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viernes, 20 de mayo de 2016

Periodismo y Periodistas (37) De la Quadra-Salcedo: el reportero que quisimos ser / In Memoriam

De la Quadra-Salcedo: El reportero que quisimos ser

Fue atleta, especialista en las pruebas de lanzamiento y varias veces campeón de España.
Ingresó en TVE en 1964 y en los 70 comenzó a realizar documentales de historia y aventura
Su primer trabajo como reportero le llevó al Congo donde estuvo a punto de perder la vida por rodar en lugares donde no se permitía
Puso en marcha “Ruta BBVA” (antes llamado “Aventura 92” y “Ruta Quetzal”) que realiza este año su 30 expedición

Juantxo Vidal 25.05.2015

Les llamamos “MAESTROS”. Personas que tienen la capacidad, el don, de establecer pautas orientativas. Modelos a seguir. Faros. Él es uno de ellos.

Miguel de la Quadra Salcedo es un personaje poliédrico, ha hecho casi de todo, y en todo lo que ha hecho ha brillado. Pero los que nos dedicamos al periodismo en televisión desde hace ya alguno años, apreciamos sobre todo su faceta de reportero. En eso fue, con toda seguridad, MAESTRO destacado.

A mediados de los 60 el gran reportaje de actualidad era un género nuevo en España. Todo estaba por hacer. Y entonces llegó De la Quadra para sentar -junto a otro ramillete de pioneros (Meneses, Leguinetxe, Alcalá, De Giles…)- las bases de una forma distinta de contar las cosas, palpando los hechos, llegando al centro del huracán y poniendo el micrófono en el corazón del acontecimiento. No fue sólo la novedad lo que nos atrajo. Aún hoy, sus reportajes transmiten la emoción del momento, aún son manifiestos de periodismo puro, de puro compromiso con la verdad. No es de extrañar que nos cautivaran y que las facultades de periodismo se llenaran de aspirantes a Miguel de la Quadra Salcedo.

Un atleta en el Amazonas

Exhibe orgulloso su linaje vizcaíno, de las Encartaciones, y su infancia navarra, entre hayedos, fronteras y leyendas. Había nacido en Madrid, y a la capital regresó -mozo joven de buena planta- para estudiar perito agrícola. Fue en sus días de estudiante en la capital cuando el joven Miguel se hizo atleta. Alcanzó rápida notoriedad -y alguna que otra portada en la prensa deportiva- en las pruebas de lanzamiento, sobre todo en disco. Fue 9 veces campeón de España en distintas especialidades, con varias plusmarcas nacionales.

Pero si algo le acercó al Olimpo, a la élite, fue la jabalina, la jabalina lanzada al estilo Eráuskin, partiendo desde la espalda a la altura de la cintura, como se lanzaba la barra usada por los antiguos ferrones vascos. El NODO bautizó esa modalidad de lanzamiento como “estilo español”, por algo era el NODO. Sea como fuere la jabalina así lanzada por Miguel superó en mucho el record mundial, sobrepasó los 112 metros (aún supera a la actual marca en más de 13 metros). La Federación Internacional no homologó el nuevo record alegando que “estilo español” era peligroso para el público y se vio obligada a modificar el reglamento: la jabalina debe lanzarse sobre el hombro del atleta y sin rotar en su vuelo. Se quedó Miguel sin su record, pero consiguió atraer la atención del atletismo mundial y, de paso, participar en varias demostraciones.

En 1960 el atleta fue olímpico, sin suerte, en Roma. Viajó después a Chile para participar en los Juegos Iberoamericanos. Allí se alistó en la aventura. No regresó con el equipo. Tomó un barco rumbo a la Isla de Pascua, a los 3 meses regresó al continente en un ballenero de la flota de Iquique. Durante un tiempo se hizo arponero, con el dinero ganado se compró una pequeña cámara de cine y se fue al Amazonas. Es su segundo hogar. Buena parte de sus mejores recuerdos tienen como escenario el universo amazónico. Desde aquella primera vez no ha dejado de regresar.

Su destreza con la jabalina le sirvió apara ganarse la confianza y el aprecio de los indígenas, de los huitotos, de los ticunas… El primer viaje se alargó casi 4 años; viviendo de un lado a otro de la selva, dando rienda suelta a su curiosidad ilimitada, ganándose la vida como buscador de pepitas de oro, o como etnólogo a sueldo de la administración colombiana. Días intensos; un ensayo de lo que estaba por llegar.

