando información, reportajes, imágenes o testimonios decidimos crear una publicación específica en nuestra etiqueta sobre las infancias para recoger cómo la guerra está impactando sobre los niños sirios. 

Niños sometidos a un aprendizaje acelerado sobre lo peor del ser humano, preadolescentes que en breve tiempo han aprendido a diferenciar los distintos proyectiles y armas que les atacan o en qué zona caerá un obús solo con escuchar su disparo. 



Estos niños han nacido en el peor escenario, expuestos a una de las peores situaciones a las que puede verse sometido un ser humano: la guerra. Cuando estalló el conflicto, hace ya seis años, algunos de estos niños sirios aún no habían nacido mientras que otros tenían apenas uno o dos años, por lo que en su más tierna infancia tuvieron que dejar su casa, sus juguetes, su colegio, sus familias, sus amigos... Desde sus primeros días de vida les obligaron a perder su infancia.

En la guerra siria, entre bombas, disparos y explosiones mueren en silencio para el resto del mundo. Al menos 652 niños perdieron la vida en 2016 en sus hogares, en escuelas, hospitales, parques o en la calle, víctimas tanto de las fuerzas gubernamentales como de las milicias opositoras.

Según un informe de Unicef, más de 8 millones de niños necesitan ayuda humanitaria urgente, 5,8 millones siguen en Siria bajo el fuego de las bombas (12 veces más niños que en 2012) y 2,3 millones viven como refugiados en los países vecinos: Líbano, Jordania, Iraq, Turquía y Egipto. Los más vulnerables son los 2,8 millones que están en zonas de difícil acceso, incluyendo a 280.000 en 13 áreas que siguen sitiadas; su acceso a la ayuda es prácticamente nulo.

Hoy sus miradas reflejan el sentimiento de crecer en una guerra, sin patria ni hogar. Con las consecuencias de actos inhumanos que los convierten en las principales víctimas de esta situación. Porque tras cada mirada se esconde un niño con una historia con la que deberá cargar toda su vida. Están aquellos que se han quedado completamente solos o a cargo de sus hermanos a pesar de su corta edad, también aquellos quienes han perdido a su padre por lo que corren el riesgo de convertirse en apátridas ya que las madres sirias no pueden dar su nacionalidad a los hijos de su sangre, nacidos en el exilio. Desamparo y desolación, que ellos interiorizan como pueden.




Infancia robada

Seis años después del estallido del conflicto, muchos viven en campos de refugiados en Jordania, Líbano o Turquía que no dan abasto, donde las condiciones están lejos de ser las adecuadas para quienes llegan allí huyendo de la guerra. Otros muchos siguen viviendo en zonas de guerra en un país en constante conflicto, intentando escapar de ciudades destruidas en las que un día su vida se pareció a la de cualquier otro niño.

Estos niños estarán marcados para el resto de su vida con consecuencias terribles para su salud, su bienestar y su futuro
. La magnitud del sufrimiento no tiene precedentes. Miles de niños sirios sufren ataques a diario, sus vidas han dado un vuelco, son víctima de las armas, pero también del hambre, la desnutrición y las enfermedades. Según recoge Save the Children en su informe 'Childhood under siege'en un estudio realizado por la Sociedad Médica Sirio-Americana, de 560 muertes en zonas sitiadas, un 46,6% eran menores de 14 años. Muchas de las muertes se deben a causas evitables como la ingesta accidental de veneno mientras buscan comida, la falta de cuidados médicos de emergencia, la escasez de medicamentos básicos, complicaciones durante el parto y en áreas bajo asedio continuo, malnutrición crónica y deshidratación.



Niños soldados

Como si todas estas atrocidades a las que se ven expuestos como sujetos pasivos de esta guerra fuesen pocas, está también muy documentado el uso de niños como combatientes. Según el citado informe de Save the Children, un total de 362 casos de reclutamiento de menores habían sido verificados en abril del año 2016. Una triste y cruel realidad que podemos ver reflejada en vídeos distribuidos por los propios grupos en los que busca captar a más niños y jóvenes enseñándole la experiencia de otros en su misma condición. 

Además, a la mayoría se les convenció para el combate por un sueldo de aproximadamente trescientos sesenta euros mensuales, cantidad suficiente para disuadir a las familias a alistar a sus hijos e hijas, en situaciones de extrema pobreza. En otros casos los menores se alistan voluntariamente en grupos insurgentes para combatir con sus propias manos y así vengar las muertes de sus familiares o amigos.


Daesh y sus niños armados

El caso más preocupante en el uso de niños combatientes es el de Daesh, tanto por el número de niños secuestrados como por el desvarío de su ideología, que cuenta con la existencia de centros de entrenamiento en zonas rurales de Alepo, Raqqa y Dayr al Zawr donde entrenan militarmente al menos a 124 menores de entre 10 y 15 años. Además, se han verificado 18 casos de niños de hasta siete años de edad combatiendo. Niños en primera línea de combate, niños espías, niños francotiradores, niños enfermeros y niños dedicados a tareas logísticas o transporte de municiones.

