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jueves, 31 de octubre de 2019

Droga (22) La locura del Tramadol en Togo


Este documental de la productora ARTE dirigido por Catherine Monfajon en 2019 nos muestra como el tramadol, un fármaco analgésico clasificado oficialmente como opioide débil, está causando estragos en Togo, al igual que en muchos países africanos. Se utiliza para superar la fatiga y resistir mejor el trabajo duro, pero debido a la falta de información y prevención, sus consumidores descubren demasiado tarde lo adictivo que es.




Desde Costa de Marfil hasta Libia y desde Egipto hasta Gabón, millones de africanos consumen este analgésico, pero no para paliar el dolor, sino como un estimulante capaz de vencer el cansancio. Paradójicamente, la epidemia de los opiáceos en Estados Unidos (y luego en muchos otros países) se originó con las intenciones médicas de prescribir medicamentos contra el dolor, algo que las farmacéuticas aprovecharon rápidamente para inundar el mercado con un analgésico que solía ser héroe y ahora es, para muchos, villano: el Tramadol.

Pocas regiones han escapado de la epidemia, en especial en la última década, y el norte de África no contó con esa suerte. Millones de habitantes están siendo víctimas de este enemigo silencioso, con poderosas propiedades, tan analgésicas como psicoactivas, y que la Organización Mundial de la Salud mantiene en la mira desde hace varios años. "En paralelo al rápido aumento de la utilización médica del Tramadol en todo el mundo, ha habido informes de dependencia y abuso", señaló la entidad.

Togo es uno de los países más pequeños de África. Y también uno de los más afectados por la crisis de los opioides. Zico, un motociclista que vive en la capital Lomé, acudió al Tramadol huyendo de la fatiga y de las intensas jornadas laborales, pero hace tres años no puede prescindir de él. "Desde que tomo Tramadol puedo trabajar mucho más. Me tomo dos al día. Me sienta bien, me da energía para rendir más". Su vida sexual también mejoró considerablemente.

En el mercado negro, la distribución del Tramadol y su potencia está fuera de control

No hay cifras exactas del número de consumidores de este analgésico en África, pero sí es evidente que la historia de Togo se repite en muchos países, en especial en la parte norte. Y aunque su distribución es controlada, no lo es con la misma intensidad en el mercado negro, en donde el Tramadol, a menudo conocido como Paracetamol, está presente con más de cien nombres comerciales distintos.

Uno de los riesgos asociados a su consumo, más allá de su autenticidad, es la dosis. El mercado negro proporciona una más elevada que, a su vez, genera una mayor adicción. Mientras que la dosis permitida en Togo son 50 miligramos, es común encontrar este fármaco en cantidades personales de hasta 250 miligramos.

Según el ministro de Seguridad, Damehame Yark, "esto nos afecta a toda la sociedad. No podemos excluir un grupo y decir que no está afectado porque mañana puede convertirse en un escándalo o en una catástrofe". Por eso, afirma, es necesario tomar medidas preventivas para abordar el problema de raíz: "con la ayuda de la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito y otras agencias, se debe establecer un sistema para disuadir a los fabricantes".

"Prohibirlo sería injusto y un crimen. El paracetamol es muy flojo y nos solemos quedar sin morfina"

El uso de fármacos sin prescripción médica se está convirtiendo en una gran amenaza para la salud pública mundial, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). En su más reciente informe publicado este año y con datos de 2017, la entidad aseguró que la escasa información que se dispone sobre la oferta de Tramadol con fines no médicos apunta a que este se fabrica ilícitamente en Asia meridional y desde allí se introduce en los países africanos y algunas zonas del Medio Oriente.

La cantidad de Tramadol incautada en el mundo alcanzó la cifra récord de 125 toneladas en 2017. "La respuesta a su uso indebido pone de manifiesto las dificultades que tienen los países para encontrar un punto de equilibrio entre permitir el necesario acceso a ese fármaco con fines médicos, atajar su uso indebido y al mismo tiempo combatir la delincuencia organizada y el tráfico".

Algunos países como Egipto han pedido la prohibición completa del Tramadol, pero se han encontrado con la oposición de los profesionales de la salud. En el hospital estatal de Lomé, la capital de Togo, este medicamento es indispensable para tratar a los niños con cáncer. "Prohibirlo sería injusto y un crimen. El paracetamol es muy flojo y nos solemos quedar sin morfina", dice uno de sus médicos.

Sin embargo, el Tramadol no deja de ser un derivado del opio, y aunque es clasificado como un opioide débil, una dosis normal puede generar adicción y a veces graves efectos secundarios como alucinaciones, crisis epilépticas y respiratorias, que pueden provocar el coma o la muerte. Esto sucede en especial cuando las dosis son de más de 400 miligramos al día y se complementan con otras sustancias como el alcohol.

La de los opiáceos, una crisis que no es nueva

Opioides u opiáceos son sustancias que actúan en el sistema nervioso para aliviar el dolor, pero que pueden resultar sumamente adictivas si se abusa de su consumo. No solo hacen referencia a drogas ilegales como la heroína, o sintéticas como el fentanilo, sino pastillas usadas en la medicina tradicional como la morfina.


Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró en octubre de 2017 una "emergencia de salud pública", lo hizo motivado por las 64.000 muertes que, un año antes, habían sido causadas por sobredosis de droga, principalmente por el abuso de los opioides.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades calcularon que la llamada "crisis de opioides" mató a 400.000 personas entre 1999 y 2017 en ese país. Muchos se atreven a decir que su influencia es más grande que la de la heroína.

viernes, 13 de octubre de 2017

Drogas (22) 'Heroin(e)', de Elaine McMillion Sheldon






Mediometraje documental dirigido en 2017 por la realizadora estadounidense que sigue a la jefa de una estación de bomberos, una jueza y una misionera urbana mientras luchan contra una devastadora epidemia por sobredosis de heriona y otros opiáceos en Virginia Occidental.


