lunes, 7 de noviembre de 2011

Extinción (8) Aral, el mar perdido


Aral, el mar perdido

We are water Foundation


Por ello, en los años ochenta, el agua que llegaba a puerto era tan sólo un 10% del caudal de 1960 y el Mar de Aral empezó un proceso de desecación. En consecuencia, el Mar de Aral ocupa actualmente la mitad de su superficie original y su volumen se ha visto reducido a una cuarta parte, el 95% de los embalses y humedales cercanos se han convertido en desiertos y más de 50 lagos de los deltas, con una superficie de 60.000 hectáreas, se han secado.

El proceso de desecación del Mar de Aral es uno de los mayores desastres ecológicos de la historia. Entre 1954 y 1960, el gobierno de la antigua URSS, con la intención de cultivar algodón en la región, ordenó la construcción de un canal de 500 km de longitud que tomaría un tercio del agua del río Amu Daria para una enorme extensión de tierra irrigada. La necesidad cada vez mayor de agua, debida a la mala gestión de su transporte y a la falta de previsión y eficiencia del riego, supuso tomar agua de más ríos que desembocaban en el Mar de Aral.

En lo que respecta al clima, esta desecación ha eliminado el efecto de amortiguador que ejercía la zona en su entorno, por lo que los inviernos y los veranos se han hecho más duros, con el consiguiente aumento de sequías graves. La acción del viento ha desplazado toneladas de arena salinizada, que procede del fondo de la zona desecada, a una distancia de hasta 200 km, lo que ha agravado drásticamente la situación. Para colmo, el uso indiscriminado de fertilizantes y pesticidas contaminó el aire y las aguas freáticas.

El objetivo soviético de que el agua tuviera una salinidad cuatro veces superior al límite establecido por la OMS redujo el nivel de las aguas freáticas de 53 a 36 metros, lo que a su vez causó graves problemas con el suministro de agua potable. Las consecuencias para la salud de la población también han sido muy graves. La región registra la tasa de mortalidad infantil más alta de toda la antigua URSS. La bronquitis crónica ha aumentado un 3000% y la artritis un 6000%. En la región uzbeka de Karakalpakstán las mujeres padecen una pandemia de anemia y el 97% presentan niveles de hemoglobina inferiores a los 110 gramos por litro de sangre que fija la OMS. Los expertos señalan que ello se debe al consumo de agua estancada que contiene zinc y magnesio. En la misma zona de Uzbekistán, de 1981 a 1987, el cáncer de hígado ha aumentado un 200%, el de garganta un 25% y la mortalidad infantil un 20%. Asimismo, los casos de hepatitis, enfermedades respiratorias, de los ojos e infecciones intestinales en la región son siete veces superiores que en 1960.

Todo esto se desencadenó en un periodo de tiempo relativamente breve y lo más dramático de todo es que ocurrió con un desconocimiento internacional casi absoluto. En 2003, unas imágenes por satélite de la NASA mostraron la verdadera envergadura del desastre y lo que muchos científicos ya habían anunciado. Ahora la opinión mundial se está movilizando y estamos empezando a conocer la verdadera dimensión actual de este desastre humano.

En enero de 1994, Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán firmaron un acuerdo de compromiso asignando el 1% de sus presupuestos a contribuir a la recuperación del mar. Sin embargo, la cooperación entre estos países ha sido mínima. Hoy en día, la zona norte del Mar de Aral se está recuperando ligeramente, gracias al dique Kokaral que construyó el gobierno kazajo para retener el agua que normalmente fluiría hacia el mar en territorio uzbeko.

Actualmente hay varios proyectos previstos, de costes y eficiencia inciertos, y por el momento las acciones que realmente se están llevando a cabo se dedican a ayudar a la población afectada, ya que muchas ONG han iniciado en la zona campañas coordinadas respetuosamente. Uno de los aspectos más interesantes de los posibles procesos de recuperación es que es necesario que los antiguos países soviéticos denuncien los errores que cometieron y revelen el profundo impacto psicosocial de un desastre que se produjo en apenas el tiempo de un relevo generacional.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Demencia (5) Los límites de la razón

Los límites de la razónInforme Semanal 08 oct 2011



La mente humana y sus patologías es uno de los terrenos en los que la ciencia aun tiene trabajo pendiente. Al margen de que hay mucho por conocer sobre las causas de algunas enfermedades mentales, un problema añadido es que siguen siendo un estigma social para quienes las padecen. Los especialistas se esfuerzan en recordar que esos trastornos bien diagnosticados y con un tratamiento adecuado, permiten a los enfermos llevar una vida normalizada, tan solo con algunas limitaciones.

El próximo lunes se celebra el Dia Mundial de la Salud Mental. Por eso hemos querido acercarnos a las historias de quienes se vieron un dia atrapados por una depresión o por la esquizofrenia. Un tres por ciento de la población española sufre algún tipo de trastorno mental grave.

Olvido (4) El arte de olvidar

Todos somos aquello que recordamos. Sostenidos por la memoria nos erguimos sobre la tierra armados de recuerdos. La trama de lo que guardamos germina las semillas de lo que fatalmente seremos. La infinita diversidad del mundo pasará por nosotros pero sólo algunos de sus fragmentos quedarán atrapados en nuestras redes. Seleccionar, retener, descartar, olvidar. Lo que dejamos ir es lo que permite que lo que guardamos tenga sentido. Es el olvido la clave de los recuerdos. Olvidamos para poder recordar. Así, defendemos al cerebro de la saturación y la fatiga. De lo inútil o lo insoportable. Nos protegemos de la locura mediante la selección y el silencio.
Una delicada línea dibuja los mapas de aquello que se establece en la memoria. Un sendero de axones y dendritas humedecidas en sustancias que excitan o inhiben las luces del camino. Una vía rápida y expeditiva para las funciones ejecutivas que pronto disuelve la inutilidad y otra labrada por los años y que los azares de la vida convocan o esconden.

Pero los objetos, los sucesos y las ideas hunden sus raíces a distintas profundidades. Las emociones fundan el arraigo con que las cosas serán recordadas. Lo que se enlaza a los sentimientos más primarios serán los hechos imposibles de olvidar. El terror, la alegría o el amor pintan lo que ocurre con el color de lo imborrable. ¿Quién olvida lo que hacía mientras las Torres Gemelas se derrumbaban? ¿Quién dónde estaba cuándo su hijo nacía? Amarrados a las emociones los recuerdos se resisten a dejarnos. Y se hacen eternos, definitivos; felices o dramáticos.