Pero hay más, los niños son también reclutados para el terrorismo suicida. Tras su adoctrinamiento, por su fácil manipulación y sin que hayan llegado a elaborar una idea certera sobre la muerte, estos chicos y chicas se ven abocados al final precipitado de sus cortas vidas. Estos entrenamientos para la guerra se ven favorecidos por su alta tolerancia a la violencia ambiental y cotidiana, el odio y la falta de expectativas adecuadas a sus necesidades.



La situación de las niñas es de extrema gravedad ya que la violencia sexual contra las menores en las zonas controladas por Daesh es cada vez mayor. Las niñas son muy vulnerables, sufriendo matrimonios forzados con los combatientes; aquellas de otras minorías étnicas y religiosas como las yazidíes, siguen siendo secuestradas y vendidas para ser utilizadas como esclavas sexuales.

Una niñez sin educación

Siria poseía un sólido sistema educativo antes de la guerra con una escolarización de casi el 100 % de los niños en edad escolar primaria y del 70 % de los niños en edad escolar secundaria. De acuerdo con el censo del año 2004, la tasa de alfabetización en Siria era del 79,6 %: el 86 % de los hombres y el 73,6 % de las mujeres estaban alfabetizados. En 2002, se declaró la educación obligatoria y gratuita desde el primero hasta el noveno grado. En 2016, UNICEF informó que 2,1 millones de niños en Siria y 700.000 niños sirios refugiados no tienen acceso a la educación. En 2016 había un total de 80.000 niños refugiados en Jordania que no iban al colegio (HRW).

La destrucción deliberada de centros educativos es una característica que ha marcado el conflicto armado desde el principio. Las escuelas pueden ser vistas como personificaciones de la autoridad estatal; en consecuencia, los actores no estatales las ven como objetivos militares legítimos y a su vez, el propio régimen sirio y a sus aliados rusos han realizado docenas de ataques sobre escuelas situadas en zonas controladas por grupos opositores. Siria se ha visto muy afectada por ataques relacionados con la educación o la sanidad, que incluyen ataques a estudiantes, maestros y hospitales, asesinatos selectivos y secuestros.

Desde el inicio del conflicto más de la cuarta parte de las escuelas sirias han sido dañadas, destruidas o utilizadas como refugios por personas desplazadas internamente (PDI) pero también como lugares de detención arbitraria y tortura. Sin un final del conflicto a la vista, se teme que la crisis dé lugar a una 'generación perdida' de niños, que no podrán cubrir sus necesidades básicas ni acceder a la educación. Las escuelas no constituyen ya el espacio para crecer, aprender o jugar, sino que se han convertido en lugares vulnerados por el adoctrinamiento, el sufrimiento y la muerte.

¿Una generación perdida?

La violencia, el desplazamiento, la muerte de seres queridos, la visión de acciones terroríficas, la desnutrición e incluso los abusos y la tortura, pasan y pasarán factura a los menores sirios, perjudicándoles seriamente de cara al futuro. Las consecuencias en adolescentes son más graves, con trastornos agresivos y uso de drogas como vía de escape. La situación de las niñas es más difícil de valorar, pues tienden a permanecer en casa. En cualquier caso, las secuelas pueden ser muy duraderas y perjudicar el futuro desarrollo personal y profesional de varias generaciones.

Como señala Jan Egeland, Secretario General del Norwegian Refugee Council, "las consecuencias del colosal abuso de los derechos de los niños y niñas en Siria podría sobrevivir a la propia guerra durante décadas. ¿Cómo podemos esperar que crezcan respetando y defendiendo el derecho internacional cuándo éste les ha fallado en el momento que más lo necesitaban?"

Más de seis años han pasado ya desde el inicio de la guerra siria, en una zona en constante conflicto en la que su población resiste con una capacidad asombrosa, pero donde las vulnerabilidades siguen siendo muy altas, sobre todo para la infancia. Pero a pesar de todo los niños sirios corren, ríen, juegan.. viven como lo que son, niños, aunque la guerra les esté arrebatando su infancia y eso nadie pueda devolvérselo.






Los niños de Alepo han reconquistado a golpe de carcajada las calles reivindicando su espacio de juego. Los menos afortunados, se han convertido en niños trabajadores. Salen de cumplir cinco años de condena entre los muros del hogar, sentenciados por el miedo de sus padres a que un obús, una bomba o una bala les quite la vida. Como el resto de los niños del mundo, se dedican a jugar a ser adultos imitando a los que les rodean. A diferencia del resto de niños del mundo, están ansiosos por pisar un aula. Los que rondan los 10 años tenían cinco cuando estalló la guerra.


