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martes, 10 de marzo de 2015

Infancia (27) Los niños LAB, según Tres14

Niños LAB

Necesitamos despertar la pasión por aprender
Tenemos que enseñarles habilidades muy básicas y muy flexibles para que venga lo que venga, sean capaces de aprender

Tres14 - RTVE.es 02.12.2014

Antes estudiábamos a los niños para saber cómo enseñarles mejor. Ahora los estudiamos para aprender de ellos. A través de distintos trabajos sabemos que la capacidad de mentir es paralela al desarrollo de la inteligencia o que los que saben esperar a una recompensa mejor, tienden a ser mejores estudiantes.

El entorno de un niño

Pero para desarrollar esta inteligencia, debemos educarlos todos, hace falta la tribu entera. Además de enseñarles habilidades muy básicas y flexibles para que puedan aprender en cualquier situación, como puede ser fomentar las ganas de aprender. Pero para que un niño aprenda y se desarrolle, también debe exponerse al entorno. Es bueno que un niño sano entre en contacto con bacterias y gérmenes: un entorno estéril e higiénico puede alterar su desarrollo inmunológico. Aunque también es cierto que hay que vigilar, porque es posible que una de las causas del elevado porcentaje de sobrepeso en niños no sea solo la comida, sino que se cree que los pesticidas y los productos industriales pueden afectar.

También se ha visto que en los casos de niños bilingües, la facilidad de aprender sus lenguas viene dada por las correspondencias letra-sonido. Cuanto más se parezcan estas correspondencias, más fácil aprenderán los dos idiomas.

Para profundizar en el mundo de los niños, hay que entender a los niños. Jordi Sunyer es un epidemiólogo que estudia el efecto de las condiciones ambientales a su desarrollo; Miguel Álvarez fomenta su creatividad a través de pequeños robots y programación; Marie Lallier intenta comprender los efectos del lenguaje y su aprendizaje; y José Antonio Marina muestra todo su conocimiento sobre la manera como deben aprender los niños.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Cerebro e Inteligencia (21) El cerebro y la realidad, según Tres14

¿Realidad o no?

¿Qué es la realidad? ¿La construimos o existe?
El cerebro tiene estrategias para construir una realidad útil para nuestra supervivencia

Tres14 - 09.12.2014

La realidad es indefinible por definición. La Historia del hombre como especie va ligada a esa pregunta. ¿Qué es la realidad? ¿La construimos o existe? Los científicos a veces han sido conscientes de que lo que estaban haciendo , sus investigaciones, describía la realidad pero no la alcanzaba.


Es decir, la realidad existía sin duda pero no era conocible para ellos de forma directa sino solo a través de algún instrumento, de una observación, de una teoría. “Hoy día es muy difícil de dilucidar dónde está la realidad. Hay al menos 8 o 9 interpretaciones de lo que es la realidad hoy día a la escala microcósmica porque la mecánica cuántica aún no lo ha resuelto“, afirma el físico Manuel Lozano Leyva, físico y uno de los entrevistados del programa. También participan el historiador Xavier Roqué y los neurobiólogos Luis Martínez Otero e Ignacio Morgado, que nos explican cómo construimos la realidad.

Luis Quevedo, biólogo, divulgador y conductor del programa, también conversa con el escritor Agustín Fernández Mallo sobre cómo crea nuevas realidades.

Nuestro cerebro y la realidad

El cerebro lo tiene muy difícil para reconstruir fielmente la realidad que nos rodea. Con 70 gigabytes de información por segundo llegándonos a los ojos continuamente no es fácil representar la realidad de forma fiel. Y con un retraso de hasta casi 1 segundo entre lo que sucede y lo que vemos es imposible reaccionar al mundo en tiempo real.

Y además en este programa...El cerebro tiene estrategias para construir una realidad útil para nuestra supervivencia. Porque si pretendiera crear una copia exacta, necesitaría un cuerpo muy diferente. Para empezar, necesitaría otro sistema nervioso que procesara la información que le llega de forma más eficiente. Justo en la entrada del ojo tenemos una cámara de altísima resolución, de unos 100 megapixeles. Y ahí es donde empiezan todos los problemas. Si quisiéramos mandar toda la información de esos 100 megapíxeles al cerebro, necesitaríamos un nervio óptico que tuviera un ancho casi como el ancho del ojo, eso ocuparía un espacio equivalente a la mitad de un hemisferio cerebral prácticamente.

Los relojes tienen claro el tiempo, pero nuestro cerebro lo acelera o lo ralentiza; La psicosis lleva a que quien la sufre rompa con la realidad; los recién nacidos perciben la realidad de forma completamente diferente.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Evolución (15) Los rostros de Tres14

Celebramos el retorno a La2 del programa de divulgación científica Tres14 que ya creíamos extinto bajo la bota represora del duo Somoano-Echenique (éste último recién caído) y esta vez lo hacen mirando a algo tan esencial como son los rostros de los seres vivos. Bienvenidos otra vez a la televisión pública, bienvenidos a nuestro blog. 

La cara

18.09.2014

El ser humano tiene una tendencia natural a ver caras por todas partes
El fondo de ojos blanco humaniza el rostro de un animal
La idea de rejuvenecer pasa por modelar la cara
El ser humano solo es capaz de reconocer sentimientos en un 50% de las caras

Los animales no siempre hemos tenido cara, pero en el actual punto de la evolución, sin cara no se es nadie. Por este motivo, el ser humano tiene la habilidad de interpretar las caras de sus parecidos de manera innata, aunque solo lo haga correctamente la mitad de las veces. Incluso llega a ver expresiones donde parece que no las hay, ya sea en objetos o en los movimientos faciales de los fetos. Aun así, no es capaz de interpretar correctamente las expresiones de otros animales sin entrenamiento, como en los chimpancés, que cuando parece que sonríen, realmente muestran miedo, o en los gorilas, que encarnan el mito de ser agresivos por no tener el fondo de los ojos de color blanco.

