Mostrando entradas con la etiqueta Odios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Odios. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de octubre de 2017

Odio (9) El odio según José Antonio Guardiola


Si algo he perseguido a la hora de elaborar el reportaje "La llama del odio", que emitimos En Portada a las 23:20 en La 2 de TVE, es que el ciudadano, gracias a la televisión pública, sepa reconocer los mensajes destinados a generar odio en las sociedades y a la vez conozca las herramientas para frenarlo, para evitar el contagio. Hoy, más que nunca, esos mensajes afloran en los aparatejos con pantalla de colores que llevamos en nuestros bolsos o bolsillos.


"La llama del odio" es un proyecto global, con una guión compartido con Alicia Gomez Montano, la realización de Teresa Mora y el montaje de Javier Mula. Y la colaboración, entre otros, de Yolanda Alvarez, Carlos Franganillo, Luis Pérez Lopez, Marisa Rodríguez, Miguel Angel Garcia Tve, Almudena Ariza, Elena Ochoa Ruiz, Aurora Mínguez y Oscar Mijallo. (José Antonio Guardiola)

La llama del odio

El discurso del odio siempre ha existido, pero las nuevas tecnologías han reforzado su impacto. Se ha rodado en Estados Unidos, Polonia, Francia, Alemania, Rusia, Israel, territorios ocupados y España.


Frank La Rue, director de Comunicación de la Unesco, detalla las cinco condiciones para determinar el discurso del odio.

En Portada 25.10.2017 José Antonio Guardiola

“La verdad pasó a ser un elemento menos necesario para la población”. La frase es de Frank La Rue, director de comunicación de la Unesco. La Rue es un guatemalteco dedicado últimamente a estudiar los límites de la libertad de expresión después de haber luchado en los 80 -desde el periodismo- contra los dictadores de su país.

Y le añadió La Rue a Marisa Rodríguez, corresponsal de TVE en París: “Muchas personas prefieren enterarse de la vida a través de lo que comparten con sus familiares, amigos. Eso se vuelve para ellos en símbolo de la verdad, la noticia del día. Sea efectivamente cierto o no. Porque no hay procesos de verificación.”



Creo que el reportaje La llama del odio habrá cumplido su objetivo como servicio público si todos nos paramos a pensar que ante falsas informaciones es recomendable volver a la tradición, aquélla que te dirige a un medio prestigioso para confirmar si ese titular escabroso y poco creíble es cierto o no.



Si no lo hacemos, si damos por rigurosos algunos de los mensajes que nos llegan a nuestro teléfono móvil a través de la redes sociales, estaremos contribuyendo a crear una sociedad débil ante los discursos de odio… Y todo lo que la historia nos enseña que puede venir después.



domingo, 20 de agosto de 2017

Odio (7) La Internacional del odio




La Internacional del odio

InfoLibre - Ramón Lobo 20.08.2017


Los ataques de Las Ramblas y Cambrils impactan y conmueven especialmente, más allá de la empatía con las víctimas, porque consiguen que todos nos sintamos vulnerables. El terror low cost emplea herramientas difíciles de detectar, como el alquiler de vehículos, que reducen casi a cero los espacios de seguridad mental. ¿Quién no ha caminado por un bulevar, la acera de un puente o una calle peatonal?

La mayoría de los atentados yihadistas en Europa los han cometido ciudadanos europeos. Las propuestas de cerrar las fronteras son inútiles. Es un hagamos algo porque no sabemos qué hacer. Son inútiles porque los terroristas no vienen de fuera, están dentro, han nacido aquí. Son belgas, franceses, británicos, españoles. No viajan en patera ni saltan vallas, porque entran por los aeropuertos con su pasaporte, como usted y como yo.