El reportero que sobrevivió al Congo

Uno de aquellos días de selva se cruzó con una enorme anaconda. Puso su cámara a rodar. El encuentro, hecho secuencia en celuloide, le abrió puertas. De regreso a Madrid se presentó en TVE, en el Paseo de la Habana, reclamó la atención de algún jefe y mostró su lucha con la gran boa. Entonces la casualidad jugó a su favor.

La proyección de la escena de la serpiente amazónica coincidió con una alerta en los teletipos: cuatro monjas dominicas españolas asesinadas en la guerra interna desatada en el Congo. Miguel no dejó pasar la ocasión. Era noviembre de 1.964 y comenzaba a tomar forma un nuevo género informativo en la aún incipiente televisión pública: el gran reportaje de actualidad. “A toda plana” fue el programa que cobijó el trabajo de aquellos pioneros.

En el Congo todo era violencia. Un sangriento conflicto interno observado con interesado interés por las potencias que llenaron de mercenarios la zona. Miguel se las apañó para llegar al ojo del huracán, a Stenleyville, la capital del terror, el lugar al que habían prohibido acceder a los medios de comunicación. Encontró las calles llenas de cadáveres mutilados, de torturados moribundos….Llegó a la misión de la Dominicas y recogió los enseres personales de las monjas asesinadas, sus hábitos ensangrentados y el sagrario que aún estaba en la capilla. Fue sorprendido filmando el infierno y lo apresaron. Lo siguiente era un tiro. Tuvo suerte; había hecho amistad con unos soldados cubanos que lo rescataron de prisión en un Jeep armado. Regresó a Madrid sin gran parte del material rodado, con el sagrario de la misión dominica, con los enseres de las religiosas asesinadas, y con vida. Días después se acercó a la sede de la Congregación de las Dominicas para entregarles lo rescatado.

Una década en el ojo del huracán

Tras el Congo llegaron más. Fueron años de actividad frenética; allá donde la historia se agitaba había un equipo de TVE rodando para programas que forman parte ya de la mitología catódica: 

“A toda plana”, “Datos para un informe”, “Los reporteros”… Apenas paraban en casa. Miguel pasó diez años viajando de un lado a otro del planeta. Firmó en ese tiempo numerosos reportajes que hoy constituyen un extraordinario testimonio de aquella época. Imposible reseñar todos, pero en una lista de imprescindibles no faltarían estos:

La muerte del “Ché” (1967) – Refleja los días posteriores a la muerte del “Che” Guevara en Bolivia, con las numerosas contradicciones que ya abrían dudas sobre la verdad oficial. Aparecen declaraciones exclusivas de Roberto Guevara, el hermano del “Che” al que se impidió reconocer el cadáver.

Biafra (1970) – El ejército de Nigeria pone fin a 3 años de independencia de Biafra. El equipo de TVE fue el primero que accedió a la zona. Encontró un escenario de caos y destrucción, y una hambruna de extraordinarias proporciones.

El peor tifón. Pakistán Oriental (1970) – Muestra la tragedia causada por el paso del tifón más mortal de la historia el 13 de noviembre de 1970. Dejó más de medio millón de muertos en Pakistán Oriental (actual Bangladesh).

Vitnam (1972) – Durante dos semanas Miguel de la Quadra y el cámara Juan Verdugo vivieron la guerra en primera línea, incrustados en un comando del Ejército de EE.UU. en la selva vietnamita.

Llegó Perón (1972) – Perón regresa a Argentina tras 17 años de exilio, después de ser derrocado por un golpe militar. Su figura genera reacciones encontradas y muy enconadas. En dos ocasiones Perón respondió en exclusiva a las preguntas de Miguel.

Caos en Managua (1972) – El equipo de TVE se trasladó con urgencia a Managua tras el violento terremoto que destruyó en centro de la capital nicaragüense. Encontró una situación de auténtico caos, con el ejército incapaz de controlar el pillaje y de encauzar la ayuda. El reportaje muestra al dictador Somoza asumiendo la tragedia con una insultante tranquilidad.

