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martes, 29 de abril de 2014

Tigre (3) Buscando a los últimos tigres siberianos



El conservacionista británico Chris Morgan ha recorrido el mundo siguiendo los pasos de algunos de los mayores depredadores del planeta, particularmente osos, lobos y pumas. En esta ocasión intentará filmar al tigre siberiano en su hábitat, libre y salvaje, en los bosques orientales de Rusia, donde la caza furtiva casi ha terminado con ellos. Su referencia y guía será el surcoreano Sooyong Park quien pasó largas temporadas durante cinco años, viviendo solo en la Naturaleza, intentando filmar a los últimos tigres siberianos que allí aún subsistían. De su mano conoceremos la increíble gesta humana de este hombre frugal y tenaz que a pesar de la más absoluta soledad, el intenso frío y las penalidades logró documentar la existencia en libertad de estos animales para intentar protegerlos. 
Park invirtió una gran parte de su vida para fundirse con la Naturaleza de los helados bosques de taiga de la región siberiana de Primorskiy, aprendiendo sobre sus frágiles interrelaciones naturales, consiguiendo imágenes inéditas de la vida salvaje que los poblaban, entre ellas las de tres generaciones de una misma familia de estos impresionantes felinos. Pero también tuvo que sufrir la desolación que le supuso ver cómo los tigres que conoció iban siendo masacrados por los furtivos. 

Siete años después, en 2012, el documental "Hunt for the russian tiger" reúne a ambos amantes de la Naturaleza para volver a explorar los bosques que llegan hasta la costa norte del Pacífico donde Park pasó aquella época de su vida. En su recorrido actual por los bosques podrán comprobar cómo los años de intenso furtivismo han vaciado prácticamente de vida grandes extensiones de los bosques. Pero Chris aún mantiene la fe en poder verificar la existencia de alguno de estos formidables depredadores sin los que la taiga del extremo oriente ruso perdería una gran parte de su alma.              


jueves, 2 de septiembre de 2010

Tigre (2) Los tigres que quedan


Hará un año de aquella primera entrada que dedicábamos al tigre, en la que hablábamos del legendario felino rayado que hace no mucho tiempo ocupaba las junglas de casi toda Asia, de su fatal relación con el ser humano que lo ha perseguido y cazado con saña hasta empujarlo hasta casi la extinción, de su influencia como animal mítico en todas las culturas con las que tuvo contacto, pero también de cómo había pintado la mente de naranja rayado de muchas personas que nunca tuvieron la oportunidad de acercarse a uno de ellos, por ejemplo Borges, William Blake o el mismo redactor del post (a pesar de aquel infructuoso día buscando en un reseco Ranthambore...).Hoy publicamos nuestra segunda entrada sobre este magnífico animal para hacernos eco de, para variar, una buena noticia sobre conservación de la vida salvaje. Parece que ha habido que esperar a que los chinos celebren su Año del Tigre, hay que joderse, pero a finales del pasado noviembre se celebró la Cumbre del Tigre en la ciudad rusa de San Petersburgo auspiciada por WWF en la que tomaron parte todos los países en los que el tigre aún susbsiste y en la que fue aprobado el Programa Global de Recuperación del Tigre, que se proponer duplicar la población mundial de tigres salvajes de 3.200 a 6.400 hasta cuando vuelva a celebrarse el próximo Año del Tigre en el calendario chino.
El tigre ha sido perseguido y cazado por diversión, por agasajar invitados, por su piel, por sus huesos, por sus genitales, para intentar patéticamente poseer su fuerza y su alma de sumo depredador y su habitat se ha visto reducido en casi todos los lugares en los que se encontraba, hasta sobrevivir actualmente en tan sólo el 7% de su territorio histórico, descendiendo desde una población de 100.000 ejemplares a principios del siglo XX, hasta los 3.200 de hoy en día. De la web de WWF extraemos un video en el que hablan de este acuerdo

Un felino en peligro

Tres subespecies de tigre se extinguieron por causa del hombre durante el siglo pasado: el tigre del Caspio, el tigre de Java y el tigre de Bali. Otro de ellos el tigre del Sur de China, o tigre de Xiamén, se considera extinto y tan sólo sobrevive en parques zoológicos y reservas.
El número de tigres en libertad en todo el mundo se estima alrededor de 3.200. La meta de WWF es doblar esta cifra para 2022, el próximo Año del Tigre en el calendario chino. Gobiernos, sociedades científicas, organismos internacionales y ONG se han sumado a la lucha por la supervivencia del Tigre. El compromiso global del Banco Mundial con la Iniciativa del Tigre ha conseguido despertar el interés y el apoyo de la comunidad científica y conservacionista mundial. El proyecto tiene como anfitriones al Instituto Smithsonian y a la Coalición Internacional del Tigre, un grupo formado por 39 ONG en representación de millones de miembros que trabajan en todo el planeta, incluyendo los países de distribución del tigre.