Cuesta manejar la idea de la existencia de un enemigo invisible como los miembros de la célula de Ripoll porque multiplica nuestra vulnerabilidad. Para manejar ese sentimiento, tendemos a acotarlo en una raza, una religión, una nacionalidad. De ahí nacen la islamofobia y el racismo. El objetivo del terror es aterrorizar, generar un pánico indiscriminado que anule la capacidad colectiva de pensar. Toda reacción desde las tripas representa una victoria porque nos iguala. Logra que todos, víctimas y verdugos, estemos juntos en un mismo espacio emocional. De ahí la importancia del No tinc por. No solo es una declaración –no tenemos miedo–, es un grito que refuerza la pertenencia, nos ayuda a sentir que no estamos solos. Somos parte de una comunidad que no se rinde, que está dispuesta a la resistencia.

Antes de seguir, una pregunta: ¿qué es terrorismo?



Despreciar al enemigo, considerarlo bárbaro o tonto, es el camino más fácil hacia la derrota. Para vencer es necesario aceptar que nos enfrentamos a personas inteligentes que tienen un plan y unas razones. Atacan a nuestros civiles porque sienten que nosotros bombardeamos a los suyos. Atentan porque sienten que atentamos contra sus países. Es necesario enfrentar su narrativa con otra narrativa. No bastan las declaraciones pomposas, por lo general, huecas. Nos movemos en una guerra de percepciones. La de la seguridad, la del miedo. La percepción de que todos somos objetivo. Es un campo propenso para la manipulación política.


Les recomiendo el artículo “As Vehicle Attacks Rise, an Ordinary Object Becomes an Instrument of Fear”, de Amanda Taub en The New York Times. Cita el trabajo de Marc Hetherington y Elizabeth Suhay, dos expertos en Ciencia Política. Sostienen que cuando las personas más propensas a confiar en el otro se sienten en riesgo de sufrir un ataque, suelen ser las más dispuestas a sacrificar parte de sus libertades a cambio de seguridad.

Recuerdan que en EEUU mueren entre 30.000 y 40.000 personas al año en accidentes de automóvil, muchos más que los muertos por terrorismo en todo el mundo. Pero nadie se siente amenazado al subirse a un coche. No percibimos el accidente de tráfico como un riesgo inminente. Pero nuestra cabeza no funciona igual con los atentados.



El miedo nos empuja a dividir el mundo entre "ellos" y "nosotros", a levantar muros físicos y muros de prejuicios. La primera victoria de los terroristas es que no sepamos diferenciar entre asesinos y víctimas.


Un estudio del think thank Chatham House, citado por Taub, revela que más de un 50% de los europeos están de acuerdo con prohibir la inmigración procedente de países musulmanes. Igual que Donald Trump. El virus de la intolerancia también está entre nosotros, no solo afecta a los yihadistas.

Por qué nos atacan

Para el universo salafista, del que surgen Al Qaeda y Estado Islámico, España pertenece a la coalición que libra una guerra contra el islam. José María Aznar nos puso en el mapa con su foto en las Azores. Es increíble que el hombrecillo insufrible tenga la indecencia de seguir dando consejos en lugar de pedir perdón e irse de una vez a su casa. España ha tenido tropas en Irak y en Afganistán, y mantiene instructores en Irak. Somos parte de "los cruzados", como nos llaman. 

Las empresas europeas del sector vendieron en 2016 armas por valor de 80.000 millones de euros. De esa cantidad, 25.000 millones proceden de ventas a Arabia Saudí, que apenas tiene 30 millones de habitantes. España vendió a Riad por valor de 116 millones de euros, de los que 34,7 fueron en municiones. Arabia Saudí es uno de nuestros grandes socios no importa quién esté en la Moncloa. Gran parte de esas armas y municiones sirven para matar personas en Yemen y Siria. No somos inocentes.

Francia y Reino Unido participan, junto a EEUU, en misiones de bombardeo en Siria. Por muy inteligentes que sean las bombas que lanzan, mueren civiles.Tan civiles como los nuestros.

