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viernes, 25 de septiembre de 2015

Droga (21) Brian Griffin: "Todo es mejor con una bolsa de marihuana"


'420' es el título del genial episodio de 'Padre de Familia' que recoge la lucha de Brian y Stewie Griffin por legalizar la marihuana en Quahog. A destacar uno de los memorables bailes de la serie para la canción 'A bag of weed' (Una bolsa de marihuana). Brian fue galardonado por la revista High Times con el premio Stoner of the Year 2009 tras el episodio, siendo esta la primera vez que un personaje animado recibe este premio. '420' hace referencia al código policial californiano 420 de los años setenta que referenciaba un 'Marijuana Smoking in Progress' y que pasó al imaginario fumetas celebrando el Día de La marihuana todos los 20 de abril.

jueves, 8 de marzo de 2012

Evolución (4) La Evolución según Peter Griffin y el estado de Kansas



Transcripción:
Peter Griffin: Vayamos al principio. Todo empezó por el Big Bang. Era sábado y Dios y su compañero de cuarto Jack echaban un pulso.

-Jack: Jeje, vas a perder, chaval.
-Dios levanta la pierna y ...
-Jack: Tío, qué asqueroso!
-Dios: ¡Síi, he vuelto a ganar! Espera, aquí viene otro. Dame el mechero.

P.G.: Entonces empezaron millones de años de evolución. Pero el estado de Kansas me obliga a presentar la alternativa de la Iglesia a la Teoría de la Evolución.

lunes, 20 de junio de 2011

Humor (5) Padre de familia

Para nuestra sexta entrada dedicada a eso tan vivificante como indispensable que es el humor ponemos foco en nuestra serie de animación preferida, Padre de familia, algunos de cuyos gags ya han acompañado varias entradas de este blog, donde tiene su propia etiqueta.

Creada en 1999 por el genialoide Seth McFarlane (que además presta su voz a Peter, Brian y Stewie), Padre de familia adoptó el modelo de (los también magníficos) Los Simpsons, de familia disfuncional viviendo en los suburbs de una pequeña localidad estadounidense, a través de la cual sus creadores se rien de los absurdos de la sociedad de ese país.
Pero aún con estos paralelismos entre ambas (también algunos gags parecidos), es normal que la iniciática y longeva serie de personajes amarillos haya influenciado, como el resto de la cultura pop norteamericana, en la fértil imaginación de McFarlane para la creación de su serie.
Sin embargo donde los Simpsons ponían ingenio, ironía y un humor intencionado pero políticamente correcto, Padre de familia añade vitriolo, surrealismo, gags cafres, flatulencias y referencias sexuales. De hecho en las últimas temporadas de los Simpsons éstos han intentado acercarse al modelo PF para llegar a un público más amplio, pues la serie de Matt Groening ha ido perdiendo frescura y gracia con los años y las incesantes repeticiones.
Family Guy es un puro derroche de ingenio en cada episodio, con sus tramas desopilantes, sus delirantes puntos de giro, sus increibles números musicales, las disparatadas digresiones y flash-backs, la multitud de referencias cinéfilas, literarias y televisivas, mientras vivisecciona las contradicciones y perversidades de la sociedad estadounidense.
Es esta una serie que, en su bizarra originalidad, no es entendida de primeras por mucha gente, que no entienden por qué el perro habla, por qué la hija es humillada sistemáticamente y si al bebé se le entiende o no. Una vez que esas minucias quedan sobrepasadas y entras en el universo Family Guy ya puedes disfrutar a lo largo de sus nueve temporadas, aunque como suele ocurrir es a partir de la tercera temporada cuando se empieza realmente lo bueno. Nuestros lectores ya les conocerán, pero estas son algunas semblanzas de los personajes principales (con algunos datos de Wikipedia) de esta serie:
Peter Lowenbrau McFinnigan Griffin, gordo y descerebrado (declarado técnicamente retarded en un episodio que les ofrecemos en esta misma entrada), machista y grosero, gusta de emborracharse con sus amigos en La almeja borracha, el bar del pueblo.
Descendiente de irlandeses pero también de un esclavo negro, trabajó como operario industrial en la fabrica "Me-Importa-Un-Pepino" donde ejercía de inspector de seguridad en la cadena de montaje; tras morir su jefe pasó un tiempo en el paro y se dedicó a la pesca tras conseguir un barco al que bautizaría como: S.S. Más poderoso que Superman, Batman y el Increíble Hulk juntos. En las últimas temporadas trabaja en la cervecería Pawtucket Patriot.
Peter vive en un mundo de fantasía creado por su extravagante mente batidora en la que mezcla series televisivas, episodios históricos inventados y demás nonsenses que le hacen protagonista de toda clase de peripecias y situaciones absurdas que vertebran los episodios de la serie. Un crack en lo suyo.
Lois Pewterschmidt Griffin, es la esposa de Peter, cuya familia forma parte de la aristocracia de Rhode Island, a la que renunció tras casarse con Peter Griffin. Es una pelirroja y atractiva ama de casa, que intenta aportar algo de sentido común a las continuas majaderías de Peter, aunque tiene un pasado de excesos con el sexo y las drogas que aflora de vez en cuando.
Stewart "Stewie" Gilligan Griffin, es el pequeño de la familia, un pequeño anticristo de gran inteligencia que sueña con matar a Lois y dominar el mundo, aunque su naturaleza bebé se interpone algunas veces a su ansia matricida. Cruel, libertino, pedante (inspirado por el Rex Harrison de My fair lady) y de tendencias homosexuales, hace partícipe de sus planes de destrucción a su oso de trapo Rupert y mantiene una relación de amor-odio con Brian (el único de la familia con el que puede entenderse), con el que corre las mayores aventuras pero al que no dudará en dar una paliza si no le devuelve dinero prestado.
Brian Griffin. Es el perro de los Griffin aunque considerado un miembro más de la familia. De ideas progresistas, gustos refinados y amplia cultura, Brian anda y habla como un ser humano e incluso conduce un Toyota Prius, pero su naturaleza perruna le juega malas experiencias, como cuando ha de arrastrarse por la moqueta frotándose el culo porque tiene lombrices o cuando le lleva a la familia pájaros muertos a modo de regalo.
Tiene algunos problemas con el alcohol, es firme defensor de la marihuana y en algunas ocasiones le dio a la farlopa cuando trabajó de perro policía. También fue limpiacristales, taxista, director de películas porno y columnista del New Yorker y estuvo años escribiendo una novela llamada "Más rápido que la velocidad del amor", que resultó ser un fracaso.
Está enamorado de Lois e incluso llegó a estar casado con ella cuando Peter fue dado por muerto cuando éste naufragó (como podrán ver en uno de los episodios que seguidamente les ofrecemos) aunque su espinita clavada es que nunca llegaron a consumar, de ahí la tensión sexual no resuelta con ella que a veces aflora...
Christopher "Chris" Cross Griffin. Chris es el hijo mediano, es alto, torpe, rubio, simple y obeso, como una versión adolescente de Peter. Le gusta dibujar y vive atemorizado por un mono que habita su armario, pero que en cuanto Chris se marcha se relaja fumándose un porro y escuchando rock and roll por los auriculares. Chris es algo lento y muy influenciable y vive, como todos los de su edad, en la frontera entre la niñez y las hormonas disparadas de la pubertad. No tiene mucha suerte con las chicas, principalmente por hacer caso a su padre y es objeto del deseo del viejo pervertido Herbert.