La importancia de una cara

Los análisis por rayos X del pez fósil Romundina han demostrado que fue el primer animal con mandíbula, un rasgo que la evolución ha convertido en indispensable en el rostro. Tan indispensable, que la especie humana ha llegado este 2014 a la creación de prótesis de mandíbulas, entre otros, para reconstruir caras, así como a su moldeado para rejuvenecerlas. Hasta le pone rostros a las máquinas que crea para darles más humanidad.

De hecho, es tan importante que, tanto científicos como artistas, trabajan para comprenderla mejor. Joan Serrallonga y Juan Acosta intentan comprender expresiones que nos cuestan entender. Josep Mª Serra Renom es un cirujano plástico que consigue eliminar los accidentes de la vida. David Masip intenta que las máquinas puedan entender los rostros como los humanos. Antonio López es un artista a la hora de mostrar rostros y expresiones.

Además, en este programa:

El ADN del escenario de un crimen permite conocer el rostro del criminal; los emoticonos activan las mismas áreas cerebrales que las expresiones faciales; porqué abrimos los ojos cuando nos asustamos y los cerramos cuando tenemos asco; investigaciones para reconocer expresiones de rabia y descontento en los conductores. En el Tres14 conversamos con el artista Antonio López, que reproduce rostros que parecen vivos. El primatólogo Jordi Serrallonga, el ginecólogo Juan Acosta, el cirujano plástico José María Renom y el investigador David Massip, nos ayudan a comprender mejor el rostro y su evolución.


lunes, 21 de enero de 2013

Arquitectura (1) La arquitectura del futuro, según Tres 14


El festival Urban TV 2011 galardonó al programa "Arquitectura" de Tres14 de Televisión Española, en los Premios Internacionales de Televisión sobre Vida y Ecología Urbanas. Con él comenzamos nuestros posts sobre el arte de crear viviendas humanas, la arquitectura. 


Tres14 - ¿Cuál es la arquitectura del futuro?

19 dic 2010

En Brasil, en medio de la nada, se construyó uno de los proyectos arquitectónicos más audaces de la Historia. Se trata de Brasilia, la capital de un país que, a principios de los años 60, buscaba un nuevo comienzo. Brasilia iba a demostrar que la arquitectura puede transformar la sociedad. Pero cincuenta años después, el centro de Brasilia es caro y los pobres viven en favelas que con los años han ido rodeando la ciudad. El sueño de Brasilia falló. Pero hoy la arquitectura sigue buscando la manera de ofrecer soluciones para una convivencia mejor y más sostenible. 


El arquitecto Albert Cuchí cree que la forma de construir, hoy en día, puede ser sostenible sin ser cara; para sus compañeros de profesión Gerardo Wadel y Fabian López hay que pensar además en cómo será la vida de un edificio desde que se crea y hasta su derribo. Para los arquitectos Luis Fernández y Alejandro Zaera lo mejor y más respetuoso con el entorno es edificar a lo alto y no a lo ancho. Tres14 habla con ellos para saber ¿qué es lo más importante a la hora de diseñar un edificio? ¿cuál es la arquitectura del futuro?.

Y además en este programa hablamos de:utopía urbana; ciudades verticales; ciudad futura; arquitectura sostenible; ¿cuál es el edificio más avanzado del mundo?; ¿hay edificios autosuficientes?; ¿cuál es la ciudad habitada más antigua?; ¿cuál es el animal que más construye?; ¿cuál es la mayor estructura construida por el hombre?; la contaminación de la ciudad; el Empire State.


sábado, 8 de diciembre de 2012

Energía (1) La energía según Tres14

Comenzamos otra serie de entradas para aprender e investigar en un concepto clave de nuestro tiempo, la energía, sus formas, usos, costes y consecuencias y cuyo correcto uso sostenible en las próximas décadas marcará con toda probabilidad la viabilidad futura de la civilizaciones humanas en nuestro planeta.  Y nadie mejor para empezar que el programa dedicado a la energía de uno de nuestros programas televisivos de referencia, el estupendo Tres14, quienes parecen estar luchando por su supervivencia en la televisión pública intervenida por el Gobierno. Entra en su Facebook si quieres mostrarles su apoyo para que este magnífico espacio de ciencia e investigación vuelva a la parrilla de nuestra televisión pública. 

Tres 14 - Energía

Llevamos dos siglos utilizando energías basadas en el carbono, un elemento químico presente en el petróleo, el gas natural o el carbón. 7.000 millones de toneladas de carbono se extraen cada año y, desde la Revolución Industrial, hemos duplicado la concentración de dióxido de carbono. Hoy en día una sexta parte de la electricidad que consumimos la obtenemos de la energía nuclear, la mayor fuente de energía sin emisiones de dióxido de carbono. Pero los riesgos de bombardear núcleos de uranio, la base de la energía nuclear, son grandes, aún así nos pueden dar una solución segura. Tres 14 entrevista a Carlos Alejaldre, director general adjunto del proyecto ITER, un reactor de fusión gigante que se construye en Francia, que nos explica cómo la energía de fusión puede solucionar el problema energético.

sábado, 17 de marzo de 2012

Comida (11) Alimentos del futuro

Tres14 - Alimentos del futuro

06.03.2012

Hace 70 años, los productos químicos comenzaron a introducirse en la industria alimentaria. El objetivo era rentabilizar los cultivos y abaratar su coste de producción. Esto, junto con la mecanización de la agricultura y la ganadería, dio lugar a lo que se conoce como producción intensiva. Este tipo de producción aseguraba una fuente de alimentos estable para una población mundial que ha crecido más en estos dos últimos siglos que en todos los anteriores.

Al comenzar el siglo XX, 1.500 millones de personas poblaban la Tierra. Hoy somos ya más de 6.000. Pero la explotación intensiva de recursos naturales es también una amenaza a la estabilidad del medio ambiente. Tenemos que cambiar nuestra forma de producir alimentos si queremos respetar la salud del planeta. Éste es el espíritu de los alimentos ecológicos, que no permiten sustancias químicas en su cultivo.

