lunes, 28 de febrero de 2011

Memoria (12) La memoria del amor

La memoria del amor. Alejandro Gándara

"Se quejaban de sentir dolor en los miembros perdidos, el fantasma dolorido de una mano o de un pie cortado. Era un truco de la mente, le explicó el escocés a Kai: los nervios seguían transmitiendo señales entre el cerebro y el miembro fantasma. El dolor es real, sí, pero es una memoria del dolor. ¿Y no le sucede lo mismo a él cuando se despierta después de soñar con ella? El vacío en su pecho, la soledad a la que se enfrenta cada mañana hasta que puede sumergirse en el trabajo y olvidar. No es amor. Es algo más, algo con una fuerza que perdura. No es amor, sino una memoria del amor.".
El párrafo ha sido extraído de una novela de Aminatta Forna: "La memoria del amor" (Alfaguara, buena traducción de Isabel Murillo), que va de ese mundo africano que, cuando respira, lo hace con el agua llegando a la nariz: gente tratando de hacer cosas normales, como trabajar, enamorarse y ganar el sustento en un medio anormal. Toda esa presunta normalidad atravesada por la arbitrariedad y el disparate, y aun así, o gracias a ello, el forcejeo de los seres por conseguir que unos días sean iguales a otros. Hay algo dramático y cargado de ternura en estas historias que nos entregan desde esas otras zonas del planeta, tal vez porque muestran una sensibilidad con las gentes y las cosas más desnuda que la que proyectamos nosotros a través de la escafandra. Quizá la lucha íntima sea muy parecida allí y aquí, y lo diferente sea la escafandra.
El caso es que creo que hay otra manera de interpretar la memoria del amor: no sólo como ausencia, como algo que pasó y recurre, el reverso doloroso. También está en el enamoramiento presente, en ese ir hacia adelante en busca de la plenitud compartida del tiempo. Ahí convergen no sólo nuestros deseos ya antiguos, nuestras viejas esperanzas de encontrar un amado, nuestros sueños infantiles, adolescentes y maduros que imaginaban una felicidad futura, todo ese pasado pequeño. Hay otras cosas que nos empujan y que son de afuera: la memoria de todos los que amaron, fijada en las crónicas, en la literatura y en las experiencias cercanas; la visión convertida en recuerdo de las carencias del ser solitario o de nuestra misma soledad; el deseo de ser otros y de que el mundo sea otro a causa de nuestro amor (aquello ya tópico de Durrell: "una ciudad es un mundo cuando alguien está enamorado de uno de sus habitantes"); el aplauso cósmico y la desorientación cósmica que uno sabe que le espera en la pasión, y de la que ha sido informado por la moral y la costumbre; la evocación de los amores incumplidos y fallidos, no exclusivamente personales, sino colectivos y vicarios... En fin, que la memoria del amor no sólo viaja hacia atrás.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Memoria (11) 23-F, memoria del golpe

Hace treinta años España volvía a encontrarse en una pesadilla recurrente desde el siglo XIX, los pronunciamientos militares, motines de espadones que quitaban y ponían gobiernos a placer y que en el XX alcanzó su terrible obra magna, el alzamiento contra la II República que originó la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, que tanto mal ha hecho en nuestra psique, en nuestra memoria colectiva. Hace treinta años, los golpistas echaban un pulso al Estado democrático y lo perdían. España terminaba así su Transición y cerraba uno de los más ignominiosos capítulos de su Historia.

martes, 22 de febrero de 2011

Demencia (4) El individuo esquizofrénico



Intro

Cuando este blog daba sus primeros y balbuceantes pasos ya
nos ocupamos por primera vez de la esquizofrenia, una enfermedad mental tan compleja como fascinante, aún rodeada de tabús, prejuicios y cierta ignorancia pues, a pesar de afectar a un porcentaje significativo de la población mundial (aproximadamente un 1% de la población, como la diabetes, con incidencia similar en todos los países) y de los numerosos estudios y experimentos realizados desde hace décadas para desenmarañar sus causas y mecanismos de acción en la mente humana, estos aún se desconocen en buena parte.

Factores genéticos, defectos en el desarrollo neurológico, infecciones víricas, consumo elevado y continuado de algunas drogas (como la cocaína o las anfetaminas) o la alteración química del cerebro (desequilibrios marcados en la concentración de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina) podrían ser los causantes de algunos de los síntomas de la enfermedad. De esta forma, una concentración elevada de dopamina en ciertas partes del cerebro como la vía mesolímbica (que afecta a órganos cerebrales como el mesencéfalo, amígdala, núcleo accumbens y cortex prefrontal) puede ocasionar alucinaciones y delirios, síntomas que suelen denominarse síntomas positivos de la esquizofrenia, (aquellas manifestaciones que el paciente hace o experimenta y que las personas sanas no suelen presentar), mientras que concentraciones anormalmente bajas de dopamina en esas zonas suelen asociarse a algunos de los llamados síntomas negativos de la esquizofrenia como apatía, falta de energía, anhedonia, pobreza afectiva o insociabilidad.

La esquizofrenia es un desorden mental complejo de efectos psicóticos, es decir distorsiona la percepción de la realidad por parte de quien la padece, que tiene grandes dificultades para distinguir lo real de lo imaginado, viendo afectado su tono afectivo, conducta y forma de relacionarse con su entorno. Su etimología (del griego, schizo 'división' o 'escisión' y phrenos 'mente') la ha hecho ser frecuentemente confundida con el trastorno de identidad disociativo (o "trastorno de personalidad múltiple" o de "doble personalidad").

La enfermedad suele presentarse por primera vez en la adolescencia o juventud temprana, es más precoz en los hombres que en las mujeres y tiene en nosotros un curso más deteriorante. Muchas veces es una condición que persiste toda la vida de una persona, pero también hay quienes se recuperan de la mayor parte de sus síntomas gracias a los tratamientos con antipsicóticos y la rehabilitación psicoterapéutica. Sin embargo, la medicación actual funciona para aliviar las alucinaciones y la distorsión de la realidad de los pacientes pero en cambio fracasa casi siempre a la hora de que puedan realizar actividades normales que requieren enfocar la atención como trabajar, estudiar o las relaciones personales, lo que les inhabilita laboral y socialmente. Recientemente se han descubierto las causas de esta incapacidad para la concentración.En un estudio realizado por científicos de la Unidad de Psicosis e Investigación del Benito Menni (Sant Boi), estos han comprobado que el cerebro de una persona con esquizofrenia no logra desconectar lo que los especialistas llaman la red neuronal por defecto, algo así como el piloto automático cerebral que se mantiene activo cuando no se piensa en nada. En personas sanas, cuando se hace algo (leer, hablar, estudiar, conducir) se desconecta esta función para concentrarse en la tarea. En los esquizofrénicos no, lo que les impide focalizar su atención en cualquier actividad de ese tipo.