Nuestros aliados en Oriente Próximo 

Nuestro principal aliado en la zona es nuestro principal problema: Arabia Saudí. Le compramos petróleo y le vendemos armas sin preguntar demasiado. Parece un buen negocio. Arabia Saudí gasta miles de millones en extender por el mundo su versión rigorista del islam, el wahabismo, que empezó como una corriente herética dentro del islam suní, pero si tienes mucho dinero te puedes comprar que deje de serlo. El año que el ISIS conquistó Raqqa, su ‘capital’ en Siria, utilizó libros de texto saudíes para las escuelas. Están en la misma frecuencia ideológica.



Riad financia a miles de asociaciones políticas y organizaciones religiosas. De ese universo surgen los grupos armados y gran parte del terrorismo actual. Esa red tenía dos objetivos, extender el wahabismo y la hegemonía saudí en la región frente a Irán, el país de referencia de la otra gran corriente del islam, el chiísmo, y alejar lo más posible a los grupos más radicales. No funciona porque la monarquía saudí también es un objetivo de los más radicales.

Durante el mandato de Barack Obama se produjo un importante cambio estratégico. Tras la firma del pacto nuclear con Irán, este país obtuvo de Occidente el reconocimiento indirecto de aliado potencial. No puede ser automático porque aún pesan décadas de odio y animosidad. Pero la tendencia era reconocer que Irán es el país que mejor defiende nuestros intereses en la zona. Es la vanguardia, junto a los kurdos, de la lucha contra el ISIS en Irak y Siria. Irán y Arabia Saudí son enemigos mortales. Si nos acercamos a uno, nos alejamos del otro. Nadie trabaja los puentes.



La llegada de Trump a la Casa Blanca ha devuelto el protagonismo a los saudíes. Y la confianza como para lanzarse contra Qatar, al que ha impuesto sanciones y un embargo. Qatar tampoco es inocente en la financiación del salafismo y de grupos armados en Siria y Libia. El problema no es ese, sino que Doha apoya a los Hermanos Musulmanes, rivales del wahabismo. Además, Qatar comparte una gran reserva de gas con Irán y también algunas ideas sobre el mapa de la región, algo que irrita a Riad. En la partida por la hegemonía en el mundo árabe suní, Doha se mueve según sus propios intereses.

La Internacional del Odio

No es una guerra contra nuestro estilo de vida y nuestras libertades, como dicen algunos políticos especializados en el disparate.



De los 72.000 muertos en atentados yihadistas entre los años 2000 y 2014, más 63.000 son musulmanes. Un tercio de los 86 muertos en el atentado de Niza eran musulmanes. Entre las víctimas de Barcelona, muertos o heridos, hay musulmanes. ¿Contra qué tipo de valores atentan los yihadistas cuando matan musulmanes?





Los delitos no los cometen las religiones, las razas, los sexos o las nacionalidades. Los delitos los cometen las personas. El motor del yihadismo es el odio, como lo es en los supremacistas blancos de EEUU, los neonazis y toda esa caterva de movimientos fascistas que agitan el rechazo del otro.


Lo llamo la Internacional del Odio porque están en la misma frecuencia ideológica y moral. Como lo están muchos de los tuiteros, políticos y periodistas que han tuiteado basura en las redes sociales. ¿Cómo vencer al odio con más odio? Muchos han quedado retratados.

Buscan mezclar terroristas con refugiados sirios, a los que hemos cerrado la puerta. Estos refugiados huyen de atentados como el de Barcelona o los del 11M. Solo existe una diferencia: los suyos son diarios. Más de la mitad de la población siria se ha visto forzada a dejar sus casas por la violencia de una guerra en la que tenemos mucha responsabilidad.


Tres lecturas necesarias:

- Siria, el país de las almas rotas, de Mónica García Prieto y Javier Espinosa. 

- La semilla de odio, de la invasión de Irak al surgimiento del ISIS, de los mismos autores.

- Oriente Medio, Oriente roto, de Mikel Ayestaran.