Los tigres que nos quedan:
Tigre Siberiano (P.t. altaica), 450 ejemplares. También llamado Tigre de Amur. Su hábitat está restringido a dos provincias del noreste ruso y quizá queden algunos ejemplares en las zonas fronterizas con China.Tigre de Bengala (P.t. tigris), 1.850 ejemplares. La más numerosa de las subespecies. Se distribuye por los bosques y manglares de la India, China, Bután, Myanmar, Bangladesh y Nepal.Tigre de Indochina (P.t. corbetti), 350 ejemplares. Disperso en pequeños grupos por Cambodia, China, Laos, Malasia, Myanmar, Tailandia y Vietnam, siempre en zonas tropicales.

Tigre de Malasia (P.t jackson), 500 ejemplares. Sólo vive en la zona sur de Tailandia y en la península de Malasia. Se considera muy amenazado.

Tigre del Sur de China (P.t. amoyensis), 0 ejemplares. También llamado tigre de Xiamén o de Amoy. Se cree extinto, no se han visto en libertad desde hace 25 años.

Tigre de Sumatra (P.t sumatrae), 400 ejemplares. Sólo se encuentra en la isla indonesia de Sumatra, y en su mayoría, dentro de reservas de fauna protegidas (Tres de ellos en este pequeño video):

domingo, 8 de febrero de 2009

Tigre (1) Los tigres que fueron y los que serán

Tigre, tigre, que te enciendes en luz, por los bosques de la noche, ¿qué mano inmortal, qué ojo osó idear tu terrible simetría?
William Blake (resto del poema El tigre)

Iba y venía, delicado y fatal, cargado de infinita energía, del otro lado de los firmes barrotes y todos lo mirábamos. Era el tigre de esa mañana, en Palermo, y el tigre del Oriente y el tigre de Blake y de Hugo y Shere Khan, y los tigres que fueron y que serán y asimismo el tigre arquetipo, ya que el individuo, en su caso, es toda la especie. Pensamos que era sanguinario y hermoso. Norah, una niña, dijo: Está hecho para el amor.
Jorge Luis Borges



Intro


El tigre empezó a ser conocido en Occidente tras las campañas asiáticas de Alejandro Magno y ya fue codiciada pieza de exhibición y muerte en los circos romanos, fue símbolo de fuerza y poder para los gobernantes, en todas partes era admirado, temido y perseguido este sumo depredador de las selvas y sabanas del Lejano Oriente que tanto me fascinaba desde los libros de animales que poblaron mi infancia.

Este animal es el mayor de los felinos ya que el tigre siberiano o del Amur (Panthera tigris altaica)
puede medir cerca de tres metros y pesar alrededor de 350 kilos. Las otras subespecies que aún subsisten son el tigre de Bengala (Panthera tigris tigris) -el más numeroso-, el tigre de Sumatra (Panthera tigris sumatrae) -el más pequeño-, el tigre malayo (P.T. Jacksoni) y el tigre de Indochina o de Corbett (P.T.Corbetti).


Primera parte. El tigre y la poesía


El tigre y su mito cautivaron la inspiración e imaginación de algunos grandes pintores (como Delacroix, que nos cede su Tigre atacando a un caballo, aquí debajo) y de alguno de los más grandes de la poesía de todos los tiempos como William Blake o el mismo Jorge Luis Borges, del que ofrecemos su poema El Otro Tigre (el dibujo del tigre que lo acompaña también es de Borges cuando era niño):
Suelo pensar entonces : Éste es un sueño, una pura diversión de mi voluntad, y ya que tengo un ilimitado poder, voy a causar un tigre.
y ya le obsesionaba el felino naranja) y que durante toda su vida soñó un gatazo rayado escondido entre las sombras de la jungla y las sombras de su cerebro inabarcable, durante toda su vida pensó y fue inspirado por ese animal formidable que en lugares muy distantes de su Buenos Aires, bajo el sol y la diversa luna, seguía cumpliendo su rutina de amor, de ocio y de muerte.