Una vez dada esta aproximación conceptual nos aproximaremos a la vivencia de esta enfermedad les ofrecemos varios encuentros con las terribles experiencias vitales de algunas personas que la padecen o padecieron. En primer lugar conoceremos a Mariluz Corcuera, una enferma de esquizofrenia que nos cuenta el curso de su enfermedad a lo largo de su vida y las experiencias límite que tuvo que sufrir hasta que aprendió a convivir con su mal.Es decir, detrás de cada caso hay una persona, un individuo, que sufre sus propios síntomas y su propia incomunicación con el mundo que le rodea y que reacciona ante ella de acuerdo a sus propios talentos y facultades intelectuales. De esta forma, en segundo lugar nos aproximaremos al art brut, arte marginal y primitivo, propio de los enfermos mentales a través de la pintura de Martin Ramirez. El año pasado pudimos ver en el museo Reina Sofía la muestra "Marcos de reclusión" que albergaba por primera vez en suelo europeo la obra de este artista mejicano, un emigrante en Estados Unidos en los tiempos del crack del 29 que fue diagnosticado (quizás erroneamente) sucesivamente de esquizofrenia, depresión aguda, catatonia y psicosis y encerrado en una institución psiquiátrica hasta su muerte en 1963.

Su traumático choque con una cultura a la que no se adaptó (además era sordomudo) potenció su incomunicación y aislamiento en si mismo
que derivó en un empeoramiento de sus síntomas a lo largo de los años. Sin embargo su mente halló un escape plasmando sus vericuetos en toda clase de papeles y envoltorios, logrando un arte impactante, inquietante, abismal, que recoje las obsesiones de una mente sufriente y ensimismada.

Finalmente les ofrecemos el documental Uno por ciento, esquizofrenia, de Ione Hernández donde varias personas con esta enfermedad nos hablan de sus delirios, sus soledades y de, a veces, su miedo a sí mismos.



Primera parte. "Cuando pierdes la cabeza, sobra lo demás"


Mari Luz Corcuera convive desde hace más de 30 años con este trastorno mental. «Haciéndote fuerte por dentro no te vienen las paranoias de fuera», asegura.

Ainhoa Iriberri
. Suplemento Salud El Mundo


Mari Luz Corcuera tiene un día a día muy atareado. Se levanta temprano, pasea al menos siete kilómetros cada mañana, practica yoga, lee y participa en un programa de radio de la Asociación en Lucha por la Salud Mental y los Cambios Sociales (ALUSAMEN), a la que pertenece desde hace más de 10 años. Excepto porque tiene una incapacidad que le impide trabajar, esta mujer de 64 años hace una vida prácticamente normal. Sin embargo, le ha costado mucho llegar hasta aquí.

Mari Luz pertenece al 1% de los españoles que padece esquizofrenia, una enfermedad psiquiátrica que está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las 10 patologías más invalidantes que existen. «Trabajaba de maestra en un colegio religioso en Madrid, tras haberme salido de monja después de más de 15 años de servicio. Eran los últimos años del franquismo y yo era muy revolucionaria, la que llevaba al colegio las consignas del movimiento de enseñanza. En esos tiempos, animé a mis compañeros a ir a la huelga. El director del centro llamó a un comisario de policía que me dijo: 'Ya puedes irte a trabajar lo más cerca a Canarias, porque te voy a hacer la vida imposible'.Desde entonces, cada vez que veía un policía, y había muchos en la calle a finales de 1974, pensaba que venían a por mí», relata sobre los inicios de su enfermedad. De esos primeros tiempos recuerda el miedo. «Notaba que me perseguían. Me quedaba en casa para estar a salvo y me entraba agorafobia [pánico a los espacios abiertos]. Pensaba que me iban a disparar desde cualquier ventana y tenía lo que yo llamo pensamiento transparente, creía que los demás tenían acceso a mi mente y sabían lo que estaba pensando».

Al principio, no era consciente de su dolencia. «Creía que lo que me pasaba era verdad; fui al médico porque mis amigas se pusieron muy pesadas. La psiquiatra me dijo directamente que estaba como una cabra y que, si quería que me tratara, tenía que ser en el hospital».

No recuerda bien qué fármacos le recetaron en aquella época, pero sí que no los consumía con mucha disciplina. «No era consciente de que estaba enferma. Para un esquizofrénico, aceptar la patología es media curación. Dices, ¿qué me va a hacer un psiquiatra, si a mí lo que me pasa es que me están persiguiendo?».

Sus experiencias hospitalarias le llevaban a alternar periodos de baja y alta laboral. Tenía el apoyo de familiares y amigos, pero el día a día en el colegio era duro. «Además de las paranoias, el antipsicótico que tomaba entonces -sólo de vez en cuando- hacía que se me fueran los ojos continuamente a las luces. También notaba pérdida de memoria».
En 1981, seis años después del diagnóstico, llegó la incapacidad laboral. El pronóstico que figuraba no podía ser más crudo: esquizofrenia paranoide con imposibilidad de recuperación.

A partir de entonces, deambuló por alrededor de 15 hospitales, probando diversos tipos de terapias. «Fui a un psiquiátrico privado en Palencia, porque una amiga monja se había curado allí; pero no nos dejaban entrar en la habitación, nos hacían trabajar y, además, eran todas de derechas y yo no comulgaba con sus ideas».
Uno de sus peores recuerdos es un centro en Marruecos, donde fue a parar a causa de un brote psicótico que sufrió en el transcurso de un viaje organizado. «Tenía los colchones de paja, la comida era horrible. De la rabia, tiraba los platos al suelo; además, nadie de mi familia sabía donde estaba, mis hermanos tuvieron que remover cielo y tierra para encontrarme».