Aviso: Para reproducir online este vídeo es necesario clicar sobre las letras azules, y te redirigirá al reproductor ok.ru

viernes, 25 de septiembre de 2015

Droga (21) Brian Griffin: "Todo es mejor con una bolsa de marihuana"


'420' es el título del genial episodio de 'Padre de Familia' que recoge la lucha de Brian y Stewie Griffin por legalizar la marihuana en Quahog. A destacar uno de los memorables bailes de la serie para la canción 'A bag of weed' (Una bolsa de marihuana). Brian fue galardonado por la revista High Times con el premio Stoner of the Year 2009 tras el episodio, siendo esta la primera vez que un personaje animado recibe este premio. '420' hace referencia al código policial californiano 420 de los años setenta que referenciaba un 'Marijuana Smoking in Progress' y que pasó al imaginario fumetas celebrando el Día de La marihuana todos los 20 de abril.

jueves, 2 de julio de 2015

Drogas (20) 'American Addict': enganchados a las drogas legales

En Estados Unidos el abuso de medicamentos con receta está aumentando cada vez más. Aunque el documental se centra en el abuso de medicamentos recetados en los EE.UU., se trata de un hecho relevante en todo el mundo. Sólo en Florida se está registrando la muerte de hasta siete personas al día debido al uso indebido y abuso de fármacos. Esta dependencia de las drogas farmacéuticas no exculpa a la industria farmacológica, políticas de gobierno y médicos. Los cigarrillos y el alcohol se han convertido en las sustancias de costumbre para muchos jóvenes, por ello han sido demonizados, pero hay una actitud mucho más pasiva en la sociedad norteamericana sobre el abuso de medicamentos recetados. 

Este documental del año 2012 y dirigido por Sasha Knezev, hace un análisis del crecimiento de este problema, la participación en la consolidación de todo esto de la industria farmacéutica, y la culpabilidad de la FDA (Administración de Productos Alimentarios y Farmacéuticos) sobre el poder desenfrenado de los cárteles de las drogas 'legales' y los efectos que causan en la sociedad civil estadounidense.

El documental cuenta con numerosas entrevistas y condenados a los que han sacado provecho de esta situación, pero recuerda al consumidor que tiene el deber de informarse adecuadamente sobre los peligros de las drogas farmacéuticas y ser consciente de los especuladores sin escrúpulos. En Estados Unidos la industria farmacéutica y su íntima relación con el gobierno federal es un microcosmos de esta estructura de poder. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Drogas (19) Narco-cultura en México


Narco Cultura

Nacionalidad: USA / Director: Shaul Schwarz / Año: 2013

Sinopsis: Para los mexicanos y latinos de América no hay música más popular actualmente que los ‘narcocorridos’. Estas sanguinarias y explícitas odas a las hazañas de narcotraficantes y señores de la droga de México glorifican abiertamente la violencia, las drogas y el dinero. Al igual que el ‘gangsta rap’ en la década de 1990, el movimiento ‘narco’ amenaza ya con entrar a formar parte de la cultura dominante.

El fotoperiodista israelí Shaul Schwarz realiza un impactante retrato de la violencia del narcotráfico en México, que además de acabar con miles de vidas cada año en Ciudad Juárez y en otras ciudades del país, es protagonista de la música de los narcocorridos y de la cultura de la frontera a ambos lados del Río Grande. Con las actuaciones de algunos de los artistas más populares del ‘narcocorrido’, como El Komander y Buknas de Culiacán, el filme transporta a los espectadores al escenario de la subcultura de la música más explosivo y violento de América. Una cultura que ensalza las ¿hazañas? de los narcotraficantes, y en la que los señores de la droga son admirados como héroes del pueblo.


El documental, que estuvo nominado al premios al mejor documental en el festival de Sundance, se centra en las figuras de Emilio Soto, un forense de la policía de Ciudad Juárez , que convive a diario con la violencia e investiga los asesinatos cometidos por los traficantes, jugándose la vida (varios de sus compañeros son asesinados cada año); y Edgar Quintero, un cantante de narcocorridos que vive tranquilamente en El Paso y que simboliza cómo, para un número cada vez mayor de mexicanos y latinos de EEUU y el resto de Hispanoamérica, los narcos se han convertido en figuras icónicas, en modelos de fama y éxito, representando la única manera de salir del gueto..

viernes, 4 de julio de 2014

Drogas (18) 'The Substance': LSD, una gota que lo cambia todo


“La experiencia psicodélica es un viaje a nuevos realismos de la conciencia. Los alcances y el contenido de las experiencias no tiene límites, pero su rasgo característico es la trascendencia de conceptos verbales, de las dimensiones de espacio y tiempo, y del ego o la identidad. Experiencias de conciencia agrandada pueden ocurrir de varias formas: privación de los sentidos, ejercicios de yoga, meditación disciplinada, éxtasis religioso o estéticos, o espontáneamente. Más recientemente se han vuelto disponibles para cualquiera a través de la ingestión de drogas psicodélicas como LSD, psilocibina, mescalina, DMT, y otras. Por supuesto, la droga no produce la experiencia trascendente, meramente actúa como una llave química que abre la mente, libera el sistema nervioso de sus patrones ordinarios y estructuras.”


Una fracción de un miligramo y todo cambia. Una molécula que abre las puertas de la percepción. Una vez experimentado, nunca se puede olvidar. Todo comenzó el 16 de abril de 1943 en un laboratorio suizo cuando el químico Albert Hofmann se encontraba trabajando en su laboratorio con sustancias para favorecer la circulación sanguínea con un hongo, el cornezuelo del centeno. Pero aquel día de abril, aislando sustancias, la serendipia hizo de las suyas y le hizo toparse con algo completamente nuevo, la dietilamida de ácido lisérgico, el LSD. Tres días más tarde, el científico decidió experimentar consigo mismo, primero con dosis muy pequeñas. La sustancia resultó ser mucho más fuerte que cualquier cosa conocida por la ciencia por su potente psicoactividad. 

Su experimento se convirtió en un viaje hacia lo desconocido pero sus efectos no tardaron en despertar el interés de los psiquiatras de todo el mundo para tratar enfermedades como la esquizofrenia y otras psicosis. Durante la Guerra Fría, el LSD atrajo la atención de los servicios secretos internacionales, sobre todo de la CIA en su intento por desarrollar un suero de la verdad. Hofman continuó sus experimentos con el LSD y con los hongos del género psilocybe que le llevaron a contactar con la chamana mejicana María Sabina. 

