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domingo, 27 de diciembre de 2015

Escritor (22) Gabo, la magia de lo real


¿Cómo pudo un niño de un pueblo perdido de Colombia ganar el corazón de millones de personas, desde las más pobres hasta las más poderosas? ¿Cómo hizo para que sus obras cambiaran nuestra percepción de la realidad? La respuesta es la increíble historia de Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982, autor de la aclamada y mundialmente conocida obra maestra "Cien años de soledad", que se crió en la pobreza y la violencia en el norte de Colombia y que, impulsado por el amor a la vida y una sensibilidad mágica y sensual, siguió un camino que lo llevó no sólo hacia una literatura pionera que afirma la vida, sino a la vanguardia de las luchas políticas de las décadas de 1970 y 80 a través de su periodismo militante y de su amistad con líderes políticos como Fidel Castro y Bill Clinton.

Un filme sobre el increíble poder de la imaginación, que sigue los hilos entretejidos de la vida y la obra de Gabriel García Márquez -'Gabo' para toda América Latina- con la tensión narrativa de una investigación.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Escritor (21) Muñoz Molina, el oficio del escritor

Antonio Muñoz Molina, el oficio del escritor


En el próximo estreno de TVE Somos Documental en Cineteca Madrid se proyectará 'Antonio Muñoz Molina, el oficio del escritor', un documental producido por Malvalanda y RTVE, con el apoyo de la Diputación de Jaén.

El documental es un retrato del escritor Antonio Muñoz Molina (Jaén, 1956), una de las grandes figuras de la literatura contemporánea en habla hispana. Aborda la trayectoria vital y literaria del autor de El invierno en Lisboa y El jinete polaco, ganador de premios tan prestigiosos como el Príncipe de Asturias de las Letras, el Nacional de Narrativa y el Premio Planeta y miembro de la Real Academia Española.

El prestigioso escritor reside desde hace muchos años entre Madrid y Nueva York. En España está su familia, su tierra, el lugar donde creció y que nunca abandonó; en Nueva York las ilusiones, el anonimato de sus calles y la vida pública sosegada. Allí ha trabajado en la Universidad de Nueva York como profesor de literatura y como director del Cervantes durante dos años . Es uno de los embajadores de nuestro idioma y nuestra literatura.

Rodado entre Madrid, Nueva York y Úbeda, el documental recoge tres extensas conversaciones entre Antonio Muñoz Molina y su esposa, la reputada escritora y articulista Elvira Lindo, su amigo y filólogo Pablo Valdivia, y su hijo y abogado de la propiedad intelectual, Antonio Muñoz Vico. El escritor repasa su infancia en Úbeda, su paso universitario por Madrid, sus veinte años en Granada, y su itinerante vida actual a medio camino entre la capital española y Nueva York.

Cincuenta y seis minutos en los que Muñoz Molina nos explica los motores que impulsan sus proyectos, el proceso creativo y su predisposición a seguir investigando en géneros tan variados como la novela, la poesía y el ensayo. Por último, y no por ello menos importante, el documental realiza una aproximación al pensamiento político y social de un escritor comprometido y contestatario, siempre dispuesto a alzar la voz ante las múltiples injusticias que asolan nuestro día a día.

Esta aproximación al universo personal y literario de un escritor indómito, fascinante y plagado de interesantes recovecos, ha sido el último trabajo del director Álvaro Giménez Sarmiento, después de los premiados 'Elena Asins - Génesis' (2014), 'Pulse' (2013), 'Luminaria' (2005) y 'Pernocta' (2004).

viernes, 31 de julio de 2015

Escritor (20) La memoria iluminada de Alejandra Pizarnik


"Simplemente no soy de este mundo. Yo habito con frenesí la Luna. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva… No puedo pensar en cosas concretas; no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie… ¿Qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender? Porque alguna vez va a tener que suceder. Me iré y no sabré volver. Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso." Alejandra Pizarnik

Documental dirigido y producido por Ernesto Ardito y Virna Molina en 2013 que narra la trayectoria vital y emocional de la gran poeta argentina Alejandra Pizarnik, desde su infancia a su suicidio en 1972. Imprescindible Pizarnik. 

Con un lenguaje intimista y sensorial, el film narra la vida de la poeta argentina Alejandra Pizarnik, desde los principales conflictos que fueron dejando una profunda marca en su obra y bajo el contexto de ruptura vanguardista de los años 60’ y 70’. La puesta sumerge al espectador en el universo interno de Alejandra, para comprenderla desde su núcleo creativo y humano. Así, sus diarios personales, sus cartas, sus poemas, el relato de sus amigos y familiares; son la herramienta que arrojan pistas sobre el misterioso camino que la llevó a su autodestrucción. Hoy, luego de su muerte y tras ser censurada por la dictadura, fue redescubierta por las nuevas generaciones, quienes la convirtieron en un mito, siendo la poeta argentina más leída.

martes, 28 de julio de 2015

Escritor (19) Medineando con Goytisolo




RTVE - Imprescindibles 

Juan Goytisolo, último escritor galardonado con el Premio Cervantes, es una de las grandes figuras de la literatura española. El documental traza el recorrido hacia el sur, primero en España y después en Marruecos, que ha marcado la biografía sentimental e intelectual del autor y las sucesivas rupturas y reconstrucciones que han convertido a Goytisolo en un "imprescindible" de la cultura española y universal.

jueves, 14 de mayo de 2015

Mujeres (13) Las mujeres alemanas tras la guerra



En estos días que se celebran las efemérides del 70º aniversario del final de la segunda guerra mundial en Europa, hemos de recordar que tras la terrible guerra llegó la postguerra y ésta fue también una época muy conflictiva en los países en los que se había combatido (como refleja el magnífico libro 'Continente Salvaje', de Keith Lowe). Fue una época de represalias, delaciones y revanchismos en la que los ejércitos aliados (mayormente los soviéticos pero no sólo ellos) cometieron múltiples crímenes, violaciones y otros abusos de poder sobre la población civil en su ocupación del país que había comenzado la guerra más letal que había conocido la Humanidad. 