Estamos abiertos al mundo pero -aún sin saberlo- filtramos el flujo torrencial de sus estímulos. ¿Qué hace que una madre agotada durante un bombardeo pueda dormirse en la calle pero despertar de inmediato si el llanto tenue de su hijo suena bajo el estruendo de las bombas?

Estas líneas que usted ahora lee sucumbirán al olvido implacable en pocos minutos como la mayoría de lo que ha leído a lo largo de su vida. Sin embargo es la lectura el ejercicio más eficaz para entrenar la memoria y prolongar sus funciones a pesar del paso del tiempo. Leer, leer, leer es el consejo del Dr. Iván Izquierdo en su delicioso libro "El Arte de Olvidar". Leer pone en marcha los mecanismos visuales, sensoriales y activa la emisión muda de la palabra recordándonos los escasos siglos que llevamos leyendo sin hablar. La lectura silenciosa es reciente, novedosa y fundamental para ser lo que ahora somos. Es el caldo donde se cuecen la introspección y las auténticas preguntas que nos fundan.


Entre los nueve y los trece meses de edad se produce el período de mayor pérdida neuronal del ser humano. El paso de la marcha cuadrúpeda al bipedestalismo reemplaza la visión horizontal del mundo por otra de mayor altura y alcance. Los circuitos neurales se reconfiguran adaptándose a la posición erecta. El horizonte se hace lejano, el mundo amplía sus dimensiones y se torna inalcanzable. Cada uno reproduce el largo camino de la especie en esos pocos meses.
Es curioso que uno de los complejos mecanismos de la memoria sea la habilidad para construir recuerdos falsos. En ocasiones la falsificación permite hacer la vida más tolerable, el dolor menos dramático y a nosotros menos miserables. Los fantásticos laberintos de la memoria y del olvido circulan como haces de luz las profundidades del cerebro. Más allá de entelequias y fantasías en las que ya no es posible seguir creyendo, la verdad que la ciencia desnuda, lejos de quitar el encantamiento y la maravilla, los refuerza.

Recordar puede ser una bendición o una desgracia. Pero no poder olvidar es siempre una tragedia. Es imperativo el olvido para pensar. Recordarlo todo, sin jerarquías ni síntesis nos hace idiotas memoriosos como el desdichado Funes de Jorge Luis Borges. Para evitar el naufragio en los propios recuerdos el olvido nos ofrece su balsa de silencio. Usted puede soñar con una memoria perpetua, con un registro minucioso de los sucesos y las sensaciones, pero su cerebro lo defenderá de ello. La generalización y las categorías lo habilitan para comprender y transformar. Para no sucumbir al peso brutal de lo diverso y de lo inclasificable.

Usted ya no recordará éstas pobres líneas dentro de algunos minutos. Tal vez eso lo proteja de la insolvencia con que fueron escritas. Pero le propongo un ejercicio: repita muchas veces la cita del infrecuente libro que les dio origen. Hágalo para no olvidar un texto escrito con la elegancia de quien no requiere de las jergas oscuras para ser profundo, ni de la pedantería inútil para tener razón. Recuerde para robárselo -por una vez- al olvido a golpes de voluntad: "
El Arte de Olvidar", Ivan Izquierdo, Editorial Edhasa, no se va a arrepentir.

Daniel Flichtentrei

Documental "El arte de olvidar"
La Noche Temática. "Memoria a la fuga"Enlace
Los recuerdos nos transportan al pasado, nos ayudan a tomar decisiones en el presente y nos preparan para el futuro. Nos hacen ser quienes somos. Pero, ¿qué sucede con los acontecimientos terribles y experiencias dramáticas que tenemos grabadas en la mente y que nos gustaría olvidar pero no podemos?
Los investigadores de todo el mundo están buscando febrilmente la clave de nuestra memoria. En un estudio realizado en Canadá, una simple medicación se utiliza para liberar a la gente de los recuerdos traumáticos.Todos los tratamientos tienen una cosa en común: la memoria se manipula con el fin de liberar a la gente de sus terribles recuerdos.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cerebro e Inteligencia (4) Eduard Punset, el gran interrogador

En nuestra cuarta entrada sobre la inteligencia incorporamos la tercera entrega de la estupenda serie documental "Pienso, luego existo" que La2 realiza sobre algunas de las mentes más brillantes de nuestro país. Tras Marina y Savater, en este caso le toca a otro de nuestros pensadores de referencia desde hace años, Eduard Punset, un individuo muy especial y un fijo de nuestro blog donde tiene hasta etiqueta propia.
Fue abogado, economista y hasta político (desde 1978 hasta 1995), además de otras importantes ocupaciones y desde pequeño, como él cuenta, le gusta hablar con perdices y otros animalitos. Y como casi siempre somos una versión corregida y aumentada del niño que fuimos nunca ha perdido la virtud de la pregunta, la curiosidad por la alteridad y la conversación. Punset lleva años hablando con los mejores científicos y pensadores del planeta divulgando y acercando el lenguaje de las Ciencias en general y las Neurociencias en particular al gran público.

Aparte de haber escrito numerosos libros en los que muestra sus reflexiones sobre el amor, la felicidad, la mente y las emociones, la muerte, la inteligencia y demás ángulos del alma humana (y haber superado un cáncer de pulmón), lleva quince años presentando y dirigiendo el programa de divulgación científica Redes en el que ha ido entrevistando a los científicos y filósofos más preclaros del mundo, configurando todo una obra magna que trasciende las fronteras artificiales entre lo racional y lo emocional, entre las Ciencias y las Humanidades (áreas del conocimiento tradicionalmente estancas), integrando las más variadas ramas del pensamiento y el conocimiento de nuestra especie y nuestro mundo. Un tipo que a sus 74 años sigue dedicando su vida a aprender, a divulgar el conocimiento y a ser feliz. Grande Punset.