En los sesenta fue descubierta por un reputado profesor de Harvard, Timothy Leary, que la quiso extender de forma masiva en la sociedad norteamericana, convirtiéndola en la droga icónica del pacifismo y el movimiento hippie, alcanzando en el verano del 67, el verano del amor y la psicodelia, su momento cumbre pero también su canto del cisne. Porque cuando decenas de miles de personas invadieron San Francisco buscando la experiencia lisérgica total, las cosas se desmadraron y la policía tuvo que intervenir, dando una excusa a las fuerzas reaccionarias de la sociedad USA para conseguir la ilegalización de esta sustancia. A través de imágenes de archivo y los testimonios de quienes vivieron aquella época y por supuesto el propio Hofman, el documental del año 2011 "The Substance: Albert Hofmann's LSD", dirigido por el suizo Martin Witz, repasa la historia del ácido lisérgico y sus efectos revolucionarios sobre la psiquiatría y los límites de la conciencia y la psique humana.


lunes, 17 de marzo de 2014

Droga (16) Drogas S.A., por Jordi Évole y Roberto Saviano


Ayer el programa de Jordi Évole abordó el problema del narcotráfico, principalmente de cocaína, que tiene en España uno de sus principales vectores internacionales, tanto como puerta de entrada como principal lugar de consumo. En él Évole entrevista al escritor y periodista de investigación Roberto Saviano, autor de la célebre Gomorra (cuya adaptación al cine ofrecimos hace un tiempo en este blog) y que acaba de publicar la novela CeroCeroCero, donde el autor desvela todos los secretos del mundo del narcotráfico. Évole y Saviano analizan diversas cuestiones sobre el submundo del tráfico de drogas con especial incidencia en el poder de las mafias del narcotráfico y el poder económico de las drogas en la sociedad. Estas son algunas de las reveladoras palabras de Saviano:

"No es una exageración decir que la cocaína gobierna el mundo. Si yo invierto 1.000 dólares en acciones de Apple, me vuelve en un año 1.500 dólares. Si los invierto en cocaína me vuelven 182.000 dólares", comienza afirmando. "El narcocapitalismo es un capitalismo sin reglas. El único límite de un narcocapitalista es otro narcocapitalista más fuerte que él", explica, antes de afirmar que "el verdadero negocio de la cocaína está en la distribución, no en la producción", y poniendo como ejemplo de esto al recientemente detenido 'Chapo' Guzmán. "La vida de un capo de la droga es un infierno. Siempre oculto, y que tus amigos serán tus enemigos. Sólo hay dos destinos: la cárcel o la muerte", relata. "En España no existe una región que vive del narcotráfico, pero sí hay muchas partes de regiones que viven del narcotráfico. España es la puerta europea de la cocaína desde hace 20 años. Es un país donde los jefes del narcotráfico van a vivir. En Madrid, Cataluña o Galicia el narcotráfico impera desde siempre", apunta. "España es el primer país en el movimiento de la cocaína, sin duda, seguido de Alemania y después Francia. Hay cosas como que España tiene mucha costa, la ausencia de una mafia española...", explica.  "No he querido tocar la relación de ETA y el narcotráfico. Tengo la sensación de que España no me quiere escuchar con esto. La izquierda no quiere relacionarlos porque cree que así es más difícil llegar a la paz. ¿Cómo vas a firmar la paz con narcotraficantes?", comenta, asegurando que "las autoridades españoles prefieren dejarlo pasar". "El consumo de coca está muy extendido y es difícil imaginar un grupo de amigos en el que nadie consuma cocaína", comenta, antes de asegurar que "la cantidad de cocaína que se requisa es del 2%". "No se puede decir que España haya sido salvada por el narcotráfico, pero su sistema financiero sí, y no puedo dar nombres, porque no tengo pruebas", confirma.

Saviano también toca un tema que en España se desconoce, la conexión de ETA con el narcotráfico. "No he querido tocar la relación de ETA y el narcotráfico. Tengo la sensación de que España no me quiere escuchar con esto. La izquierda no quiere relacionarlos porque cree que así es más difícil llegar a la paz. ¿Cómo vas a firmar la paz con narcotraficantes?", comenta en el programa, asegurando que "las autoridades españoles prefieren dejarlo pasar". 

Salvados visita también el Puerto de Algeciras, que registra el mayor tráfico de mercancías en España. El programa muestra cómo son los controles que se hacen en las aduanas y hasta dónde llega la imaginación de los narcos para esconder droga. Y cuenta con el testimonio de Manuel Fernández Padín, exnarco que colaboró con el juez Garzón en la Operación Nécora contra el tráfico de drogas en Galicia. Manuel explica cómo viven los capos de estas organizaciones y asegura que "hay miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que trabajan para los narcos".

sábado, 13 de abril de 2013

Droga (15) Historia de la marihuana


Documental que expone la historia social y política del consumo de la marihuana y de las decisiones de los diferentes gobiernos de los EE.UU. del uso y las prohibiciones. Una historización que muestra la concepción del cannabis a través del tiempo.


La marihuana ha sido la droga más controvertida del siglo veinte y, aunque hasta la fecha nadie haya podido demostrar ninguna enfermedad que se relacione expresamente con ella, continúa siendo perseguida por la mayoría de los gobiernos del mundo.

Ron Mann ensambla históricos e histéricos documentos anti-marihuana, imágenes divertidas realizadas por el dibujante underground de comics Paul Mavrides y el talento de la voz de Woody Harrelson, declarado activista en favor de la marihuana. Todo ello para narrar la oscura y cómica historia de esta hierba, elegida por el gobierno de Estados Unidos como símbolo de la destrucción de una sociedad, y por millones de jóvenes a lo largo de muchas décadas como elemento de júbilo, distracción y liberación de la mente. Divertida y esclarecedora, Grass denuncia las penosas campañas y los billones de dólares malgastados en la lucha contra una droga que ha pasado en pocas décadas sólo en Estados Unidos de 60.000 consumidores a 30 millones.


viernes, 22 de marzo de 2013

Droga (14) Drogas, un tabú a vencer

Redes 148: Drogas, un tabú a vencer 

Redes 17 marzo 2013


¿Qué daños causa una droga en el usuario? ¿Y en su entorno? ¿Tienen en cuenta las leyes antidroga esos daños? Si hay tal cantidad de sustancias distintas consumidas por millones de personas en todo el mundo, debería existir una clasificación, basada en la evidencia científica, en función de los riesgos que implica consumir una droga u otra: desde los efectos en la salud hasta las repercusiones sociales. Hoy en Redes, Eduardo Punset retoma su entrevista a David Nutt, psicofarmacólogo británico que cree en una política centrada en reducir los daños, más que en reducir la prevalencia de las drogas y la reclasificaión y legalización de sustancias como la marihuana, muy por debajo en cuanto al daño social e individual que puede causar respecto a otras drogas socialmente aceptadas como el tabaco y sobre todo, el alcohol. Y La Mirada de Elsa, de la mano del Lama Tulku Lobsang, nos presenta una técnica de auto-aceptación que ayuda a evitar las estrategias de huida a corto plazo como los comportamientos adictivos.

jueves, 28 de febrero de 2013

Droga (13) Moléculas que enganchan


Moléculas que enganchan

Eduard Punset (Redes 145) 21.02.2013

Las drogas o sustancias que alteran el estado de la mente existen desde hace millones de años. ¿Sería la fina frontera entre el uso recreativo y el uso terapéutico de las drogas la causante del tabú que recae sobre estas? Los humanos y otros muchos animales las consumen para aliviar el dolor o provocar un momento de placer. ¿Sería la fina frontera entre el uso recreativo y el uso terapéutico de las drogas la causante del tabú que recae sobre estas?  