Megan "Meg" Griffin. Es la hija mayor aunque también la más marginada de la familia. Vive en una constante búsqueda de una aceptación social que se le niega sistemáticamente, aparte de que su familia suele humillarla por norma, lo que le crispa un poco. Para tener amigas se hizo pasar por lesbiana. En un capítulo en el que Stewie viaja al futuro, podemos ver que Meg se cambia de sexo, pasándose a llamar Ron.

Otros personajes:
Tan hilarantes como los Griffin hay toda una
pléyade de personajes secundarios que les acompañan en sus aventuras. Por ejemplo los amigos de Peter, como Glenn Quagmire, un piloto de aviación permanentemente rijoso, con fijación por los pies y por Lois, de quien va recogiendo uñas, pelos y otras excrecencias corporales con los que componer un templo en un armario, Joe Swanson, un policía tetrapléjico tan temperamental y heroico como frustrado sexualmente por lo suyo, Cleveland Brown, afroamericano de débil caracter y sufridor de las trastadas de Peter (el recurrente gag de la bañera) que a partir de la temporada se despide de Quahog y sus amigos para tener serie propia, The Cleveland Show.

Además, existen otros como Mort Goldman, grimoso, farmaceútico y judío, los padres de Lois, Carter y Barbara Pewterschmidt, los presentadores de las noticias Tom Tucker, Dianne Simmons, el alcalde Adam West, el jefe de Peter Jonathan Weed, excéntrico y afeminado, que falleció en casa de los Griffin tras asfixiarse con un bollo de pan, los dos inmigrantes portugueses, Santos y Pasqual, que ayudan a Peter en su barco de pesca, la Muerte o unos irreverentes Dios y Jesucristo. En fin, que mejor verlo, así que les ofrecemos cinco grandes episodios de esta serie tan simpática.

Petrasado
(4x06)

Tras hacerse unas pruebas, Peter es declarado retrasado, lo que le sirve de excusa para hacer toda clase de barrabasadas. No saben que él no es retrasado, es otra cosa.