El gran interrogador

Texto RTVE.ES
06.10.2011
La biografía de Eduard Punset requeriría por sí misma varios folios, muchos de los cuales se rellenarían tan sólo con enumerar los numerosos premios que ha recibido por su labor como comunicador científico, y los que ha recibido “Redes”, el programa de divulgación científica de La 2 que presenta y dirige. Abogado y economista, Punset (Barcelona, 1936) reflexiona en este programa sobre las emociones, las grandes protagonistas de sus libros.
Precisamente, en el programa hace hincapié en que una de las grandes revoluciones que están empezando es, precisamente, la del aprendizaje social y emocional: “cómo aprender a gestionar, no a apartar o a destruir, sino a gestionar las emociones básicas y universales con las que uno viene al mundo”. Y que “uno de los descubrimientos cotidianos más importantes que la gente pasa por alto es el haber descubierto que hay vida antes de la muerte”.
Especialista también en temas de impacto de las nuevas tecnologías, para él lo más pernicioso es la incapacidad de adaptarse a una realidad nueva, de cambiar de opinión. Lo explica con maestría a sus nietas, a las que menciona en diversas ocasiones durante el programa: “si hasta la estructura de la materia cambia, de sólido a líquido, de líquido a gaseoso, ¿cómo no váis a cambiar vosotras de opinión?"
Un visionario "feliz"
Esa capacidad por preguntar siempre por lo nuevo es lo que lleva a Javier Tejada, catedrático de Física de la Universitat de Barcelona, que colabora en el programa y que ha escrito con Punset “El templo de la ciencia” a definirle como un “gran interrogador”. Y a su hija Elsa Punset, como “un hombre muy visionario”.
Esté en el ámbito en el que esté, comenta Elsa durante el programa, tiene capacidad de ver por dónde van a ir los tiros. Autora junto a su padre de “El viaje a la felicidad”, destaca que en ese libro él escribió “lo que de verdad, lo que a él se le ha dado muy bien durante años, que es la felicidad”. “Ha nacido con esa capacidad para gozar. Desde luego la felicidad es un tema que a él se le da bien”, resalta.
Ramón Perelló, su editor, por su parte, cree que la ciencia y los científicos necesitan a autores como Punset, por el gran esfuerzo de comunicación que hace para contar al mundo su trabajo. La ciencia que es, para Punset, “la utilización de un método que somete cualquier tesis a la comprobación y la prueba” y su gran aportación, “introducir la incertidumbre en un mundo de dogmas”.
Las tres cosas que ha aprendido

La felicidad ha ocupado buena parte de sus reflexiones, una felicidad que está “en la sala de espera de la felicidad”, como la belleza, sostiene, “es la ausencia de dolor”. Tiene claro además que elegiría si tuviera que escoger las tres cosas que ha aprendido a sus 74 años: la primera, “que hay muchas preguntas sin respuesta, y que eso se tiene que aceptar”; la segunda, “que hay vida antes de la muerte”; y la tercera, “que es bueno cambiar de opinión”.

“En contra de lo que cree mucha gente, es más fácil conocer a otro que conocerse a sí mismo”, concluye, y, como buen divulgador científico, le encuentra la explicación: “es lógico: el cerebro está acostumbrado a percibir lo que está fuera y no lo que tiene dentro; lo que tiene dentro no tiene ni idea”.

martes, 1 de noviembre de 2011

Amor (2) El enamoramiento, en 500 días juntos

Genial escena de la muy recomendable película "500 días juntos" (500 days of Summer, de Marc Webb), enmarcada por la canción You Make My Dreams, de Hall & Oates. El amor y sus encantamientos, en todo su esplendor.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Felicidad (1) Bhutan, el camino medio a la felicidad


Comenzamos nuestras entradas dedicadas a la felicidad, ese target vital que todos ansiamos pero cuya realización absoluta es, nos tememos, literalmente imposible para un ser humano consciente de sus propias circunstancias y las del mundo que le rodea.

Y lo hacemos conociendo Bhutan, un país único en el mundo, un pequeño Shangri-La de paz y equilibrio escondido en la cordillera del Himalaya que ha hecho de la consecución de la felicidad su objetivo nacional.

Enclavado entre dos gigantes, China e India, el territorio de Bután permaneció durante siglos semiaislado del mundo, ajeno a las influencias externas. Es por ello que conserva casi intactas su cultura y tradiciones y la tradición budista de Bután entiende la felicidad no como un apego a los bienes y servicios, sino como el resultado de la reflexión interior y la compasión hacia los demás seres vivos con los que conviven.

En Bután, el desarrollo no es medido por el crecimiento del producto interior bruto (PIB), sino por la felicidad nacional bruta (GNH, Gross National Happiness, en inglés). La felicidad de sus habitantes viene condicionada por la cultura, la educación y la armonía con la naturaleza con la que conviven y no por el crecimiento económico que son capaces de generar.El rey y el gobierno que rigen el país destinan el presupuesto nacional a preservar el medio ambiente, a mejorar la sociedad mediante la mejora paulatina de la educación, los servicios sanitarios y las infraestructuras sostenibles. Están decididos a asegurar que los beneficios del crecimiento lleguen a todos sus habitantes, sin importar la región o el nivel de ingresos, intentando conseguir una felicidad sostenible en sus habitantes que combine bienestar material con salud humana, conservación ambiental y resistencia psicológica y cultural.

Para acercarnos a su realidad les ofrecemos el documental (subido directamente de La2), "Bután, el camino medio a la felicidad" un interesante (y bastante complicado de encontrar en la Red) documental sobre este país singular en el que la televisión llegó en 1999 e Internet un año después. Sin embargo, y a pesar de que tras el advenimiento de las mismas ya se empezaron a notar sus efectos secundarios negativos, los bhutaneses intentan dosificar y asimilar los usos y abusos del turismo y la globalización para que aporten en términos de conocimiento del mundo más allá de sus fronteras, pero no interfieran en su desarrollo como una nación de personas sencillas que no quieren perder su inocencia y su felicidad.


lunes, 17 de octubre de 2011

Comida (8) Mil millones de hambrientos no son noticia

Por cuestiones de agenda no habíamos podido componer nuestra entrada sobre el hambre que aún asola demasiadas partes del mundo, en especial en el Cuerno de África, así que re-transmitimos el estupendo post multiformato de Ramón Lobo en El País sobre el inmenso sarcasmo que supone que ayer se celebrara el Día Mundial de la Alimentación del año 2011 y haya 1.000 millones de personas (a saber de animales) que viven con el fantasma del hambre comiéndoles el cuerpo y el alma.