De entre las experiencias más positivas, destaca una clínica privada en Madrid donde le hicieron una cura de sueño. «Se me olvidó todo. ¡Qué liberación!, no me perseguía nadie».
El momento clave que cambió el curso de su enfermedad se produjo hace 20 años, cuando tomó conciencia de su problema y de la necesidad de tratarse farmacológicamente. «Un amigo vasco me dijo 'no seas ignorante, que el cerebro es química. A tí te falta algo y lo tienes que tomar'».Paradójicamente, él fue el origen de una de sus paranoias más impactantes. «Hablabamos mucho de la situación política en el País Vasco. Me empecé a obsesionar y pensé seriamente que ETA me había elegido para matar al Rey, porque al estar loca no me iba a pasar nada». Esta obsesión recurrente fue la causa de su último ingreso hospitalario hace ya más de cinco años.Desde entonces, ha aprendido a convivir con su enfermedad a base de trabajo. «He salido de lo más profundo que uno se puede imaginar y ahora estoy encantada con la vida. Voy a yoga, a talleres, leo libros de autoestima. He orientado mi vida a tener la cabeza amueblada». Comparte piso con una amiga que también padece esquizofrenia. El contacto con otros enfermos es constante, la mayoría de las veces a través de ALUSAMEN. Fue precisamente en una fiesta de esta asociación, donde se atrevió a recitar por primera vez unos versos que había escrito: «Nadie sabe lo que sufre un enfermo mental, cuando pierdes la cabeza, sobra todo lo demás".


Segunda parte. Martín Ramírez, arte más allá de la esquizofrenia


Del psiquiátrico al Reina Sofía

Susana Gaviña - Diario ABC

En el plazo de cincuenta años, los dibujos de Martín Ramírez (Jalisco, 1895-Sacramento, 1963) pasaron de colgar en las paredes de una estancia del DeWitt State Hospital, una institución psiquiátrica de California -donde recluían a locos y tuberculosos-, a hacerlo de los muros del Museo Reina Sofía. Entre estas dos fechas, apenas nada. Tan sólo el reconocimiento o la curiosidad de algunos artistas, y el empeño del Dr. Tamo Pasto, profesor de psicología y arte, que visitaba de manera asidua a Ramírez y que vio en su obra algo más que la expresión visual de alguien a quien habían dado por loco (teoría que hoy se tambalea). Pasto fue el responsable de salvar parte de su obra, casi medio millar de dibujos, de las llamas del fuego (el pegamento que utilizaba Ramírez en algunas de ellas contenía saliva y las enfermeras pensaban que podían ser causa de contagio), y de intentar darla a conocer tras la muerte de este artista autodidacta.

Sofisticación formal

Ramírez, emigrante, víctima del crack del 29, vagabundeó por las calles hasta ser encerrado, a los 37 años, en una institución mental. Entonces, decidió recluirse también en su propio mundo, el arte, un arte «de una gran sofisticación formal», del que Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, destaca «su manera de reflejar, a través de sus dibujos, el juego entre el afuera y el adentro». Ese interés por mostrar otros enfoques de la historia del Arte -«para que exista un centro tiene que haber una periferia»-, es lo que ha llevado al Reina Sofía a dedicarle esta retrospectiva -la primera en Europa- a Ramírez. Bajo el nombre «Marcos de reclusión», la muestra, comisariada por Brooke Davis Anderson, que ya coordinó otra exhibición de este artista en 2007 en el Folk Art Museum de Nueva York, aclamada por la crítica, reúne ahora un total de 62 dibujos procedentes de coleccionistas privados y públicos.

Todas sus obras encierran las referencias vitales del artista. Desde su México natal, con sus dibujos de vírgenes y de iglesias; a California, donde emigró en los años 20 para trabajar en el ferrocarril. De ahí brotaron sus jinetes, túneles y trenes. Ilustraciones que aparecen encerradas por líneas y curvas repetidas hasta la obsesión, creando un clima inquietante, claustrofóbico, símbolo quizá de su propia incomunicación.

De técnica inicialmente muy primitiva, «Ramírez utilizaba cualquier papel que tuviera a mano, a veces lo fabricaba él mismo o lo sacaba de la basura, y robaba los lápices a los celadores», explica Anderson, con el tiempo, logró que aquellos que le visitaban le facilitaran mejores materiales. «Con ayuda o no de su entorno, Ramírez logró crear un vocabulario visual diferente».La muestra que se puede ver ahora en el Reina Sofía abarca los últimos quince años del artista, «las obras no están ordenadas de manera cronológica, pues no están fechadas, aunque sí las hemos reunido por temas», matiza.
Arte marginal

El artista mexicano nunca dejó testimonio escrito alguno sobre el significado de su obra. Lynne Cooke, subdirectora del Reina Sofía, afirma que «tampoco esto es lo que más nos interesa sino el discurso que crea a su alrededor». Y recuerda que los artistas outsiders han sido centro de atención en numerosas ocasiones. «Max Ernst y Klee fueron los primeros en volver la vista hacia los artistas marginales». Para Cooke la interrogante es otra: el papel que deben jugar los museos en la actualidad respecto a otras formas de arte. «¿Debemos adelgazar las fronteras o reafirmarlas?» En este caso, el Reina Sofía lo tiene claro.

Martín Ramírez falleció en Sacramento el 17 de febrero de 1963. Fue enterrado solo, pues su familia no podía asumir los gastos del traslado a México. Ayer, en su entrada en el museo, estuvo acompañado por su nieta, varias bisnietas y una tataranieta.Martín Ramírez nace en 1895 en los Altos de Jalisco (México). En 1927 emigra a California. Trabaja en las minas y en el ferrocarril. En 1927 se produce la guerra Cristera en México, Ramírez pide a su hermano que cuide de su mujer y sus hijos. Tras el Crack del 29 le despiden. En 1931 es detenido y enviado a un psiquiátrico. Le diagnostican esquizofrenia. En 1935, comienza a pintar. En 1948, le trasladan a DeWitt. Muere en 1963.



Tercera parte. Uno por ciento, esquizofrenia

Borja Hermoso 06/11/2006

Setenta y cinco secos, duros, desasosegantes minutos dura 'Uno por ciento, esquizofrenia', el documental con el que Julio Medem y la directora donostiarra Ione Hernández pretenden rajar el tabú social ante un mal que afecta a 52 millones de personas en todo el mundo. Y que es ignorado por la inmensa mayoría del resto de los mortales.
La idea de poner la cámara y el micrófono delante de los enfermos esquizoides para que contaran sin rodeos la enfermedad que les afecta y cómo les afecta fue idea del propio Medem, que hace año y medio encargó a Ione Hernández la realización de la película sobre un guión coescrito por ambos. El documental fue proyectado el sábado por la noche dentro de la sección Eurodoc del Festival 100% Europeo de Sevilla.