Como Mohamed que se dedica a vender algodones de azúcar por 20 céntimos de euro a aquellos curiosos que se han acercado a ver la fortaleza de Alepo. Las risas de Mohamed y sus algodones de colores no pegan en absoluto con los edificios derruidos a sus espaldas. Pero este nuevo ejército de pequeños trabajadores de metro y medio ya es parte del paisaje.



A cuatro pasos de allí, Munir, también de 10 años, juega con un amigo. En la mano derecha sujeta un palo con el que remueve la tierra. En la izquierda, una paloma muerta. Juega a los enterradores. Ha bajado al parque de debajo de su casa, que, a falta de tierra donde enterar a los muertos, se ha convertido en un improvisado cementerio. “La paloma se murió, así que vamos a enterrarla”. Munir pone todo el empeño en cavar un agujero entre dos tumbas. Algo que no parece chocar a los transeúntes. Y algo que seguramente ha visto hacer tantas veces a los mayores desde su balcón.


Un poco más lejos juega también Fátima, misma generación y desplazada del barrio al Sukkari. Las gruesas lonas con el sello de la ONU son multiuso en Siria. Sirven como funda para proteger los coches, se cuelgan entre edificios para proteger a los viandantes de la vista de los francotiradores, de techo para los tenderetes de tabaco, cortinas para las casas cuyas ventanas han sido reventadas y muchas otras utilidades. Entre ellas para hacer trajes de muñecas.

Un grupo de niños del mismo tamaño que Mohamed, Munir y Fátima, juega también en uno de los barrios más castigados por los últimos combates. Lo hacen a armados y soldados, versión actualizada de cacos y policías. Al menos ya no recogen casquillos calientes de proyectiles para su colección ni se pelean por si la deflagración que sonó era de tal o tal calibre. “Son el futuro” dicen orgullosos los abuelos. Y pesar de los traumas de guerra, los más pequeños vuelven a sonreír en las calles.

jueves, 27 de abril de 2017

Fundamentalismo (17) Crímenes de honor, fundamentalismo de familia

"Preparé mi pistola y me llevé a mi hija. En ese momento mi sobrino abrió la puerta y la sacó del coche con tanta fuerza que hasta le rompió la pierna y entonces empezamos a dispararle (...) Cuando la esposa o la hija de uno comete un error de naturaleza sexual, todo el mundo chismorrea: mira, ese es el marido o el padre de esa puta”.

"Me desgarraron los muslos y el vientre. Todo mi ser y todos mis miembros estaban ensangrentados; eran varios sobre mí. (...)  Uno de ellos, un monstruo, me lanzó sobre su hombro como un animal de matadero y me arrastró hasta el cementerio cercano para violarme, amenazando con degollarme con un pedazo de chatarra."

Crímenes de honor 

Una joven tapada apura el paso. Busca a Masarrat Misbah, creadora de la fundación 'Vuelve a Sonreír' en Pakistán. Cuando se quita el velo, la chica solo tiene un ojo, apenas entreabierto. Tampoco tiene nariz y la boca le sobresale. Está completamente quemada. 

Han pasado 40 años desde la Declaración de los derechos humanos y 23 años de la Declaración que tiene por objetivo eliminar la violencia contra la mujer y, sin embargo, en muchos países, amparándose en la tradición, éstas son blanco constante de abusos y persecuciones que en muchos casos, incluso, acaban con su vida. 

Enfrentarse a un matrimonio forzado, huir de un marido violento, querer el divorcio, elegir una pareja libremente, hablar con otros hombres, cualquier aspecto relacionado con la sexualidad y el comportamiento contrario a las normas culturales puede desembocar en un crimen de honor. Así de simple. Así de cruel. Una práctica macabra que deja como saldo unas 20.000 mujeres asesinadas cada año a manos de sus familiares en todo el mundo. 

La realidad es que por no cumplir con las reglas estipuladas las mujeres son tiroteadas, apuñaladas, degolladas, lapidadas, envenenadas, decapitadas, electrocutadas, quemadas o enterradas vivas como castigo a su comportamiento, entendido como inmoral, indecente o pervertido. Asesinatos premeditados cometidos por sus padres, esposos, hermanos, tíos o incluso miembros femeninos de la familia. Familiares que reciben el trato de ‘héroes’ por parte de la comunidad al considerar que han conseguido limpiar el honor de la familia.

¿En que países se llevan acabo?
Estos aberrantes crímenes no están legalmente aceptados, aunque demasiados países, tantos como Afganistán, Albania, Arabia Saudí, Barhein, Bangladesh, Bosnia, Camboya, Egipto, Emiratos Árabes, Georgia, India, Indonesia, Irak, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos, Nepal, Nigeria, Omán, Uzbekistán, Palestina, Qatar, Somalia, Sudán, Siria, Turquía o Yemen tienen en sus códigos penales leyes donde se reflejan atenuantes o razones para eximir al asesino del delito cometido, ya que muchas veces éstos se entregan pero apenas reciben castigo.