Mil millones de hambrientos no son noticia


Ramón Lobo | 17 de octubre de 2011 El País











Ayer fue el Día Mundial del Hambre, que oficialmente se denomina Día Mundial de la Alimentación. Pese a la gravedad del problema apenas se encuentran noticias en los medios de comunicación internacionales. The New York Times publicó este fin de semana un artículo de Holly Epstein Ojalvo junto a un dibujo demoledor de Matt Rota y The Independent títula: "Viven en un mundo de abundancia pero uno de cada siete se irá esta noche a la cama con hambre". En Twitter (#WorldFoodDay) solo fluyen mensajes de ONG, organizaciones humanitarias y algunos blogs.


Los datos de 2011, que ofrece la FAO, no son trending topic: cerca de mil millones de personas pasan hambre cada día. El aumento de los precios de los alimentos, debido a la crisis económica y a la especulación. condena a millones a la pobreza extrema. UNICEF recuerda que 22.000 personas mueren diariamente de hambre o de enfermedades relacionadas con él. En cuatro días los muertos podrían llenar un estadio de fútbol. En 10 días habrán muerto casi tantos como en el tsunami de 2004.
Pese a la magnitud de la catástrofe son invisibles. Médicos Sin Fronteras ha lanzado una campaña de firmas bajo un título contundente: "Hambrientos de atención".
Captura de pantalla 2011-10-16 a la(s) 16.56.48
La ONU asegura que en los países donde el hambre es mayor, peor resulta el trato a la mujer. En el blog La pobreza importa, del diario The Guardian, se informa de los efectos en la población: descontento y estrés. Según Oxfam, los precios alimentarios se duplicarán en 2030. Un tercio de los alimentos que se producen cada año en el planeta acaban en la basura, cerca de 1.300 millones de toneladas. En el mundo desarrollado se desperdicia el 40% de la comida después de la cosecha, es decir, en nuestras neveras.
Captura de pantalla 2011-10-17 a la(s) 05.21.15

Entradas relacionadas:
Vocabulario Fundamental. Comida (VII) Planeta en venta

martes, 11 de octubre de 2011

Gorriones (3) La señora de los gorriones

Encontramos en el blog de Luis Miguel Domínguez "La tierra que nos parió" un post suyo de hace unos meses en el que cuenta la entrañable historia de una señora (a la que no ha vuelto a ver) que daba de comer a los gorriones en el parque del madrileño Palacio de Oriente cuando filmaba una de sus primeras series documentales de Naturaleza, "Fauna callejera", en la que nos mostraba las especies animales que, a pesar de nosotros, siguen poblando nuestras ciudades. Unos amantes de los gorriones como somos en este blog no podíamos dejar pasar esta oportunidad de recoger este momento mágico, aunque lamentablemente perdido en el tiempo, de epifanía entre una mujer y los pajarillos que amaba.

La señora de los gorriones - Luis Miguel Dominguez

Han pasado muchos años y no he vuelto a saber nada de esta mujer diez. Hoy en el mismo lugar en el que ella cada día se ganaba la confianza de miles de gorriones se extiende la alfombra roja de la Gala de los Goyas. La plaza de Oriente en el centro de Madrid, fué el teatro de operaciones de Fauna Callejera, esa serie de televisión que con tanta ilusión afronté. Allí compartí mañanas, pájaras y pájaros con Magda, toda una señora que llegó a entablar una relación tan estrecha con estas aves libres como yo no he visto nunca a ningún ser humano. Un dia desapareció y nunca mas supe de ella.

Lo malo es que con su marcha se fué un tiempo de luz y frescura que aún ando buscándo. Sumergiros en el video y os prometo que vereís volar a los gorriones como colibríes. ¿Hablamos en gorrionés?
Vocabulario Fundamental. Gorriones (II) Miguel Hernández y los gorriones

viernes, 7 de octubre de 2011

Puta guerra (4) Diez años de guerra en Afganistán

Se cumplen en estos días diez años desde que las tropas norteamericanas invadieran Afganistán prometiendo la caída del régimen taliban y la llegada de la democracia al país asiático. Una invasión que fue bien acogida tanto por la comunidad internacional como por una mayoría de afganos hartos de los rigores fundamentalistas de los talibanes.

Sin embargo esa invasión fue mal pensada, librada y liderada por la obtusa Administración de Georges W. Bush, lo que permitió que los líderes talibanes y del Al Queda pudieran escapar a la escarpada área de Tora-Bora y después a Pakistán. El nefasto empeño personal de Bush y Blair de enfangarse en la guerra de Irak restó los recursos de tropas y soldados necesarios para haber conseguido una victoria fundamental sobre los talibanes y el resto de grupos extremistas donde realmente estaban. Los norteamericanos cometieron múltiples errores por su arrogancia al minusvalorar al enemigo y su desconocimiento del carácter y la realidad socio-política afganos, lo que permitió el resurgimiento de la insurgencia a partir de 2006 a través de la porosa frontera con Pakistán.



Tras estos diez años, los liberadores de entonces son vistos como invasores, la situación apenas ha mejorado y la inestabilidad y la corrupción continúan presentes cada día en un país dividido. La violencia sigue cobrándose víctimas, la penúltima el que fuera Alcalde de Kandahar, Ghulam Haider Hamedi, asesinado poco después de ser entrevistado por el equipo de Televisión Española que hizo el reportaje que les ofrecemos más abajo.

Los grupos terroristas resisten con la determinación y pocos escrúpulos que les da su fanatismo y continúan financiándose con la producción y el tráfico de opio. Sus coches-bomba y sus cuasi-artesanales artefactos explosivos camineros (IED) siguen causando muchas bajas y quebraderos de cabeza a unas tropas internacionales equipadas con la mejor tecnología militar, mientras se
llevan por delante miles de víctimas civiles, aunque eso no parezca importarles.

El tour de force de Obama poniendo 50.000 soldados más sobre el terreno para recuperar la iniciativa en la guerra afgana y arrinconar a la insurgencia no ha dado todos los resultados esperados, al mantener los extremistas el pulso a las tropas internacionales con el apoyo desde sus bases en Pakistán, además del que directamente les ofrecen los servicios secretos de este país.