Sin embargo, ¿podríamos alimentar a toda la población sólo con alimentos ecológicos? Está previsto que en 2050 seamos 11.000 millones de personas en el mundo. La producción ecológica tiene un talón de Aquiles… en el mismo espacio de tierra se produce entre un 30 y un 50% menos de alimento que un cultivo convencional. ¿Tendremos que abrir nuestro paladar y estómago a otro tipo de alimentos? Carlos Álvarez Dardet y María Dolores Raigón apuestan por los alimentos ecológicos porque dicen que son más beneficiosos para la salud, pero José Miguel Mulet duda de su efectividad y cree que debemos potenciar los transgénicos. Josep Usall y Pere Arús investigan para encontrar formas de producción y conservación de alimentos que se adapten a las necesidades alimentarias del futuro.

Y además en este programa hablamos de:


Los militares del ejército norteamericano ya comen un sándwich que no caduca; una empresa de Estados Unidos ha creado el primer salmón modificado genéticamente para consumo humano; la carne cruda aporta menos energía; investigadores españoles han logrado eliminar la toxicidad del trigo transgénico; los transgénicos abundan en la vida cotidiana pero no en la alimentación; la bióloga Rachel Carson advirtió de los perjuicios de los pesticidas sobre los seres vivos en su libro de 1962 Primavera Silenciosa.


martes, 21 de febrero de 2012

Cerebro e Inteligencia (6) Aprender a ser geniales

Seguimos recurriendo a nuestros favoritos, esta vez Tres14 y el filósofo José Antonio Marina, para intentar comprender más sobre el pensamiento de los grandes genios, a los que no les basta su talento para desarrollar el enorme potencial de sus mentes conspicuas, sino que lo logran a través el esfuerzo y trabajo diarios, mayores que la media. Como explica Marina, el genio no sólo ha de nacer sino también hacerse, pues para alcanzar el nivel de dominio propio de un experto de categoría mundial, en el campo que sea son necesarias al menos 10.000 horas de práctica o estudio de esa materia. Alcanzar la genialidad en algo es pues un largo camino, en el que se ha de unir una determinación y fe en el trabajo tan imprescindibles como la inteligencia para la génesis del pensamiento genial.


Diez mil horas para ser un genioJosé Antonio Marina - La Vanguardia 29/07/2011

Diez mil es el segundo número mágico de la psicología. El primero en orden de descubrimiento fue “7+(-2)”. Lo descubrió George Miller e indica que el espacio de nuestra conciencia o de nuestra memoria inmediata sólo puede albergar entre cinco y nueve datos. Un número de teléfono está justo en el límite. Luego se descubrió que nuestra inteligencia es muy astuta, y que puede albergar más información chunkineando, palabra que me gustaría lanzar, y que significa “agrupar para simplificar”. Recordar 3 y 8 ocupa dos plazas del garaje de la memoria, pero 38 sólo una. ¿Y el número “diez mil” a qué se refiere?

Al número de horas que hay que dedicar a una actividad para llegar a dominarla. La edad me permite constatar que la psicología está sometida a modas. Hubo una época, heredera del romanticismo, en que la genialidad era un don de los dioses o de la Naturaleza, así, con mayúsculas, o de la locura. Luego, de una manera más prosaica, se atribuyó a la genética. Ahora, la balanza se inclina en dirección contraria. El esfuerzo, la tenacidad, el entrenamiento toman la delantera. La genialidad es una larga paciencia. Tal vez los primeros estudios que intentaron demostrarlo científicamente fueron los de K. Anders Ericsson en la Academia de Música de Berlín. Preguntó a los alumnos de violín excepcionales, a los medianos y a los peores cuántas horas practicaban. Los intérpretes de élite ensayaban muchas más horas. A los 20 años, habían acumulado ya sus diez mil horas. Hicieron después la misma prueba con pianistas profesionales y aficionados. Sucedía lo mismo. No había genios veloces. El neurólogo Daniel Levitin comenta: “La imagen que surge de tales estudios es que se requieren diez mil horas de práctica para alcanzar el nivel de dominio propio de un experto de categoría mundial, en el campo que sea”.

Los estudios sobre los grandes maestros de ajedrez confirman esa duración del aprendizaje. Michael Howe y Harold Schonberg han comprobado, al estudiar la precocidad de Mozart, que también cumple la ley. Durante toda su infancia y adolescencia trabajó como una mula. Bill Gates había conseguido pasar diez mil horas delante de un ordenador –lo que en ese momento era dificilísimo– antes de cumplir los 20 años. Einstein dijo: “No soy tan inteligente. Es que peleo con los problemas mucho más tiempo”. Cuando le preguntaron a Newton el secreto de su creatividad científica, respondió: “Noctedieque incubando”, dándole vueltas de día y de noche. Por su parte, la genética también se bate en retirada. No es un destino tan férreo como se pensaba. Avanza la epigenética, que se basa en el hecho innegable de que la expresión de los genes se da en interrelación con el entorno.

Es fácil comprobar que los grandes creadores tienen una colosal energía. Los antiguos los llamaban enérgoumenoi, hiperenergéticos. Todo esto me interesa mucho, sobre todo ahora que estoy revisando lo que se sabe acerca de la motivación, de la movilización y dirección de nuestra energía mental. Nuestra inteligencia es un prodigioso mecanismo para captar, elaborar y producir información. Pero vale muy poco si no está impulsada por una poderosa energía que mantenga su esfuerzo y la lance hacia metas altas y valiosas. El viejo Spinoza tenía razón: “La esencia del hombre es el deseo”. Y también la tenía el más viejo aún Agustín de Hipona: “Cada uno es lo que ama y cómo lo ama”. Sospecho que aquí está el secreto de la gran pedagogía. Todos los genios son amantes entusiastas de lo suyo... al menos durante diez mil horas.


Tres14 - Aprender a ser geniales

Albert Einstein está considerado el genio por antonomasia del siglo XX y uno de los grandes de todos los tiempos. Hace 100 años revolucionó la Física con sus teorías. Su conocimiento no es el único, pero abrió la puerta a la modernidad, al siglo XX y a la vida tal y como la conocemos hoy. Los avances de la Humanidad se producen a partir de las ideas de estos hombres geniales, o a las ideas geniales de algunos hombres que han invertido mucho tiempo y trabajo para ver más allá de su tiempo.