Y fue en su capital donde la periodista y fotógrafa Martha Hillers, de 33 años (una de las aproximadamente dos millones de mujeres alemanas que sufrieron esos abusos), decidió escribir 'Eine Frau in Berlin' (Una mujer en Berlin), la crónica de los días en los que las tropas rusas entraron en la ciudad y las mujeres alemanas tuvieron que luchar -y padecer- por su supervivencia. Probablemente esos apuntes íntimos que constituyeron su diario, escritos en un refugio antiaéreo a la luz de las velas, ayudaron a su autora a mantener un vestigio de cordura en un mundo de devastación y crisis de los valores morales. La autora describe la vida de las mujeres y ancianos que subsisten en su bloque de apartamentos ante la llegada de las tropas soviéticas, las violaciones a las que la mayoría de vecinas son sometidas y cómo en su desesperación ante las agresiones decide mantener relaciones con un oficial ruso a cambio de protección, aunque también esta protección también se tornará precaria. 

Publicado en 1959, el libro no fue bien recibido por el público de la época, probablemente porque el pueblo alemán no estuviera listo aún para revivir esa parte dolorosa de su historia. Después de haber sido acusada de dañar el honor de las mujeres alemanas y de propaganda anti- comunista, Marta Hillers rechazó cualquier posterior publicación de su diario y decidió permanecer en el anonimato. Fue sólo después de su muerte a los 90 años, junio de 2001, cuando pudo volver a ser publicado y encontrar el éxito que le corresponde por sus extraordinarios valores morales, históricos y literarios. 

Les ofrecemos también, en una nueva entrega de nuestro ciclo de cine europeo, la película homónima basada bastante fielmente en la novela y dirigida por el alemán Max Färberböck en el año 2008, para aproximarnos a aquella época azarosa y decisiva para el destino de Europa y a aquellas valientes mujeres que ayudaron a reconstruir un mundo en ruinas en el que simplemente decidieron resistir, decidieron seguir vivas.


Ciclo de cine europeo (34) Una mujer en Berlin', de Max Färberböck




Una mujer en Berlín, de Anónima


Texto: Letras Libras Luis Fernando Moreno Claros Enero 2006

Hasta hace apenas una década, en Alemania era un tabú cuestionar abiertamente la cruel y probablemente inútil destrucción de ciudades monumentales como Dresde o Colonia por la aviación aliada durante la Segunda Guerra Mundial. Oficialmente había que considerar semejantes acciones como males necesarios para liberar del nazismo a la propia Alemania y a Europa, y ello a despecho de los cientos de miles de víctimas civiles que perecieron en los bombardeos y de los cientos de miles que perdieron sus hogares; del mismo modo se justificarían también poco después las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki: fueron necesarias para terminar la guerra con Japón. Hoy se cuestiona si no cabría hablar más bien en ambos casos de "crímenes de guerra".

Pero junto al tabú de los bombardeos aliados y sus nefastas consecuencias para bienes y personas subsiste otro tabú un tanto más difícil de vencer: el espinoso tema de las violaciones masivas de mujeres y niñas alemanas por los soldados del Ejército Rojo durante la denominada "liberación" de Prusia Oriental y la toma de Berlín, en el invierno y la primavera de 1945. Libros como El incendio, del alemán Jörg Friedrich, o Berlín. La caída: 1945, del británico Anthony Beevor (ambos en Editorial Crítica), recientes éxitos de ventas en toda Europa después de su enorme impacto en Alemania, deben su calurosa acogida a que se han atrevido a tratar abiertamente y con mirada histórica tanto el bombardeo de las ciudades alemanas como las proezas sexuales del Ejército Rojo en territorio alemán conquistado, tema este último en el que Beevor hace un necesario hincapié.


En efecto, en la detallada narración de los avances del ejército de Stalin hacia Berlín, el autor de La caída no omite la referencia al miedo cerval de los civiles y, sobre todo, de la población femenina frente a la llegada de los rusos. Aparte de asesinar a cualquier varón que les opusiera la más mínima resistencia, la violación de toda mujer o niña que tenía la desgracia de toparse con ellos era operación obligada para esos guerreros sedientos de algo más que de sangre. Escaso fue el número de mujeres que escapó a las ansias amatorias de los miembros del Ejército Rojo, borrachos como cubas en la mayoría de los casos: los alemanes, en su retirada, les dejaban alcohol a discreción a fin de retardar el avance de un ejército de beodos. Pero las consecuencias del exceso etílico las pagaban las "perras fascistas". 

Beevor no olvida aclarar que el Ejército Rojo tenía una deuda pendiente con la Wehrmacht alemana; los soldados de Hitler incendiaron, saquearon, violaron y asesinaron a conciencia cuando invadieron Rusia, en 1941. Así que el desafuero soviético fue excusado por muchas personas como un lógico acto de venganza. Los comisarios políticos estalinistas explotaron la sed de revancha de los soldados e impartieron consignas de odio que embravecieran a sus tropas: "Matad alemanes, odiad Alemania y todo lo alemán, matad cerdos fascistas", etcétera. Así que, inflamados de odio, los alemanes y las alemanas carecían de valor para ellos: los superhombres se tornaron infrahumanos.