Por delante del objetivo van desfilando Montse, Efrén, Xavi, Alberto y los demás, desgranando con impúdico y desolador lujo de detalles las sucesivas versiones de su personal via crucis. No hay trampa ni cartón -exceptuando la caligrafía que sale de la sala de montaje, manipuladora por naturaleza- en 'Uno por ciento, esquizofrenia'. Esto no es 'Alguien voló sobre el nido del cuco', sino un trozo de realidad en estado bruto.

Sólo enfermos, familiares y psiquiatras (como Juan José López-Ibor) relatando los porqués y los cómos del problema, la oportunidad o no de tal fármaco, la bondad o no de las terapias artísticas, la convenencia o no de tal terapia, la soledad del enfermo, la desesperanza y la esperanza del entorno cercano... o la tormenta interior del esquizofrénico: "Veo rayos que salen de la esquina del techo", cuenta uno; "estaba obsesionado con que me perseguían maricones", relata otro; "me doy mucho miedo cuando me dan los ataques", reconoce ante la cámara un tercero...

"Siempre me interesó mucho el tema de la esquizofrenia", comenta Julio Medem. "Me hice médico para ser psiquiatra, aunque no lo soy, por suerte; porque cuando descubrí la esquizofrenia, me di cuenta de que nunca sería capaz de ayudar a estas personas... y mira, ni siquiera he sido capaz de dirigir esta película, una película que, aviso, remueve muchas cosas, y eso es fundamental".

La coguionista y directora Ione Hernández, que firma aquí su primer largo tras haber rodado cortos de ficción, explica: "Es increíble, pero no me he encontrado a casi nadie que sepa que se haya hecho este documental que no tuviera a alguien cercano con este problema... y sin embargo, nunca lo habían comentado. En ese sentido, creo que esta película puede ayudar a hablar, a romper el tabú".
La sinceridad de los protagonistas de la película es, en su opinión, la clave: "Esa franqueza a la hora de contarlo a mí me parece una lección brutal de vida; porque son seres humanos con un problema gordísimo y nos lo están contando y, con eso, de alguna forma nos están dando su tesoro, porque nos están revelando su intimidad y su lucha... a nosotros, que en general estamos llenos de prejuicios y de miedos hacia ese tema".

Nada fue fácil en la génesis y desarrollo de 'Uno por ciento, esquizofrenia'. Todo empezó con una larga fase de encuentros preparatorios, tal y como explica la directora: "Primero les conocía y estaba con ellos a nivel de tú a tú, y luego les decía directamente lo que pretendía hacer, sin demasiados rodeos, porque los esquizofrénicos se caracterizan por tener muchísima intuición y, pese a todo, tienen como una conexión muy fuerte con lo real. Así que hablaba con ellos. Es gente que necesita atención, porque está desatendida por la sociedad, así que cuando les das atención, ellos lo perciben y te la devuelven".

El mejor piropo al resultado final de la película no le llegó, claro, de un crítico de cine... sino de un médico: "Hablé con un psiquiatra de los que participa en la película, se la enseñé y se quedó asombrado, y me dijo que, en todos sus años de consulta, él no había conseguido que le contaran en una sesión las cosas que me habían contado a mí".

Ni la idea, ni la gestación, ni las consecuencias de 'Uno por ciento, esquizofrenia' apuntan a lo que pudiera llamarse una película más. Esta vez, el cine es analgésico, es solidaridad y es ausencia de prejuicio. "Para mí fue muy duro, mentiría si dijera que no", confiesa Ione Hernández, "porque estás con ellos y te cargas de ese poso, que luego queda; es duro, es durísimo".

Pasillos de hospital, fondo negro, el sonido de gente acosada oyéndose a sí misma por dentro, la desesperanza ante los fantasmas ("no me veo bien, nada bien, y me da miedo"), la ilusión ante la mejoría ("creo que cada vez voy estando mejor, ya no estoy como cuando decía que iba a ir a pegarle tres puñaladas a uno"), la feroz evidencia de la ausencia de cura definitiva: "Supongo que me moriré sin superar esto". El uno por ciento que sufre, el uno por ciento al que sin pensar demasiado llamamos locos. El uno por ciento de la esquizofrenia.

jueves, 27 de enero de 2011

Placer (2) Orgasmo, la sublimación del placer


El orgasmo en nuestro cuerpo y nuestro cerebro

Rejuvenece cuerpo y espíritu, reequilibra internamente, favorece la circulación, hasta es bueno para el cutis. Cuando el cuerpo empieza su juego de tensiones y distensiones, de hormigueos y estremecimientos, con la dopamina y la oxitocina fluyendo en barra libre por nuestro cerebro hasta alcanzar la cima del goce con ese momentazo, el orgasmo. En él se suceden esos instantes sublimes en los que el placer toma el poder de nuestro cerebro y organismo. La petite mort, que dicen acertadamente los franceses.

Intercambiar orgasmos con alguien a quien quieres y deseas es una de las mejores experiencias más que puede tener un ser humano. Y ya no digo si le pones el turbo-boost de la marihuana... Este redactor sabe que cuando vaya a palmar y se le pase por la mente el powerpoint con los momentos cumbre de su vida, algunas las filminas corresponderán a algunos polvos gloriosos culminados por estas fugaces epifanías de placer infinito.

En fin, si se puede definir algo por su contrario existencial, digamos que un orgasmo es simplemente lo más opuesto a Esperanza Aguirre. Les dejamos con un breve video de Redes que nos explica la fisiología del asunto. Y como aquí en su blog amigo creemos que cuando una persona deja de disfrutar orgasmos con cierta regularidad algo dentro se le agosta y achica y se le frunce el carácter, animamos a nuestros lectores a darse el gustazo de disfrutar más orgasmos, a ser posible provocados por alguien a quien deseen y si no autoinflingidos, pero en la medida de lo posible, corránse amigos, córranse.

miércoles, 12 de enero de 2011

Memoria (10) Las ciudades y la memoria

Las ciudades y la memoria. 3

Inútilmente, magnánimo Kublai, intentaré describirte la ciudad de Zaira de los altos bastiones. Podría decirte de cuántos peldaños son sus calles en escalera, de qué tipo los arcos de sus soportales, qué chapas de cinc cubren sus techos; pero ya sé que sería como decirte nada. No está hecha de esto la ciudad, sino de relaciones entre las medidas de su espacio y los acontecimientos de su pasado: la distancia del suelo a un farol y los pies colgantes de un usurpador ahorcado; el hilo tendido desde el farol hasta la barandilla de enfrente y las guirnaldas que empavesan el recorrido del cortejo nupcial de la reina; la altura de aquella barandilla y el salto del adúltero que se descuelga de ella al alba; la inclinación de una canaleta y el gato que la recorre majestuosamente para colarse por la misma ventana; la línea de tiro de la cañonera que aparece de improviso detrás del cabo y la bomba que destruye la canaleta; los rasgones de las redes de pescar y los tres viejos que sentados en el muelle para remendar las redes se cuentan por centésima ves la historia de la cañonera del usurpador de quien se dice que era un hijo adulterino de la reina, abandonado en pañales allí en el muelle.