Cuál puede ser la respuesta


No existen las soluciones mágicas. No existe una solución militar. Haber derrotado al ISIS en Mosul, y estar más o menos cerca de conseguirlo en Raqqa, no garantiza nada. Se trasladará a otra zona de Siria. Por si toda falla han activado el plan B: el ISIS busca la manera de asentarse en Afganistán en competencia con los talibanes.



Una hipotética pérdida total del territorio les dejaría sin una pieza esencial en la construcción de la narrativa del Califato, que es el principal atractivo del ISIS, y la principal diferencia con Al Qaeda. Su alternativa sería potenciar la vía del terrorismo masivo, como el que ya practicó en sus orígenes en Irak.

Puede dar la impresión de que el ISIS está más débil, pero no es lo que dicen los datos. En 2017 llevamos 3.950 muertos en atentados yihadistas: Afganistán (849), Irak (647), Siria (602). A cola de la lista, la Unión Europea (50), sin contar los de Barcelona y Cambrils. No somos el objetivo por mucho que se empeñen los supremacistas españoles.

Es necesaria una respuesta policial, anticiparse como se ha hecho en España desde 2004. Ha tenido éxito hasta el jueves. La seguridad total no existe.




Detenciones de yihadistas en España

Detenciones de yihadistas en España

Es necesario buscar la implicación de las comunidades musulmanas europeas. Los atentados de París y Bruselas pusieron de manifiesto la paupérrima cooperación entre las policías de un mismo país y entre las del resto de la UE. Esa cooperación y la de los servicios secretos es clave. Debería haber una especie de FBI europeo. No puede ser que la gran mayoría de los imanes que predican en Europa estén formados en países extranjeros no democráticos. ¿Qué tipo de valores de tolerancia pueden predicar los que han sido educados en la intolerancia? Arabia Saudí es el principal controlador de esas mezquitas legales, como la de la M30. Hay que pactar con las comunidades musulmanas que los imanes se eduquen en Europa, en nuestros valores, para que puedan enseñar convivencia. La investigación de Ripoll ya tiene su imán salafista en el centro de la radicalización. Estos son los que vienen de fuera. Y están las mezquitas clandestinas.

¿Perseguimos a todos los imanes que predican el odio? ¿Haríamos los mismo con el arzobispo de Alcalá y otros que atacan derechos, leyes y personas?



Hay que trabajar en la educación y en el apoyo de los jóvenes sin empleo ni esperanza de tenerlo. Si nuestro gobierno no se preocupa de los jóvenes blancos, católicos o excatólicos.¿cómo pedir ayudas específicas para vivienda y empleo en las comunidades magrebíes?


Es necesaria un política de integración mutua, que las dos partes recorran la mitad del puente para que el encuentro sea posible. Los minutos de silencio ayudan a vencer el miedo, a sentir la pertenencia de la que hablaba al principio. Pero ayudan más cinco minutos de acción política más allá del postureo, la propaganda y los prejuicios.

miércoles, 14 de junio de 2017

Odio (7) La Haine: el odio según Mathieu Kassovitz


"Esta la historia de un hombre que cae de un edificio de 50 pisos. Para tranquilizarse mientras cae al vacío, no para de decirse: hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien..."

Así comienza la película que hoy publicamos en otra entrada de nuestro ciclo de cine europeo así como otro post de nuestro vocabulario fundamental sobre el odio. En 1995 el director y actor francés Mathieu Kassovitz mostraba la guerra de clases en las degradadas banlieues (barrios periféricos) parisinas con una película despiadada que sacudió las conciencias de la acomodada sociedad francesa, que ignoraba sistemáticamente las demandas de sus ciudadanos más desfavorecidos.