En este programa de Redes, David Nutt, psicofarmacólogo y expresidente del Consejo Asesor sobre Abuso de Drogas del Gobierno británico, nos hablará sin tapujos de la adicción y de algunas de las drogas legales más dañinas con las que convivimos en la actualidad. Y la Mirada de Elsa se centrará en una de estas drogas, el alcohol, y en cómo es capaz de alterar el cerebro en desarrollo de jóvenes y adolescentes.


sábado, 23 de febrero de 2013

Droga (12) La droga de los sesenta

De la mano de La Noche Temática publicamos en nuestra web los dos documentales de su programa dedicado a las drogas que surgieron en la década de los sesenta, cuando toda una generación de jóvenes norteamericanos se lanzó a experimentar con nuevas sustancias como el LSD y las anfetaminas que prometían expandir su conciencia y llevarles a nuevas experiencias. 


La Noche Temática - "La droga de los 60" 

La Noche Temática 05.02.2013

"La epidemia de metanfetamina”

Iniciamos emisión con una producción estadounidense rodada en 2006 y 2011 que nos acerca a los problemas que está provocando el consumo de metanfetamina en Estados Unidos.

El consumo de metanfetamina provoca un gran deterioro físico.

La metanfetamina, versión más potente de la anfetamina tan de moda en los 60, es una droga muy adictiva. A diferencia de otras, como la cocaína y la heroína, la metanfetamina cristalina se puede fabricar utilizando productos caseros.

La pseudoefedrina, su principal ingrediente, lo puedes conseguir en cualquier caja de pastillas para el resfriado. Desde 2005 se han aprobado nuevas leyes para controlar la venta de estos medicamentos pero los fabricantes de metanfetamina han encontrado la forma de saltarse las leyes y la industria farmacéutica lucha para impedir nuevos controles. En Estados Unidos los medicamentos para el resfriado generan al año unos beneficios de 3.000 millones de dólares para la industria farmacéutica.

La metanfetamina es un estimulante muy potente. Sólo con una dosis, una simple calada, puedes estar colocado todo el día. La droga genera una gran liberación de dopamina, una cantidad para la que el cerebro no está diseñado. Los consumidores dicen que tienen una experiencia eufórica que no se parece a nada que hayan experimentado antes. Pero cuando tomas la droga y la metes en tu cerebro una y otra vez, la consecuencia es un cambio en el funcionamiento del cerebro.El consumo de la metanfetamina provoca un marcado deterioro del aspecto físico. El impacto de esta droga afecta no sólo a los consumidores sino que también es la principal causa de delitos contra la propiedad. Y elprincipal motivo de retirada de la custodia de los hijos, que pasan a centros o familias de acogida. En 2005, la metanfetamina era la responsable del 50 por ciento de los menores que estaban en centros y casas de acogida de Oregón, uno de los estados más afectados por la epidemia.

Los investigadores han descubierto que la metanfetamina provoca ese pico de euforia porque altera la parte del cerebro que genera dopamina. Los adictos lo viven como una incapacidad para sentir placer. Para ellos la única forma de sentirse mejor es tomar más metanfetamina, y de ahí las recaídas y la vuelta al consumo. Es un milagro que los adictos de metanfetamina puedan llegar a dejarlo.



“Viaje al LSD”

Albert Hofman, el inventor del LSD lo llamó “medicina para el alma”. Los Beatles escribieron canciones sobre él. Incluso la CIA y el ejército se lo administraron a su propio personal. Fuera de la ley en 1966, el LSD se convirtió en una droga de la calle con la reputación de ser el juguete peligroso de la contracultura, capaz de inspirar tanto momentos de genialidad como de descenso a la locura.

Pronto aparecen informaciones de que el LSD causa la locura, defectos de nacimiento, suicidios y que puede incluso conducir a la gente a cometer asesinatos. En 1965, el gobierno de EEUU comienza a prohibir los estudios científicos en todo el país. A finales de los años sesenta, el LSD abandona los laboratorios y llega a la calle, de la que nunca salió. Ahora la ciencia mira de nuevo con interés renovado al LSD.

¿Cómo pudo pasar de ser un accidente de laboratorio, a arma secreta de la CIA y a juguete psicodélico? ¿El secreto de cómo mejorar la capacidad intelectual ha estado aquí, bajo llave, todo el tiempo? ¿Qué ciencia está detrás de las afirmaciones que relacionan esta droga con la posibilidad de conocimiento superior y creatividad ampliada?Hace cincuenta años, las drogas psicodélicas como el LSD eran consideradas la vanguardia de la ciencia. Después de décadas de controversia, el LSD está siendo reconsiderado por la comunidad científica para mejorar la capacidad intelectual, ampliar nuestra creatividad e incluso curar enfermedades. Se vuelven a realizar los primeros ensayos humanos en más de 35 años. Usando versiones no alucinógenas del fármaco en pacientes que no tienen cura, los investigadores han descubierto que este “trippy” podría convertirse en la droga farmacéutica del futuro.

 

viernes, 13 de julio de 2012

Droga (10) La marihuana sale del armario

La marihuana sale del armario

La prohibición de la droga sólo ha servido para convertir al narcotráfico en un poder económico y criminal vertiginoso que ha multiplicado la inseguridad y la violencia

Mario Vargas Llosa - El País 1 Jul 2012

Poco a poco, la batalla por la legalización de las drogas va abriéndose camino y haciendo retroceder a quienes, contra la evidencia misma de los hechos, creen que la represión de la producción y el consumo es la mejor manera de combatir el uso de estupefacientes y las cataclísmicas consecuencias que tiene el narcotráfico en la vida de las naciones.