El Otro Tigre. Jorge Luis Borges, 1959

Pienso en un tigre. / La penumbra exalta / La vasta Biblioteca laboriosa / Y parece alejar los anaqueles; / Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo, / Él irá por su selva y su mañana / Y marcará su rastro en la limosa / Margen de un río cuyo nombre ignora (En su mundo no hay nombres ni pasado / Ni porvenir, sólo un instante cierto.) / Y salvará las bárbaras distancias / Y husmeará en el trenzado laberinto / De los olores el olor del alba / Y el olor deleitable del venado; / Entre las rayas del bambú descifro / Sus rayas y presiento la osatura / Bajo la piel espléndida que vibra. En vano se interponen los convexos / Mares y los desiertos del planeta; / Desde esta casa de un remoto puerto / De América del Sur, te sigo y sueño, / Oh tigre de las márgenes del Ganges.

Cunde la tarde en mi alma y reflexiono / Que el tigre vocativo de mi verso / Es un tigre de símbolos y sombras, / Una serie de tropos literarios / Y de memorias de la enciclopedia / Y no el tigre fatal, la aciaga joya / Que, bajo el sol o la diversa luna, / Va cumpliendo en Sumatra o en Bengala / Su rutina de amor, de ocio y de muerte.

Al tigre de los símbolos he opuesto / El verdadero, el de caliente sangre, / El que diezma la tribu de los búfalos / Y hoy, 3 de agosto del 59, / Alarga en la pradera una pausada / Sombra, pero ya el hecho de nombrarlo / Y de conjeturar su circunstancia / Lo hace ficción del arte y no criatura / Viviente de las que andan por la tierra. 

Un tercer tigre buscaremos. / Éste será como los otros una forma / De mi sueño, un sistema de palabras / Humanas y no el tigre vertebrado / Que, más allá de las mitologías, / Posa la tierra. / Bien lo sé, pero algo / Me impone esa aventura indefinida, / Insensata y antigua, y persevero / En buscar por el tiempo de la tarde / El otro tigre, el que no está en el verso.



Segunda parte. La caza del tigre




El tigre es uno de los personajes recurrentes en el folclore y la cultura del subcontinente indio, sin embargo ha sido cazado desde antiguo por los antiguos maharajas indios, cuya ilusión era llegar a matar 109 tigres pues era una prueba de valor (!) y además era el número de la buena suerte. En la época del Imperio Británico era costumbre que invitaran a altos funcionarios y oficiales británicos a cazar tigres con ellos. 

Como dice Eliot Weinberger:
(...) la caza del tigre representó en la India el criterio corriente para medir el valor y superioridad innata del británico. Y luego que el Imperio impuso la coexistencia pacífica a los principados normalmente en guerra, los marajás sólo podían exhibir su poder y masculinidad en términos británicos. Ninguna visita de un extranjero distinguido a un palacio estaba completa sin una cacería de tigres. A fin de que el huésped no corriese peligro ni quedara descontento, muchas veces los tigres eran drogados de antemano con carne cargada de opio, lo cual garantizaba un tiro seguro e infalible.

George Yule, del Servicio Civil de Bengala, mató 400 y dejó de contarlos. El coronel Rice mató 93 en cuatro años. Montague Gerard mató 227. El marajá de Surguja mató 1150. El marajá Scindia mató al menos 700. Sus huéspedes, cuando menos 200. El marajá de Gauripur mató 500 y dejó de contarlos.

Ya en 1827 un tal capitán Mundy escribía:
Así, en el curso de un par de horas, y sin perder de vista el campamento, hallamos y matamos tres tigres, caso de buena suerte raro ya en estos tiempos modernos, cuando la difusión de los cultivos y el celo de los deportistas ingleses casi han exterminado la estirpe de estos animales.


Tercera parte. El tigre en la actualidad

Se calcula que a principios del siglo veinte existían unos 100.000 ejemplares de tigre en libertad, desde la Anatolia turca hasta la isla de Bali. Sin embargo, en 1972 el gobierno indio comprobó que siglos de cacerías y persecuciones habían puesto al tigre de Bengala al borde mismo de la extinción pues cuando se implantó el Proyecto Tigre para protegerlo quedaban menos de 2.000 ejemplares en libertad. Bueno, la caza se prohibió en todos los países en que subsistía, se trasladaron las poblaciones humanas que estaban dentro de los límites de los parques y sin la presión humana el tigre floreció y el Proyecto Tigre tuvo relativo éxito al recuperarse un poco la especie.