Kassovitz y el excelente elenco de actores de este film  (entre ellos el siempre brillante Vincent Cassel en el papel del siempre irascible Vinz) mostraban un desolador retrato de los suburbios urbanos de los 90’ pero bien podría describir la realidad actual, a la que habría que añadir el siniestro componente del terrorismo yihadista, tan presente en nuestros días y que por aquel entonces aún no se había manifestado. Los conflictos sociales, la desigualdad, el paro y la falta de oportunidades, todos ellos son los vectores que alimentan el odio y la rabia latentes que llevan décadas germinando y que convulsionan la sociedad gala en estallidos de violencia cada vez más frecuentes.

'La Haine' relata 19 horas desesperadas en la vida de tres amigos en un deprimida banlieu a las afueras de Paris. Vinz, Saïd y Hubert, un judío, un negro y un árabe que, enfrentados a una vida sin futuro, poco más tienen que hacer que vagabundear por su barrio, malgastando las horas de sus días, rumiando su frustración, mostrando su hostilidad contra todo el que se cruza en su camino.

Tras una revuelta popular que desemboca en enfrentamientos con la policía y que dejado el barrio y sus corazones envueltos en llamas, Abdel, un buen amigo suyo, ha sufrido una fuerte paliza de la policía y está en coma. Vinz, que ha encontrado una pistola perdida tirada en el suelo, quiere venganza. Mientras tanto, Hubert no para de decir que "la haine attire la haine!", el odio lleva al odio...

Tanta vigencia sigue teniendo esta película (ya un clásico indiscutible del cine francés), que en 2005 a los diez años de su primera proyección, se presentó el documental 'Les dix ans de La Haine' (Los diez años de La Haine) dirigido por Benjamin Geffroy. Centrado en entrevistas al director, productor y actores de la película que retrataban el inquietante contexto social que se vivía en Francia una década antes y cómo pensaron mostrarlo en la película, así como las dificultades del rodaje y cómo consiguieron superarlas. Aquí mismo se lo ofrecemos:



En 2015 y quizá espoleado por los atentados en la revista Charlie Hebdo, Kassovitz mostró su deseo de rodar una secuela de este film; suponemos que todo lo que ha sucedido después no habrá hecho más que reafirmarle en su idea. Porque entonces como ahora, en la sociedad francesa sigue existiendo una tensa realidad que avisa que 'hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien... pero lo importante no es la caída, sino el aterrizaje'. Y quién sabe cuán lejos, o no, estemos de tocar fondo. Aquí tienen, 'La Haine', disfrutenla. 

martes, 1 de abril de 2014

Odio (5) La América del odio


Prepararse para un ataque de Corea del Norte, saber qué hacer ante un apagón producido por una tormenta solar, entrenarse para una posible invasión alienigena, de zombies... lo que sea. Viajamos, de la mano de Jon Sistiaga y Hernán Zin, a la América conspiranoica, una América enferma, violenta, racista, integrista, supremacista, loca por las armas, odiosa y llena de odio. Una América profundamente convencida de que Obama les quiere quitar las armas, de que ese presidente negro, de apellido extranjero y padre musulmán va acabar con la nación, de que es un caballo de Troya de una gran conspiración mundial. ¿Quiénes son estos tipos capaces de manipular a futuros lobos solitarios? ¿Quiénes son los jefes de esa América del odio, los que mandan, los que adoctrinan? No hay héroes detrás de esas ideologías del odio, sino tipos vulgares, fracasados, que se creen poetas o visionarios, o guerreros, y que no son más que perdedores proyectando violencia en su área de influencia o a través de Internet. White trash for real. 



viernes, 29 de julio de 2011

Odio (4) La sonrisa del odio

La sonrisa del asesino Anders Breivik sigue paralizando toda Noruega mientras aún llora sus muertos, incrédula por haber alumbrado el monstruo fascista en el seno de una sociedad cuasi-modélica. Esperemos que al menos la tragedia vivida el país nórdico sirva para concienciar a las sociedades europeas de la necesidad de la tolerancia cero con los movimientos de extrema derecha que crecen en su seno, propugnando el racismo, la xenofobia y el ultranacionalismo, el odio en estado puro.

miércoles, 8 de julio de 2009

Odio (3) Odio étnico en China

Armados de hachas, barras de hierro, palos, cuchillos, navajas, de cualquier cosa que puedan conseguir y que sirva para golpear o mutilar, en Urumqi, la capital de la región china de Xinjiang, los Han (apoyados por el Ejército y la policía), la etnia mayoritaria en China y los musulmanes Uighur, naturales de esa región y la mayor minoría étnica en China, se buscan mutuamente para ajustar cuentas y rencores, se buscan para matarse tras décadas de convivencia forzada, de tensiones diarias y odio acumulado.