Desmadre modelo
(4x10)

Lois se retoma su antigua carrera de modelo, lo que le trae algunos problemas. Brian tiene lombrices y para pagarse el tratamiento se pone a trabajar para Stewie. A destacar el flashback de Peter el día que tomó extasis.



Naufrago perfecto
(4x12)

Peter se hace pescador y para poder pescar algo ha de ir al peligroso Arrecife del pelícano. sus amigos pero naufragan. Se les da por muertos pero logran sobrevivir en una isla desierta. Cuando al cabo del tiempo logran regresar, Peter descubre que Lois se ha vuelto a casar. Con Brian.



Juego de patriotas (4x20)

Stewie y Brian tienen algunas "diferencias" provocadas por dinero lo que da pie a un juegos de venganzas. Peter se hace jugador de fútbol americano y tiene lugar uno de nuestros números musicales preferidos de la serie, el genial Shipoopi.



John Peter el Largo (6x12)

Este episodio comienza con el genial gag de loro (que ya incluimos en una de nuestras entradas) que Peter conoce en el veterinario y por el que se hace pirata. Incluye una espectacular persecución a cañonazos por las calles de Quahog por un cargamento de caña de azúcar, tabaco y especias. Además Chris se enamora de la ayudante del veterinario y Peter le da unos consejos sobre cómo tratar a las mujeres.

lunes, 15 de febrero de 2010

Droga (5) ¿Despenalización del consumo de drogas?

En esta nueva entrada sobre las drogas, ofrecemos algunas visiones de la despenalización del consumo de estupefacientes, tema peliagudo donde los haya pero que creemos debería ser profundo objeto de debate en muchos de los países en las que el tráfico de drogas significa un problema no resuelto, en el mejor de los casos, o un tumor imposible de extirpar de los huesos de su sociedad, como ocurre en México, Afganistán o Colombia, entre otros.

Después de más de una década gastando miles de millones de dólares en combatir el narcotráfico (y a pesar de los masivos decomisos policiales ni siquiera logran subir el precio de la droga), decenas de miles de vidas arruinadas o perdidas por la adicción o por los asesinatos cometidos por los narcotraficantes o las bandas terroristas a ellos asociadas, ya va siendo hora de un nuevo enfoque.

Recientemente el escritor mejicano Carlos Fuentes se acogía a la iniciativa de varios ex-presidentes latinoamericanos para despenalizar el consumo de droga de forma paulatina, empezando por la marihuana. Fuentes aseguraba que la inseguridad, la violencia latente y el crimen siguen presentes en México a pesar de las medidas adoptadas por el gobierno del presidente Felipe Calderón.
"Lo ha demostrado Ciudad Juárez, lo acaba de demostrar hace unos días en el ataque frontal al narcotráfico, el narco las lleva todas de ganar" (...) "si usted mata a un narco surgen dos, si mata dos surgen tres, si mata tres surgen seis, etc. Por eso hay que ver otras maneras, difíciles estoy de acuerdo, pero quizá más efectivas apara acabar con este flagelo". (...) "Yo no tengo soluciones 100% confiables, pero hay que pensar en ir superando este problema del país"
En España también el filósofo y escritor Fernando Savater se ha significado a favor de la legalización del consumo de drogas como forma para combatir el poder del narcotráfico internacional. A finales de 2008 escribía lo siguiente al volver de México:
(...) Por descontado, el problema de la inseguridad en este país o en cualquiera es complejo y alimentado por múltiples ingredientes. Pero uno de ellos destaca por encima de cualquier otro: el fabuloso negocio del tráfico de drogas ilegales. Y tengámoslo claro: el negocio no consiste en las drogas en sí mismas, sino en su ilegalidad. No hay en este momento ninguna democracia institucional en Iberoamérica que pueda hacer frente con esperanzas de victoria a la plutocracia de los narcotraficantes: ni en Colombia, ni en Bolivia, ni en México ni en ninguna parte. Mientras la irracional cruzada contra las drogas, promovida y alentada por Estados Unidos, continúe manteniendo este flujo siempre creciente de ganancias -¡a los narcos la crisis no les afecta!- el peligro para las instituciones democráticas de esos países no hará más que empeorar. 
Lo llevo repitiendo desde hace más de veinte años, pero insisto una vez más: mientras las drogas no se despenalicen, continuará este fabuloso y letal negocio gangsteril. Si se pudieran adquirir y consumir sin más trabas que el alcohol o el tabaco, con la debida información de sus efectos y pagando impuestos como cualquier otra mercancía, cesarían los ingresos del narcotráfico... así como la bien remunerada sinecura de muchos de sus perseguidores, oficiales y oficiosos. Lo que hoy es un problema de toda la sociedad volvería a ser cuestión personal, con abusos y daños lamentables pero estrictamente privados. Ahora bien, es imposible imaginar esta despenalización necesaria sin la anuencia del país que la inventó y la mantiene (del que provienen también, por cierto, el mayor número de consumidores). ¿Sería capaz el presidente Obama de dar este paso definitivo y acabar con el narconegocio del único modo posible?
Aunque la idea de un debate nacional en profundidad y con templanza en un país como España, tan lleno de demagogos integrales y recalcitrantes salvaalmas, es algo que nos causa cierta risa nerviosa.