La guerra interminable. Yom Kippur (1973) – En diversas ocasiones Miguel de la Quadra se ha desplazo a Oriente Próximo para cubrir diferentes episodios del largo enfrentamiento árabe-israelí. En la que se denominó guerra del Yom Kippur, TVE envió un equipo a cada lado: Jesús González Green y el cámara Tacho de la Calle en la parte árabe y Miguel de la Quadra, con el cámara Juan Verdugo y el técnico de sonido José Luis Márquez, en la parte de Israel. El reportaje recoge escenas de gran intensidad bélica, y deja patentes los riesgos de la profesión de reportero. Un año después Miguel fue herido en un brazo por una bala rebotada cuando rodaban un entrenamiento de tropas palestinas.

China como es (1973) – Poco se parece la China actual a la que pudo reflejar con todo detalle el reportaje que Miguel rodó en 1973, cuando aún vivía Mao y el Partido Comunista ejercía el pleno control sobre el país. Le costó ocho años conseguir los permisos para realizar el reportaje.

Haile Selassie, el último emperador de Etiopia (1974) – Cuando Miguel colocó el micrófono a Hailes Selassie para entrevistarle se dio cuenta de que las cosas ya no eran como parecía. Él había hecho lo que a nadie estaba permitido: tocar al emperador. Todo indicaba que aquel día de agosto de 1974 el gran ras ya no era emperador, aunque oficialmente nada había trascendido. Se confirmó semanas después. Una marea de revueltas populares había propiciado el derrocamiento del emperador que dejaba un país sumido en el subdesarrollo y el hambre.

La larga marcha de los eritreos (1975) – Al año siguiente de certificar la caída de Haile Selassie, Miguel regresó a la zona para incrustarse en la guerrilla independentista de Eritrea, territorio entonces bajo dominio etíope. Fue un rodaje extenuante, penoso. Accedió con José Luis Márquez, que se estrenaba como cámara, clandestinamente por Sudán. Recorrieron más de 1.000 kilómetros con la guerrilla por el desierto del Sahel, en largas marchas nocturnas. Márquez sufrió un accidente que le fracturó una muñeca, varias costillas y le daño un ojo. Fueron para 15 días y estuvieron casi 3 meses sin posibilidad de comunicarse con sus familias. Se les dio por perdidos hasta que consiguieron abandonar la zona cruzando el mar Rojo en una barcaza de pesca. Se dejaron cada uno más de 20 kilos en el Sahel.

Los que en su día no vimos

Miguel de la Quadra Salcedo también padeció los rigores de la censura. Hubo alguno más, pero de sus trabajos censurados dos merecen engrosar la lista de imprescindibles. El reportaje “Chile. Toque de queda” no pudo verse en España hasta 18 años después de su realización. Recoge los días inmediatamente posteriores al golpe de estado con el que Pinochet acabó con el gobierno democrático de Salvador Allende en Chile. Un documento excepcional que con una emocionante tensión narrativa muestra un país tomado por el ejército y se adentra en los escenarios de la conmoción, como el palacio presidencial tras el ataque de los sublevados, el despacho donde se suicidó Allende, las marcas de los proyectiles que acabaron con su vida, muestra también el interior del Estadio Nacional transformado en centro de detención y tortura, los remedos de juicio a que eran sometidos los detenidos, y expone las posturas de unos y otros, de Pinochet, del presidente cristiano demócrata Patricio Aylwin, de un alto cargo de la administración Allende ya clandestino… Todo en sonido directo, sin textos leídos, todo narrado con testimonios. Un reportaje que debería formar parte del material docente en las facultades de periodismo.

El verano de 1975 fue tenso. La dictadura de Franco se acercaba a su fin a medida que empeoraba la maltrecha salud del general. España había iniciado el proceso de descolonización del Sáhara Occidental, pero mantenía aún sus tropas controlando el territorio. Marruecos se preparaba para lanzar la marcha verde y anexionarse la franja del desierto reclamada por los saharauis que habían fiado sus anhelos independentistas a una formación de siglas entonces recientes: el Frente Polisario. Desde mayo de aquel año el Polisario mantenía retenidos a 13 militares españoles. Así las cosas en agosto Miguel de la Quadra, tras contactar con la organización guerrillera, viaja en secreto a los campos de refugiados saharauis en Tinduf, al sur de Argelia. Su intención era llegar hasta los militares apresados. No lo consiguió; únicamente le permitieron entrevistar a otro preso en su poder, un civil, un transportista canario que trabajaba en El Aaiún del que nada se sabía desde hacía 6 meses.