Las guerras entre las repúblicas ex-soviéticas o ex-yugoslavas, las masacres entre hutus y tutsis en Rwanda y Congo, hay algunos claros ejemplos de cómo ese odio puede reprimirse mientras exista un gobierno fuerte e implacable que obligue a convivir a colectividades que se perciben como distintas y hostiles, pero cuando ese yugo desaparece o cuando algún incidente mayor sirve como detonante, el odio reaparece y se muestra en todo su terrible esplendor.


martes, 18 de noviembre de 2008

Odio (2) El odio en la mirada

1. adj. Indeseable, despreciable. 

Garikoitz Aspiazu Rubina, alias "Txeroki", imbécil, te vas a dejar los mejores años de tu vida pudriéndote en la cárcel y mira, si al final resulta que hay infierno también te vas a pudrir en él. Escupo en tu mente obtusa y en tus ojos sanguinarios.

Obsérvese el odio que destilan las miradas de este asesino miserable y de este otro error de la Naturaleza que también está de actualidad.

Si no fuera porque dais asco, daríais pena.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Odio (1) ¡Matadlo, matadlo!

La siempre aconsejable última página del diario catalán La Vanguardia, La Contra, entrevista a la consejera demócrata Carol Darr, que dibuja un inquietante panorama sobre algunas vilezas morales que anidan en los ¿cerebros? de muchos de sus compatriotas.


"Al oír ´Obama´, miles de tipos gritan: ´¡Matadlo, matadlo!´"

La edad es una opción y yo soy más joven que usted. Crecí en Memphis: iglesias, limpieza y Elvis. Mi marido es periodista político: no nos aburrimos. Soy profesora de Administración Pública en la Escuela Kennedy de Harvard. No subestime el poder del odio en Estados Unidos

- ¿Teme por la integridad de Obama?

Nos preocupa la posibilidad de un atentado: a los ciudadanos y al servicio secreto, que, por primera vez en la historia, ha protegido a un candidato incluso durante las primarias.

- De momento hace bien su trabajo.
Ha habido un par de incidentes que no se han aireado respecto a algunos fanáticos comprando armas... Pero el peligro está ahí y más mientras Obama sea un candidato.

Kennedy y Reagan, no hace tanto, fueron tiroteados siendo presidentes.

Pero el candidato debe trabajar entre multitudes incontrolables, y un loco cualquiera puede conseguir su objetivo...

Ojalá sea sólo un temor...

... Las consecuencias para Estados Unidos y el mundo serían devastadoras, pero lo que ya es devastador y muy preocupante es el linchamiento moral que sufre Obama.

¿Sólo en internet?

En internet, desde luego, donde circula material nauseabundo sobre él, pero sobre todo en algunos mítines. Yo he visto cómo, cuando se pronunciaba su nombre, miles de individuos chillaban al unísono: "Kill him! Kill him!" (¡matadlo!, ¡matadlo!).

Poco edificante, desde luego.

Lo que resulta desmoralizador es pensar que esos miles de personas se sienten seguros pronunciando amenazas de muerte en público. Tengo un hermano republicano que me hace llegar el material que circula en internet incitando al magnicidio.

La red es mar, río y alcantarilla.

Lo que consigue mi hermano es que vea que hay un país ahí afuera que odia y que sigue viendo a Obama como un marciano.

¿Y el efecto Bradley?