La ilusión de una isla democrática en Asia Central se esfumó hace tiempo. En E.E.U.U. ya nadie se acuerda de las mujeres afganas a las que iban a liberar, pero como parece que Al Qaeda (sustituida por la red Haqqani) ha desaparecido prácticamente del país asiático, los norteamericanos pueden mirar a otro lado. En el horizonte está la fecha de retirada marcada para 2014, cuando se supone que las fuerzas armadas y la policía afganas se habrán de hacer cargo de la seguridad del país, fecha en principio inamovible para unas fuerzas internacionales con ganas de salir de ese avispero que desangra sus tropas y sus economías.

L
a guerra cuesta al contribuyente estadounidense es de unos 9.000 millones de dólares mensuales y se calcula que el coste de mantener un soldado durante un año desplegado en Afganistán es de un millón de dólares. Para Obama, que en el 2008 llegó a la Casa Blanca repudiando la mala guerra de Iraq frente a la guerra buena de Afganistán, la prioridad ahora es una retirada lo más ordenada posible, que evite a la superpotencia perder la cara y garantice una estabilidad mínima en un país que ya venció a los imperios británico y soviético.


Les dejamos con el reportaje "Afganistán: Esperanzas quebradas" de Informe Semanal, sobre estos diez años de guerra en un país que desde hace más de treinta años (cuando fue invadido por los soviéticos) no conoce otra forma de vida y muerte.

Seguidamente podrán ver dos magníficos documentales sobre los soldados que han luchado en esta guerra. Uno, el premiado Restrepo,
dirigido por Tim Hetherington (muerto recientemente en Libia) y Sebastian Junger en 2010, la crónica de las vidas de un pelotón de soldados estadounidenses que combaten en el valle del Korengal, donde se produce una quinta parte de los combates que ocurren en todo el país. El segundo, Afganistán: detrás de las líneas enemigas, que durante unas semanas hace el seguimiento de un grupo de los muyahidines que combaten a las tropas internacionales en el norte del país.

2011 - Afganistán, esperanzas frustradas


Restrepo, de Tim Hetherington y Sebastian Junger (2010)







Afganistán: detrás de las líneas enemigas




Así ha cambiado Afganistán (o no) en 10 años 

Laura Riestra 07.10.2011
  
Aproximadamente 33.000 víctimas mortales, atentados casi a diario, negociaciones de paz fallidas, una insurgencia cada vez más poderosa y una violencia que ha aumentado en un 40% en lo que llevamos de año. Es la cara más visible de un Afganistán que, tras diez años de guerra, se prepara para la salida de las tropas internacionales el próximo 2014. Con un contexto así, la pregunta que surge una década después del comienzo del conflicto es la misma para muchos: ¿Está realmente preparado el país para funcionar por sí mismo?

En los tres años que faltan hasta que se cumpla el plazo dado por las potencias internacionales los retos que aún quedan pendientes son muchos. Se ha avanzado, sí, el gran objetivo con el que se empezó esta guerra ya se ha cumplido: el de encontrar al autor del 11-S, Osama Bin Laden, pero aún quedan asignaturas pendientes. Y no es un secreto. "Todavía queda mucho trabajo por hacer", aseguraba el jefe de las tropas de EE.UU. y de la OTAN en Afganistán, David Petraeus, en un discurso durante una ceremonia militar en Kandahar hace ahora un mes. Aún así, la fecha está clara: el 2014 las tropas se habrán replegado y al gobierno afgano le corresponderá asumir la dirreción de un país que para muchos aún no es capaz de funcionar independientemente, aunque también haya mejorado muchos aspectos. 

Lo que ha cambiado para bien...
 "

Afganistán es uno de los países donde se dan la mayoría de violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos. En este sentido, nos enfrentamos a una situación igual que hace diez años o incluso peor. Aún así, es cierto que hay elementos positivos que han mejorado desde el 2001, principalmente entre las mujeres y niños, en materia de educación y de libertad de expresión", explica a RTVE.es la portavoz de Amnistía Internacional en España, Olatz Cacho.

En este sentido, el gobierno afgano ha llevado a cabo la promulgación de leyes relativas a los derechos humanos, también se ha reducido la discriminación contra las mujeres y ha mejorado el acceso a la educación y atención médica.

"En 2011 siete millones de niños pueden ir a la escuela mientras que en 2001 solo podían hacerlo 900.000. En cuanto a las niñas, hace diez años estaban escolarizadas 5.000 y ahora lo están 2,5 millones", explica Cacho.
 En estas mejoras tiene mucho que ver la nueva Constitución redactada por el gobierno afgano en la que se otorga una condición de igualdad a hombres y mujeres y, además, designa un cupo de un cuarto de los escaños del Parlamento a las mujeres.

También se ha creado un ministerio de ayuda a las mujeres en el que pueden denunciar cualquier tipo de agresión, así como en las casas de acogida que se han instalado con este fin por múltiples puntos de Afganistán. Pero aún no es suficiente.
 "La parte buena de los avances tiene también otro lado menos positivo porque mientras el Gobierno afgano hace avances de este tipo aprueba leyes que suponen un retroceso, como la Ley Shia, de estatuto personal y aprobada en 2009, que formaliza la discriminación a la mujer", asegura Cacho....

y lo que sigue igual o peor
  
El principal escollo que queda en Afganistán ante la salida de las tropas internacionales reside en el futuro que va a quedar diseñado. Las negociaciones de paz, que hasta ahora encabezaba el expresidente afgano Burhanuddin Rabbani, deben dejar definido cómo enterrar la violencia de los insurgentes, cuya fuerza parece ser ahora mayor que nunca, como han puesto de manifiesto con los recientes asesinatos de Rabbani y del hermano del presidente Hamid Karzai, entre otros. 

Staffan De Mistura, jefe de la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA), presentó el pasado mes de septiembre al Consejo un informe del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en el que agregaba que tras el asesinato de Rabbani, "es el momento de que los afganos se replanteen que hay que pedir la unidad nacional entre los líderes y el pueblo".
 Sin embargo, precisamente esa implicación que De Mistura pide a los afganos es la que algunos analistas echan de menos en las negociaciones de paz. No porque no quieran, sino porque no se les permite: "Ninguna potencia internacional ha mostrado un verdadero interés en la expansión del diálogo nacional.