Les dejamos con el artículo El otro estado, del escritor peruano Mario Vargas Llosa, que el pasado enero escribía al respecto en el diario El País y seguidamente con el gran número musical que se marcan Brian y Stewie en la octava temporada de Padre de familia, cuando Brian emprende una campaña para despenalizar el consumo de marihuana en la ciudad de Quahog.

También algunas actrices como Drew Barrymore, Megan Fox o Cameron Díaz han reconocido consumir marihuana y otra chavala lista como Kirsten Dunst ha dicho en alguna ocasión “me gusta fumar marihuana… creo que si todo el mundo fumara marihuana el mundo sería mejor.” Amén a eso Kirsten. También el presidente norteamericano, Barack Obama, dio orden de no usar recursos federales para perseguir el consumo de marihuana para uso médico en los catorce estados en que está permitido.

Así pues, desde la Redacción de "Vida y Tiempos..." nos unimos a todos ellos, Fuentes, Savater, Cameron, Megan, Kirsten, Vargas Llosa, Obama, Brian y Stewie Griffin, pidiendo un cambio en las políticas antidroga actuales, que sean reemplazadas por serios debates nacionales en los países productores y consumidores, en los que se ofrezca in-for-ma-ción veraz sobre las consecuencias del consumo puntual y el consumo excesivo de dichas sustancias, combatiéndolo desde la prevención y la educación y se estudie la implantación de programas piloto en los que se contemple la legalización de las drogas y el tratamiento de las adicciones a las mismas como cualquier otra enfermedad.

Vargas Llosa - El otro Estado

La experiencia de México lo confirma: no es posible derrotar militarmente al narcotráfico. Habrá cultivo y tráfico de drogas mientras haya consumo. La despenalización es el único remedio. Mario Vargas Llosa. El País. 10/01/2010

Hace algún tiempo escuché al presidente de México, Felipe Calderón, explicar a un grupo reducido de personas, qué lo llevó hace tres años a declarar la guerra total al narcotráfico, involucrando en ella al Ejército. Esta guerra, feroz, ha dejado ya más de quince mil muertos, incontables heridos y daños materiales enormes.

El panorama que el presidente Calderón trazó era espeluznante. Los cárteles se habían infiltrado como una hidra en todos los organismos del Estado y los sofocaban, corrompían, paralizaban o los ponían a su servicio. Contaban para ello con una formidable maquinaria económica, que les permitía pagar a funcionarios, policías y políticos mejores salarios que la administración pública, y una infraestructura de terror capaz de liquidar a cualquiera, no importa cuán protegido estuviera. Dio algunos ejemplos de casos donde se comprobó que los candidatos finalistas de concursos para proveer vacantes en cargos oficiales importantes relativos a la Seguridad habían sido previamente seleccionados por la mafia.

La conclusión era simple: si el gobierno no actuaba de inmediato y con la máxima energía, México corría el riesgo de convertirse en poco tiempo en un narco-estado. La decisión de incorporar al Ejército, explicó, no fue fácil, pero no había alternativa: era un cuerpo preparado para pelear y relativamente intocado por el largo brazo corruptor de los cárteles.

¿Esperaba el presidente Calderón una reacción tan brutal de las mafias? ¿Sospechaba que el narcotráfico estuviera equipado con un armamento tan mortífero y un sistema de comunicaciones tan avanzado que le permitiera contraatacar con tanta eficacia a las Fuerzas Armadas? Respondió que nadie podía haber previsto semejante desarrollo de la capacidad bélica de los narcos. Éstos iban siendo golpeados, pero, había que aceptarlo, la guerra duraría y en el camino quedarían por desgracia muchas víctimas.

Esta política de Felipe Calderón que, al comienzo, fue popular, ha ido perdiendo respaldo a medida que las ciudades mexicanas se llenaban de muertos y heridos y la violencia alcanzaba indescriptibles manifestaciones de horror. Desde entonces, las críticas han aumentado y las encuestas de opinión indican que ahora una mayoría de mexicanos es pesimista sobre el desenlace y condena esta guerra.

Los argumentos de los críticos son, principalmente, los siguientes: no se declaran guerras que no se pueden ganar. El resultado de movilizar al Ejército en un tipo de contienda para la que no ha sido preparado tendrá el efecto perverso de contaminar a las Fuerzas Armadas con la corrupción y dará a los cárteles la posibilidad de instrumentalizar también a los militares para sus fines. Al narcotráfico no se le debe enfrentar de manera abierta y a plena luz, como a un país enemigo: hay que combatirlo como él actúa, en las sombras, con cuerpos de seguridad sigilosos y especializados, lo que es tarea policial.