El genio, ¿nace o se hace? El cerebro de Albert Einstein ha sido a menudo un tema de investigación. Los científicos aún lo conservan esperando encontrar en él algún dato que explique la alta capacidad del padre de la teoría de la relatividad. Ciertamente, hay factores genéticos que determinan la inteligencia del individuo. También es verdad que nuestro cerebro, donde residen nuestras capacidades intelectuales entre otras, es de una plasticidad sorprendente y capaz de ser moldeado según la información y el uso que le demos. Con entrenamiento, un cerebro normal puede desarrollar habilidades propias de un genio. En cambio, sin ese entrenamiento, hasta un cerebro extremadamente inteligente puede atrofiarse. Uno de los retos de la neurociencia es saber más sobre estos procesos neuronales. ¿Cómo es biológicamente nuestra inteligencia? ¿Cómo funciona el aprendizaje o la memoria? ¿Cómo pensamos? Con Mara Diersen hablamos de las bases genéticas de la inteligencia; Javier de Felipe, Juan Lerma y Santiago Canals nos ayudan a comprender mejor el cerebro y cómo es biológicamente la capacidad intelectual; y con Elisa Álvarez analizamos los matices psicológicos de una figura genial.

Y además en este programa hablamos de:

Nikola Tesla es un genio indiscutible; el record Guinness de coeficiente de inteligencia lo tiene el coreano Kim Ung-Yongn; hay investigadores que creen que el cerebro ya ha llegado a sus límites; el último concurso mundial de cálculo mental lo ganó una niña de 11 años; el cociente intelectual varía con los años; de niño, el Nobel de Física William Shockley fue excluido de un estudio sobre genios porque su coeficiente era demasiado bajo.

martes, 3 de enero de 2012

Extinción (10) La extinción según Tres14

Tres14 - Extinción

21.02.2011
Enlace
21 de diciembre de 2012. Según el calendario maya, ese día acabará nuestra era. Una vez más, el fin de nuestra existencia está próximo. Parece que la amenaza del fin planea constantemente sobre nosotros y la Ciencia no sólo desmonta las teorías sobre el fin del mundo, también nos da motivos para preocuparnos. Los astrofísicos afirman que el impacto demoledor de un meteorito podría acabar con el Homo sapiens de la misma forma que contribuyó a la desaparición de los dinosaurios. Para climatólogos, paleontólogos y otros científicos, la mayor amenaza para la supervivencia del ser humano es él mismo. Parece que la superpoblación y la mala gestión de los recursos del planeta nos llevan hacia nuestra extinción. Hasta ahora ninguna de las predicciones apocalípticas se ha cumplido. ¿Significa eso que nunca lo harán? tres14 habla con el paleontólogo Eudald Carbonell. Él cree que en el próximo siglo desaparecerán 1.500 millones de personas. Otros como el físico Cayetano López estudia alternativas energéticas para nuestra supervivencia, y el biólogo Pere Puigdomènech defiende el uso de la genética para lograr comida suficiente que asegure el futuro de la Humanidad. Ellos nos explicarán si estamos condenados a extinguirnos.

Y además en este programa hablamos de:
¿el fin del Homo sapiens?; conciencia global; ¿el tiempo se agota?; ¿qué necesitamos diariamente para vivir? ; ¿qué mineral se agotará primero?; ¿cuántos habitantes puede soportar el planeta?; ¿dónde se producirá el alimento del futuro?; la extinción de los dinosaurios; las ballenas y la belleza del azul.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Individualismo y libre albedrío (3) La identidad del individuo





Volvemos a recurrir a Tres14 y Redes, dos de nuestros imprescindibles, para tratar de entender dónde se esconde, en un océano de genes idénticos para toda la especie, la increíble diversidad humana. Nuestro código genético predispone las querencias de nuestra personalidad en una piedra que luego será tallada por nuestro entorno a lo largo de la vida para hacernos los individuos únicos que somos.





 
Tres14 - Identidad

17.10.2011

¿Quién soy? Los hombres somos genéticamente iguales en un 99’9%. Sólo un 0,1% nos hace distintos. ¿Es ese tanto por ciento tan pequeño nuestra identidad? Hay casos en los que el impacto de la genética sobre nuestro yo es demoledor. Por culpa de los genes es posible nacer hombre y parecer mujer. O nacer sin huellas dactilares. O sufrir una enfermedad mental.
 
Pero las formas en que se construye nuestra identidad son complejas y no sólo son genéticas. Factores como nuestra edad, sexo, apariencia, lenguaje, clase, etnia, fe e incluso nuestro trabajo también condicionan nuestra forma de ser. La Ciencia siempre ha sentido fascinación por la identidad. El “Pienso, luego existo” del filósofo francés René Descartes ha dejado de ser un debate metafísico. La neurociencia está materializando lo que esto significa en términos de actividad neuronal. ¿Está la identidad ubicada en el cerebro? Lo hablamos con Jesús Pujol y Guila Fidel: nos explican cómo nuestro cerebro fabrica nuestra identidad y qué ocurre cuando éste falla. Manel Esteller, Francesc Calafell y Lourdes Fañanás nos desvelarán el papel que desempeñan nuestros genes en la construcción del yo.


Redes 115 - Los genes que regulan la personalidad

El manual de instrucciones con el que se ensambla nuestra biología está escrito en el ADN. Pero, ¿es posible que los genes, del mismo modo que regulan el desarrollo de nuestro cuerpo, también influyan en nuestra personalidad? En este capítulo de Redes, Punset indaga sobre esta cuestión con Dean Hamer, genetista de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos y divulgador científico. Hamer ha recopilado numerosas evidencias que sugieren que la felicidad, la espiritualidad, la orientación sexual y otros rasgos de la personalidad tendrían un componente genético.
 

miércoles, 20 de abril de 2011

Cerebro e Inteligencia (1) Resplandores del espíritu, cadenas del entendimiento




La capacidad metafórica es el primer requisito del talento.