El caso de Pakistán es distinto. Hasta hace algunos meses este país también formaba parte de la lista pero allí la ley ha dado un gran paso. Después de que el film ‘A Girl in the river: The Price of Forgiveness’, se quedara con el Oscar al mejor Cortometraje Documental, el Primer Ministro pakistaní, Nawaz Sharif, prometió cambiar la ley para castigar a todos aquellos que comentan los llamados crímenes de honor suprimiendo la cláusula de perdón. La ley pakistaní contemplaba esta cláusula en la que los atacantes podían salir impunes si eran perdonados por la víctima o un familiar. Este vacío legal que daba vía libre a esta clase de crímenes.





Sin duda el documental ejerció una importante labor de concienciación dentro y fuera del país pero una nueva muerte con un fuerte tinte mediático fue el desencadenante final de esta nueva ley. El asesinato de la paquistaní Fazia Azeem más conocida como Qandeel Baloch (una celebridad en internet por sus fotografías y vídeos y por lanzar mensajes sobre su libertad para decidir sobre su vida), a manos de su hermano provocó nuevamente la reacción del gobierno que volvió a pronunciarse sobre la necesidad de un cambio en la ley.

Tres meses después, y con el voto unánime de todos los parlamentarios, finalmente llegó. La nueva ley afecta a uno de los puntos fundamentales para que estos crímenes vivan en la impunidad. La norma establece una pena de 25 años de prisión para el condenado, que no podrá recurrir a la clemencia familiar para evitar la cárcel, una posibilidad que hasta ahora permitía que miles de asesinatos quedasen impunes. No obstante, sigue estando en manos del juez determinar si el asesinato que tiene delante se considera un 'crimen de honor' o no.

¿Qué sucede en Europa? 


"Sentí el plástico de la botella en la cara. (Él), levantó el brazo para asegurarse de que la botella se había vaciado por completo y no quedaba ni una gota. Mi cara estaba ardiendo y al instante comencé a perder la vista..."


Gessica Notaro, modelo, cantante y finalista del certamen Miss Italia en el año 2007. La joven de 27 años fue atacada el pasado 10 de enero por su exnovio con ácido y a punto estuvo de perder la vista de su ojo izquierdo. Hace menos de un mes ha aparecido por primera vez públicamente para mostrar cómo le ha quedado el rostro. Un fuerte testimonio, uno que ha logrado salir a la luz y que revela la crudeza de una realidad que también sucede dentro de nuestras fronteras.

La tragedia está saltando ya a Europa, Estados Unidos y Canadá, donde están viendo cómo también en sus territorios se repite esta tradición mortal. Para entender lo alarmante de la situación hablamos de cifras, aunque no las hemos encontrado más actualizadas. En los Países Bajos, murieron 38 mujeres entre 2007 y 2009, en Bélgica hubo 17 casos entre 2004 y 2008 y en Suecia tan sólo dos entre 1996 y 2002.

Igual de preocupantes son las cifras de Reino Unido donde se estiman que 12 mujeres pierden la vida anualmente en asesinatos por honor. En Alemania hubo 72 muertes y 22 tentativas entre 1996 y 2007, aunque en 2009 se constataron 30 muertes. Mientras que en Francia e Italia se elevaron a 12 los casos hasta 2010 y en ese último año una mujer murió en Suiza por esta razón.

Esta clase de crímenes no resisten demasiados análisis pero hay quienes sugieren que las migraciones son consideradas una de las causantes de que esta práctica se de en Europa. Los primeros casos se conocieron en el noroeste de Europa en la década de los 60 y 70 con la llegada de los primeros inmigrantes. Se cree que las familias intentan reforzar sus tradiciones comunitarias para que sus hijos no se alejen del modelo en que ellos fueron criados.

Su relación con el Islam 



Durante años, las asociaciones de género y de derechos humanos han reclamado cambios en las leyes para hacer frente a la violencia contra las mujeres, pero la influencia de los sectores religiosos más conservadores, aupados por la interpretación de la ley islámica de destacados líderes, obstaculiza todo avance relevante en la legislación. 



Pero lo cierto es que es un error identificar unívocamente la cuestión de los crímenes de honor con el Islam. De hecho, el Consejo de Clérigos Suní Ittehad, uno de los principales en Pakistán, ha tildado de anti-islámicos los crímenes de honor, considerándolos un pecado. En suma, estas agresiones no se circunscriben a una religión en concreto, prueba de ello es que se dan también entre poblaciones cristianas, hindúes y yazidíes. 

La periodista Rana Husseini, autora del libro Asesinato en nombre del honor, escribe  asegura en una entrevista que estos crímenes no tienen una raíz religiosa, como suele pensarse en Occidente, sino meramente "cultural", que se basa en códigos de moral y en una serie de comportamientos bendecidos o demonizados dentro de un clan o una tribu, con grados de lo que se entiende por “honorable”. 