La crueldad de los rusos con los civiles y, principalmente, aquellas violaciones en masa fueron la razón de que los alemanes prefirieran ser vencidos por los americanos o los ingleses antes que caer en manos de los soviéticos. El ejército americano o el inglés —salvo en casos aislados— jamás cayó en semejantes desmanes. Los rusos, en general más primitivos, incultos y abotargados por la ideología estalinista, excesivamente limitados en su visión del mundo, empobrecidos mayoritariamente por el comunismo, reprimidos sexualmente en un Estado que despreciaba el erotismo, se comportaban en la rica y civilizada Alemania como bestias desatadas; en cambio, los soldados de los ejércitos americano y británico, educados en Estados de arraigada tradición democrática, en los que la vida humana —al menos teóricamente— se valoraba por encima de cualquier otro bien, se comportaban con mayor fiabilidad en lo que se refiere al respeto físico del enemigo vencido. Esta es la idea que hoy prevalece entre los más prestigiosos historiadores; pero claro, no hay que olvidar que los americanos e ingleses mataban desde el aire con sus innumerables racimos de bombas incendiarias. De ahí que, como puede leerse en Una mujer en Berlín, el libro objeto de esta reseña, muchas alemanas hubieran acuñado un cáustico lema: "Mejor un ruso en la barriga que un americano en la cabeza"; esto es, mejor pasar por el trauma de la violación y vivir con semejante deshonra que perecer entre las ruinas de la propia casa con toda la familia.


Este extraordinario testimonio, rescatado en Alemania por Hans Magnus Enzesberger para su serie de obras curiosasDie andere Bibliothek (La otra biblioteca), es el diario de una sobreviviente, de una mujer alemana, soltera, de 33 años, culta e inteligente, cosmopolita y curiosa, a la que el destino pilló en la capital del Reich mientras trabajaba en una editorial. Desde el 20 de abril hasta el 22 de junio de 1945 anotó casi a diario sus peripecias y las de sus conocidos y vecinos durante los días que siguieron a la conquista de Berlín por los rusos.  El relato es muy fluido, de enorme intensidad y tensión dramática. Los primeros días, escondidos en el sótano, y luego, ya habitando en sus pisos destrozados, sin luz eléctrica ni agua corriente, un pequeño grupo de berlineses (quedaban aún vivos alrededor de cuatro millones de civiles, escondidos o dispersos entre las ruinas), compuesto por un puñado de atemorizados varones y una decena de mujeres de diversas edades, tiene que soportar la presencia de los vencedores rusos, pesados moscardones que contemplan a toda mujer como botín de guerra.

Según este relato, los soldados soviéticos, ya saciados de sangre, después de intensos meses de desmanes y batallas, no se muestran especialmente agresivos con los cavernícolas civiles a su llegada a un Berlín despanzurrado, pero sí extraordinariamente lascivos en lo que respecta a las alemanas. Además del hambre y la muerte de sus allegados, las mujeres tienen que cargar también con la violación. El "aquí te pillo aquí te violo" —la expresión es de la autora— es algo a lo que se exponen casi en cuanto salen a la luz e incluso por las noches en los pisos de puertas débiles y mal atrancadas; de ahí que la mayor parte de ellas prefiera permanecer escondida en lúgubres nichos o elevadas buhardillas. Aunque hay otras formas de violación más sutiles y la brutalidad del principio va adoptando formas más llevaderas: al cabo de unos días los rusos toman "novias" y se "enamoran" de una mujer concreta a la que convierten en su amante obligada. Ésta gana el favor del enemigo y gracias a ello puede proteger a sus conocidos así como recibir alimentos. Si las elegidas no ceden, ponen en peligro a todos cuantos se refugian junto a ellas.

Finalmente, como la violación resulta ser una especie de plaga colectiva que sólo las afecta a ellas, las mujeres terminan por sobrellevar su desgracia con resignación. Ello las une y las solidariza entre sí y su unidad excluye a los derrotados varones alemanes, impotentes ante la vehemencia de los rusos. De manera que, en semejantes circunstancias, fue el "sexo débil" el que tuvo que transformarse en fuerte: "Una y otra vez voy notando en estos días cómo se transforma mi percepción de los hombres, la percepción que tenemos todas las mujeres en relación con los hombres. Nos dan pena, nos parecen tan pobres, tan débiles, el sexo debilucho".

La autora de Una mujer en Berlín tampoco escapa al destino femenino común. En cuanto llegan los rusos, varios soldados la someten en repetidas ocasiones a "eso" (así se refieren las mujeres a un asunto que al principio tratan con pudor y del que terminarán hablando abiertamente con todo el que pueda escucharlas). Como tiene algunas nociones de ruso —la despabilada joven había viajado también a Rusia por motivos de trabajo— también las aprovecha: así que con sus chapurreos hace de intermediaria entre los vecinos y los vencedores, evita alguno que otro abuso mortal y logra ganarse algo de respeto. También ella se busca un protector, uno que sea fuerte entre la horda y la defienda de las violaciones indiscriminadas. Así que, como tantas mujeres, terminará convertida en presa voluntaria y en botín exclusivo de algunos oficiales que la tratan con menos desprecio del habitual. "Cama por comida" y "cama por protección" fueron tratos comunes entre vencedores y vencidas. Y es que, a la larga, el hambre pesaría más que la humillación. Pero las mujeres terminan por hacer de la necesidad, virtud. Los antiguos principios, la moral, el pudor, todo lo han deshecho las bombas, unas situaciones extremas propiciadas por la muerte desquiciadora modifican y acuñan la nueva ética ocasional de las sobrevivientes.


Por lo demás, las mujeres sobreviven y olvidan; y, a su modo, algunas hasta se mofan y se aprovechan de los vencedores. La autora nos deja unas descripciones impagables de la necedad y la zafiedad de los rusos, simples bestias planas y aniñadas. De "hombría" carecen totalmente. Más bien parecen torpes chiquillos sueltos en una tienda de juguetes. Berlín entero es una cueva de Alí Babá que esconde tesoros sin cuento: mujeres, ropa, relojes... Estos últimos los lucen a pares o a docenas mientras se pavonean enseñándolos a todo el mundo e incluso se los roban entre sí.