Muchos de estos críticos no dicen lo que de veras piensan, porque se trata de algo indecible: que es absurdo declarar una guerra que los cárteles de la droga ya ganaron. Que ellos están aquí para quedarse. Que, no importa cuántos capos y forajidos caigan muertos o presos ni cuántos alijos de cocaína se capturen, la situación sólo empeorará. A los narcos caídos los reemplazarán otros, más jóvenes, más poderosos, mejor armados, más numerosos, que mantendrán operativa una industria que no ha hecho más que extenderse por el mundo desde hace décadas, sin que los reveses que recibe la hieran de manera significativa.

Esta verdad vale no sólo para México sino para buena parte de los países latinoamericanos. En algunos, como en Colombia, Bolivia y Perú, avanza a ojos vista y en otros, como Chile y Uruguay, de manera más lenta. Pero se trata de un proceso irresistible que, pese a las vertiginosas sumas de recursos y esfuerzos que se invierten en combatirlo, sigue allí, vigoroso, adaptándose a las nuevas circunstancias, sorteando los obstáculos que se le oponen con una rapidez notable, y sirviéndose de las nuevas tecnologías y de la globalización como lo hacen las más desarrolladas transnacionales del mundo.

El problema no es policial sino económico. Hay un mercado para las drogas que crece de manera imparable, tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados, y la industria del narcotráfico lo alimenta porque le rinde pingües ganancias. Las victorias que la lucha contra las drogas pueden mostrar son insignificantes comparadas con el número de consumidores en los cinco continentes. Y afecta a todas las clases sociales. Los efectos son tan dañinos en la salud como en las instituciones. Y a las democracias del Tercer Mundo, como un cáncer, las va minando.

¿No hay, pues, solución? ¿Estamos condenados a vivir más tarde o más temprano, con narco-Estados como el que ha querido impedir el presidente Felipe Calderón? La hay. Consiste en descriminalizar el consumo de drogas mediante un acuerdo de países consumidores y países productores, tal como vienen sosteniendo The Economist y buen número de juristas, profesores, sociólogos y científicos en muchos países del mundo sin ser escuchados. En febrero de 2009, una Comisión sobre Drogas y Democracia creada por tres ex-presidentes, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, propuso la descriminalización de la marihuana y una política que privilegie la prevención sobre la represión. Éstos son indicios alentadores.

La legalización entraña peligros, desde luego. Y, por eso, debe ser acompañada de un redireccionamiento de las enormes sumas que hoy día se invierten en la represión, destinándolas a campañas educativas y políticas de rehabilitación e información como las que, en lo relativo al tabaco, han dado tan buenos resultados.

El argumento según el cual la legalización atizaría el consumo como un incendio, sobre todo entre los jóvenes y niños, es válido, sin duda. Pero lo probable es que se trate de un fenómeno pasajero y contenible si se lo contrarresta con campañas efectivas de prevención. De hecho, en países como Holanda, donde se han dado pasos permisivos en el consumo de las drogas, el incremento ha sido fugaz y luego de un cierto tiempo se ha estabilizado. En Portugal, según un estudio del CATO Institute, el consumo disminuyó después que se descriminalizara la posesión de drogas para uso personal.

¿Por qué los gobiernos, que día a día comprueban lo costosa e inútil que es la política represiva, se niegan a considerar la descriminalización y a hacer estudios con participación de científicos, trabajadores sociales, jueces y agencias especializadas sobre los logros y consecuencias que ella traería? Porque, como lo explicó hace veinte años Milton Friedman, quien se adelantó a advertir la magnitud que alcanzaría el problema si no se lo resolvía a tiempo y a sugerir la legalización, intereses poderosos lo impiden.

No sólo quienes se oponen a ella por razones de principio. El obstáculo mayor son los organismos y personas que viven de la represión de las drogas, y que, como es natural, defienden con uñas y dientes su fuente de trabajo. No son razones éticas, religiosas o políticas, sino el crudo interés el obstáculo mayor para acabar con la arrolladora criminalidad asociada al narcotráfico, la mayor amenaza para la democracia en América Latina, más aún que el populismo autoritario de Hugo Chávez y sus satélites.

Lo que ocurre en México es trágico y anuncia lo que empezarán a vivir tarde o temprano los países que se empeñen en librar una guerra ya perdida contra ese otro Estado que ha ido surgiendo delante de nuestras narices sin que quisiéramos verlo.