Ante esta realidad que no deja de cobrarse nuevas víctimas, hoy publicamos dos documentales tan duros como necesarios. Dos films que nos enfrentan cara a cara con el padecimiento de mujeres que son castigadas, incluso muchas asesinadas, por sus propias familias o parejas para ‘proteger o defender’ el honor.

En nombre del honor 

Un castigo. Una penitencia. Un crimen. Darien Arbarak de 23 años fue torturado, asesinado y decapitado por osar saltarse las reglas de casta en el distrito de Rohtka en el estado de Haryana. Su novia de 20 años tampoco fue perdonada. Sus padres escogieron el orgullo por encima de su vida. Primero la lincharon y luego la incineraron. Es el comienzo aterrador del segundo documental que presentamos hoy llamado ‘En nombre del honor’, un film que nos acerca a esta terrible y macabra práctica haciendo un recorrido por tres países (India, Jordania y territorios palestinos), tres sociedades, tres culturas y tres religiones distintas (hindúes, cristianas y musulmanas).

El respeto por los linajes, las castas y el poder masculino en determinadas sociedades son indiscutibles. La desobediencia de estas costumbres está penada con la muerte. Un reflejo de una realidad en la que el honor familiar es más valorado que el amor.



Velo de silencio

Masarrat Misbah es una empresaria que cuenta con más de treinta salones de belleza por todo Pakistán. Un día a la salida de su trabajo una joven tapada le solicitó su ayuda. Estaba completamente quemada. Como ella, cientos de mujeres muy jóvenes, son rociadas por pretendientes, maridos o exparejas con ácido clorhídrico o sulfúrico, unas sustancias muy fáciles de conseguir en Pakistán y otros países asiáticos.

'Velo de silencio' dirigido por Milt Alvarez en 2011 relata la descarnada realidad de cuatro jóvenes que han tenido el coraje de mostrar sus desfigurados rostros y contar sus desgarradoras historias. Chicas a las que un día los hombres les borraron la cara al sentirse humillados por su rechazo. Una práctica terrible que no se conforma con la muerte sino que busca marcarlas, física y emocionalmente, de por vida. 

Ante dicha impunidad jurídica y social, Masarrat cuenta en este documental cómo desde hace años se dedica a ayudar a estas jóvenes a intentar recuperarse tras los ataques. Para ello se rodeó de varios cirujanos plásticos y creó la fundación Vuelve a Sonreír y han conseguido que estas víctimas de la violencia de género recuperen no solo su rostro sino también el respeto y la independencia ante la sociedad y sus propias familias.

La organización ha reparado el rostro a unas cien mujeres mientras que otras al menos cuatrocientas esperan a que su velo de silencio, de dolor y vergüenza caiga con su nueva cara. Además, estas mujeres reciben formación y un empleo en los salones de belleza de Masarrat. Día tras días se repite la historia y son cada vez más las mujeres que se ven sometidas a este tipo de ataques con ácido, al que se puede acceder de forma muy sencilla en el mercado, pero gracias a la labor de la fundación encuentran un nuevo motivo para sonreír.


Final

Los crímenes de honor no tienen nada que ver con el honor. En todo caso, tienen que ver con las creencias que prescriben que las mujeres son multipropiedad masculina, una idea que se debe erradicar por completo y sin atenuantes. Son crímenes a secas, lejos de cualquier tipo de honor y sin ningún tipo de justificación. Una práctica aberrante con estas mujeres las cuales su único delito es su valentía, la de contravenir las putas tradiciones, el patriarcado y las costumbres.

sábado, 22 de abril de 2017

Animales (55) Animales esclavos 8 Zoocosis




Zoocosis (Estela de Castro)

El primer día que te vi dabas vueltas de un lado a otro de tu jaula, sin parar,
estabas herido y tenías la mirada perdida, posé mi mano sobre el cristal para
que sintieras que no estás sólo, que me importa tu dolor
Nunca he vuelto a verte caminar, supongo que estás sedado, para que nadie
se de cuenta cuenta de que tienes Zoocosis.
Vives dentro de una maqueta, el ser humano la ha creado para ti, juega a ser el
señor de la tierra, el dueño de los animales, el dueño del mundo. 
Tu vida es como una obra de teatro, una escenificación, cada día sales a un
escenario de cemento, cristal y vallas electrificadas, donde las personas se
paran a mkirarte con sus hijos, de la mano, y te sonríen como si eso te hiciera feliz, porque a los niños se les miente para no hacerles daño.
Pero recuerda que a mí lo que me importa es tu dolor.

Hace poco nos encontramos con el trabajo de la talentosa fotógrafa Estela de Castro (que ahora ha montado la exposición Fotógrafos) quien creó en 2016 la obra 'Zoocosis', su mirada desolada a la insoportable realidad en los zoos de unos seres creados para la libertad que son secuestrados para intentar atrapar su alma salvaje y condenados por el ser humano a prisión perpetua, a soledad y aburrimiento eternos.