Eduardo Punset

La conciencia de la inconsciencia de la vida es el más antiguo impuesto a la inteligencia. Hay inteligencias inconscientes -resplandores del espíritu, cadenas del entendimiento, misterios y filosofías- que tienen el mismo automatismo que los reflejos corpóreos, que la gestión que el hígado y los riñones hacen de sus secreciones.
Libro del desasosiego. Fernando Pessoa



Primera parte. ¿Qué es la inteligencia?


Parece que el salto definitivo en la evolución de nuestra especie se dio cuando el cerebro humano desarrolló la capacidad para la metáfora y la creatividad, lo que se calcula sucedió hace entre 60.000 y 150.000 años. Este avance evolutivo primordial significó adquirir la capacidad de planear con antelación, de abstraer ideas, de aprender con rapidez, de procesar información y conceptos complejos, de ver e interpretar las relaciones a veces ocultas entre las cosas, las personas y sus actos, de saber mirar dentro de uno mismo, ver más allá de lo evidente para comprender mejor el entorno, de utilizar nuestro cuerpo y cerebro para nuestra expresión hacia los demás, para mejorar nuestros procesos internos, gestionar nuestras emociones, sentimientos e instintos, desarrollar nuestras capacidades multitarea y tratar o aceptar nuestras vulnerabilidades.

La inteligencia no es una cifra inamovible con la que se nazca, los genes nos proporcionan unas
memorias de almacenamiento y procesal básicas, un disco duro y una RAM de serie, pero la inteligencia es mucho más que eso, son una serie de potenciales de abstracción, gestión y memoria, que iremos desarrollando y potenciando más o menos a lo largo de la vida según el entorno cultural en el que crecemos vaya moldeando nuestra personalidad, al final suponemos que la inteligencia se refleja en nuestra capacidad de ser felices, de disfrutar, de amar y resolver problemas según la vida te va dando cartas, las buenas y las malas, para hacer nuestra vida (y la de los que nos importan) mejor y más disfrutable.

Parece claro que los tradicionales métodos de medir la inteligencia han quedado superados sobre todo desde que en 1994 el psicólogo estadounidense Howard Gardner (este señor de al lado de cara tan simpática) desarrolló la Teoría de las Inteligencias Múltiples que superaba las limitaciones de los tradicionales métodos de medición del CI (o cociente intelectual ) que durante años hicieron predominante la inteligencia lógico-matemática en la antigua concepción unitaria de "inteligencia".
Las ocho inteligencias que define esta teoría son la inteligencia lingüística (usar las palabras de manera adecuada para expresarse), inteligencia lógico-matemática, inteligencia musical, inteligencia espacial (capacidad de distinguir aspectos de los objetos como color, línea, forma, figura, espacio y sus relaciones en tres dimensiones), inteligencia corporal-cinestésica (capacidad de controlar y coordinar los movimientos del cuerpo y expresar sentimientos con él), inteligencia intra-personal (capacidad de conocerse a uno mismo, imbricada con las emociones), inteligencia interpersonal (capacidad para entender a los demás seres vivos con empatía, conformando con la intrapersonal la célebre inteligencia emocional) e inteligencia naturalistica (percibir las relaciones que existen entre varias especies o grupos de objetos y personas, así como reconocer las diferencias y semejanzas entre ellos, capacidad característica de científicos y naturalistas).

Todos tenemos una combinación en los desarrollos de estos factores de inteligencia y del equilibrio de esa combinación dependerá nuestra adaptación al mundo y las circunstancias vitales en las que vivimos. Un ejemplo claro lo encontramos repasando la historia de Grigori Pearlman, el mayor genio vivo de las matemáticas, la única persona en solucionar esa cosa indescifrable llamada Conjetura de Poincaré y por tanto epítome de la inteligencia lógica-matemática. Pearlman es un tipo huraño y ensimismado que malvive en un apartamento en las afueras de San Petersburgo con la pensión de su madre y lo que saca dando clases de matemáticas, sin apenas relacionarse con sus colegas de profesión (atorado por los manejos y triquiñuelas del mundo académico), absorto en su cerebro y su ciencia, metódicos y cartesianos.Para entender mejor algo tan abstracto e inaprensible como la inteligencia, como siempre nos hacemos de acompañar de los buenos y dejamos que sean el escritor Alejandro Gándara (que nos habla del libro "El laberinto de la inteligencia" de Hans Magnus Enzensberger, autor del preclaro ensayo El perdedor radical), el filósofo José Antonio Marina y uno de nuestros programas de cabecera, Tres14, quienes den contornos a este esplendor del cerebro humano (y animal), generado en la conexión de miles de millones de neuronas, en un infinito centelleo de sinapsis en el que ocurre casi todo lo que somos.



¿Qué es la inteligencia? - Alejandro Gándara


28 de diciembre de 2009.- Hans Magnus Enzensberger realiza en 'El laberinto de la inteligencia' (Anagrama) un recorrido por la historia de la cuantificación de la inteligencia y los famosos test con sus cocientes y coeficientes, llegando a la conclusión (bastante extendida, por otra parte) de que esas pruebas no miden nada o por lo menos no lo que dicen medir.

La idea de cuantificar la inteligencia apareció en un momento de proliferación de los sistemas métricos, hacia 1912, y en vísperas de la Gran Guerra, como respuesta a la incapacidad para identificarla y definirla: hay tantas acepciones que puede decirse que llamamos inteligencia a cualquier cosa y a ninguna. Lo más aproximado sigue siendo aquello de san Agustín de que si nadie me lo pregunta, lo sé, pero si me piden que lo explique, ni idea.

En realidad, la inteligencia no es una habilidad, ni una capacidad, sino un sistema complejo de aprehensión y simbolización del medio, muy refractario a ser comprimido en magnitudes lineales. A lo que hay que añadir, en consecuencia, que su denominación e identificación es variable según las culturas. A un inuit nosotros le parecemos lo contrario de inteligentes, créanme.

El caso es que casi siempre que algo se escapa de la comprensión de nuestro modelo psicótico y científico (y sin psicosis no hay ciencia de la nuestra) surge alguien experimentando con artefactos de cuantificación. 'Como no lo entiendo, lo mido' es la divisa de esta enfermedad impotente para describir el comportamiento de un átomo, pero sobrada para construir bombas atómicas.