Padre de familia - "A bag of weed" (from elotropablito)


Enlaces relacionados:
Vocabulario Fundamental. Droga (I)
Vocabulario Fundamental. Droga (II) Marihuana, el gran amplificador
Vocabulario Fundamental. Droga (III)

viernes, 6 de marzo de 2009

Basura y Vertederos (2) El Everest y el espacio como vertederos

Presentamos la segunda entrega de la entrada Vocabulario Fundamental. Vertederos, para seguir comprobando como hicimos entonces, cómo en todos los rincones donde llegamos dejamos nuestro rastro en forma de desechos y alteración del medio.


El Everest como vertedero

Desde que en 1953 Sir Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay lograron coronar los más de 8800 metros de altura del punto más alto de la Tierra, el Everest, la falta de legislación y protección de estos sobrecogedores espacios naturales y de concienciación de muchos alpinistas a los que por su propia condición se supondría amantes de la Naturaleza, provocaron la acumulación de más de 500 toneladas de basura. Botellas de oxígeno y otros equipos de escalada, vidrios, sillas, equipos electrónicos estropeados, tiendas de campaña, toda clase de plásticos, envases y residuos, incluidos unos cuantos cadáveres de alpinistas que se dejaron la vida en el intento.


De la misma forma, la presión de un turismo que exige ciertas comodidades como agua caliente para las duchas está provocando la tala masiva de árboles y la degeneración de estas zonas que además y como suele pasar en estos casos poco reciben a cambio. Según WWF, “sólo 20 peniques de cada 2 libras gastadas como media al día por los montañeros llegan a las economías locales”. Tal y como señala desde la organización Amigos de la Tierra Nepal:

“la región de Khumbu y de la ciudad de Katmandú pueden cómodamente acoger a unas 40.000 personas. Pero en los próximos meses, durante el pico de la temporada turística, en la parte baja del valle habrá no menos de 700.000 personas. Entre 20.000 y 40.000 de estas personas intentan, de una manera u otra, ascender las montañas del Himalaya. No hay ninguna infraestructura en la región para hacer frente a la contaminación que generan esta cantidad de personas, y como resultado el Himalaya nepalés se ha convertido en el mayor basurero del mundo.”
Así, a pesar de las expediciones anuales que se organizan exclusivamente para la limpieza del lugar las basuras se siguen acumulando y la sobreexplotación de este entorno privilegiado continúa, lo que ha llevado a Sir Edmund Hillary a pedir el cierre temporal de la zona para intentar recuperarla.Sin embargo, las grandes sumas de dinero que ingresa el gobierno nepalí por cada expedición impiden este cierre preventivo y necesario. La misma historia de siempre, la relación dinero / contaminación, aunque esta vista gorda es comprensible en un país tan pobre como es Nepal. La responsabilidad recae en algunos turistas y alpinistas miserables que olvidan el papel fundamental del medio natural donde se ubican esas montañas, sólo preocupados por intentar capturar el alma de esta cordillera legendaria en fotos que poder enseñar al volver a casa.


El espacio
como vertedero













Se denomina basura espacial (
space debris) a cualquier objeto artificial en órbita alrededor de la Tierra que ya no esté operativo. Esta basura está formada por los satélites o cohetes fuera de uso, el material no operativo liberado por operaciones espaciales y los fragmentos generados por satélites o cohetes debido a explosiones o colisiones.

Unos 8000 fragmentos de chatarra de más de 10 cm que podrían provocar la muerte de un astronauta o destruir un ingenio espacial vagan por las distintas órbitas alrededor de la Tierra a los que hay que añadir millones de tamaño más pequeño y subiendo, a un ritmo anual del 5%. Fragmentos de naves, herramientas, bolígrafos, lámparas extraviadas por los astronautas en sus paseos espaciales, unas 4500 toneladas de metal encima de nosotros. Casi nada. Desde la Agencia Espacial Europea advierten:"Si seguimos contaminando el espacio pondremos en peligro misiones de observación de la Tierra como las de los setélites de observación del clima y el medio ambiente ERS o Envisat, lo cual seá un verdadero problema. Este tipo de satélites normalmente orbitan a unos 800 km de altura, precisamente donde actualmente hay una gran cantidad de desechos espaciales y donde el riesgo de colisión es alto. Hemos de preservar el entorno espacial para el futuro. Si no hacemos nada ponemos en riesgo cualquier inversión actual y futura en el espacio, y corremos el riesgo de tener que reducir e incluso renunciar a realizar actividades de ningún tipo en el espacio."