El Zoo es esa prisión en las que viven encarcelados cientos de animales con el único objetivo de exhibirlos y ganar dinero con ello, intentan justificar su existencia con la conservación y estudio de las especies. Cárceles donde toda clase de animales son "expuestos" para que los niños puedan contemplarlos, haciéndoles creer que son felices.

Visitar una sola vez el zoo es suficiente para darnos cuenta de que en ellos, la libertad es la gran ausente, eso provoca en los animales conductas estereotipadas y repetitivas generadas por el estrés, la soledad y la apatía, dando lugar a un síndrome llamado Zoocosis.


viernes, 21 de abril de 2017

Humor (19) Joaquín Reyes en El Intermedio II

Nueva entrega de las impagables imitaciones de Joaquín Reyes en el programa El Intermedio de El Gran Wyoming. Ale zanguangos, a disfrutar!

Donald Trump



Marine LePen




Mariano Rajoy



José Antonio Monago




Rafael Hernando




Celia Villalobos





Obama 




Susana Diaz

 

Esperanza Aguirre (3)



Rouco Varela



Rosa Díez

 

Vladimir Putin



Pedro Sánchez


Juan Carlos Monedero

 

Bárcenas



Cristina Pedroche



Isabel Pantoja



Ana Botella



Alberto Ruiz-Gallardón



Jordi Pujol

martes, 11 de abril de 2017

Extinción (43) Elefantes, el ocaso del gigante



"No tengo palabras. Hoy el mundo es peor, más feo, más triste. Me muero de pena."  Fernando González Sitges, tras la muerte de Satao II

Camina lento, pausado, seguro y dueño de cada uno de sus pasos. Lo hace con elegancia, enfundado en su traje gris ante un entorno único. Todo parece idílico en la vida de Satao II, quien recibió su nombre del primer Satao, pero no lo es. A Satao II le espera la crueldad desmedida de los cazadores furtivos que irían detrás de sus joyas: su marfil.

No importa el precio que deban pagar, los cazadores están dispuestos a todo y el Servicio de Fauna de Kenia vuelve a toparse con el peor de los escenarios. La falta de escrúpulos de los cazadores ha dejado como saldo otro elefante muerto. 

Es Satao II, uno de los animales más emblemáticos de Kenia de la especie denominado 'tusker', que reciben este nombre cuando el tamaño de sus colmillos supera los 45,45 kilos por pieza. En el caso de este elefante, su peso era de 51 y 50,5 kilos y habitaba en el Área de Conservación de Tsavo, situada entre Nairobi y Mombasa, las dos ciudades más importantes de Kenia.

Ha muerto, asesinado a sangre fría. Los guardas le encontraron tendido en el suelo agonizando. Una flecha envenenada acababa de herirle de muerte. Le arrebataron la vida por sus colmillos, un botín de marfil que, ironías del destino, no tuvieron tiempo de llevarse.

Una historia tristemente repetida

Como si de una mala jugada del destino se tratase, a los dos Satao no solo los unió su nombre, sino también el triste final de su historia. Hace tres años, Satao, otro elefante de la misma especie corría la misma suerte y se convertía en el primer 'tusker' célebre asesinado en Kenia. Se calcula que tenía entre 45 y 46 años a su muerte, y había conseguido sobrevivir a las masacres de elefantes que se acentuaron durante la década de los ochenta, cuando manadas enteras eran aniquiladas ametrallándolas e incluso conduciéndolas a campos de minas. El Horror. 


Las estimaciones alegan que a principios de 1970 el número de elefantes en Tsavo alcanzaba los 45.000, mientras que en 1989 descendió hasta los 6.000. El último censo aéreo llevado a cabo en 2014 mostró cómo la población de elefantes poco a poco se iba incrementando hasta llegar a los 11.000 elefantes actuales.

Según los trabajadores del Área de Conservación de Tsavo, únicamente quedan 6 ejemplares de estas características en el parque, lo que complica cada vez más las posibilidades de repoblación, teniendo en consideración que el embarazo de un elefante es de cerca de 22 meses. 

"Se trata de un golpe devastador para la conservación de elefantes y para los genes de los supercolmillos", han dicho desde Africa Geographic, por lo que pide financiación para aumentar los recursos de los rangers de cara a propiciar la rápida reacción de sus equipos y la mejor preparación para luchar contra los incidentes furtivos

Se calcula que en todo el continente sólo quedan entre 25 y 30 'super-tusker' y otros 15 que podrían transformarse en lo que en su día fueron Satao y Satao II, otro triste pellejo pergaminoso, reseco bajo el sol africano. 