En esta ola de recuerdos que refluye, la ciudad se embebe como una esponja y se dilata. Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.

Las ciudades y la memoria. 4

Más allá de seis ríos y tres cadenas de montañas surge Zora, ciudad que quien la ha visto una vez no puede olvidarla más. Pero no porque deje, como otras ciudades memorables una imagen fuera de lo común en los recuerdos. Zora tiene la propiedad de permanecer en la memoria punto por punto, en la sucesión de las calles, y de las casas a lo largo de las calles, y de las puertas y las ventanas de las casas, aunque sin mostrar en ellas hermosuras o rarezas particulares. Su secreto es la forma en que la vista corre por figuras que se suceden como en una partitura musical donde no se puede cambiar o desplazar ninguna nota. El hombre que sabe de memoria cómo es Zora, en la noche, cuando no puede dormir imagina que camina por sus calles y recuerda el orden en que se suceden el reloj de cobre, el toldo a rayas del peluquero, la fuente de los nueve surtidores, la torre de vidrio del astrónomo, el puesto del vendedor de sandías, el café de la esquina, el atajo que va al puerto.
Esta ciudad que no se borra de la mente es como un armazón o una retícula en cuyas casillas cada uno puede disponer las cosas que quiere recordar: nombres de varones ilustres, virtudes, números, clasificaciones vegetales y minerales, fechas de batallas, constelaciones, partes del discurso. Entre cada noción y cada punto del itinerario podrá establecer un nexo de afinidad o de contraste que sirva de llamada instantánea a la memoria. De modo que los hombres más sabios del mundo son aquellos que tienen en la mente a Zora.

Pero inútilmente he partido de viaje para visitar la ciudad: obligada a permanecer inmóvil e igual a sí misma para ser recordada mejor, Zora languideció, se deshizo y desapareció. La Tierra la ha olvidado.

Italo Calvino. Las ciudades invisibles

domingo, 12 de diciembre de 2010

Memoria (9) Lucio Urtubia, memoria de un anarquista

«Fraga dice que hay que dejar de lado la memoria. Si yo no tuviera memoria, sería un pobre diablo. Debe ser que tiene mala conciencia. Yo no»
Lucio Urtubia

Anoche pudimos ver en La2 el estupendo documental (del año 2007) "Lucio" en el que los directores vascos Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi cuentan la sorprendente historia de Lucio Urtubia, un albañil navarro de escasa formación cultural e irredento anarquista cuya determinación y fe en su doble trabajo como albañil y militante (durante las décadas de los 50, 60 y 70) del anarquismo más beligerante. le hizo combatir las dictaduras de la época y a los que consideraba su peor enemigo, los bancos, con el fin de conseguir fondos para su causa revolucionaria. Con sus falsificaciones y atracos puso en auténticos apuros a las policías española y francesa o la Interpol y a enormes entidades financieras como Citibank.

Hoy en día, con 79 años y ya retirado del delito
vive en París, abjura de gente a la que en algún momento admiró como Fidel Castro ("es el diablo"), mantiene íntegra su fe en el trabajo y el anarquismo y se niega a perder la memoria de aquellos años de furtivismo y revolución. En definitiva un tipo único cuya sorprendente historia recomforta nuestro espíritu más ácrata y libertario.

Lucio

Anarquistas ha habido y sigue habiendo bastantes en el mundo. Los que han tenido que cometer atracos o introducirse en el contrabando para la causa son numerosos. Los que han discutido estrategias con El Ché o han ayudado a Eldridge Cleaver -el líder de los Panteras Negras- son los menos. Los que unido a todo lo anterior, hayan conseguido poner contra las cuerdas al banco más poderoso del planeta mediante la falsificación masiva de traveller checks, y sin faltar un solo día a su trabajo de albañil de construcción, sólo hay uno.








Lucio Urtubia, hijo de Cascante (Navarra). Lucio, hoy en día, vive en Paris, retirado. Ha sido testigo -muchas veces parte activa- de varios acontecimientos históricos que se han dado la segunda mitad del siglo XX.

Vivió desde dentro el fenómeno del Mayo de 1968, apoyó con su participación el inicio del régimen de Castro, participó en toda clasede actividades antifranquistas... Pero sin lugar a dudas su gran golpe lo dio en la segunda mitad de la década de los setenta, acaparando así en la prensa titulares como el “bandido bueno”, o el “Zorro vasco”. Consiguió estafar al First National Bank (ahora Citibank) 20 millones de euros de la época, para invertir el dinero en causas en las que creía.


Asombrosamente, su “carrera” le ha costado sólo unos meses de cárcel.
Felipe Sandoval contó en un manuscrito sus hazañas como anarquista en el Madrid de los años 30, manuscrito que sirvió de dispositivo para crear la película documental de Carlos García-Alix, “El honor de las injurias”. Contra las injurias de las injusticias, llegó años después Lucio Urtubia, algo más que un albañil de Navarra. El anarquista irreductible, o el “zorro vasco”, como le llaman, tiene un lema: «Ladrones privados contra ladrones de Estado». Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi deciden contar la historia de un revolucionario muy especial, una historia que nunca antes se había mostrado en el cine.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Escritor (4) Vargas Llosa, elogio del escritor

Emotivo e histórico discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura de Mario Vargas Llosa, "Elogio de la lectura y la ficción", retratándose a corazón abierto como ser humano y escribidor.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Viajes y Migraciones (3) Viajar a los confines

Para nuestra tercera entrada sobre las cosas del viajar, recordamos la expedición comandada por Alejandro Malaspina, aquella singladura lúcida y humanista que a finales del siglo XVIII, nuestro Siglo de las Luces, compartiendo época con los vientos revolucionarios que empezaban a soplar en Europa, recorrió los confines del casi terminal imperio español de la época.

En los cinco años en los que se llevó a cabo lograron realizar y documentar un estudios y análisis razonados y coherentes de la cartografía, la geografía, la botánica y la zoología de las tierras que en el mundo aún estaban bajo domino español, así como una semblanza cultural y antropológica de las gentes que las habitaban.