Sin embargo, el método de medir las poblaciones de tigres mediante las huellas encontradas daba cantidades muy inexactas y tras unos primeros años, la caza furtiva intensiva dentro de unos parques muy mal vigilados se generalizó hasta vaciar literalmente de tigres algunos parques tan señeros como Sariska y Pannay, para traficar con las bellas pieles rayadas y para alimentar el mercado de muchos dudosos remedios de la medicina tradicional china -que utiliza su piel, sus órganos, sus glándulas, sus huesos e incluso su alma-. Si a todo esto le sumamos la implacable destrucción de su habitat o la invasión por parte del hombre, se dibuja un panorama terrible para el tigre en todos los países donde aún habita. Estamos hablando de una posible extinción en los próximos años de este maravilloso animal, no lo olvidemos.

Del tigre del Sur de China o de Amoy (Panthera tigris amoyensis) que aparece arriba ya no se ven ejemplares en libertad desde 1994. En cautiverio viven 59. Contando juntas las seis subespecies de tigre que sobreviven, según un informe de WWF, en 2008 apenas quedaban 3.500 tigres en libertad en el mundo. Hace sólo cinco años había aproximadamente entre 5.500 y 6.000 ejemplares. En cautividad hay 20.000.


Parece que estamos conseguiendo reducir este formidable depredador a un animal de zoo o algo peor, como se cuenta en el blog Fogonazos, que explica que existen más de 200 zoos y parques en China como el zoo de Xiongsen, un lugar donde los turistas acuden en tropel para ver cómo los 1500 hacinados tigres siberianos de que disponen matan devoran las vacas y gallinas vivas que les arrojan los cuidadores y el público desde los coches; los turistas los fotografían y chillan excitados cuando alguno se sube encima del capó del todo terreno a devorar la sangrante pata de una vaca.

Lugares donde el felino más grande del mundo queda reducido a un patético recuerdo del impresionante animal que era, sólo una exhibición de humeante casquería, engordándole, haciéndole perder sus instintos de caza, su espíritu, la dignidad de su estirpe legendaria, para después ver sus huesos usados para hacer vino de tigre, su carne vendida para mayor gloria de una gastronomía, la china, que todo lo depreda y nada respeta, convertiendo en útil animal de granja a aquel que una vez aterraba junglas a su paso.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Bosque (1) Bosque de Gir, esplendor felino


El Parque Nacional del Bosque de Gir comprende unos 1400 kilómetros cuadrados en el estado indio de Gujarat. El único lugar del mundo donde conviven tigres de Bengala y una subespecie de leones (Panthera leo persica), la única fuera de África. La eficaz gestión del parque ha conseguido aumentar la población de esta subespecie de león hasta unos 360. Además unos 500 leopardos, gatos de la jungla... en fin, una densidad felina importante que para un amante de los lindos gatitos como el Juez Roy Bean se antoja paraíso.
Porque cuando en un ecosistema hay una población importante y diversa de depredadores es señal inequívoca de que el resto de la pirámide trófica está en excelente estado. La población de leones asiáticos del parque de hecho ha aumentado hasta saturar la capacidad de carga de su santuario, extendiéndose a territorios vecinos. En concreto, después de que varios ejemplares atravesaran unos 100 km desde Gir hasta la costa, se ha establecido una población en el distrito de Bhavnagar.
Además existen otros conspicuos habitantes del bosque de Gir, como el nilgó o antílope azul este simpático caballerete de al lado de hasta 300 kilos de peso, de formidable estampa e imponente cuello, buff vaya animal, qué preciosidad, parece hecho de bronce, flipo que haya gente que al ver un animal así sólo se le ocurra meterle una bala en el corazón, putos sicópatas, en fin, cérvidos como el chital, hienas rayadas, chacales, cocodrilos, pitones y así hasta 38 especies de mamíferos, unas 300 especies de aves, 37 especies de reptiles y más de 2000 especies de insectos.

Un pequeño paraíso bien conservado cuya sola existencia hace respirar mejor al Juez Roy Bean. Aquí una simpática familia india nos permite ver lo que poca gente puede ver, una leona pasando tranquilamente enfrente de ellos. En la India.