Con el gobierno de Karzai en caída libre, la insurgencia que va ganando terreno y las divisiones étnicas en aumento, parece que el conflicto se está reactivando y en ese contexto de retirada de tropas en 2014", recoge el analista sobre Afganistán Candace Rondeaux en Foreing Policy.
 "Las potencias extranjeras están muy interesadas en salir pero deben aclarar qué panorama van a dejar. La fecha clave es el 5 de diciembre, en la conferencia de Paz en Bonn en la que unos y otros dejen confirmar que lo que nunca va a ser una moneda de cambio son los derechos humanos. Sin derechos humanos no hay paz posible", defiende Cacho.
  
El proceso de paz iniciado a principios de 2010 supuso el primer paso hacia la reconciliación con los talibanes y otros grupos insurgentes. Sin embargo, el denominado "Alto Consejo para la Paz", compuesto por 70 miembros, solo tiene entre sus filas a 9 mujeres y los afines a ellas ya han manifestado su preocupación a que los avances que han logrado hasta hora sean una moneda de cambio para negociar un alto al fuego en el futuro. Es más, según un reciente estudio de Action Aid, de cada 10 mujeres, 9 temen por su derechos en el caso de un eventual acuerdo de paz que implique un regreso de los talibanes al gobierno. "Además, también es necesario como salvaguarda de los derechos humanos que se termine con la impunidad total que parece que hay en Afganistán. La CPI debe investigar los crímenes de guerra cometidos por talibanes e insurgentes pero, además, debe analizar las muertes provocadas entre civiles por la OTAN. Y debe hacerlo la CPI porque está claro que hoy en día es imposible que un tribunal interno investigue estos crímenes", explica Cacho.

Océanos (4) Pesca de arrastre, el crímen perfecto

“En las profundidades de los océanos, invisible a nuestros ojos, se está comentiendo el crimen perfecto. Nadie lo ve, pero se están destruyendo los fondos marinos con las redes de arrastre. Por eso hemos salido a la calle, para hacer esto visible e informar a los consumidores y a los supermercados de la destrucción que causa este método de pesca y pedirles que no sean sus cómplices”
Paloma Colmenarejo, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace.
Grandes barcos utilizan inmensas redes cónicas, algunas del tamaño de un campo de fútbol y una altura de hasta tres pisos, trampas letales que se posan y se arrastran por el fondo gracias a enormes y pesadas puertas metálicas.
Las redes de pesca de arrastre no discriminan entre las especies marinas que capturan. Muchas de las especies atrapadas son devueltas al mar muertas o moribundas al no tener interés comercial. Por ejemplo, por cada kilogramo de camarón se capturan de forma accidental (by-catch) hasta 20 kilogramos de otras especies marinas que se devuelven al mar y mueren, incluida la captura de muchos ejemplares jóvenes de especies cotizadas antes de que tengan oportunidad de reproducirse.

Los barcos arrastreros son capaces de pescar en cañones abisales y en escarpados lechos marinos, lugares de gran biodiversidad (se calcula que las zonas abisales podrían albergar entre 500.000 y 10 millones de especies, cantidad comparable a la de las selvas tropicales más ricas del mundo) que en el pasado evitaban por temor a dañar las redes. Para capturar las especies que son el objetivo de su actividad como camarones, fletanes, gallinetas y rapes, desplazan por el fondo marino redes inmensas equipadas con grandes placas de acero y pesados rodillos que destruyen todo a su paso. Los frágiles ecosistemas abisales son arrasados de manera similar a lo que sucede con la tala de las selvas tropicales.


Una vez lanzada al fondo arrastra camarones, estrellas de mar y demás moluscos, así como las formaciones coralinas y praderas submarinas que encuentre a su paso, dejando los fondos marinos completamente devastados. Es tan poco selectiva que se compara con la deforestación de un bosque entero para la utilización de unos pocos árboles. Este arte de pesca se lleva a cabo entre 400 y 2.000 metros de profundidad, en la oscuridad del fondo de los océanos. Las especies abisales son muy vulnerables a la sobrepesca ya que vivien en ambientes con pocas alteraciones y tienden a tener un crecimiento lento y maduración tardía.

Once son los principales países implicados en este destructivo tipo de pesca, Dinamarca (Islas Feroe), Estonia, Islandia, Japón, Letonia, Lituania, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, Rusia y cómo no, España.

Desde organizaciones como Greenpeace se trabaja para que en la reforma de la Política Pesquera Común se incluya la eliminación de la pesca de arrastre de profundidad y se eliminen las fuertes subvenciones con la que se sostiene, pues 
este tipo de pesca tan perniciosa (que sólo produce el 0.95% del empleo) ha recibido en 15 años 142 millones de euros, una media de nueve millones y medio por año.


Y como no parece que a nuestro gobierno, el de ahora y el que viene, se le vaya a caer la cara de vergüenza por ello, menos aún a los grandes grupos pesqueros industriales que las realizan, es por ello que también el consumidor final (nosotros) debería reaccionar. Ya sabemos lo que hay detrás de cada acto de compra de especies capturadas con estas redes letales que devastan nuestros océanos. En nuestras manos está comprar o no.

martes, 4 de octubre de 2011

Animales (5) Los animales y su ausencia 2


Primera ausencia: (dedicado a Yesa, siento tanto haberte dejado tan sola...)
 
Ya tratamos en una anterior entrada (en la que publicábamos el cuento El canario, de la escritora norteamerica Katherine Mansfield) el enorme agujero que se abre en nuestro alma cuando los animales con los que compartimos nuestras vidas, juegos y soledades nos dejan. Son esos momentos de inconsolable desolación cuando sólo nos queda esperar que eso de la reencarnación de las almas sea verdad y la nuestra se pueda encontrar en otro momento con las suyas, afectuosas, nobles e inocentes, transmigradas en otro de nuestros futuros amigos del alma.


Segunda ausencia

Comenzamos con el recuerdo agradecido y canonizante de un blogger al ya desaparecido burro de su familia, ese inteligente animal de mirada dulce y resignada que siempre me ha conmovido y cuyo secular padecimiento al servicio del hombre tanto ha ayudado al progreso de las civilizaciones humana.

Recordando a mi burra

En realidad no era mi burra, era la burra de mi padre o más bien la burra de la familia. Comparada con otros burros del pueblo era pequeña aunque bien proporcionada; de pelo negro con algunas canas más debidas a la edad que a la genética. La parte inferior de la barriga era blanca y blanca era una pequeña estrella que adornaba su negra frente, lo mismo que sus belfos poblados por sensibles pelos duros y largos.