El reportaje “Frente Polisario” muestra la vida en los campos de refugiados, el adiestramiento de la guerrilla del Polisario y la acción de las patrullas en territorio del Sáhara Occidental, eludiendo los controles del ejército español. Incluye también numerosas entrevistas, entre ellas la realizada al líder histórico del Frente Polisario, El Uali Mustafá Sayed, que mostró su disposición al diálogo y al acuerdo con las autoridades españolas sobre la base del respeto mutuo --El Uali murió al año siguiente en un enfrentamiento con el ejército mauritano, tras un ataque del Polisario a la capital Nuakchot-.

Días después de regresar del Sáhara, Miguel recibió una llamada del Polisario: los militares apresados iban a ser liberados y él sería testigo privilegiado. Viajó de inmediato a Argel. El 9 de septiembre voló en el mismo avión que devolvía a los militares liberados a Madrid. Nada pudo verse en España. Sí se emitió en Francia y contribuyó notablemente al conocimiento de la causa saharaui.

La historia como aventura

A mediados de los 70 Miguel cambió de registro. Dejó el reportaje de actualidad para dedicarse de lleno a la realización de documentales históricos, basados fundamentalmente en los grandes exploradores, y programas de aventura. De esa época es “Mundo en acción” el espacio que acogió los capítulos rememorativos de los viajes de Marco Polo o de las expediciones polares de Amundsen. Siguió también la huella de los descubridores, de Orellana por el Amazonas, de Fernández de Quirós por el Pacífico… Y se dejó llevar por su espíritu aventurero para probar suerte como domador de leones –llegó a realizar una gira por varias capitales españolas con el Circo Ruso-, para encarnarse en intrépido explorador en el concurso “A la caza del tesoro”, o para participar en casi todas las ediciones del rally Camel-Trophy.

Un proyecto real, un real proyecto

Fue una propuesta del rey Juan Carlos al poco de acceder al trono. En 1992 se celebraría el quinto centenario del descubrimiento de América y habría que idear un programa que pusiera en valor la riqueza en valores y cultura de los pueblos a ambos lados del océano y los 500 años de historia común. Así nació lo que comenzó llamándose “Aventura 92”, después “Ruta Quetzal” y actualmente “Ruta BBVA”. Se inició, con periodicidad anual, a mediados de los 80. Este año parte la expedición número 30 con destino a Colombia, “el país de las esmeraldas”. 10.000 jóvenes estudiantes de más de 50 países han participado ya en esta aventura de inmersión en la cultura y en la historia.

Miguel de la Quadra Salcedo sigue preparando, con el entusiasmo que siempre le ha acompañado, cada edición de la Ruta. Él está al cabo de todos los detalles –viajes, equipamientos, actividades, visitas…- para que nada queda a la improvisación. Igual que en aquellos años de reportero, cuando él se encargaba de que nada le faltara a su equipo. Prepara ya la expedición del 2016, será a la cuna del mestizaje, al Yucatán.

De profesión, giróvago

Se define a sí mismo como un “nómada curioso”. Es un lector impenitente de El Quijote. Ha sido atleta, buscador de oro, ballenero, reportero, domador, aventurero… Pero en su pasaporte, en el apartado profesión, sólo figura: giróvago*

*(R.A.E. – giróvago (Del lat. gyrovagus): adj. Se dice del monje que, por no sujetarse a la vida regular de los anacoretas y cenobitas, vagaba de uno en otro monasterio.)


viernes, 27 de junio de 2014

Escritor (16) Rafael Azcona, un guionista genial

Documental sobre Rafael Azcona (muerto en 2008) que recuerda su talla humana y repasa su trayectoria como escritor, guionista y cronista de la idiosincrasia española en algunas de las mejores películas de nuestro cine. Grande de España Azcona. 

Imprescindibles - Rafael Azcona 

20 jun 2014

A él le hubiera gustado ser el hombre invisible, pero no lo consiguió porque su nombre está irremediablemente ligado a la historia del cine español. Y no porque fuera un buen guionista, si no porque fue el mejor. Tal y como lo describen quienes lo conocieron bien, Azcona fue un magnífico escritor, de afilada ironía social. Empezó escribiendo relatos en la revista satírica "La codorniz", donde ya demostró su enorme talento para criticar, siempre en clave de humor, la escala de valores vigente.