Hay que aplaudir la valerosa decisión del gobierno de Uruguay y de su presidente, José Mújica, de proponer al Parlamento una ley legalizando el cultivo y la venta de cannabis. De ser aprobada —lo que parece seguro pues el Frente Amplio tiene mayoría en ambas cámaras y, además, hay diputados y senadores de los partidos de oposición, Blanco y Colorado, que aprueban la medida—, ésta infligirá un duro revés a las mafias que, de un tiempo a esta parte, utilizan a ese país no sólo como mercado de la droga sino como una plataforma para exportarla a Europa y Asia. Esta ley forma parte de una serie de disposiciones encaminadas a combatir la “inseguridad ciudadana”, agravada de un tiempo a esta parte en Uruguay, al igual que en toda América Latina, por la criminalidad asociada al narcotráfico.

“Alguien tiene que ser el primero”, declaró el presidente Mújica a O’Globo, de Brasil. “Alguien tiene que empezar en América del Sur. Porque estamos perdiendo la batalla contra las drogas y el crimen en el continente”. Y el ministro de Defensa de Uruguay, Eleuterio Fernández Huidobro, señaló, como razón central de este paso audaz, que “la prohibición de ciertas drogas le está generando al país más problemas que la droga misma”. No se puede decir de manera más lúcida y concisa una verdad de la que tenemos pruebas todos los días, en el mundo entero, con las noticias de los asesinatos, secuestros, torturas, atentados terroristas, guerras gansteriles, que están sembrando de cadáveres inocentes las ciudades del mundo, y el deterioro sistemático de las instituciones democráticas de los países, cada día más numerosos, donde los poderosos cárteles de la droga corrompen funcionarios, jueces, policías, periodistas y a veces deciden los resultados de las justas electorales. La prohibición de la droga sólo ha servido para convertir al narcotráfico en un poder económico y criminal vertiginoso que ha multiplicado la inseguridad y la violencia y que podría muy pronto llenar el Tercer Mundo de narcoestados.

Según las primeras informaciones, este proyecto de ley pondrá en manos del Estado uruguayo el control de la calidad, cantidad y precio de la marihuana y los compradores deberán registrarse y tener cumplidos 18 años de edad. Cada comprador podrá adquirir un máximo de 40 porros al mes y los impuestos que graven la venta se emplearán en tratamientos de rehabilitación y de prevención y en la creación de un centro de control de calidad del producto. En un comentario a la iniciativa uruguaya que leo en Time Magazine, por lo demás muy favorable a la medida, se recuerda el mal administrador que suele ser el sector público, y con buen juicio se deplora que no se deje en libertad al sector privado de llevar a cabo esta tarea, eso sí, bajo una estricta regulación.

En ese mismo ensayo se examina lo ocurrido en Portugal, donde desde hace una decena de años se legalizó de manera parcial la marihuana sin que ello haya traído consigo el aumento del consumo de drogas más fuertes, que es lo que suelen alegar que ocurrirá los que se oponen de manera irreductible a la legalización de las llamadas drogas blandas. Time Magazine recuerda además que, según las últimas encuestas, un 50% de los ciudadanos de Estados Unidos se declaran a favor de la legalización del cannabis. Extraordinaria evolución cuando uno recuerda la tempestad de críticas, y hasta de injurias, que recibió hace algunas décadas Milton Friedman cuando defendió la legalización de las drogas y predijo el absoluto fracaso de la política de represión en las que los gobiernos de Estados Unidos han gastado ya muchos billones de dólares.

El Gobierno del Uruguay, al atreverse a legalizar la marihuana, hace suyos muchos de los argumentos y estudios que viene difundiendo la Comisión Latinoamericana de Drogas y Democracia, que encabezan los expresidentes Fernando Henrique Cardoso de Brasil, César Gaviria de Colombia y Ernesto Zedillo de México, y de la que yo mismo formo parte con otras 18 personas, de distintas profesiones y quehaceres, de la región. Recibida al principio con reticencias y preocupación, y a veces duras críticas, esta Comisión ha ido ganando audiencia y respetabilidad por la seriedad de sus trabajos, en los que han participado siempre especialistas destacados, por su espíritu dialogante y la clara vocación democrática que la inspira.

El problema de la droga ya no sólo concierne a la salud pública, al descarrío de tantos niños y jóvenes a que muchas veces conduce, y ni siquiera a los terribles índices del aumento de la criminalidad que provoca, sino a la misma supervivencia de la democracia. La política represiva no ha restringido el consumo en país alguno, pues en todos, desarrollados o subdesarrollados, ha seguido creciendo de manera paulatina, y sí ha tenido en cambio la perversa consecuencia de encarecer cada vez más los precios de las drogas. Esto ha transformado a los cárteles que controlan su producción y comercialización en verdaderos imperios económicos, armados hasta los dientes con las armas más modernas y mortíferas, con recursos que les permiten infiltrarse en todos los rodajes del Estado y una capacidad de intimidación y corrupción prácticamente ilimitada.

Lo ocurrido en México es sumamente instructivo. El presidente Calderón, consciente del enorme riesgo para el funcionamiento de las instituciones que representaba el narcotráfico, decidió combatirlo de manera frontal, incorporando al Ejército a esta lucha. Los 50.000 muertos que esta guerra lleva ya en su haber no parece haber hecho mayor mella en las actividades criminales de los mafiosos, ni haber disminuido para nada el consumo de drogas blandas o duras en la sociedad mexicana, y sí, en cambio, ha desatado una creciente desesperanza y decepción hacia el gobierno, al que se reprocha incluso, con dureza, “haber declarado una guerra que no se podía ganar”. ¡Fantástica conclusión! ¿Había, pues, que bajar los brazos, rendirse, mirar para otro lado, y dejar que los pistoleros y traficantes de la droga se fueran apoderando poco a poco de todas las instituciones de México, que pasaran a ser ellos los verdaderos gobernantes de ese país?

Evidentemente, ésa no podía ser la solución. ¿Cuál entonces? La que, con gran mérito, está emprendiendo el gobierno uruguayo. Cambiar de táctica, pues la puramente represiva no sirve y es contraproducente, ya que beneficia a la mafia, a la que enriquece y confiere más poder. En las actuales circunstancias, la primera prioridad no es poner fin a la producción y al consumo de drogas, sino acabar con la criminalidad que depende íntimamente de estas actividades. Y para ello no hay otro camino que la legalización.

Desde luego que legalizar las drogas implica riesgos. Deben ser tomados en cuenta y combatidos. Por ello, quienes defendemos la legalización siempre subrayamos que esta medida debe ir acompañada de un esfuerzo paralelo para informar, rehabilitar y prevenir el consumo de estupefacientes perjudiciales para la salud. Se ha hecho en el caso del tabaco y con bastante éxito, en el mundo entero. El consumo de cigarrillos ha disminuido y hoy día quedan pocos lugares donde los ciudadanos no sepan los riesgos a los que se exponen fumando. Si quieren correrlos, sabiendo muy bien lo que hacen, ¿no es su derecho hacerlo? Yo creo que sí y que no está entre las funciones del Estado impedir a un ciudadano que goza de sus facultades llenarse los pulmones de nicotina si le da su real gana.