Me preocupa menos que el odio racial que subyace bajo esa capa de aparente corrección política sobre la que avanza Obama y su gente... Este país parece haber cambiado mucho en apariencia, pero...

¿Pero el efecto Bradley aún pesa?

Los politólogos han demostrado que cada vez menos. Como sabe, el efecto Bradley alude a la diferencia entre las encuestas, donde se tiende a aparecer políticamente correcto ante el encuestador, y el voto real, secreto, donde sí se manifiesta el prejuicio racial.

Bradley perdió por el color de su piel.

Era afroamericano y aunque iba por delante en las encuestas, perdió para gobernador de California por ese racismo enmascarado. Existe, pero en cada elección desde las de Tom Bradley en 1982 ha ido menguando.

¿No habrá un efecto Obama?

Tal vez hubiera pesado más en otro contexto, porque es cierto que a Obama - y no sólo por afroamericano-, sus maneras y actitud le hacen parecer distante, exótico para el norteamericano medio, pero, tal como está la economía, la mayoría de los ciudadanos que la sufren hubiera votado a un alienígena con tal de castigar a los republicanos.

¿Qué ha sido nuevo en esta campaña?

Ha sido la más larga que recuerdo: demasiado larga para todos. Y también ha sido por primera vez una elección abierta de verdad.

¿No lo eran las anteriores?

Mire, yo empecé en las campañas hace 30 años: ya fui consejera de Carter. Hasta esta campaña, había tres grupos de presión que decidían: los grandes donantes; los profesionales de las campañas - yo fui una de ellos- y los grandes grupos de comunicación.

¿Cómo decidían?

Antes de los caucus de Iowa, ya habían apuntado quién tenía y quién no tenía posibilidades, y le aseguro que, tal como eran de conservadores, es muy difícil que un candidato como Obama hubiera pasado su filtro.

¿Qué ha cambiado?

Internet ha permitido a los ciudadanos saltarse a esos intermediarios y decidir con su dinero, con miles de pequeñas donaciones, quién querían que fuera su candidato. Y le aseguro que Obama sin internet no hubiera llegado hasta aquí.

¿Ahora las campañas son más abiertas?

Con Carter, por ejemplo, en total trabajamos unas 150.000 personas desde los candidatos hasta el último pegacarteles. Ahora participan millones de ciudadanos.

¿Los grandes lobbies ya no deciden?

Influyen, pero ya no deciden. Ya no deciden solos ni los medios, ni los grandes donantes ni los tecnócratas del voto.

¿Qué hubiera pasado sin internet?

Obama, aun siendo senador y una gran promesa demócrata, con una trayectoria sólida, por otra parte como la de otros políticos afroamericanos que lo han precedido, no hubiera superado el escrutinio de esos grandes grupos que controlaban las donaciones y él mismo no se
hubiera metido en el lío para después quedarse sin dinero y perder.

¿Hay recién llegados a la campaña?

Ya había miles de ciudadanos que detestaban ese círculo de influencias e intereses que tenía secuestrado el sistema de elección de candidatos, pero se hubieran limitado a seguir quejándose en la impotencia si internet no les hubiera dado la posibilidad de participar y cambiar las cosas.

¿Qué otras cosas han cambiado?

Veremos si internet que ha elegido a Obama modifica su modo de gobernar. De momento, está claro que jóvenes y minorías que se autoexcluían votarán como nunca. Es usted muy optimista. Soy joven y, la verdad, me gusta más este nuevo modo de hacer política más abierto y más limpio.

Asimismo, el siguiente artículo nos explica cómo a pesar de compartir piso con el amor romántico en dos áreas cerebrales de bonitos nombres, putamen e ínsula, el odio sigue horadando sus terribles meandros en la corteza frontal para dar el toque analítico a los crímenes reales o imaginarios que todos hemos cometido.