Poco a poco, después de que los oficiales o los soldados de mayor rango hayan dejado muy claros cuáles son sus respectivos "cotos de cama" —otra acertada expresión de la autora—, la protagonista comienza una vida algo más segura. Los días pasan y sus oficiales la mantienen, asegurando también la supervivencia de sus vecinos. Finalmente, después de casi un mes de incertidumbres y penalidades, la situación en el Berlín conquistado se hace menos peligrosa. Un atisbo de normalidad asoma entre las ruinas. Se llama a los cavernícolas a la limpieza de escombros, y las mujeres y chicas jóvenes pueden volver a salir a las calles con relativa seguridad. Hasta se establecen controles sanitarios para revisar y asesorar a las violadas. Y muchas de ellas hacen chistes respecto de las situaciones más traumáticas. Un acre humor negro alivia las consecuencias de la desgracia y da paso, en definitiva, a la excitación de los sobrevivientes, fruto de la vida que continúa y que, de manera consciente o inconsciente, pugnará por sepultar en lo más hondo de la memoria las negras nubes del pasado.

Precisamente este tipo de humor e ironía consiguen que unos hechos tan incómodos, una historia desagradable y tan triste como ésta atrape al lector y termine seduciéndolo: como siempre, será la fortaleza humana la que venza a la necedad, la valentía del individuo aislado la que quede por encima del colectivismo abstruso.

Una mujer en Berlín no agradó en Alemania cuando se publicó por primera vez en 1957 (poco antes, en 1954, había aparecido en versión inglesa, y, enseguida, el libro fue traducido a varios idiomas más, entre ellos el español). Los hombres alemanes se sintieron incómodos, y también muchas mujeres. El relato aireaba aquello que era mejor mantener oculto, por pudor y vergüenza. Los varones habían hecho la guerra —su guerra— y todo el mundo había salido perdiendo, las mujeres de aquella manera. La credibilidad y el culto a la jactanciosa "virilidad" de los machos alemanes quedaban seriamente dañadas. Pero no sólo eso, al entender de muchos lectores, es la "virilidad" de todos los varones en general la que después del relato no levanta cabeza. Frente a los hombres, inconscientes y guerreros, se alza más poderoso el pragmatismo y hasta el sentido común de las mujeres: éstas demostraron poseer más capacidad de resistencia, ser quizás más "aptas para la vida" en circunstancias no convencionales. "Anónima" afirma en determinado momento: "Tengo la sensación de que estoy bien pertrechada para la vida". Esa sensación podían tenerla también la mayoría de las mujeres que supieron sobrevivir a aquella tragedia. Pero la opinión pública, hipócrita casi siempre, no se lo perdonaba a la autora, e incluso se le reprochó su "desvergüenza" y frivolidad al tratar del tema tabú. Lo mismo hicieron muchos hombres al regresar de la guerra y enfrentarse con sus hembras violadas: prefirieron ignorar los hechos y el sufrimiento de sus mujeres, no saber, no sentir, no pensar. Era mejor olvidar por el bien de todos, 
y de repente aquel libro se empeñaba en recordar.

Hay que elogiar la estupenda traducción, que capta tan notablemente la cantidad de matices de un relato escueto e irónico, tan sencillo y natural como el abierto y sereno carácter de la valiente autora. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Escritor (18) 'El Quinto Jinete': Blasco Ibañez y la guerra mundial


Estupendo documental programado en Imprescindibles, 'El Quinto Jinete' nos presenta al escritor Vicente Blasco Ibáñez en la época en la que escribiría una de sus obras más célebres, 'Los cuatro jinetes del Apocalipsis', inspirado por el ambiente social que había creado la Primera Guerra Mundial. El Quinto Jinete' es un documental dramatizado, producido por Buenpaso Films y TVE y dirigido por Rosana Pastor y Enrique Viciano para dar a conocer la dimensión internacional de Vicente Blasco Ibañez además de narrar los vínculos del escritor valenciano con la guerra mundial.


El documental 'El Quinto Jinete' presenta al escritor Vicente Blasco Ibáñez

En el centenario de la Primera Guerra Mundial, que el escritor retrató en 'Los cuatro jinetes del Apocalipsis'

Fue un escritor español de prestigio y fama internacional
Sus títulos fueron grandes superventas mundiales
Sus novelas se adaptaban al cine mudo en Hollywood


El pasado jueves 2 de octubre el Palau de Les Arts Reina Sofia acogió el estreno mundial de la película 'El Quinto Jinete'. Una visión de la I Guerra Mundial, por Vicente Blasco Ibáñez”. Esta proyección fue una de las actividades programadas por la Conselleria de Educación Cultura y Deporte para conmemorar la Primera Guerra Mundial y su relación con Vicente Blasco Ibañez.

Un autor internacional

El argumento de la película: mientras escuchamos a Blasco Ibáñez en su estudio de la rue Rennequin, París, cómo va escribiendo los artículos periodísticos a favor de los aliados, su estado de ánimo, las disputas con su editor, la visita que el Presidente de la República Francesa le facilita al frente del Marne y a Reims, la persecución que sufre por sus ideas, y cómo ello va orquestando la escritura de la novela, una realizadora de televisión, Clara Fuster, se ha propuesto desentrañar la madeja de opiniones, documentos e imágenes que envuelven al escritor de cara a un encargo para la conmemoración de la I Guerra Mundial.

Expertos en la obra de Blasco Ibáñez

Su productor, Robert Engels, le apremia. Para conseguir su cometido, tiene que documentarse, realizar entrevistas a personalidades y expertos muy diversos relacionados con las dos versiones cinematográficas de 1921 y 1962 que conocen la obra de Blasco Ibáñez (Paul Smith, Christopher Anderson, Pura Fernández, Kevin Brownlow, Patrick Stanbury, Aurora Bosch, Rafael Corbalán, Cécile Fourrel de Fretes, Rosa María Rodríguez Magda, Román Gubern, Joan Oleza, Facundo Tomás, Ramón Tamames, Josep Carles Laínez, Ramiro Reig) y grabar con su equipo en localizaciones muy diversas en Valencia, París, Londres, Los Ángeles y Nueva York.