Siempre he tenido una gran simpatía por el Uruguay, desde el año 1966, en que fui a Montevideo por primera vez y descubrí que América Latina no era sólo una tierra de gorilas y terroristas, de revolucionarios y fanáticos, de explotadores y explotados, que podía ser también tierra de tolerancia, coexistencia, democracia, cultura y libertad. Es verdad que Uruguay pasó a vivir luego la atroz experiencia de una dictadura militar. Pero la vieja tradición democrática le ha permitido recuperarse más pronto que otros países y hoy, quién lo hubiera dicho, bajo un gobierno de un Frente Amplio que parecía tan radical, y un presidente de 77 años que fue guerrillero, es otra vez un modelo de legalidad, libertad, progreso y creatividad, un ejemplo que los demás países latinoamericanos deberían seguir

© Mario Vargas Llosa, 2012.

martes, 26 de junio de 2012

Droga (9) Antropología de las Drogas

Dime qué droga tomas y te diré quién eres: Antropología de las Drogas

13/nov/2011 Una antropóloga en la Luna


Joseph M. Fericgla es antropólogo, etnomusicólogo, etnopsicólogo y psicoterapeuta. Ha realizado estudios de campo en Europa, el Kurdistan turco, en el Magreb y en la Alta Amazonia, es el fundador y director de La Societat d’Etnopsicologia Aplicada i Estudis Cognitius y experto en drogas y enteógenos.

- ¿Qué drogas has consumido?

Pues... Mira, vamos a ver, como estimulantes, café, té, cocaína, teobromina (o sea el principio activo del chocolate, del cacao), hojas de coca en bruto, diversos tipos de metamfetaminas, de síntesis naturales también. Luego, como estupefacientes he consumido pues opiáceos, varios tipos: morfina, apomorfina, codeína, opio natural. Alcohol, hachís, en varias formas, fumado, cocinado en pastelitos... Como sustancias visionarias o enteógenos. pues LSD, psilocibina, mezcalina, 2CB, ayahuasca, dimetiltriptamina pura, ergot, Amanita muscaria...

- ¿Cuál es tu posición en el debate en torno a la despenalización de las drogas?

Los políticos las prohíben porque es un magnífico negocio que estén prohibidas. Y es mucho más negocio todavía que estén prohibidas precisamente porque el ser humano las seguirá consumiendo de todas formas, entonces el precio puede multiplicarse y prácticamente todos los políticos de un cierto nivel para arriba reciben beneficios del narcotráfico, de una forma o de otra, con lo cual, cómo la van a legalizar ¿no? Para mí éste fue uno de los descubrimientos más duros de mi vida, descubrir de pronto que la mayor parte de políticos consumen drogas, y drogas ilegales además, no sólo drogas legales, que no hay mucha diferencia químicamente, entre codeína que es legal y morfina que es ilegal por ejemplo. La clasificación es una arbitrariedad, es como decir, las pizzas de pimiento son legales y las pizzas de gambas son ilegales. Es una estupidez arbitraria como tantas otras.


Yo hago lo que tengo qué hacer y a veces he tenido discusiones con políticos de aquí y les he dicho, "mirad vosotros haced vuestro trabajo y hacedlo lo mejor que podáis, yo he de hacer mi trabajo, yo soy científico; entonces yo no me meto en lo vuestro y vosotros no me molestéis a mí, y yo como científico voy a seguir haciendo mis investigaciones porque tienen que ver con el bien de la humanidad y no voy a haceros caso por más tonterías". Yo sé que puedo terminar en la cárcel, pero es mi vida, es mi integridad y de todas formas pienso que mientras estén prohibidas vamos a tener que aguantar este negocio de unos pocos en detrimento de todo el resto de la sociedad.
- ¿Cómo surgió tu interés por los enteógenos y la etnopsicología?

Desde que era adolescente me ha interesado la mente humana, cómo funciona mi mente, cómo construyo yo el mundo, mi mundo de valores, de referencias perceptuales, en todo su enorme abanico. Entonces primero estudié psicología, luego me di cuenta de que no servía prácticamente para nada. Estudié neurología y luego antropología. Y mientras estudiaba antropología sucedieron dos cosas en mi vida que la cambiaron. Una, que probé una dosis de LSD en la época de los jipis, digamos, en los años 70. Y luego descubrí algo en antropología que nunca se dice pero es capital la importancia que tiene, es el hecho de que 89% de sociedades no occidentales consumen sustancias psicoactivas, las que están prohibidas precisamente, y que se las acusa de ser fuente de marginación, de delincuencia, de psicopatologías, de trastornos sociales y personales... Resulta que estas 89% de sociedades, yo he hecho los cálculos, y son todo contrario, son fuente de virtuosismo, digamos, son origen de aglutinamiento social, se celebran ritos de cohesión social en torno al consumo de estas sustancias; se usan en ámbitos médicos, religiosos, chamánicos, de procesos de educación y socialización...
Entonces esto a mí me dejó extrañamente sorprendido, el que estas sustancias que para nosotros desde hace poco más de treinta años, o sea desde el año 60 aproximadamente, se han convertido en la propia imagen del diablo, que en otras sociedades resulta que son Dios en la tierra, literalmente, son sustancias sagradas.
Cuando probé LSD por primera vez, entonces entendí exactamente a raíz de qué era todo. O sea, que realmente estas sustancias producen estados que se pueden comparar con la máxima beatitud o divinidad. Entonces decidí que iba a dedicar mi vida a estudiar esto. Y lo primero que tuve que entender y hacer entender a los demás en mi entorno, es que estas sustancias no son un problema, sino que pueden ser tratadas como tema, no como problema. Así fue como surgió mi interés y a medida que fui leyendo más y más, me fui dando cuenta de que no se puede hablar en absoluto de evolución de la especie humana sin tener en cuenta estas sustancias.
El 89% de los pueblos de la Tierra toma sustancias psicoactivas potentísimas., y en el 11% restante ahí estamos nosotros, los occidentales. Somos la excepción. Y agresiva, pues la imponemos a los demás pueblos. Nosotros tomamos drogas de esclavos: son drogas para trabajar mucho y pensar poco. La cafeína estimula los músculos, pero no el cerebro, y el alcohol embota la mente. Carajillo y cubata: perfecto combinado para esclavos.
”Dime qué droga tomas y te diré quién eres”