Furtivismo despiadado

La caza furtiva, lejos de desaparecer, está muy presente en cada uno de los parques naturales que se encuentran en el continente africano. Elefantes, rinocerontes, felinos y otras especies menos majestuosas que no están incluidas dentro de los big five -grupo que engloba a leones, elefantes, búfalos, leopardos y rinocerontes-, son piezas codiciadas por las mafias, generalmente asiáticas, que buscan su lucro a través del comercio clandestino de los cuernos de los animales, sus colmillos o de sus pieles.


Las mafias se aprovechan de la miseria de las poblaciones cercanas a los parques para que sean ellos quien se la jueguen contra los rangers aunque para trofeos mayores como los paquidermos o los rinocerontes se suelen servir de equipos profesionales, comandos bien armados y equipados que causan muchas bajas entre los defensores de los parques, aparte de hacer lamentablemente bien su trabajo.

La cifra de elefantes africanos cazados por su marfil es extremadamente alta. Según un estudio publicado a finales de 2016 en la actualidad ya sólo quedan 350.000 elefantes africanos; por lo que, si seguimos a este ritmo, esta especie puede haber desaparecido de la faz de la Tierra en tan sólo 15 años.

Kenia ha demostrado en más de una ocasión su rechazo a los cazadores furtivos realizando quemas de toneladas de marfil incautadas así como armas de fuego. El 30 de abril del año pasado se incineraron 105 toneladas de marfil como mensaje hacia las mafias. Nunca antes se había quemado tal cantidad de 'oro blanco', como se conoce al marfil, que cada año mueve a lo largo del continente cientos de millones de euros. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), más de 20.000 elefantes africanos son sacrificados cada año por su marfil.

Las cifras hablan por sí solas: la caza furtiva es la causa de la desaparición del 80% de la población del elefante de selva de África central; solo en 2013 se abatieron 20.000 ejemplares, y eso que ya se habían puesto en marcha medidas proteccionistas, porque hasta entonces eran muchos más los que caían. En Tsavo, entre 1970 y 1990, 6.000 ejemplares como Satao y Satao II perdieron la vida. Un balance demoledor.


Estos animales (a cuya espantosa 'domesticación' dedicamos una entrada hace tiempo) aparecieron en la Tierra hace 50 millones de años, mucho antes de que los seres humanos surgieran como especie y se distribuyeron por todas las latitudes hasta el límite mismo de los hielos perpetuos. Un éxito evolutivo que se debe, más que ningún otro factor, a sus extraordinarios lazos familiares. Debido su gran inteligencia emocional (que hace que se ayuden los unos a los otros cuando están en peligro, entiendan la muerte y velen los cuerpos de los que han perdido) matar a uno de ellos significa un gran dolor para toda la manada, con el añadido de que normalmente son asesinados los elefantes más adultos, los que poseen el conocimiento ancestral de las rutas hacia los mejores pastos o fuentes de agua.

El indecente negocio del marfil

Detrás de este baño interminable de sangre hay una razón muy clara: los miles de dólares que puede llegar a alcanzar el kilo del marfil en el mercado negro. Hay que tener en cuenta que la pareja de colmillos de un ejemplar adulto de elefante africano puede superar los cien kilos. La multiplicación es sencilla. 

Pero esta caza furtiva no se lleva a cabo por principiantes ni al azar, saben muy bien lo que hacen. Alrededor del comercio de marfil se han desarrollado redes criminales altamente especializadas, que cuentan con los últimos avances en tecnología, como equipos de visión nocturna o medios aéreos como drones. El camino que sigue el marfil después de ser arrebatado hasta llegar al sudeste asiático es casi siempre el mismo. Las piezas se transportan a través de países africanos con escasa vigilancia aduanera, hasta que alcanzan algún puerto del Índico, como Mozambique. Allí se camuflan en contenedores de carga para viajar a Vietnam, Laos y Myanmar, donde pueden cruzar sin dificultad la frontera terrestre hacia China continental.

Pero también pueden llegar directamente al puerto de Hong Kong, el epicentro mundial del mercado de esta materia prima. En la antigua colonia británica, el marfil ilegal se confunde fácilmente con el legal, que es el que se obtuvo en bruto antes de 1990, año en el que se prohibió oficialmente.

En los escaparates de sus lujosas tiendas de artesanía, los incisivos aparecen reducidos a minuciosas filigranas por las que se pagarán precios astronómicos. La delicadeza de estas tallas contrasta con la terrible brutalidad que esconden y que ha dejado tras de sí un reguero de cientos de miles de cadáveres.

El documentalista madrileño Fernando González Sitges publicaba en 2010 el premiado documental 'Elefantes, el ocaso de los gigantes' en el que plasmaba el declive poblacional extremo de este inteligentes y sensibles animales.


Prohibición de la comercialización 

Los países y las organizaciones ecologistas han acordado poner fin al comercio interno de marfil, a pesar de que la resolución casi se frustró por las objeciones de naciones como Japón y Sudáfrica. En septiembre de 2016 y tras tres días de movimientos políticos, desacuerdos y ruptura de negociaciones, los delegados en el congreso de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en Hawái acordaron un texto que pedía a los países que acabaran con el comercio interno de marfil "con urgencia".