El circuito cerebral del odio

La última novedad en torno a Barack Obama, el candidato a la presidencia de EEUU, es que dos neonazis habían urdido un plan para acabar con su vida. En este caso, las razones del odio hacia el aspirante negro son raciales pero puede haber otras muchas motivaciones. ¿Por qué se odia a alguien? ¿Qué pasa en el cerebro de estas personas? Un equipo de investigadores británicos lo ha descubierto.

El odio es un sentimiento biológico complejo que, a través de la historia, ha llevado a los individuos a cometer tantos actos heroicos como viles. Lo mismo que puede decirse del amor. Y es que lo primero que han descubierto los investigadores del Laboratorio de Neurobiología del University College de Londres es que ambas pasiones comparten dos estructuras cerebrales, una semejanza mayor que la presentada con cualquier otra emoción. Por eso, el dicho popular afirma que 'del amor al odio sólo hay un paso'.
Para descubrir 'el circuito del odio', que es único, los investigadores observaron mediante imágenes de resonancia magnética el cerebro de 17 individuos -10 hombres y siete mujeres- mientras veían fotos de caras de personas por las que sentían una seria animadversión (cedidas por cada participante) alternadas con otros rostros neutrales, que no despertaban en ellos ningún tipo de sentimiento.
De esta forma vieron las áreas neuronales que se activan al odiar. Sus resultados, que se publican en la revista 'PLoS One', muestran que la red que se pone en marcha con esta pasión irracional implica a dos regiones que juegan un papel importante a la hora de generar un comportamiento agresivo y en trasladar posteriormente esta conducta a la práctica. Dichas zonas son el putamen -un núcleo situado en el centro del cerebro-, y la ínsula -en la superficie lateral de dicho órgano-. Los investigadores explican que "estas mismas áreas son las que se activan en el amor romántico".
Varios trabajos han demostrado que entre las funciones en las que participa la ínsula se encuentra la de catalizar las expresiones de disgusto y los estímulos desagradables, mientras que el putamen es el encargado de planificar la respuesta activa, como puede ser agredir a la persona odiada o adoptar una actitud de defensa.
"El hecho de que las zonas del putamen y la ínsula también se activen por el amor romántico no es sorprendente, ya que ambas pasiones pueden conllevar actos irracionales y agresivos", explica a elmundo.es Semir Zeki, coordinador de la investigación.

Los canales propios

Pero junto a estas regiones, el 'circuito del odio' transcurre por vías propias y distintas a la de otros sentimientos. Así, se adentra en la corteza frontal, encargada entre otras cosas de predecir y anticipar las acciones de los otros.
Además, los autores han descubierto que una diferencia fundamental entre el amor y el odio es que "con el primer sentimiento se desactivan partes de la corteza cerebral relacionadas con el juicio y el razonamiento mientras que esto no se produce en el caso del odio, que sólo es capaz de desactivar una pequeña zona localizada en la corteza frontal".
"Mientras el amante es siempre menos imparcial y no atiende al sentido común en lo que respecta a la persona amada, el individuo que odia no suele perder el juicio sino que es muy consciente de los pasos que da y las acciones que emprende contra el individuo odiado", señalan los investigadores.
Asimismo, el trabajo descubre que el odio tampoco comparte un patrón cerebral con otros sentimientos con los que podría tener algo que ver, como la ira, el enfado o el miedo. La amígdala, el cingulado anterior, el hipocampo, las regiones medio temporales y la corteza orbifrontal no tienen ninguna función para odiar pero sí son importantes para los otros sentimientos mencionados. Otro de los hallazgos del equipo británico es que cuanto mayor es el odio que se siente hacia una persona, mayor es la actividad en las áreas cerebrales implicadas.
Para Zeki, además de ayudar a comprender mejor el funcionamiento del cerebro humano, "el descubrimiento puede tener implicaciones en otros ámbitos, como por ejemplo en los juicios a criminales". "Cada vez sabemos más del cerebro. Si es ético o biológicamente deseable interferir en estas emociones básicas humanas es otra cuestión que la sociedad debatirá a su debido tiempo", concluye.