Con el fondo de imágenes de la I y II Guerra Mundial, la abundancia de documentos y el apoyo de un final cut (herramienta de montaje), Clara Fuster, desde su casa de la Malvarrosa en Valencia, va dando forma a la historia que quiere contar, contrastando las opiniones que encuentra a su paso, y luchando por encontrar objetividad e imparcialidad en un escritor tan controvertido como apasionante.


lunes, 19 de mayo de 2014

Escritor (13) En los Reinos de lo Irreal: El misterio de Henry Darger


Documental sobre Henry Darger (Abril de 1892; abril de 1973) escritor e ilustrador estadounidense de carácter reclusivo y anacoreta que vivió toda su vida como un desconocido y en situación de pobreza en Chicago trabajando en empleos de poco fuste que apenas le daban para sobrevivir. Sin embargo durante décadas dedicó la mayoría de su tiempo libre a crear un universo propio que reflejaría en revistas, una autobiografía y su obra magna, un manuscrito épico y fantástico de 15.143 páginas con el bizarro título "La historia de las niñas Vivian, en los Reinos de lo Irreal, de la tormenta de la guerra glandeco-angelinia provocada por la rebelión de los niños esclavos" (The Story of the Vivian Girls, in What is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm Caused by the Child Slave Rebellion)", ilustrada por varios cientos de acuarelas y dibujos, algunos de gran formato. 


Darger escribió y dibujó durante décadas y en absoluta soledad en su habitación una obra extraordinaria donde los niños, la guerra y las influencias religiosas eran fundamentales y que sólo fue descubierta cuando su casero y vecinos entraron en ella tras el ingreso de Darger en San Agustín, la institución católica donde había muerto su padre y donde semanas después también él moriría. Cuando acudieron a San Agustín a despedirse de él, le dijeron cuánto les había impresionado el mundo intramuros que había creado y la abrumadora obra artística en él guardada, Darger sólo pudo contestar "es demasiado tarde ahora".

Este premiado aunque poco conocido documental dirigido por Jessica Yu en 2004 usa entrevistas con los pocos amigos y vecinos de Darger y la narración de pasajes de su novela, junto con sus ilustraciones, para explorar las facetas tanto artística como psicológica del personaje. Fue un hombre ensimismado, con un gran talento -que ha sido apreciado por la cultura popular americana como unos de los ejemplos más sobresalientes de arte marginal- pero su difícil vida (marcada por la soledad, la pérdida y los problemas mentales) y sus deficiencias sociales hicieron que nunca pudiera ver ese talento reconocido. Y aún por reconocer, porque la propia desmesura de su obra hace que difícilmente podrá ser revisada en su totalidad. A él y a los genios desconocidos que desarrollan sus propias obsesiones siendo ignorados por la gran mayoría dedicamos esta entrada. 



Henry Darger y los reinos de lo irreal
La obra que comentamos esta semana, épica en dimensiones y contenido, no se escribió para ser leída. No se encuentra en las vitrinas de ninguna librería del mundo, dado que nunca fue ni será publicada, y no resulta descabellado suponer que, entre los pocos individuos que la habrán tenido entre las manos, ninguno la haya leído en su totalidad. Este mundo de ficción debía haber muerto junto con su artífice, que fue a su vez creador y protagonista, y en lugar de eso, acabó convirtiéndose en ejemplo de post-modernidad.

La inusual obra se titula “La historia de las muchachas Vivian, en lo que se conoce como los reinos de lo irreal, de la tormenta de la guerra glandeco-angelinia provocada por la rebelión de los niños esclavos (The Story of the Vivian Girls, in What is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm Caused by the Child Slave Rebellion), y fue escrita por Henry Darger (1892-1973), solitario, profundamente creyente, y conserje de profesión (trabajaría en un hospital católico casi toda su vida). Compuso esta monumental obra de más de 15000 páginas a lo largo de 4 décadas, y a pesar de su grandiosa extensión, aseguran los que sí han tenido acceso a los volúmenes que están perfectamente organizadas en partes y subdivididas en múltiples capítulos de gran complejidad y detalle.

La historia de las jovencitas Vivian se ambienta en Abbieannia, reino católico situado en un planeta alrededor del cual orbita la tierra. En ese mundo, los niñosson sometidos a esclavitud y obligados a realizar trabajos forzados; mas, bajo la égida de las Vivian Girls y con la ayuda de unas criaturas llamadas blengins, se rebelarán contra sus opresores los glandelinios (adultos con toga y birrete que se dedican a la explotación y al maltrato infantil). La rebelión llevará a una cruenta guerra entre los dos bandos, un enfrentamiento que algo tiene de guerra santa, puesto que los infantes luchan en la esperanza de que venza el cristianismo. Y no sólo eso, sino que serán sometidos a terrible torturas, persecuciones, masacres y crudelísimos martirios que emulan aquellos de los santos paleocristianos: regueros de figuras evisceradas, crucifixiones y ahorcamientos pueblan las páginas de The Story of the Vivian Girls . Eso sí, sin medias tintas: en esta guerra los niños también luchan, disparan y cercenan.

Pero Darger no se limitó a describir este mundo mediante la palabra, sino que lo recreó en imágenes fantásticas. A través de collages y de dibujos a lápiz, carboncillo y acuarela sobre papel de estraza, inspirados en recortes extraídos de revistas, anuncios publicitarios e imágenes religiosas, Darger puso cara a las niñas Vivian, a los soldados de ambos bandos, a sus generales y oficiales, a los niños salvajemente torturados, dio forma a jardines, ríos y campos de batalla. En definitiva, trazó físicamente el mundo de Abbieannia.