La moción no tiene capacidad legal, pero los ecologistas esperan que anime a los países a vetar la venta de marfil dentro de sus fronteras para ayudar a frenar la descontrolada caza furtiva de elefantes. El comercio internacional del marfil lleva prohibido desde 1989 pero en muchos países, como Estados Unidos, Reino Unido y China, el comercio interno sigue estando permitido para las antigüedades.



'The Ivory Game', el juego de la extinción

Nuestro segundo documental sobre este tema es tan duro como necesario. Cada año, y como ya hemos ido explicando, miles de elefantes son asesinados a causa del tráfico de marfil y este film está dedicado a entender el panorama actual del tráfico de marfil, sus causas y consecuencias.

Dirigido por Kief Davidson y Richard Ladkani en 2016, 'The Ivory Gamedenuncia la situación de esta especie con la tensión típica de un thriller de suspense, siguiendo la línea de 'Virunga' (otra producción de DiCaprio que exponía la matanza de gorilas en el Congo y que ya publicamos en nuestro blog). En el film se expone cómo los cazadores furtivos -y los legales- de elefantes en África están acabando con la especie y cómo desde China el comercio de marfil está impulsando gran parte de su demanda. Es la pescadilla que se muerde la cola: cuantos menos elefantes hay, más sube el precio del marfil y más beneficioso es para los cazadores matar uno

En este documental (producido por el siempre comprometido Leonardo diCaprio) la investigación se extiende por varios países, desde los que reciben el marfil ilegal, hasta los que los compran para hacer joyas, adornos o incluso para ingerirlo en remedios caseros. Los autores de este reportaje estuvieron 16 meses investigando para documentar el tráfico de marfil, visitando áreas de conservación donde habitan y son cazados los elefantes y realizando entrevistas encubiertas mientras se infiltran en el comercio ilegal de marfil para después denunciar esta triste realidad.

El valiente elenco de personajes que han hecho posible este film además de mostrar al espectador la realidad que está viviendo esta especie se plantean un interrogante "¿Vamos a permitir que el mamífero más grande de la Tierra se extinga?". La respuesta es clara, NO.


¿Llega una esperanza para los elefantes?

Sin embargo puede estar llegando cambios positivos para el futuro de esta especies y de otras como los rinocerontes. A finales del año pasado China, el mayor mercado mundial de marfil, anunció la prohibición del comercio interno y el procesamiento del llamado 'oro blanco'. De acuerdo con la nueva normativa, una primera hornada de fábricas y tiendas dedicadas al marfil tenían que cerrar y hacer entrega de sus licencias antes del 31 de marzo de 2017, una medida que debe extenderse a todo el sector a finales de año. Con esta decisión se espera poner coto a la caza furtiva de estos amenazados paquidermos en África y Asia.

Grupos conservacionistas y activistas medioambientales de todo el mundo calificaron la decisión de "histórica", ya que supone todo un cambio para el futuro de estos animales. No en vano, el marfil africano es considerado como un símbolo de estatus en el país asiático. La medida adoptada supondrá el cierre de 34 empresas dedicadas a trabajar este producto y de otras 143 especializadas en su comercialización.

La decisión se produce después de años de creciente presión internacional y doméstica para poner fin a este comercio y da esperanzas a los defensores de los animales de que se pueda evitar la extinción de varias de las poblaciones de elefantes amenazadas en África. A principios de 2016 China ya había prohibido la importación de todo el marfil o productos elaborados con marfil adquirido antes de 1975.

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, en inglés), que entró en vigor en 1975, prohibió el comercio de marfil en 1989. Al igual que otros países, hasta ahora China permitía la reventa de marfil adquirido antes de esa prohibición, y también posee unas reservas adquiridas en 2008 con la aprobación de CITES, que pudieron salir a la venta con esa certificación.

Tras esta necesaria regulación parecen empezar a llegar las buenas noticias: según un informe publicado por Save the Elephants , el precio del marfil se ha reducido de forma exponencial en los últimos tres años. En 2014 la media del precio de los colmillos era de 2100 dólares, en 2015 alcanzó los 1100 dólares y en este año han caído a poco más de 700 dólares. Esta disminución se atribuye a una combinación de factores incluyendo una recesión económica, una más efectiva lucha contra la corrupción, los compromisos del gobierno para poner fin al comercio del marfil y una mayor conciencia entre los consumidores sobre el impacto que éste está teniendo en los elefantes.

Todavía hay un largo camino por recorrer para poner fin a la matanza de elefantes por el marfil de sus colmillos, pero ahora al menos nace una mayor esperanza para la especie, para la supervivencia de estos animales maravillosos que ocupan su propio espacio en el corazón del Juez Roy Bean.