Imprescindibles rinde homenaje al genial guionista con un documental dirigido por el periodista Fernando Olmeda que profundiza en la personalidad de Rafael Azcona a través de testimonios de personas que le conocieron y/o trabajaron con él.

viernes, 18 de abril de 2014

Escritor (12) La escritura embrujada de Gabriel García Márquez

Murió Gabriel García Márquez y resuenan por doquier loas a su enorme figura humana y literaria. Pudimos leer hace ya bastantes años 'Cien años de soledad', 'El coronel no tiene quien le escriba', 'Crónica de una muerte anunciada' y 'El amor en los tiempos del cólera' (su novela preferida de entre las suyas y probablemente también la mía), obras maestras que fascinaron nuestra primera juventud, aunque hace mucho que no he vuelto a leerle. Después de su muerte nos queda su recuerdo y su escritura embrujada, como se titula el documental que les ofrecemos. En él algunos fragmentos de su obra acompañan al propio Gabo que relata su infancia en Aracataca, la influencia de aquel ambiente caribeño, de las numerosas mujeres que poblaban y organizaban su casa hablándole de historias míticas y sobrenaturales que impregnarían su escritura, de su abuelo que le contaba de la política y la guerra, de su descubrimiento de Kafka y 'La metamorfosis' y las inmensas posibilidades cuando a la narrativa se le insuflaba la magia y otras metarrealidades, de cuando se mudó a Bogotá y sus tiempos de periodista, de los casi diez años que vivió en Barcelona y en los que creó el universo Macondo y comenzó su gran obra literaria, de su compromiso social, de su gran amor por el cine y por supuesto la literatura... en fin, un interesante documental para recordar a un genio de la literatura universal. Descanse en paz el gran Gabo. 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Animales (30) Otro galgo muerto cualquiera

Recogemos la emocionada despedida de uno de los voluntarios de S.O.S Galgos a Jordana, una galga abandonada y maltratada a la que no pudieron salvar la vida antes de cambiársela. Por la incansable labor de esta gente impagable y por estos bellos y desdichados animales (a cuyo triste destino ya dedicamos un antiguo post) que un febrero cualquiera pueden dejar de ser útiles al maldito cazador que romperá su enorme corazón en dos antes de librarse de ellos para siempre.

Aprovechamos para anunciar que la productora Waggingtale Films estrena en Barcelona (esperemos que dentro de poco en toda España) “Febrero, el miedo de los galgos”. La proyección tendrá lugar en los ‘Cinemes Girona’ de la ciudad catalana todos los jueves de diciembre a las 20:00 (incluido San Esteban). Se trata de un documental independiente, autofinanciado y producido para divulgar la terrible situación del galgo en España y para promover un cambio en la conciencia social. Absolutamente recomendable.




"Unas veces se gana. En otras, perdemos todos. Un mes más de galgos rescatados del abismo; seres de alma profunda, decentes, luminosos que conocerán una nueva vida de oportunidades y respeto. Pero en algún recodo del camino nos quedamos sin Jordana. Una galga que vivió durante meses atormentada por las calles de un pueblo de Castilla. La mataron hijos, la apedrearon, la persiguieron con motos como parte de la diversión de gente envilecida y brutal los sábados por la noche. Por fin, a primeros de octubre pudimos ofrecerle el calor de nuestros brazos. Fue una noche que decidió tumbarse a esperar a la muerte en un oscuro bosque. Envuelta por un cielo estrellado como único hábito, y en soledad, la enfermedad la descabalgó de la vida. No llegamos a tiempo. Días en la clínica apurando sus reservas hasta que Jordana se apagó. Con esa dulce serenidad con que nos había cautivado, cerró sus ojos y se dejó ir. Quiero pensar que en sus últimos segundos de vida volvió a verse corriendo, libre, bajo el cielo estrellado de la noche.