Conclusión

En fin, que como hemos visto, ya sea el océano, el espacio, las ciudades, los entornos naturales, por tierra, mar y aire, la raza humana por donde pasa va dejando su rastro contaminante y destructor. Así pues, para cerrar esta segunda entrega de Vocabulario Fundamental. Vertederos, y
como parece que la educación no ha funcionado hasta ahora, desde "Vida y Tiempos..." pensamos que la mejor forma de concienciación de las generaciones venideras es esta que propone el desopilante Peter Griffin con su Gary, el puma antibasura. Con él les dejamos.

martes, 9 de diciembre de 2008

Infancia (1) Binta y la gran idea / Cosas de niños


Primera Parte - Binta y la gran idea

Antes de que la economía mundial engullera, codiciosa, el último pedazo de un pastel que parecía no parar nunca de crecer y le diera un cólico miserere en toda regla, se publicó el informe "El hambre estacional" de la ONG Acción Contra El Hambre en el que se afirma que bastarían 3000 millones de euros para curar la desnutrición grave de 19 millones de niños en el mundo, cifra insignificante si los gobiernos se plantearan en esta época de rediseños económicos (y, esperamos, éticos) arreglar este terrible desatino moral que a todos nosotros debería por lo menos revolvernos un poco más la conciencia.

Pero claro, el hambre no es la única lacra que afecta a la situación de los niños en el mundo. De todos es conocido el drama infame de los niños soldado en muchos países en estado de guerra crónico como el Congo, Filipinas, Colombia, Sierra Leona o Sri Lanka. Según la ONG Save The Children, su número está entre 300.000 y 500.000 en todo el mundo. Casi nada.
El brutal impacto en las mentes, en las conciencias de estos niños obligados a realizar acciones contra natura sólo la vamos conociendo con los años, cuando al crecer, sus cerebros devastados por la violencia perpetúan en sus sociedades esos comportamientos aberrantes aprendidos a la fuerza. A este respecto, la Coalición Española Contra la utilización de Niños Soldado, señala la no muy conocida realidad de las niñas soldado. Según denuncia su representante, Almudena Escorial "las niñas son reclutadas, al igual que los niños soldado, tanto de forma voluntaria como a la fuerza. Luchan en el frente, cocinan, limpian en los campamentos, espían, saquean, llevan a cabo misiones suicidas y hacen incursiones en campos minados como detectores humanos. Además de esto, muchas niñas sirven como esclavas sexuales a los comandantes y sufren todo tipo de abusos". En fin, un panorama desolador que nos hace preguntarnos entre otras cosas para qué coño existe la ONU.

Así, Javier Fesser (por otra parte autor de la querellable "Mortadelo y Filemón") nos ofrece una preciosa historia en la que reivindica la escolarización de las niñas africanas como vehículo esencial del desarrollo de unas comunidades discapacitadas por el machismo recalcitrante que aún impera en ellas. Disfruten de Binta y su gran idea.
















Para acabar con la primera parte de esta entrada sobre una de las etapas fundamentales de nuestra vida, si no la más, el Juez Roy Bean se complace en traer una foto suya con un simpático fragmento de África que, como proponía Binta, decidió afortunadamente cambiar su destino y adoptarnos e incorporarnos a su vida. Te sonrío, sobrinejo Teklu.




Segunda parte - Micheaux y Lobo Antunes: cosas de niños


"A los ocho años Luis XIII hace un dibujo parecido al que hace el hijo de un caníbal de Nueva Caledonia. A los ocho años, tiene la edad de la humanidad, tiene por lo menos doscientos cincuenta mil años. Algunos años más tarde los ha perdido, no tiene más que treinta y uno, se ha vuelto un individuo, no es más que un rey de Francia, atolladero del que no saldrá nunca" (Henri Michaux, 1950)

Con este formidable fragmento literario, el talentoso pintor, escritor, poeta y drogata lisérgico Henri Michaux nos ofrecía su mirada sobre ese periodo capital que es la infancia, cómo cuando somos niños somos potencialmente todo o nada. En la niñez modulamos nuestra personalidad, surge nuestro carácter, el entorno nos moldea, golpeándonos o nos acariciándonos decisivamente y así vamos modelando nuestro carácter, desarrollando resortes mentales que nos acompañan consciente y subconscientemente el resto de nuestra vida, iniciando nuestras grandezas y nuestras tinieblas, nuestras taras y capacidades. Y todo esto ocurre cuando, siendo niños, empezamos a mirar perplejos el mundo.

Y como la redacción de Literatura se ha propuesto rescatar las contraportadas de Babelia escritas por Antonio Lobo Antunes, nos traen este relato suyo sobre la infancia que nos asalta cuando menos esperamos, una constante en su literatura. Si no le conocen, empiecen a mascar su escritura en estos relatos, disfruten sus hermosos y largos párrafos subjetivos, sus voces entrelazadas y ensimismadas, sus almas confusas resonando melancolías, déjense atrapar por la incomparable literatura de este señor tan extraño y tan lleno de talento.