A su regreso, la expedición trajo el conocimiento de 14000 especies botánicas nuevas, 900 ilustraciones y el estudio de 500 especies zoológicas de tres continentes alcanzando la misma celebridad que las exploraciones de James Cook o Bouganville. Sin embargo y por razones políticas, el legado del marino italiano y de quienes le acompañaron, todo el conocimiento adquirido durante los cinco años de travesía fueron ignorados y olvidados durante más de un siglo tras la defenestración y encarcelamiento de quien la había comandado.

Sin embargo, más de 200 años después otra expedición inspirada por el mismo espíritu ilustrado y ansia de conocimiento del mundo que vive realizará un viaje similar. De esta forma, la Expedición Malaspina 2010 emprenderá el próximo 14 de diciembre un viaje a bordo de los navíos "Hespérides" y "Sarmiento de Gamboa" alrededor del mundo y durante de siete meses, dispuesta a convertirse en "la mayor expedición de la historia sobre cambio global."

Y si esta gran expedición humana aspira a recorrer unos 76.000 kilómetros alrededor del mundo, cerraremos esta entrada nada menos que con la mayor migración del mundo animal, el viaje de Polo a Polo (unos 70.000 km) que realiza todos los años un animalito de apenas 100 gramos de peso, una pequeña golondrina, el charrán ártico.


Primera parte. Expedición Malaspina, viaje a los confines del Imperio español

Del blog Mare Nostrum recogemos su entrada sobre este viaje iniciático e ilustrado de un italiano que sirvió a España y cómo ésta, desagradecida como casi siempre con quien mejor la sirven, obcecada en volver a sus absolutismos y sus intrigas cortesanas, la España negra que siempre nos persiguió, encarnada esta vez por Manuel de Godoy, el favorito de Carlos IV y la reina. Godoy que temeroso del prestigio de Malaspina y sus ideas liberales, le ninguneó y acusó (parece que con razón) de conspiración, convenciendo al rey de su destitución y terminando por encarcelarle en 1796. Afortunadamente y por presión del mismo Napoleón, salió de la prisión a finales de 1802, siendo deportado a Italia donde permacerá hasta su muerte en 1809.Expedición Malaspina (1789-1794)

Ya han pasado más de doscientos años desde aquel 30 de Julio de 1789, cuando bajo el mando de Alejandro Malaspina, zarparon del puerto de Cádiz las corbetas "Descubierta" y "Atrevida", iniciando así un memorable viaje en cuyo periplo recorrerían la mayor parte del Imperio Español. La gran magnitud de su viaje no sólo se debe a la gran distancia recorrida, sino al espíritu ilustrado que lo caracterizó. Pero empecemos por el principio, ¿quién era Alejandro Malaspina?.
Alejandro Malaspina, nació en el pueblo italiano de Mulazzo en el año 1754. Perteneciente a una noble familia, recibió una refinada educación en el Colegio Clementino de Roma, el cual gozaba de gran prestigio, y donde adquirió sus conocimientos humanistas. Ya en su adolescencia, se inclinó por la carrera de las armas y entró como guardiamarina en la Armada Española. Su prestigio va en aumento y es reconocido como uno de los mejores marinos del momento. Es en ese momento de su vida cuando surge la idea de realizar un gran viaje con carácter científico a través de las posesiones españolas en ultramar.

En su proyecto se recogen cientos de estudios hidrográficos, zoológicos, botánicos y astronómicos, pero también el estudio político y económico, lo que a la larga le deparó graves disgustos.
En el momento de zarpar los barcos, su primer objetivo es el puerto de Montevideo, a donde llegan en 52 días de tranquila navegación por el Atlántico. Estando allí deciden hacer una excursión al pequeño poblado de Maldonado, formado por casas de barro en una zona de arenales y pantanos. Este lugar se conoce en la actualidad como Punta del Este y es una de las zonas turísticas más conocidas internacionalmente.

Tras una breve estancia en Buenos Aires, el 3 de Diciembre de 1789 mantienen el primer encuentro con los habitantes de la Patagonia, conocidos como patagones.
Sobre este desconocido pueblo circulaba la leyenda de su gigantesca estatura, según los testimonios recogidos por numerosos marinos como Byron y Boungainville y que fue muy comentada por toda Europa, incluyendo a los más grandes sabios de la Ilustración como Malpertius, Buffon, Voltaire, Diderot y muchos otros. La expedición española convivió unos días con ellos, descubriendo unas gentes nobles muy lejos de todas las fantasías que se comentaban sobre ellos.Desde allí se dirigieron a las Malvinas, donde España mantenía un establecimiento formado por convictos y soldados. Tras una cortísima estancia se deciden a entrar en el Océano Pacífico a través del Cabo de Hornos (imagen al lado, El Cabo de Hornos, una inmensa masa de granito de cuatrocientos metros de altura, precipitándose hacia el mar) en perpetuo desafio, punta sur del continente americano y que todavía estaba sin cartografiar. Desde allí, el primer puerto refugio es la isla de Chiloé, situada a más de 2.000 kilómetros. Para llegar atraviesan los parajes más inhóspitos para la supervivencia humana. Aún hoy, a las puertas del siglo XXI, estas tierras siguen despobladas.

Continúan viaje hacia el norte pero, mientras la "Atrevida" se dirige al puerto de Valparaíso, la "Descubierta" lo hace hacia la isla de Juan Fernández.
Esta isla fue durante siglos refugio de piratas, corsarios y balleneros, pero su visitante más famoso fue Alexander Selkirk, marino de origen escocés que sobrevivió en la más completa soledad durante 4 años y 4 meses, tras ser abandonado allí a su suerte. Cuando por fin regresó a su país, su historia llegó a oídos de Daniel Defoé, y le sirvió de base para su novela Robinson Crusoe.

Reunidos de nuevo en Valparaíso, prosiguen su rumbo haciendo escala en Santiago de Chile -donde se les incorpora el naturalista de origen checo Tadeo Haenke- y posteriormente se detienen en El Callao, en Guayaquil y en Panamá, hasta llegar a las actuales costas de México, en aquella época llamada Nueva España.
Allí se dedicaron a visitar los enclaves más importantes, como México, la capital del virreinato, Guanajuato, conocida por sus minas de plata, y Acapulco, el puerto más importante del Pacífico y donde recalaba el Galeón de Manila, que hacía la ruta comercial desde el archipiélago de las Filipinas.
El siguiente reto de Malaspina fue dirigirse al norte a buscar el llamado Paso del Noroeste, que se suponía unía los océanos Pacífico y Atlántico. Recorren las costas de Alaska y entran en contacto con las tribus indias de los tingli (al lado, poste totémico realizado por los tinglit con motivos funerarios. Dibujo realizado por Fernando Brambila. Museo Naval) e incluso llegan a encontrarse con esquimales.