El documental “The realms of the unreal”, dirigido por Jessica Yu en 2004, ofrece fragmentos de su obra escrita, de su producción pictórica, testimonios de sus vecinos, de su autobiografía (The History of my Life). Un hombre silencioso que revolvía en la basura en busca de material gráfico (revistas, periódicos, tebeos): “nadie sabía que hacía arte con eso”, declara una vecina, como si eso elevase su estatus ante el público y ante la ciudadanía. “En misa siempre se sentaba en la primera fila”, “Se sentaba en el último banco para no ser molestado por nadie”, “Se sentaba en el medio”, testimonian aquellos que lo veían ir a misa cada día.

Personalmente me resulta extraño escribir sobre un libro que no podré leer jamás, hurgar en la vida de Darger y sus criaturas, aunque la curiosidad siempre puede más que el escrúpulo, me temo. Sólo espero tener acceso algún día al volumen editado por Bonesteel que, aunque únicamente recoja fragmentos, porporciona acceso de primera mano al material original, y no a las elaboraciones póstumas de segunda, tercera y cuarta generación.

Dudo incluso sobre cómo referirme aella: es una obra, “una cosa hecha o producida por un agente”, como lo es un acueducto, una clepsidra, el motor de una batidora, los engranajes de un reloj, una alfombra persa; pero también es la biografía de Darger (no en vano se incluyó en la historia como el General Darger, defensor de la causa de los niños), un desvarío, una fantasía mastodóntica, un diario inventado, una reinterpretación del mundo. Y es también un algo del que desconozco el nombre, un invento venido del país de Cucaña, de Mu, de Lemuria, de la luna o del fondo del mar.

Muchos académicos tratan a Darger y su trabajo como la obra de un discapacitado psíquico (“mentally ill”), cuya producción se inscribiría en la llamada “outsider art”, también conocido como art brut o art naïve, dependiendo del analista en cuestión; maravilloso contrasentido este, por cierto, que siendo un outsider, la propia creación se pueda encasillar en una etiqueta que acomuna1. The Story of the Vivian Girls, in What is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm Caused by the Child Slave Rebellion: uno de los pocos ejemplos en los que el título casi supera a la historia en extensión.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Bonesteel, Michael (ed.). Henry Darger: Art and Selected Writings. New York: Rizzoli, 2000.
MacGregor, John M. Henry Darger: In the Realms of the Unreal. New York: Delano Greenridge Editions, 2002.
Morrison, C. L. The Old Man in the Polka-Dotted Dress: Looking for Henry Darger. New York: Farrar Straus and Giroux, 2005.

viernes, 18 de abril de 2014

Escritor (12) La escritura embrujada de Gabriel García Márquez

Murió Gabriel García Márquez y resuenan por doquier loas a su enorme figura humana y literaria. Pudimos leer hace ya bastantes años 'Cien años de soledad', 'El coronel no tiene quien le escriba', 'Crónica de una muerte anunciada' y 'El amor en los tiempos del cólera' (su novela preferida de entre las suyas y probablemente también la mía), obras maestras que fascinaron nuestra primera juventud, aunque hace mucho que no he vuelto a leerle. Después de su muerte nos queda su recuerdo y su escritura embrujada, como se titula el documental que les ofrecemos. En él algunos fragmentos de su obra acompañan al propio Gabo que relata su infancia en Aracataca, la influencia de aquel ambiente caribeño, de las numerosas mujeres que poblaban y organizaban su casa hablándole de historias míticas y sobrenaturales que impregnarían su escritura, de su abuelo que le contaba de la política y la guerra, de su descubrimiento de Kafka y 'La metamorfosis' y las inmensas posibilidades cuando a la narrativa se le insuflaba la magia y otras metarrealidades, de cuando se mudó a Bogotá y sus tiempos de periodista, de los casi diez años que vivió en Barcelona y en los que creó el universo Macondo y comenzó su gran obra literaria, de su compromiso social, de su gran amor por el cine y por supuesto la literatura... en fin, un interesante documental para recordar a un genio de la literatura universal. Descanse en paz el gran Gabo. 

viernes, 28 de marzo de 2014

Escritor (11) Nadie escribe como Lobo Antunes. Ni él mismo.

"Quizás usted y yo, todos, nacemos con una idea que no nos abandona nunca. Yo no tengo certidumbres, ni respuestas. Sólo escribo libros. Me gustaría que cambiaran el mundo, pero no van a cambiar nada. Aunque tal vez sean una compañía, un placer para algunas gentes. Yo solo soy un chico que escribe libros y espero morir con la misma inocencia."

Publicamos una entrevista a António Lobo Antunes en su casa de Lisboa en la que el autor portugués expresa su convicción de ser de alguien que no se concibe sino como escritor, un narrador poseedor de un lenguaje y universo únicos, minucioso hacedor de una narrativa prodigiosa donde la memoria, la infancia, la enfermedad, la familia, la muerte acechante, la amistad, los demonios interiores, la guerra (como la de Angola, dónde estuvo quince meses que le marcarían para siempre), la melancolía, el amor o el paso del tiempo son temas seminales. Como relataba en un antiguo post, a Lobo Antunes tuve la fortuna de verle hace un par de años en una charla que dio en Madrid. Me coloqué sentado en el suelo, delante, a unos cuatro metros de él y mira que creo que no soy mitómano, pero viendo su cara un poco rosa y un poco triste y oyendo su voz monocorde desgranar algunas de las anécdotas sobre las influencias fundamentales (en el artículo relata cómo algunas fueron un loco, una enferma terminal y un niño moribundo) que forjaron su condición de escritor que siempre escribe libros sobre su alma, sobre todas las almas, me pareció ver a un tipo que, a pesar de sobrarse en algunos tramos de sus libros deliberadamente cacofónicos y confusos, se podría sentar en la misma mesa que Shakespeare, a charlar de sus cosas de genios.