Cuando el psicofisiólogo Alfred Binet diseñó y llevó a efecto los primeros ejercicios para puntuar la inteligencia en niños llegó a la conclusión de que "la escala no da ninguna medida de la inteligencia, ya que las cualidades no son aditivas y, por tanto, no se pueden medir como superficies lineales". A pesar de que el padre del asunto concluyó de esta manera los esfuerzos que, por otro lado, le dieron fama, sus sucesores se pasaron la evidencia por el forro del portafolios. Así William Stern, quien bautizó al 'coeficiente de inteligencia' en 1912, o el más conocido y reciente Hans Jürgen Eysenck (cuyo test se aplica hoy en día a millones de personas en todo el mundo), se dedicaron a propagar una fe que nadie tenía, cosa muy frecuente entre los apóstoles.

Por resumir lo tonto del negocio, un 'test de inteligencia' presupone conocimientos previos, a menudo de tipo escolar o social; no admite más de una respuesta (cosa que en el mundo real no pasa); ofrece toda la información para resolver el problema (cuando reunir información en la vida forma parte de la solución); y carece por completo de dimensión temporal, ya que el test ignora que cada decisión que tomamos trae consecuencias en el futuro. En fin, no alardeen de su coeficiente (o cociente) no vaya a ser que los tomen por bobos. Y, por supuesto, no se preocupen por el de los niños (excepto si es muy alto).


José Antonio Marina

Mi fascinación por la capacidad creadora de la inteligencia humana me ha llevado a estudiar apasionadamente sus mecanismos, los secretos de esa maravillosa energía que consiste en poder hacer mucho con muy poco. Un artista con un lápiz y un papel puede transfigurar la realidad. Un científico con una tiza y una pizarra desvela sus secretos. En este alegre dinamismo intervienen los conocimientos, las emociones, la voluntad, el lenguaje, la conversación con los demás. Y a todos estos temas he dedicado la atención que he podido. Al hacerlo, me llevé una sorpresa. La inteligencia inventa muchas cosas, resuelve muchos problemas, pero su creación más altanera es la invención de modos nobles de vida. Su meta es hacernos pasar de ser animales listos a ser animales dotados de dignidad. Estamos refiriéndonos como especie. Esta suprema inteligencia no es teórica, sino práctica. No culmina en el conocimiento, sino en la acción. Por eso, me ha interesado cada vez más la inteligencia práctica, la que se adentra en los dominios donde nos jugamos la vida: la convivencia, la educación, la economía, el derecho, la política, la religión…

(...) Al final he llegado a la conclusión de que el logro máximo de la inteligencia es la ética y su realización práctica, que es la bondad. Ya sé que esto suena a ingenuo, pero todo lo que he escrito pretende demostrar científicamente que esa idea encierra la suprema sabiduría. Es decir nuestra salvación.

Tres14 - Inteligencia

En Ciencia se entiende por inteligencia la capacidad de representar y manipular información. No implica un comportamiento determinado, sino el poder comprender el por qué de las cosas. Lo que nos hace inteligentes no es la cantidad de información que tenemos, sino la capacidad de raciocinio. Los genes determinan nuestra inteligencia, pero también influye el entorno en el que crecemos. Si Einstein hubiera nacido en África su cerebro habría sido el mismo, pero las condiciones culturales no le hubieran llevado a desarrollar la teoría de la relatividad. ¿Hay una inteligencia general para todo? ¿Sirven los tests para medirla? Tres14 entrevista a Antoni Castelló, psicólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona, que nos explica todo lo que la Ciencia ha descubierto de la inteligencia.


jueves, 14 de octubre de 2010

Dolor (1) El dolor en el cuerpo, en el cerebro, en el alma

Da igual que la espalda se desgarre, la cabeza martillee o se pinche la pantorrilla; el dolor nace siempre en el cerebro. El dolor es algo más que una mera experiencia somática. Al tiempo que despierta sensaciones, sucumbe a la fuerza controladora de la mente. Dr. Burkhart Bromm. El origen del dolor

Visto con ojos primitivos, el dolor corporal es la verdad única, irrefutable, no perturbada por nada externo (el martirio, el sacrificio por otra persona). Es curioso que el dios del dolor no fuese la principal divinidad de las primeras religiones (quizá lo haya sido de las posteriores). Franz Kafka. Diario personal

Cuánto sufrí ayer por la noche: el talón y las costillas... qué tormento. No hay palabras que puedan expresarlo, se necesitan gritos. Alphonse Daudet. En la tierra del dolor

Dolor, s. Estado de ánimo ingrato, que puede tener una base física, o ser puramente mental y causado por la felicidad ajena. Ambrose Bierce. Diccionario del diablo


Primera parte. El dolor en el cuerpo y el cerebro

Todas las personas experimentamos dolor. Se trata de uno de los síntomas más frecuentes y difíciles de tratar. Esta sensación es debida a las señales que emiten las terminales nerviosas para el dolor, denominadas nociceptores, y que viajan a través de los nervios periféricos que recorren el cuerpo hacia el sistema nervioso central, el cerebro y la médula espinal. Se reúnen en el cuerno posterior medular, una región que actúa clasificando los mensajes del dolor. 

Las señales se transmiten al tálamo y la corteza cerebral, donde la sensación se hace consciente. El procesamiento psico-físico puede variar según la personalidad, el estado de ánimo y la educación. El dolor provoca también reacciones vegetativas, como la taquicardia, el aumento de la presión arterial, la sudoración y el aumento de la frecuencia respiratoria. El dolor es considerado hoy como una parte del sistema protector, advirtiendo oportunamente al organismo acerca de estímulos nocivos externos. zonamedica.com.ar

Tres 14 - Dolor

El dolor es un mecanismo que nos protege de las agresiones externas. Hay personas que no sienten dolor y mueren pronto porque dañan su propio cuerpo sin darse cuenta. Aguantarlo puede provocar consecuencias graves en las funciones cognitivas cerebrales. 

¿Qué es el dolor? ¿Qué nuevas formas hay para controlarlo? ¿Por qué no todos sentimos por igual el dolor? ¿Cómo influye en el cerebro soportarlo? Tres14 entrevista a Carlos Belmonte, catedrático de fisiología e investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante, que nos explica todo sobre los mecanismos del dolor y las nuevas formas que hay para controlarlo.