Cuando yo era chaval no tener un burro era casi como ahora no tener un vehículo de transporte. El borrico era el animal más socorrido y más utilizado. Al campo se iba cómodamente aposentado a lomo del rucio y a la vuelta se le cargaba con un feje de trébol para los conejos o con lo que se terciara. A veces se le utilizaba como bestia de tiro como podía ser aricar o incluso tirar del carro y cuando ya estaba viejo solía terminar acompañando a los jamones y chorizos del cerdo en el mismo humero.

Prácticamente todas las familias tenían su borrico o borrica y cuando los dueños llegaban a la jubilación era el último animal del que se deshacían, sobreviviendo a veces el jumento a sus amos. Recuerdo al tío Miguelín Burgo, hombre jovial y de poblado bigote blanco, llevando en una mano el barril de vino (recipiente de barro forrado de esparto ya en desuso) y con la otra tirando del ramal de su borrica blanca, siempre dispuesto a parar a pegar la hebra con cualquiera para hacer su pronóstico del tiempo o contar sus aventuras en la guerra de Cuba o Marruecos donde peleó como soldado. O al tío José, (creo que hermano del anterior y a quien llamábamos el "Bobo", mote que no le hacía precisamente justicia porque indicaba todo lo contrario de lo que era, un hombre muy inteligente y sin duda el más ilustrado del pueblo) siempre acompañado de una burra grande y cana, noble animal que le acompañó siempre en su soltería, no se si elegida o forzada por los prejuicios de una asfixiante comunidad que condenaba a los desertores del seminario casi al ostracismo.

También perduran en mi recuerdo las hermanas Ángela y María, a quienes llamábamos "Las Niñas", quienes siendo ya ancianas y liberadas de las labores del campo seguían manteniendo a su burro como uno más de la familia. Que decir de Manuel Molero, a quien he visto hasta hace pocos años tirando del ronzal de su borrica de casa a la cueva y de la cueva a casa como si el jumento fuera una prolongación de si mismo. Podría citar a otros muchos, pero recuerdo a estos paisanos porque llegaron a viejos y siguieron conservando como compañero a ese noble animal que es el burro.

Creo que ya no queda en el pueblo ni un solo burro (de cuatro patas), incluso hay una justificada alarma por la posible desaparición de esta magnifica especie. La tecnificación del campo ha barrido de sus pastizales y praderas a caballos y mulos, los otros dos animales de tiro que junto con el burro hacían las tareas más ingratas. Aunque de los tres el burro es, de lejos, el animal más noble e inteligente y, paradójicamente, siempre el peor tratado. Los castigos más crueles eran siempre para el pobre burro, tuviera o no la culpa. A quien se le restaba el pienso era al burro. El lugar peor situado en la cuadra era el del burro. Las cargas más pesadas y extenuantes siempre caían sobre las espaldas del burro.

Hace ya tiempo que he canonizado a mi burra, que por cierto no tenía nombre, y la mandé directamente al paraíso de los burros, que para purgatorio e infierno ya tuvo el suyo mientras estuvo entre los humanos. Habrá quien se escandalice porque haya santificado a aquel buen animal, pero no tuve más remedio en atención a los milagros preventivos que hizo en vida. A saber: me libró de agotadoras caminatas por caminos tortuosos y llenos de barro que de haberlos transitado en lugar de ir cómodamente sobre su lomo me habrían causado lesiones y enfermedades que probablemente me hubieran mandado al otro mundo. Tiró con ímprobo esfuerzo de los cangilones de la noria de la "Veiga" y otras norias con cuya agua regábamos las patatas y alubias que nos libraron de una hambruna segura.

Llevó sobre sus costillas las más pesadas cargas que de haber tenido que soportarlas cualquier miembro de la familia le hubiera causado serios problemas físicos. Hay un largo etcétera de servicios milagrosos, pero con solo los citados ya es más que suficiente para santificarla, que por mucho menos hemos visto hacer santo a cierto cura de la Santa Mafia. Cierto que, y haciendo de abogado del diablo, he de poner de manifiesto que me causó algunos contratiempos que me pudieron costar caros, pero estos fueron debidos más a la propia estulticia humana que a la maldad de la noble bestia.

(...) Cierto que mi burra no tenía maldad, pero andaba sobrada de inteligencia y de una astucia que los seres nobles se ven obligados a desarrollar para sobrevivir en un mundo hostil y en este caso por las putadas que yo maquinaba. En las cuadras de ahora cada animal tiene su bebedero, pero cuando yo era chaval no había agua corriente en las casas así que había que llevar a los animales a los abrevaderos que entonces eran la laguna de Tres Corrales (o Tras Corrales) que era de agua estancada de lluvia (situada en el lugar que hoy ocupa el deposito de agua) o la laguna de La Puente (situada donde está el instituto) que estaba a alimentada por una pequeña fuente, hoy cegada, que llamábamos "El Cañín". Yo llevaba el ganado a beber a esta última laguna y las vacas, sedientas, bebían aquel agua estancada, grisácea y medio corrompida sin ningún problema, pero la inteligente burra no quería saber nada de aquella infecta charca y sin hacer caso de palos o tirones del ramal se me escapaba corriendo hasta donde manaba el agua fresquita y cristalina. Más de una vez nos quedamos en el campo sin el pan de la merienda porque tenía una portentosa habilidad para meter el morro en las bolsas de las alforjas y merendar ella primero.


Cuando pacía por los caminos mientras le quitábamos las hierbas a la remolacha sabía perfectamente cuando tenía que atacar a las hojas o roer los nabos sopesando el peligro que corría de recibir unos cuantos palos en función de la distancia a la que se encontrara de nosotros. Si estábamos cerca no osaba tocar el fruto porque sabía que los palos eran seguros; a media distancia se arriesgaba un poco más aunque le podía caer una pedrada de propina o todo lo más algunos bocinazos que solían sonar algo así como "¡Burra, hija putaaa.!" Con el bocinazo se retiraba discretamente a pastar las hierbas del camino esperando otro descuido para volver a atacar la remolacha. Sería una bestia, pera era una verdadera gourmet de las buenas hierbas. Si había abundancia no comía sino las más suculentas y exquisitas, pero si había escasez y hambre no tenía reparo en engullir los cardos a los que trababa entre sus belfos con una delicadeza prodigiosa y sin que jamás le hicieran ninguna herida en la boca.