Comencé a leer a Lobo Antunes en los relatos breves que se publicaban en el Babelia, historias que luego formarían sus Libros de Crónicas, quizá lo más accesible para introducirse en su a veces exigente literatura (con algunos pasajes deliberadamente confusos y cacofónicos), aunque como él dice en esta misma entrevista respecto a esta obra breve suya: "Eso solo lo hago porque pagan bien. A la gente le gusta porque son como piscinas para niños. Es imposible ahogarse. Los libros, en cambio, están hechos para que se ahoguen". Tiene razón, aunque también en breve desborda talento. Luego vinieron las novelas, 'El orden natural de las cosas', 'Fado alejandrino', 'En el culo del mundo' y 'No entres tan deprisa en esa noche oscura' pero creo que podría volver a sumergirme en ellos sin recordar nada de su argumento -porque éste es lo de menos- y volvería a disfrutarlos igual, a perderme (a veces literalmente) en esos párrafos abismales en los que hilvana con tacto de minucioso orfebre personajes y situaciones que desnudan la condición humana. Grande Lobo Antunes. 


António Lobo Antunes: “Nadie escribe como yo. Tampoco yo”

El más importante de los autores vivos en lengua portuguesa publica en España ‘Sobre los ríos que van’
Es un trasunto literario, tierno y terrible como toda su obra, de la enfermedad que hace unos años le tuvo al borde de la muerte


Afuera, la tarde en Lisboa es gris y fría, con un aguacero feo que parece no cansarse nunca de ladrar. Dentro, en su casa de barrio pobre, como él dice, António Lobo Antunes (Lisboa, 1942), rodeado de libros por todas partes, de frases de escritores anotadas en la pared, fuma sin parar, sonríe a menudo, bromea, invita a grappa y echa la ceniza, invariablemente, en la cajetilla vacía del Marlboro light. Se nota que está contento. Hace dos años, el escritor portugués, candidato eterno al Nobel y autor de un puñado de obras maestras por las que cualquier novelista mataría —Fado Alejandrino, Esplendor de Portugal, El orden natural de las cosas, Manual de inquisidores, En el culo del mundo...— recibió a este corresponsal en la mesa pequeña del rincón donde se sienta a trabajar día tras día con el ánimo por los suelos, debido a que, según él, probablemente no iba a terminar ningún libro más. Desde entonces ha escrito dos novelas o, como él dice con su sonrisa irónica, “dos cosas”. De ahí la sonrisa de quien no se concibe sino escribiendo. En España se publica ahora Sobre los ríos que van (Random House), en la que narra su paso por el hospital en 2007 para operarse de un cáncer que superó. La experiencia, eso sí, está descrita a la manera alucinada, intensa y poética de este escritor dueño de un universo propio. Por eso, además de enfermeras, médicos, aparatos, pastillas y un paciente llamado Lobo Antunes a merced del destino y del tic-tac del reloj de la muerte, el protagonista soberano es la infancia.

António Lobo Antunes se enciende un pitillo en el salón de su casa de Lisboa, durante la entrevista. / FRANCISCO SECO

Pregunta. Así que acabó superando usted la crisis creativa.

Respuesta. Es que los comienzos de los libros son terribles. Recomenzar, recomenzar… A veces me entretengo escribiendo a la manera de Scott Fitzgerald o Gómez de la Serna o copio páginas de otros para aprender. Copio, qué sé yo, de Balzac. Así aprendo.

P. ¿Pero aún necesita aprender? ¿Todavía no está seguro de su escritura?

R. Mire: yo después de los cánceres ya no miento. Yo sé que nadie escribe como yo. Tampoco yo. El reto es llegar cada día más lejos, cada día hacerlo mejor, llegar más cerca. Observe el teatro de Chejov: asombra que en unas pocas frases aparentemente sencillas como “tengo frío” o “por fin he llegado”, pueda transmitir tanta gama de sentimientos. Todo a base de trabajo: tengo fotocopias de sus manuscritos, y están llenísimos de correcciones.

P. En este Sobre los ríos que van aparece, a la par que la enfermedad y la sombra de la muerte, la infancia. ¿Por qué?

R. Mi intención era… Bueno, no tenía ninguna intención, solo que no me apetecía hablar de la muerte. Me apetecía hablar de la vida. Yo no soy crítico, ni teórico de la literatura, así que no puedo responder bien a esa pregunta. Pero tal vez sea por eso. Para mí la infancia es la salud, la vida, la alegría, la esperanza… Pero no sé explicarlo bien. Simplemente tenía que ser así. Cuando escribes, tienes la sensación de que es inevitable que sea así.

P. Habla como si los libros ya estuvieran escritos antes de escribirlos…


El autor, con el manuscrito del libro que está acabando. / FRANCISCO SECO


R. Sí, como estatuas enterradas en el jardín que hay que desenterrar, y luego limpiar y limpiar. Quizá un libro sea una eficaz, sola y larga palabra.

P. Y usted, ¿salió distinto del hospital?

R. Seguí siendo el mismo. Pero hay cosas que de repente me empezaron a gustar muchísimo. El sol, por ejemplo, un día de sol, un día bonito, el hecho mismo de estar aquí, hablando los dos. Estar vivo es un privilegio, un azar y un privilegio. Aunque, ¿Sabe lo que más me impresionó del hospital?

P. ¿Qué?

R. La inmensa dignidad de la gente, de los enfermos de la planta de oncología. Todos eran príncipes. Era un hospital del Estado, así que había gente pobre, portándose con una dignidad de aristócratas, con coraje, nunca les oí una queja, a nadie oí rogar, o pedir “sálvame”. La gente aguantaba callada, sonriendo, saludándote, deseándote que mejoraras, muchos de ellos con metástasis por todas partes. Sabías que se iban a morir, y se morían sin quejarse, sin miedo. Yo he visto a gente borrarse de miedo en la guerra. Y el espectáculo de la cobardía es horrible. Vi a un teniente así: todos los oficiales le daban puntapiés y le insultaban, y el tipo no hacía otra cosa que llorar. La cobardía, físicamente, es fea. Te reduces a un ser miserable, despojado de toda dignidad de hombre.