António Lobo Antunes - Cosas del chico

"El otro día vi un documental en la televisión sobre la guerra en África, con militares que avanzaban y disparaban, un herido en el sendero, la sombra de un helicóptero sobre los árboles y, de repente, me vi levantándome del sofá con ganas de meterme dentro de la pantalla y juntarme a ellos: yo pertenecía a ese lugar. Todo ello sin crítica, sin pensar, automático, inmediato; tuve que apagar el televisor para sentarme otra vez y lo que sentí, al apagarlo, fue una especie de remordimiento, una culpa por haberlos dejado solos. ¿Por qué, si fue una guerra injusta, estúpida, cruel? ¿Por qué, si me hizo sufrir tanto? Esta culpa de haberlos dejado solos se me da también, por ejemplo, al cerrar la tapa del ataúd sobre alguien a quien quiero. Ganas de sacudirlos hasta que vivan de nuevo, porque me parece que están allí por distracción, por descuido, con la familia alrededor impidiéndoles respirar, con las flores, con las velas. Junto a este edificio vive una señora de edad, gorda, con una abundante cabellera teñida de rubio, párpados azules, boca encarnada, uñas encarnadas, siempre vestida como para una fiesta la pobre, repleta de cosas que brillan, anillos, pendientes, collares, toda almidonada, toda relamida, moviéndose a duras penas en el interior de un perfume violento. Se detiene de vez en cuando, recobrando el aliento, fingiendo interesarse por un escaparate, y los ojos se le escurren de la cara, enormes, líquidos.Tarda siglos en encontrar la llave de la puerta en el bolso, tarda siglos en atinar con la cerradura, tarda siglos en levantar la pierna hasta encaramarse en el peldaño repentinamente enorme. Padecer para que el resto del cuerpo suba, la boca, las uñas, las cosas que brillan: tan terrestre, pobrecita, tan clavada al suelo, tan lista para irse tierra adentro. Falta poco para que comience a hundirse acera abajo, los zapatos, las rodillas, la cintura, los hombros, queda la cara fuera y una manita temblorosa, mientras los soldados siguen disparando en el televisor apagado. Los ojos, que se le escurrían de la cara, se demoran aún en el empedrado, mirándome, diciendo algo que no entiendo. ¿Dónde, en qué época de mi vida, me habré cruzado con unos ojos así, graves y asustados? Ciertos niños cuyas madres llevan cogidos de la mano y parecen censurarnos, con expresiones de pronto adultas, graves. Ciertos enfermos en el hospital, que no entienden. La mujer del quiosco de periódicos, en su banquito de madera. ¿Qué tengo hoy? Me da la impresión de que una ola en una muralla lejana, rompiendo, rompiendo. La mujer de los periódicos guarda la vuelta en el delantal: parece un canguro que esconde a su hijo acomodándolo en la bolsa; y un sol inmenso por encima de todo esto, una nubecita presa en una antena de televisión oxidada: se enganchó allí y allí se quedó con la esperanza de que el viento se acuerde y la libere. La señora de edad apareció en la ventana, con un perrito en brazos: me hace pensar en una actriz de cine de los años cincuenta que se ha gastado por cansancio. De su pecho, que se derrama a lo largo de una hilera de tiestos, se percibe el 

-Ay, Jesús

sofocado, pobres. La señora me desliza una mirada de soslayo que no termina y me sofoca también, de modo que no sé qué en mi pecho, tal vez un 

-Ay, Jesús 

igualmente sofocado bajo encajes, coralinas, suspiros, un par de cojines enormes y, en el interior de los cojines, una oscuridad densa, pesada. ¿Querrá matarme? Intento alcanzar la superficie nadando entre rositas de tul, y en esto la señora cierra la ventana y me quedo libre. Me cuesta habituarme al secreto del sol, tanta luz en los árboles, en las fachadas, tanta reverberación de azulejos. En la esquina, dos muchachos ucranianos o rumanos revientan el parquímetro con un destornillador, el dinero cae a una bolsa y se echan a correr con él: ni un comentario en la terraza a tres metros de allí donde los jubilados, con su aguardiente, hunden la nariz en la copa por miedo al ucraniano o al rumano adulto que dirige la operación desde el umbral de una tienda de electrodomésticos, con una de las palmas que crece en un bulto de la chaqueta, y que se marcha sin prisa. Sólo la señora de edad lo espía por un resquicio de la cortina. ¿Voy detrás de él o no? No voy detrás de él: han quedado unas monedas en la calzada de piedras de modo que, si las narices continúan en las copas, me inclino y las recojo. Puede que no alcancen para un coche de lujo, pero seguro que llegan para tres docenas de caramelos. De mentol, que me dejan la garganta sabiendo a infancia."

Traducción de Mario Merlino.

Y para acabar con esta entrada sobre la infancia nada mejor que una escena de la genial serie Padre de familia en la que Stewie nos muestra cómo, como dicen todos los estudios y encuestas, el tener niños afecta económicamente a las familias. Real como la vida misma.

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