Cuando había poca faena en el campo la paseaba por los caminos para que pastara hierba primaveral y en mi ignorancia no acertaba a explicarme porque había hierbas aparentemente hermosas que no osaba tocar. Para ponerla a prueba de lo que a mi me parecía una manía le arrancaba de entre los trigos algún manojo de hierbas que a ella le gustaban mucho y en el medio le metía una cuantas hierbas de las que evitaba, poniendo todo el manojo en el suelo del camino. Por supuesto siempre quedaban allí las malas hierbas. Pero mi malvado afán por putearla iba más lejos. Tomaba un puñado de exquisitas hierbas, no muchas para que las pudiera tomar de un bocado, y en medio le metía una hierba mala. Era un espectáculo ver como con sus elásticos belfos iba colocando las buenas hierbas hasta engullirlas y dejando en último lugar a la mala hasta dejarla caer al suelo. No la pude engañar si una sola vez y mejor así porque de haber ingerido una de aquellas malas hierbas le hubiera costado un grave percance de salud o quizás le hubiera causado la muerte.

Sabía perfectamente, según el camino tomado, cual era el lugar de destino y una vez llegado a él se paraba sin necesidad de ninguna orden. Para entrar en casa yo no me bajaba de su lomo para abrir la puerta que estaba siempre entornada y sin llave. Bastaba con que le diera la orden de "abre" para que el animal empujara con su morro la puerta y los dos fuéramos camino de la cuadra tan campantes.

Mi burra, lo mismo que la bíblica burra de Balaán (Los Números 22.21), se dirigió a mi muchas veces aunque yo en mi necedad ni la escuché ni la entendí, por entonces me faltaba la sensibilidad para comprender que ella y yo estábamos hechos del mismo barro, con la única diferencia que ella se había encarnado en burra y yo en humano. Tuvieron que pasar años para que se me abrieran las entendederas. Nunca me hizo reproches por los malos tratos recibidos aunque aún veo en sus grandes ojos dulces un interrogante de asombro por la irracionalidad de mis reacciones. Y ese es el castigo que me persigue por haber hecho sufrir gratuitamente a aquel noble e inteligente animal. No me cabe ninguna duda de que estará pastando suculentas hierbas en los verdes prados que hay en el paraíso de los burros. Amén.

J. Villadangos (Alias "Percha")



Tercera ausencia

Encontramos en el blog Labana una emocionada evocación de su perro de la periodista de RTVE Mara Torres cuando encuentra un proustiano rodillo para quitar pelos que le trae el recuerdo de su compañía, de los viajes realizados juntos, de su alegría de vivir y de su ausencia.


Mi perro y yo (por Mara Torres)

He subido al coche para ir a hacer la compra, y al abrir la guantera para buscar no sé qué papel, he empujado sin querer el rodillo ese que tiene una pega para quitar las pelusas de la ropa y que para nosotros siempre ha sido el ‘rodillo de los pelos del perro’. Ha rotado por la guantera y lo he pillado al aire. Y me he quedado así, quieta, con el rodillo en la mano sin saber muy bien qué hacer con él porque tú ya no vas a volver.

Eras un perro gigante. En casa llevaban doce años tomando decisiones en función a ti: ‘Al final, ¿qué?, ¿nos vamos de viaje este puente?’. ‘Pues es que las niñas (las ‘niñas’ por nosotras, qué risa) también se van fuera y no puede quedarse nadie con el perro’. Los viajes, la fiesta que hace no sé quién fuera de la ciudad, que si la cartilla del veterinario, que si no te olvides de traer el saco de pienso, que vigiléis que el cacharro del agua esté lleno, que dice papá que si le acompañas a dar una vuelta con el perro, que si dónde hemos dejado la correa, que si otra vez está malo de los oídos. Y el coche. Nosotros siempre tuvimos uno familiar no porque fuéramos numerosos, sino porque éramos una familia con perro. De hecho, controlábamos cómo estabas por cómo te subías al maletero: ‘Mami, ¿qué tal está el perro?’. ‘Fenomenal, se sube al coche de un salto’.

Cuando íbamos a la playa te tirabas toda la mañana inquieto, te ponías al lado de donde estaba tu correa y mirabas a la correa y nos mirabas a nosotros. A nosotros y a la correa. Y hasta que no decíamos lo de ‘tranquilo, que no te vamos a dejar aquí‘, no parabas de mirar. En los trayectos, te acoplabas en la parte de atrás hecho un ovillo y apenas te movías, pero en cuanto notabas el olor del mar, te volvías loco... Te levantabas tan excitado que te dabas con la cabeza en el techo del coche y nosotros nos partíamos de risa de lo torpe que eras y de lo contento que te ponías. Luego sacabas el hocico por la ventanilla de atrás y te quedabas con los ojos semicerrados durante un buen rato.

Me acuerdo del último viaje que hicimos juntos. Yo ya no vivía en casa y me había tocado quedarme contigo el fin de semana, así que nos fuimos a la casita que tenemos cerca de un pantano a las afueras de Madrid. Y no veas cómo lo pusiste todo de pelos. Había bajado los asientos traseros para que cupieras en mi maletero y los pelos llegaron hasta el salpicadero. La tapicería negra se puso blanca y los cristales de atrás perdidos de babas porque anduviste olisqueándolo todo. Llovía a cántaros, pero dio igual; nos pasamos horas caminando por el pinar que hay detrás de la casa. Yo te gritaba: ‘¡Que no te metas en los charcos!’, pero como tú a esa frase siempre le hiciste oídos sordos, esperabas a que te tirara otra vez la pelota, salías corriendo a por ella por la parte más embarrada, profunda y blanda del camino y volvías cubierto de fango hasta las cejas, con la bola en la boca y con cara de ‘aquí no ha pasado nada’.

Y sólo ha pasado que ya no estás. Que tengo un rodillo en la mano que es tuyo, de tus pelos. Que los cristales de mi coche están limpios, pero yo querría que tuvieran babas, y que la tapicería me parece hoy más negra que nunca.

Mara Torres para la revista Autoclub (julio 2008)

 
Última ausencia - Fry y su perro







Para terminar les ofrecemos el conmovedor episodio "Ladrido Jurásico" de la serie Futurama, de Matt Groening, en el que conocemos qué ocurrió con el perro de Fry cuando éste cayó dentro del futuro. No dejar lejos los pañuelos.

Futurama - Ladrido jurásico