P. En la guerra colonial usted estuvo quince meses ¿Qué significaron?

R. No sé decirle. Quizás usted y yo, todos, nacemos con una idea que no nos abandona nunca. Yo no tengo certidumbres, ni respuestas. Sólo escribo libros. Me gustaría que cambiaran el mundo, pero no van a cambiar nada. Aunque tal vez sean una compañía, un placer para algunas gentes. Yo solo soy un chico que escribe libros y espero morir con la misma inocencia. Al fin y al cabo, somos muy inocentes. Viene un médico, te dice que te vas a curar, que vas a mejorar, y te lo crees…

P. En este libro dice que su madre curaba todo con una aspirina

R. Ójala estuviera mi madre con su aspirina….

P. ¿No ha pensado alguna vez se acabó, ya no escribo más?

R. Pero ¿cómo voy a pensar eso? Si hay tanto por escribir…. De cualquier forma, esto quedará en algún momento interrumpido. Definitivamente interrumpido.

P. En Portugal es muy conocido también por sus crónicas en semanarios y periódicos…

R. Eso solo lo hago porque pagan bien. A la gente le gusta porque son como piscinas para niños. Es imposible ahogarse. Los libros, en cambio, están hechos para que se ahoguen. Comencé a hacer esas crónicas junto a mi amigo José Cardoso Pires, a quien extraño mucho.

P. Siempre habla mucho de sus amigos.

R. La amistad es como el amor: instantánea y absoluta. Conoces a alguien y te conviertes en su amigo suyo de la infancia, aunque ya tengas cuarenta años. Para mí es el sentimiento más importante.

P. ¿Más que el amor?

R. ¿Y qué es el amor? ¿Usted lo sabe?

P. Bueno, yo solo soy el que hago las preguntas.

R. Qué cómodo eso. ¿Por qué no cambiamos?

lunes, 18 de noviembre de 2013

Escritor (10) 'Taro. El eco de Manrique'

'Taro. El eco de Manrique'

Imprescindibles 25.01.2013


'Taro. El eco de Manrique' es una visión Internacional de la obra, los valores y los ideales medioambientales que Manrique defendió siempre.

Cuando se han cumplido veine años de la desaparición del artista canario, dedicamos un homenaje uniendo arte, ciencia, Medio Ambiente, Arquitectura, Naturaleza y Conciencia en una película que vaya más allá del propio artista para dejarnos su mensaje: "Quiero dejar patente mi manera de sentir y caminar por la vida, por creer que pudiera servir a todos los que se encuentran dentro de un concepto libre, constructivo y sano de la existencia y defender a toda costa a este fascinante planeta en donde nos ha tocado vivir, por si les puede servir de enseñanza las obras realizadas por mí, respetando profundamente cada latitud de la tierra, con sus propios materiales, con sus tradiciones, y agregando lo más sabio del progreso, sin romper la armonía del ambiente, y aplicar toda la sensibilidad y talento en todo lo que el arte puede intervenir, en todo lo que el arte puede soñar."

Un artista social


La vertiente activista resulta fundamental para entender la figura de Manrique y su proyección de artista social, con arraigo público y de fuerte carácter icónico para la comunidad. Su implicación, la labor de denuncia que ejerció abiertamente, su confrontación directa con autoridades y promotores, y su compromiso con los valores culturales y paisajísticos de la isla, lo convirtieron en un símbolo, añadiendo a su personalidad creativa una dimensión sociopolítica inédita en el panorama artístico español. La actitud propositiva y la denuncia conviven en un perfil de artista complejo y polifacético. En palabras de Fernando Gómez Aguilera, Director de la Fundación César Manrique:

"...las convicciones que profesó César Manrique: creencia en la belleza como estado superior del hombre; conveniencia de instalarnos en armonía con los ritmos de la Naturaleza; propuesta de un Arte Total; apelación al modelo natural; necesidad de que el hombre sus fragmentaciones interiores y viva desde la reconciliación; obligación moral del artista de defender el medio, de actuar con vocación didáctica y de contribuir a la felicidad individual y colectiva; construcción de la utopía...etc".


jueves, 27 de junio de 2013

Escritor (8) Consejos para un escritor 1





El estupendo programa  Página2 sobre esa manifestación de la inabarcable creatividad humana que es la literatura (y al que si se le puede poner una pega es no durar más), ha creado "El escritor", una serie de 25 interesantes capítulos en la que diversos escritores ya consagrados aconsejan sobre los aspectos más relevantes que se han de tener en cuenta para escribir y publicar un libro. En este su blog de confianza los iremos recopilando en tandas de 5 para ver si se nos pega algo. Página 2, una prueba más de que, a pesar de Echenique y sus esbirros, en La2 aún sobreviven excelentes programas que son pura televisión pública. Disfrutemos y aprendamos.





Capítulo 1

"El escritor". Hemos creado una serie de ficción de 25 capítulos, donde vamos a seguir a un joven escritor que nos ayudará a saber cómo se escribe y se publica un libro. En este primer capítulo, se cita con Ignacio Vidal-Folch, Mathias Enard e Isabel Sucunza.


Capítulo 2

En este nuevo capítulo, habla con Javier García Sánchez y Alicia Giménez Bartlett sobre la creación de personajes.


Capítulo 3

En nuestra serie "El escritor", los autores Enrique Vila-Matas y Enrique de Hériz, le cuentan a nuestro joven escritor cómo se trabaja el territorio literario de una novela.


Capítulo 4

Un nuevo episodio de nuestra serie El escritor, donde Clara Usón y Ramón Andrés le hablan a nuestro joven autor de cómo se documentan para escribir sus libros.


Capítulo 5
Manuel Vicent y Patricio Pron le explican a nuestro joven autor la importancia que tiene la primera frase de un relato.