Cada sociedad ha crecido en función de una droga que la impregna. Occidente, por el alcohol (desde hace dos mil años) :el alcohol genera agresividad y egocentrismo. El islam, por el cannabis: Se sientan a la puerta de casa a esperar ver pasar por delante el cadáver de su enemigo. El budismo oriental está impregnado de opio, la droga del extatismo, de la estupefacción ante el universo. Los indios norteamericanos tabaco virgen, con mucha nicotina, neuroestimulante: guerreros y visionarios. Al chocar con el blanco agresivo, guerra segura. ¡Sólo exterminándolos los dominaron! Sobre los indios sudamericanos, conozco muy bien a los amazónicos. Hace nueve años que convivo largas temporadas con los “shuar”, conocidos aquí como jíbaros. Es la cultura de la ayahuasca, al tomarla, ven la selva llena de espíritus, de vida. Por ejemplo, toman ayahuasca para “visitar” a parientes lejanos. Es en lo que creen, porque los jíbaros sólo creen en aquello que ven, en nada más. Por eso dicen a los misioneros cristianos: “¿Cómo queréis hacernos creer en cosas que ni vosotros mismos veis?” ¡Y se burlan de ellos!

Las creencias, o sea, las religiones, derivan de las drogas. Ciertas drogas han sido y son sustancias sagradas para muchas culturas. Las que llamamos “enteógenos”, que significa “generadoras de Dios dentro de uno”. No me refiero a los narcóticos, ni estimulantes, ni hipnóticos. No tienen nada qué ver un estimulante con un narcótico, sea legal o ilegal. Enteógenos son la ayahuasca, el hongo peyote, los hongos psilocíbicos, la seta “Amanita muscaria”, la datura, el LSD… ¡Hay muchas! Son drogas liberadoras de la mente. Tomarlas supone hacer una excursión por la psique. La conciencia se modifica, se abre el inconsciente. Los pueblos que ingieren enteógenos lo hacen en rituales muy serios. Si les dices que en Occidente hay quien los toma como diversión de fin de semana, ¡no lo entienden! En el cristianismo, es herencia de ritos griegos, de los Misterios de Eleusis. Allí se ingería cornezuelo (un enteógeno tipo LSD), y eso pasó al cristianismo…, pero como placebo: es la hostia. Nuestra cultura contemporánea ha pasado por el LSD: la iconografía del pop es efecto de esa droga. Y las discotecas intentan reproducir mecánicamente sus efectos. Y del arte. Las visiones incluyen iconografías -espirales, curvas, líneas, cruces…- que encontramos luego en los estampados de los tejidos, en los grabados de las vasijas…

- ¿Desde tu perspectiva cuál es la diferencia entre una experiencia mística a través de los enteógenos y una experiencia mística sin ellos?

Estoy en contacto con un gran maestro de budismo zen. Una persona que ya es mayor y es un maestro reconocido dentro del budismo zen y el tiene su propia comunidad y dirige un templo de budismo zen. Y alguna vez que hemos tomado enteógenos juntos él me ha dicho que efectivamente, era lo mismo, pero que le era incluso más fácil entrar en mundos que él ya conocía. Y que a él le ha costado mucho entrar a estos mundos, mucho entrenamiento de muchas horas diarias, durante meses y años de su vida...

-Es una vía más corta y por tanto es más peligrosa también.
Yo no quiero decir que no tengan peligro los enteógenos. Tampoco quiero decir que el budismo o la meditación estén exentos de peligros, pero
todas estas técnicas de meditación siempre están dentro de escuelas. Lo que ocurre es que con los enteógenos lo que éstos hacen es darnos mucha más información de nosotros mismos, como que de pronto abren las compuertas del inconsciente, dicho en términos de psicología analítica, y la persona que lo está tomando dispone de mucha más información emocional, biográfica y de otros tipos de sí misma. La palabra éxtasis tiene etimología griega y significa literalmente "verse a uno mismo desde afuera". Entonces, la experiencia extática profunda, buscada por todo ser humano con más o menos conciencia de ello, es la posibilidad que tenemos de vernos a nosotros desde afuera, y, por tanto, de observar nuestros condicionamientos y los límites de nuestro propio ego. Los budistas hablan del testigo, esa conciencia exterior que uno busca para poderse observar. Los sufís hablan de estar en el mundo sin ser del mundo para referirse a la capacidad de verse. Los mayas precolombinos hablaban del ojo desencarnado. Y cualquier técnica psicoterapéutica contemporánea occidental seria lo primero que busca es que el paciente se pueda ver a sí mismo en sus conductas compulsivas para que vaya tomando conciencia de dónde nacen.
- Pero entonces hay que saber qué hacer con esta información.

Y esto no es fácil, esto depende de lo maduro que sea la persona, depende de la prestancia que tenga, de su propia sabiduría vital, digamos, y esto no se improvisa, porque a veces tanta información de pronto en la mente, de la parte oscura de la mente, produce estados de ansiedad o de angustia o de trastorno de diversos tipos... Pero esto también es lo que también tiene de bueno, el abrir estas compuertas que es lo que llaman el mundo místico, como que de pronto en el mundo interior desaparece la guerra civil habitual que todo el mundo lleva. La neurosis de pelearse unas pulsiones internas con otras, y esto es hacia lo que van llevando las técnicas religiosas de meditación y el éxtasis o la sensación de trance extático. Uno se siente dentro de una nube de inmensa paz y de gran trascendencia de su propia vida.
Entonces éste es el problema que hay con los enteógenos, que hay que saberlos tomar. El problema es que son ilegales, pero yo estoy empeñado en crear una escuela para esto.

- ¿Cómo defines tú la adicción?