Después de cartografiar extensamente toda la zona regresan al sur, hasta el puerto de Monterrey, en California, donde existían varios asentamientos hispanos, la mayor parte misiones o centros penitenciarios.
Posteriormente, inicia la travesía más larga de todas y que le conduciría hasta las islas Filipinas. En Manila, la capital, fallece el naturalista Antonio Pineda, el cual tenía a su cargo la coordinación de todas las tareas naturalistas y que supuso un duro golpe para los expedicionarios. Su posterior objetivo sería Australia y más concretamente el puerto de Sydney. En aquella colonia británica fueron amablemente acogidos, dado el carácter científico de las embarcaciones visitantes.
Desde allí, se dirigen al archipiélago de las Tonga, (al lado, baile en la playa de Nutka por Tomás de Suria. Museo Naval) donde son agasajados por los indígenas, encabezados por su jefe Vuna, con el que Malaspina hizo gran amistad. En aquella estancia quedó bien patente el mito del buen salvaje. El regreso de la expedición, se realiza a través de América, dejando por tanto sin completar la circunnavegación del globo, pero según parece el cansancio y la tensión acumulada durante el largo viaje hacían peligrar la convivencia a bordo. Haciendo escala en El Callao y tras doblar de nuevo el Cabo de Hornos, llegan a Cádiz el 21 de Septiembre de 1.794.
La situación en España es muy distinta a la de su partida, sus amigos, que habían impulsado el proyecto, han sido sustituidos por otras personas que apenas sienten interés por las posibles aportaciones de aquel viaje; aún así, se le encarga que redacte los informes pertinentes. En ellos se dedica a descalificar la situación política y financiera de las colonias y propone un gobierno más liberal representado por personajes de gran prestigio como son el Duque de Alba, Jovellanos o el Conde de Revillagigedo.

Al año siguiente la monarquía absolutista española se encuentra en declive y en un intento de evitar su caída, busca dar un golpe de efecto y califica las ideas de Malaspina de conspiración.
Malaspina es detenido, juzgado y encarcelado en el castillo de San Antón en La Coruña, sirviendo así de víctima propiciatoria y pasando totalmente al olvido hasta el año 1803, en el que regresa a Italia. Allí permanecerá hasta el 9 de Abril de 1810, fecha en la que fallece.

Triste es saber que, como casi siempre sucede en nuestro país, no se supo aprovechar los conocimientos geográficos, biológicos, antropológicos y políticos que proporcionó tan magna expedición y han tenido que pasar más de dos siglos para que se le reconozca su gran valor. Afortunadamente toda la documentación, aunque olvidada, fue custodiada en diversos archivos y gracias a ello se ha podido constatar la verdadera magnitud de aquella empresa, cumbre de la Ilustración Española.




'Malaspina 2010', la mayor expedición marina de la historia

Para celebrar el Año Internacional de la Biodiversidad (2010) y el 200 aniversario de la muerte de Alessandro Malaspina (1754 - 1810), 400 investigadores de todo el mundo (250 de ellos, españoles), integrados en 27 grupos, se embarcarán en el Hespérides durante siete meses en la Expedición Malaspina 2010, bautizada ya como "la mayor expedición de la historia sobre cambio global", bajo la coordinación general del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el apoyo de la Armada española.Su travesía navegará desde Cartagena a Cádiz, Miami, Río de Janeiro, Ciudad del Cabo, Perth, Sidney, Honolulú, Panamá, Cartagena de Indias, Cádiz, Cartagena (Murcia). Más de 41.000 millas (unos 76.000 kilómetros) alrededor del mundo. En su Facebook viene su espíritu fundacional con el que nos identificamos y del cual se sentiría honrado el mismo navegante italiano:
Este proyecto desarrollará la campaña de circunnavegación Malaspina 2010 con los siguientes objetivos:

a) Generar un inventario coherente y de alta resolución del impacto del cambio global en el ecosistema del océano y explorar su biodiversidad, particularmente en el océano profundo.

b) Crear, a partir de la participación de una amplia representación de la comunidad científica oceanográfica española, liderazgo y plataformas de cooperación en su seno, combatiendo así la fragmentación y la pérdida de relevancia que acoje a esta comunidad actualmente.

c) Formar una nueva generación de jóvenes investigadores con una perspectiva global en el funcionamiento de los ecosistemas marinos.

Celebrar el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin (1809-2009, este último declarado Año Intenational de la Biodiversidad) y de la muerte de Alejandro Malaspina (1810), que dirigió la primera expedición científica española de circunnavegación.

Con Malaspina 2010 también se desea aumentar el conocimiento social sobre el papel que España jugó en la exploración de los recursos del planeta e informar a la sociedad de los aspectos precedentes. Esto aumentará su conocimiento sobre los impactos del cambio global en el océano y sobre las oportunidades de descubrimientos importantes en la biodiversidad del océano profundo.

En fin, un proyecto realizado por gente talentosa y con ganas de enseñar y aprender, de los que molan y tristemente no abundan en nuestro país, a los que seguiremos y apoyaremos desde nuestro blog. Que tengan suerte.





Segunda parte. Charrán ártico, viaje a los confines del mundo

Terminamos la entrada, con la mayor demostración de poder y determinación de la Naturaleza en cuanto a periplos migratorios animales se refiere, el realizado por el charrán ártico (Sterna paradisaea). Este simpático animalejo (que diría nuestro recordado Félix R. de la Fuente) viaja todos los años más de 70.000 kilómetros, dos veces de polo a polo, persiguiendo los veranos ártico y antártico, en la migración animal más larga del mundo.Un equipo de investigadores que incluye científicos de Groenlandia, Dinamarca, los Estados Unidos e Islandia han conseguido seguir los movimientos migratorios de esta ave gracias a un diminuto dispositivo de algo más de un gramo de peso que ha posibilitado la monitorización y rastreo de sus itinerarios transcontinentales, el mundo natural pasmándonos una vez más, con el viaje increible de este bello y corajudo animalito en su incansable búsqueda del sol.