Segunda parte. Dictante dolore, el lenguaje del dolor
"Los anocheceres de morfina, el efecto del cloral. El Erebo, el caudal negro, opaco, más el sueño a flor de vida, la nada. ¡Qué inmersión, qué deleite cuando te sumerges ahí! Sentir que te atrapa, que te arrastra. Por la mañana, dolores, dentelladas, pero la cabeza libre, más aguda quizá... o descansada, sin más. Intentos de sueño sin cloral. Párpados cerrados. Se abren abismos a derecha e izquierda. Amodorramientos de cinco minutos, con la angustia de pesadillas en que resbalo, me despeño: el vértigo, el abismo. Dolor, siempre nuevo para el que lo padece y que va pareciendo trivial a quienes lo rodean. Todos se acostumbrarán a él, menos yo. (...) Contractura del pie derecho con reflejos hasta las costillas. Todos los tirones de hilos del hombre orquesta que enarbola sus instrumentos. En la carretera de Draveil, con hilos en los codos y en los pies... El hombre orquesta del dolor, ése soy yo." Alphonse Daudet. En la tierra del dolor


Este redactor cree hablar en nombre de todos cuando afirma que ante un dolor súbito e intenso, verbigracia el producido por un encuentro carnal no deseado a la altura de la tibia con un bolardo de hierro pintadito de gris camuflaje y plantado en la acera de alguna calle madrileña, un buen juramento a juego con el objeto que nos haya dañado o una rotunda blasfemia que nos salga de las tripas es lo más procedente para al menos concedernos cierto desahogo moral ante el percance. 

Sin embargo, cuando el dolor nos invade y se nos instala dentro, perpetuándose en algún área de nuestro cuerpo, maldecirlo con vehemencia se nos queda corto así que además de sufrirlo a machete porque no nos queda otra, podemos reflexionar sobre él, interiorizarlo, ponerle cara, hablar de él con alguien (lo que siempre ayuda) y si sabemos juntar letras con cierto criterio escribirlo.

Alphonse Daudet (1840-1897) fue un escritor francés que a finales del siglo XIX escribió "En la tierra del dolor" (La doulou), cuaderno de notas preclaro y conmovedor sobre los años en los que sufrió los síntomas de una neurosífilis terminal conocida como tabes dorsal (que provoca ataxia, es decir, la progresiva incapacidad para controlar los movimientos propios) que acabaría con su muerte. Daudet contrajo la enfermedad cuando tenía diecisiete años, aunque no notó los primeros síntomas hasta 1884, entrando a formar parte del grupo de escritores sifilíticos como Flaubert, Baudelaire y Guy de Maupassant.


En su libro consignaba los efectos de los distintos dolores de creciente intensidad que su enfermedad le provocaba, así como las dolorosas e inútiles curas a las que sometía la medicina del siglo XIX a los que la padecían, lo que además le convirtió en adicto al alcohol, el láudano y la morfina. Su escritura, que orbitó alrededor del dolor a lo largo de más de diez años, muestra una desasosegante mirada a su sufrimiento, su miedo y su patética humanidad. En el ensayo colectivo El dolor: los nervios culturales del sufrimiento Francisco González reflexiona sobre la obra de Daudet de esta forma:
"Para esta obra tan singular Daudet había encontrado un epígrafe revelador. Dictante dolore. Jubilada la musa, es el dolor el que dicta al escritor las palabras. La empresa que acomete Daudet es un combate desesperado porque las únicas armas de las que dispone son precisamente las palabras y éstas están bajo el imperio del dolor. En efecto, el dolor se resiste a ser expresado ("Cuánto sufrí ayer por la noche: el talón y las costillas... qué tormento. No hay palabras que puedan expresarlo, se necesitan gritos. Y además, ¿de qué sirven las palabras para todo aquello que se siente a fondo en el dolor (y también en la pasión)?").
Incapaz de referir el sufrimiento, el lenguaje deberá entonces recurrir a las metáforas. ("A veces bajo el pie, un corte muy, muy fino: un pelo. O tajos de navaja bajo la uña del dedo gordo. En los tobillos, el tormento de la bota. Dientes de rata agudísimos que roen los dedos del pie"). Pero la mayoría dei tiempo el dolor impide la escritura ("A ratos, imposibilidad de escribir, de tanto como me tiembla la mano"), y cuando le permite al escritor coger la pluma le cambia la letra, condiciona la sintaxis de sus frases o le deja simplemente vacío frente a la página deslumbrante de blancura.
Despojado del lenguaje, el escritor sufre una transformación radical: "me siento como una criatura mitológica cuyo torso estuviera encerrado en una caja de madera o de piedra y, poco a poco, se fuera entumeciendo y solidificando. A medida que la parálisis va apoderándose de él, de abajo a arriba, el enfermo se vuelve un árbol o una roca, igual que una ninfa de Las metamorfosis de Ovidio". O un insecto monstruoso. Porque la metamorfosis que años más tarde escribirá Kafka es una figuración de los efectos que provoca el dolor en un individuo y en su familia. al despertar Gregor Samsa, convertido en un bicho gigantesco, recordará haber imaginado muchas veces tener en la cama un ligero dolor. Ese dolor es en realidad el preludio del sufrimiento moral y físico que le acarreará su nueva naturaleza, porque poco a poco, ningún miembro de su familia querrá ocuparse de él pues, como bien escribe Daudet, a propósito de su propia dolencia, "quienes nos rodean ya se han acostumbrado a ese dolor, que a nosotros nos parece siempre nuevo; no tardaría en convertirse en una lata para todo el mundo, incluso para quienes más nos quieren. La compasión se embota". Presa del dolor, el escritor se ha metamorfoseado en un animal que no sale de su cuarto."
En entradas posteriores dedicadas al dolor seguiremos publicando extractos de este libro para ver cómo la respuesta de Daudet al dolor que se había enseñoreado de su cuerpo, su espíritu y su escritura era, además de intentar ahorrárselo a quienes amaba, procesarlo física y mentalmente, verbalizarlo y transformarlo en lenguaje para ilustrar las sensaciones terribles que este sufrimiento continuo inflingía a su cuerpo y su espíritu.