Para mí no existe la adicción. Bueno, existe una adicción física, pero esto se sabe que la persona más adicta en diez días su cuerpo está limpio. Y luego está lo que se llama adicción psicológica, que todas las personas que tratan toxicómanos dicen: “no, esto es el problema, la adicción psicológica”. Pero para mí la adicción no existe. Lo que realmente hay, en términos más estrictos desde el punto de vista descriptivo, son comportamientos compulsivos. O sea, comportamientos que a la persona algo le obliga a hacerlos incluso dándose cuenta de que van en contra de sus propios intereses.Y todo comportamiento compulsivo es lo mismo, en el fondo da igual si es al sexo, a las máquinas de echar monedas, alguna sustancia psicoactiva, el trabajo, una secta… Lo importante es el comportamiento compulsivo, no a la cosa a la que está enganchada la persona. Entonces todo comportamiento compulsivo lo que hace es estar llenando algún vacío interior de la persona, emocional, existencial, depende, algún vacío interior. La adicción lo que hace es llenar el espacio de este vacío interior, y lo que hay que hacer no es cortar con la adicción, sino que lo importante es descubrir qué es el vacío de cada persona, de dónde surgió el vacío. Entonces en cuanto la persona lo pueda llenar, automáticamente dejan el comportamiento compulsivo porque ya no tiene espacio.
La ayahuasca es apropiada en este sentido, porque nos hace viajar hacia el pasado. Sirve para ver lo que está pasando dentro de uno. Es como coger el inconsciente y darle la vuelta para que salga todo lo que está ahí encerrado. También he aprendido a hacer análisis de sueños entre los indios de la amazonía que tienen un complejo sistema de analizar sueños, y con ancianos kurdos también, y por supuesto de acuerdo a nuestra psicología analítica.Yo les ayudo a que construyan su propio sistema de autoconocimiento, les explico muy a menudo cómo funciona nuestro inconsciente, cómo funciona nuestra psique, cómo funciona nuestro sistema nervioso…
Es fantástico porque en unos meses las personas pasan de vivir de forma desordenada a descubrir, de pronto, que su existencia tiene un sentido profundo. Conocen el vacío interior en el que estaban viviendo y han sido capaces de descubrir el origen de sus problemas. Se atreven a mirar a su abismo cara a cara y muchos de ellos consiguen llenarlo porque encuentran su lugar en el mundo. Entonces, el problema de conducta compulsivo desaparece.
A las personas nos cortan la vida las promesas que nos hemos hecho cuando éramos pequeños. Si alguien nos humilla de niños prometemos que nunca más vamos a permitirlo; si sentimos que nos abandona alguien querido prometemos que nunca más nos van a abandonar y, por lo tanto, nunca más queremos a nadie para no volver a sentimos en manos de otra persona. Esas son las cosas que nos cierran a la vida. Por eso es delicado tomar enteógenos. Tampoco puede uno ir rompiendo su sistema cada dos por tres. Yo diría que son substancias mucho menos delicadas de lo que los prohibicionistas nos quieren hacer creer y un poco más delicadas de lo que creen los jóvenes que las toman en discotecas para divertirse. Las drogas son poderosas. Por eso hay que enseñar a usarlas, como hoy hacemos con el alcohol o los fármacos, o nuestros abuelos con la adormidera. ¡Seamos adultos! Debería haber escuelas para aprender a tomar drogas.

Fuentes:

martes, 20 de diciembre de 2011

Droga (8) No me hace nada esto

De una de las mejores películas argentinas de los últimos años "Tiempo de valientes" (que ya colgamos íntegra en este blog), del argentino Damián Szifrón, publicamos una de sus grandes escenas en la que Mariano, un psicoanalista condenado que ha de atender las tendencias suicidas (interpretado de forma gloriosa por Diego Peretti) de un policía deprimido por la infidelidad de su mujer, prueba por primera vez la marihuana. Y no le hace nada.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Droga (7) Breaking Bad, pura adicción

Parece que esta edad dorada de las teleseries que estamos viviendo no deja de darnos gratas sorpresas. Series hechas para la televisión (mayormente norteamericanas) que en su mayoría retratan de forma impecable el mundo en mutación que estamos viviendo en general y las miserias de la vida norteamericana en particular. Pensábamos que las magníficas The Sopranos, Mad Men, Boardwalk Empire y The Wire (sobre todo ésta última), tenían, cada una en su estilo, un nivel difícil de alcanzar, pero de repente entramos en Breaking Bad y volvemos a disfrutar del puro goce de estar viendo en nuestros televisores un producto de ficción extraordinario.

Es una historia creada por el hasta ahora desconocido Vince Gilligan que comienza cuando a Walter White, un profesor de química de instituto en Alburquerque (Nuevo Méjico) le diagnostican a sus 50 años un cancer de pulmón que está acabando con su vida. Entonces decide liarse la manta a la cabeza, acabar con su mediocre vida y aprovechar sus vastos conocimientos de química para cambiar su destino (y el de su familia) fabricando la más pura de las metaanfetaminas para así reunir el dinero suficiente que permita a su mujer y sus hijos (uno un poco impedido, otro al llegar) poder vivir sin él en sus vidas. Para ello se junta con un antiguo alumno y traficante de medio pelo, Jesse Pinkman, que le introducirá en los manejos de la distribución de droga. A lo largo de los episodios se van presentando los distintos e impagables personajes que comienzan a orbitar alrededor de la nueva y secreta ocupación de Walter, interpretado por Bryan Cranston, actor al que hasta ahora no conocíamos.

Por qué Walter White delinque es una cuestión, en realidad, menor, una mera justificación o detonante. Lo transgresor aquí es ir descubriendo cómo en realidad disfruta corrompiéndose”, cómo se convierte en un hombre nuevo, más feliz, más completo, más vivo, gracias a la violencia y al poder que le confiere su nueva careta de “Heinsenberg”, el traficante de anfetas más peligroso de la ciudad. Walter White comprende capítulo a capítulo que en realidad era un hombre castrado, anulado por su trabajo, su familia, por la enfermedad y la abulia vital.

Ésa revelación radical le convierte en un personaje único. La cercanía de la muerte, la necesidad de contrarrestar la decepción provocada en sus seres queridos y el deseo de redención de lo que él considera una vida fracasada, le llevan a recorrer un camino del que ya no podrá regresar y que, para su desgracia, acabará poniendo en peligro precisamente todo aquello que trata de proteger. Breaking Bad es una fábula moral que nos habla del destino, del autoconocimiento, del poder del dinero, de la familia y del amor, del crimen y la muerte, mientras nos muestra las sombras de sus personajes colocándoles en situaciones límite que cuestionan las difusas fronteras de la ética personal.


En sus capítulos todo aporta y nada sobra, en ellos se suceden los sorprendentes puntos de giro, los detalles significativos y los dobles significados, las ironías, los sarcasmos y un humor tan negro como un tumor. Y para homenajearla les ofrecemos una de las grandes escenas que conforman estas aprox. 30 horas del mejor cine, cuando Jesse Pinkman intenta cocinar metaanfetamina por libre mientras su atolondrado colega Badger no dejar de dar por saco y suena 'Uh', de Fujiya & Miyagi. Vean Breaking Bad, una serie cojonuda y tan adictiva como la mejor metaanfetamina.