Jordana, in memoriam"

domingo, 20 de enero de 2013

Animales (18) Adiós Newton




Newton, sé que fuiste un perro feliz con unos compañeros humanos y caninos maravillosos que te cuidaron y quisieron. Yo te conocí ya con algunos achaques de viejito pero siempre has tenido la misma mirada de animalito afectuoso y agradecido. Adiós príncipe, te recuerdo. 



Dogsong (The Be Good Tanyas) 

  out in the trees, dirt on our knees / we laid him down forever and on that hill /  there it was still as in the ever after / he lays his rest we knew it best to lay him down so gently / and now he sleeps where moss does creep and no more is he with me / the birds did cry, and so did i to think of life so lonely / and in their song i heard it long / what sadness, and what beauty / your frind is gone, but you live on / in life you loved him fully / but now little streams and forests dream and all is made more holy

domingo, 19 de agosto de 2012

Humor (7) In Memoriam, Groucho Marx






Desde este blog queremos unirnos a la conmemoración de los 35 años de aquel 19 de agosto de 1977 en el que se produjo la muerte de Julius Henry Marx, más conocido como Groucho Marx, uno de los más míticas figuras del cine cómico. Junto a sus hermanos Harpo y Chico realizó una serie de películas que en los años 30 y 40 del pasado siglo crearían un nuevo y personalísimo humor vertiginoso, irreverente y surrealista que no solo ha resistido el paso del tiempo sino que ha influenciado a multitud de cómicos en las décadas posteriores.

Con una semblanza de su vida y carrera profesional a cargo de RTVE, una tronchante entrevista en 1973 de Bill Cosby a un Groucho ya mayor pero sobrado de ingenio y por último "Sopa de Ganso", una de sus mejores películas junto a sus hermanos Chico y Harpo, hemos compuesto nuestro particular homenaje a este genio del humor. Grande Groucho Marx.



Bil Cosby meets Grocho Marx (1973)



Sopa de ganso (Duck Soup,1933)



La República Democrática de Freedonia, un pequeño país centroeuropeo, a cuyo frente se encuentra el muy liberal señor Rufus T. Firefly, se ve amenazada por la dictadura de Sylvania, país de vieja y reconocida solvencia como agresor. Dos espías de prestigio, Chicolini y Pinky, sirven a Sylvania, lo que no impide que acaben siendo ministros del ahora ya excelentísimo Firefly.




domingo, 4 de marzo de 2012

Escritor (6) Vida y muerte de Stefan Zweig


Se cumplen 80 años de la muerte por suicidio, junto a su mujer Lotte, de Stefan Zweig, escritor austriaco enormemente popular en su época, en sus facetas de novelista, ensayista y biógrafo. Su humanismo, capacidad narrativa, la delicadeza en la descripción de los sentimientos y la elegancia de su estilo lo convierten en un narrador fascinante.

Zweig era un apasionado de la cultura y la civilización que, fue perseguido por el nazismo, del que huyó para terminar estableciéndose en Petrópolis, Brasil, donde acabaría suicidándose, junto a su querida esposa Lotte, el 22 de febrero de 1942, tras ver Europa "destruyéndose a sí misma". Nos quedan sus magníficos libros, "El mundo de ayer", "Amok", "Momentos estelares de la Humanidad", entre otros, que nos recordarán para siempre la gran talla humana y literaria de este escritor ejemplar, otra víctima más del fascismo que asoló
nuestro continente. Su muerte nos habla de la nefasta fatalidad de un mundo donde el mal parece siempre jactarse de sus victorias, y donde el bien da la impresión de ser siempre derrotado, pero al mismo tiempo, la pervivencia, ocho décadas después, de su obra nos confirma que lo bueno y lo noble supera con el tiempo a la fatalidad y a la desgracia. Les dejamos con la carta de despedida que envió a su ex-esposa Friderike antes de suicidarse y una buena aproximación a su biografía encontrada en el blog El club de las serendipias. Stefan Zweig y Lotte, huyendo de un mundo en descomposición, unidos en un último abrazo, en el amor y la muerte.