El charrán ártico (en la imagen) viaja más de 70.000 kilómetros en su viaje de migración anual de polo a polo, el equivalente de tres viajes de ida y vuelta a la luna durante toda su vida. Los investigadores utilizaron un pequeño instrumento de 1,4 gramos denominado geolocalizador para seguir la migración del animal. El dispositivo ha sido desarrollado por la institución británica y su uso en aves marinas está revolucionado el conocimiento de sus patrones de migración y además supone una ayuda para identificar los puntos biológicos importantes, explica Richar Phillips, coautor del estudio.
Cada año, estas pequeñas aves marinas viajan alrededor de 71.000 kilómetros desde Groenlandia hasta el Mar de Weddell, en las orillas de la Antártida, y vuelven a sus terrenos de apareamiento en Groenlandia. Los investigadores han descubierto que las aves no vuelven de forma inmediata al sur sino que pasan casi un mes en mitad del Océano Atlántico Norte, aproximadamente a 1.000 kilómetros al norte de las Azores. Después de esto, las aves continúan su viaje hacia el sur por la costa noroeste de África y aproximadamente hacia las Islas de Cabo Verde la mitad de ellos continúa bajando por la costa de África y la otra mitad cruza el Océano Atlántico para seguir una ruta paralela bajando la costa este de Sudamérica. Todas las aves pasan los meses de invierno del norte en las aguas del Antártico.En su largo viaje, las aves no eligen la ruta de vuelta más corta a sus lugares de apareamiento de Groenlandia sino que realizan un patrón de 'S' gigante hacia el norte a través del Océano Atlántico, una bifurcación de varios miles de kilómetros de la línea recta hacia el norte que dirige a sus colonias.

Según explica Carsten Egevang, director del estudio, "el trabajo sobre la migración de las aves marinas nos proporciona un conocimiento detallado sobre las migraciones a larga distancia en momentos del año en los que suele ser imposible seguirlas".
Egevang añade que el análisis muestra que la conducta de las aves está muy asociada con los parámetros biológicos y físicos de la ruta de migración. "Se detienen en su migración hacia el sur para pasar tiempo en las aguas muy productivas del Océano Atlántico. En comparación con esta localización de parada, el área marina que se encuentra hacia el sur es menos productiva.Claramente, los charranes árticos han aprendido a 'rellenar depósito' antes de cruzar áreas del océano con limitadas opciones para alimentarse". Iain Stenhouse, coautor del estudio, señala que la forma en 'S' del viaje de vuelta en primavera indica que las aves se aprovechan de los sistemas de viento globales existentes para reducir los costes energéticos en su largo viaje hacia el norte. Los charranes árticos viven hasta los 34 años de edad y hacen el viaje anual entre el Ártico y la Antártida a lo largo de toda su vida adulta. Cuando se añade, la distancia total que vuelen a lo largo de su vida equivale a tres viajes ida y vuelta a la Luna. "Este es un asombroso logro para un ave que pesa sólo algo más de 100 gramos", concluye Carsten Egevang. Europa Press
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Basura y Vertederos (3) Nápoles, la ciudad de la basura

Nápoles, la ciudad de la basura

Tres mil toneladas de inmundicia inundan la capital de la Campania en una crisis que fractura a Italia

Eusebio Val - La Vanguardia 26/11/2010

Ni los poderosos tienen el recato de ocultar la vergüenza de Nápoles. A pocos metros de la sede del Gobierno regional de Campania, en la Via de Santa Lucia, se acumulan desde hace diez días los montones de basura sin recoger. El propietario de una ferretería se acerca a la pila de inmundicia y vierte sobre las bolsas, muchas de ellas reventadas, unos chorritos de un líquido. La escena es casi cómica. La desesperación le empuja a poner puertas al mar. "Es un desinfectante que se usaba en tiempos de la guerra –aclara el hombre–. Al menos combate un poco el hedor. El pescado putrefacto resulta insoportable".

Nápoles vuelve a sufrir una emergencia muy seria, parecida –y para algunos, aún peor– a la del 2008, en la recta final del gobierno de Romano Prodi. ¿Está enviando la Camorra una señal al actual Ejecutivo, que puede hallarse también en fase terminal? ¿Se trata de una respuesta a las recientes detenciones de importantes capos mafiosos?

El dueño de la ferretería, por si acaso –"esto está complicado", se excusa– no quiere dar su nombre. Pero la paciencia ciudadana se está agotando en un Nápoles invadido por unas tres mil toneladas de basura. "Suerte que no hace calor", repite la gente.

Para Italia, lo que está ocurriendo es una metáfora de la impotencia del Estado y de su incapacidad de ser eficaz, de las connivencias entre política y crimen organizado, de la fractura irrestañable que existe entre norte y sur. Todo eso en vísperas de las celebraciones del 150.º aniversario de la unidad italiana.

Uno de los hechos más inquietantes de la presente crisis en Nápoles y Campania es la falta de solidaridad de las regiones del norte. Véneto, Lombardía y Piamonte se han negado a acoger y procesar la basura, pese a la insistencia del Gobierno central para que contribuyan a aliviar el problema. La paradoja es que, durante años, el rico e industrializado norte ha enviado la basura –y residuos tóxicos– a Campania, gracias a la intermediación de las empresas de la Camorra.

Desde hace 20 años, Campania se ha convertido en el vertedero de Italia y de buena parte de Europa por lo que respecta a residuos tóxicos. En estas tierras han sido sepultados o vertidos en ríos, de manera absolutamente ilegal, fangos industriales, hidrocarburos, metales peligrosos, asbesto, arsénico, cartuchos de tinta de las impresoras, todo lo imaginable. Incluso han ido a parar aquí desechos de cementerios y el plomo de las viejas liras, la desaparecida moneda italiana. A veces, la Camorra, nunca saciada en su ambición criminal, ha revendido residuos tóxicos como fertilizantes a ingenuos agricultores. Los mafiosos, por pura avaricia, no han dudado en envenenar su propia tierra hasta extremos espeluznantes.

Roberto Saviano denunció al mundo, en su libro Gomorra, el triste destino de esa Campania envenenada por el descomunal negocio camorrista de los residuos tóxicos. Saviano lo volvió a hacer el pasado lunes en un programa de la RAI que vieron casi 10 millones de espectadores. Pero hay otros muchos protagonistas anónimos de esta lucha: fiscales de distrito, carabineros, policías, periodistas locales. Los habitantes en las zonas cercanas a vertederos e incineradoras están en pie de guerra porque no se fían de la basura que se envía y del proceso para destruirla o almacenarla. Hay una desconfianza total hacia los políticos.

Los estudios realizados en las zonas de Campania más envenenadas muestran que la incidencia de tumores es muy superior a la media nacional. No es sólo, pues, cuestión de hedor y de estética. En la basura les va la vida.



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