Tercera parte. Dolor crónico, dolor tóxico


Así pues consideramos como tal aquel dolor que simplemente no te deja nunca, así que, en esta y entradas posteriores intentaremos conocer las diversas causas, calibres y manifestaciones del dolor crónico, patología que puede atormentar la vida de una persona de forma practicamente continua durante años, que pone a prueba caracteres, amistades y trabajos, que martiriza los días y las noches de quienes lo padecen.
 
Cuando el dolor (que es un mecanismo genéricamente necesario y beneficioso para nuestro organismo) se cronifica se convierte en algo pernicioso y torturante, que puede ser más grave para el organismo que la propia enfermedad o traumatismo que lo ha causado. Los estímulos dolorosos que se mantienen en el tiempo exigen una alta atención diaria que agota la energía y el rendimiento cerebral, pudiendo provocar importantes reacciones emocionales que potencien el sufrimiento que lleva asociado, afectando a todas las áreas vitales (laborales, emocionales y sociales) de las personas que lo sufren.

Según datos de Wikipedia, el dolor crónico es el que dura más de seis meses, y puede ser maligno y no maligno. Maligno es el dolor producido por tumores y metástasis óseas al comprimir determinadas estructuras como huesos, plexos, raíces, nervios periféricos o vísceras o los producidos por las propias terapias anti-tumorales como la quimioterapia. No maligno es aquel dolor que sufre una persona cuya patología no compromete la supervivencia a corto o medio plazo. Por su origen puede clasificarse en reumatoideo, vascular, traumatológico, psicológico o neuropático.
 
Profundizamos un poco en este último, el dolor neuropático, uno de los dolores más obcecados e insufribles dentro de la alegre pandilla de los dolores crónicos y que se calcula es sufrido por un 1-1'5% de la población. 

Según la Asociación Internacional para el estudio del Dolor (IASP) se define como "un dolor que se inicia o es causado por una lesión primaria o disfunción en el sistema nervioso debida a alteraciones de los nervios centrales o periféricos". Esta definición conlleva el concepto de que cuando se produce una lesión en un nervio, las alteraciones de las vías nerviosas hacen que se produzca un dolor crónico en ausencia de un estímulo continuo. De esta manera el dolor neuropático difiere totalmente del dolor nociceptivo (el normal, si te pinchas, duele) ya que éste resulta de la activación de los axones sensoriales por estímulos dolorosos que suelen ser finitos y localizados y que desaparecen cuando se eliminan las causas.

Es esta ausencia de relación causa-efecto entre lesión o estímulo y el dolor propiamente dicho, característica del dolor neuropático que emite mensajes sensoriales patológicamente distorsionados, lo que lo hace especialmente imprevisible y desquiciante. Suele producirse a causa de alteraciones crónicas del sistema nociceptivo que conllevan determinadas percepciones anómalas: por un lado, la alodinia (estímulos normales son percibidos como dolorosos) y, por otro, la hiperagelsia (estímulos dolorosos que son percibidos exageradamente).

León Daudet, hijo del escritor Alphonse Daudet supracitado comentaba acerca de cómo puede cambiar el carácter de las personas afectadas de este sufrimiento continuo:
«La enfermedad nerviosa multiplica por dos —eleva al cuadrado, como dicen los algebristas- tanto las cualidades como los defectos de aquellos a quienes toca. Los afila como lápices, como solía decir mi padre. El tacaño se hace avaro [...]. El celoso supera a Ótelo, el amante se vuelve frenético [...]. Por el contrario, las almas nobles, generosas, desinteresadas, enfrentadas a un dolor que no cesa, adquieren un renovado sentido del altruismo; dimana de ellas una bondad casi santa. Tal era el caso de Alphonse Daudet», Dettant la douleur, León Daudet.
Por no hablar del impacto emocional que un dolor crónico puede causar en las personas. Hace dos años un grupo de científicos de la Universidad Northwestern de Illiniois demostraron cómo el dolor crónico, vaya, no sólo duele sino que además puede dañar el cerebro de las personas que lo padecen, demostraron la relación directa entre el hecho de sufrir dolor y trastornos que sufren frecuentemente estos pacientes como la alteración de la atención, el sueño o la depresión.

Se sabía que aun cuando una persona sana no hace nada, el cerebro sigue activo, aunque funcionando por defecto en equilibrio. Cuando una parte del cerebro se activa más, otra parte se debe desactivar un poco para mantener ese equilibrio. El conjunto de partes que intervienen en ese equilibrio se denomina 'red de estado de reposo cerebral' y es la que se encarga de mantener el cerebro correctamente balanceado. En los casos de personas con dolor crónico, aunque pueda desarrollarse un umbral cierta tolerancia por el dolor basal en cambio, el cerebro no está nunca en reposo, incluso cuando deciden mantener la mente en blanco, porque tienen el dolor manifestándose, permanentemente por lo que tienen muchas menos zonas apagándose, indicando un desequilibrio global de la red.

Los investigadores observaron que había zonas localizadas en la parte frontal del cerebro que seguían trabajando cuando debían estar descansandoPrecisamente, esas zonas del cerebro están involucradas en el procesamiento de emociones, la toma de decisiones y las propiedades cognitivas más elaboradas. La activación continua de las neuronas que se encuentran en esas áreas podría llevar a la muerte de las neuronas o a que se alteren sus conexiones con otras o a cambios en la estructura de redes neuronales.

Como hemos visto, quien padece dolor crónico se encuentra con un atolladero vital del que le será difícil salir, una maldición de carácter casi mítico como la de aquel Prometeo que tras robar el fuego de los dioses para entregárselo a los humanos, aquellos, siempre picajosos con sus cosas de divinidades, le condenan a ser encadenado a una roca donde todos los días será visitado por un águila que le comerá el hígado. Éste volverá a regenerarse para al día siguiente ser devorado de nuevo por la rapaz y así para siempre, a mayor gloria del dolor perpetuo.