Carta a su primera esposa Friderike:

Querida Friderike, cuando recibas esta carta estaré mucho mejor. En Ossining me viste mejor y más calmado, pero mi depresión ha empeorado, me siento tan mal que ya no puedo concentrarme en mi trabajo. A ello se suma la triste certeza – la única que tenemos – de que esta guerra ha de durar todavía años y de que pasará mucho tiempo antes de poder regresar a nuestra casa. Ciertamente me ha gustado estar en Petrópolis pero echo de menos los libros, que me son indispensables para mi trabajo. En cuanto a la soledad, que inicialmente aportaba un notable apaciguamiento, se ha transformado en un pesar… También la idea que mi obra mayor, el Balzac, no podrá terminarse nunca puesto que no tengo la perspectiva de dos años de trabajo sin interrupciones, y los libros necesarios para la documentación serían difíciles de conseguir. Y finalmente está la guerra, esta guerra que nunca termina, que todavía no ha alcanzado su peor momento. Soy demasiado débil para aguantar todo esto, y la pobre Lotte no lo ha tenido fácil conmigo, sobre todo porque su salud ha empeorado también.
Tú tienes a tus hijos y con ello una tarea en la vida; tú tienes intereses varios, una inquebrantable energía. Estoy seguro de que alguna vez vivirás mejores tiempos y comprenderás por qué mi pesimismo me ha impedido aguantar más. Te escribo estás líneas en mis últimas horas. No te puedes imaginar cuán aliviado me siento desde que tomé esta decisión. Dales recuerdos cariñosos a tus hijos de mi parte y no sufras, recuerda siempre cómo he admirado a Joseph Roth o a Rieger que supieron evitar el sufrimiento.
Ten coraje, ahora sabes que estoy tranquilo y feliz.
Con mi amor y amistad, Stefan.

Stefan Zweig, apuntes de una biografía

El joven Stefan con su hermano Alfred
Hijo de una familia acomodada de industriales de origen judío, Stefan Zweig, el segundo de dos hermanos, nace en Viena en 1881- “En ninguna otra ciudad europea el afán de cultura fue tan apasionado como en Viena, cultura promovida, alimentada e incluso creada por su comunidad judía”- y vive allí hasta el final de la I Guerra Mundial, asistiendo a la desmembración del Imperio Austro Húngaro, suceso que a Zweig le produjo la sensación de que todo un ideal de vida, un mundo ordenado, “el mundo de la seguridad”, finiquitaba.

Eran tiempos apacibles, escribe Zweig en los que ser joven “constituía un obstáculo para cualquier carrera y tan solo la vejez se convertía en un ventaja”, lo que explica que la escuela tuviera un carácter marcadamente autoritario y que el joven estuviera sujeto a la familia, mientras fuera palpitaba una ciudad llena de atractivos sugerentes, teatros, museos, librerías, universidad, música... Los jóvenes de su generación “parecían poseer una especie de fiebre de saber y conocer todo lo que se producía en en ámbito de las artes y la ciencia”, sobre todo, “leíamos, leíamos mucho, todo lo que caía en nuestras manos” para conocer las novedades, aunque “la mejor academia el lugar donde mejor se informaba uno de todas las novedades era el café”.
Stefan Zweig (de pie) ya adolescente,
con su hermano Alfred
A los 16 años de edad, Stefan, conocía todas las poesía de Baudelaire y Whitman y era un entusiasta de la obra naciente de Valery y Rilke. Como todos los jóvenes cultos de su tiempo despreciaba el deporte, una “pérdida de tiempo”, y rehuía medrosamente el problema de la sexualidad, “porque cualquier forma de amor libre o extramatrimonial iba en contra de la decencia burguesa... que daba , por un lado, por hecho la existencia de la sexualidad y su desarrollo natural en privado, y, por otro, no quería reconocerla bajo ningún concepto en público”. Para canalizar la enojosa sexualidad extramatrimonial -la de los hombres, se entiende, porque las mujeres tenían que llegar al matrimonio “no solo con el cuerpo intacto sino con el espíritu puro”, estaba la prostitución, un oficio reglamentado como cualquier otro, de enorme expansión en la Europa anterior a la Gran Guerra.
Esta época de gloriosa juventud es resumida así por el autor: “como ciudadanos gozamos de mas libertad que la generación actual [el libro se escribió en 1941 y se publicó en 1944] … podíamos dedicarnos a nuestro arte predilecto, seguir nuestras inclinaciones intelectuales, moldear nuestra vida privada de un modo mas individual y personal.... teníamos, en verdad, inmensamente mas libertad individual y no solo la amábamos sino que también la utilizábamos.. teníamos el sentido de la libertad y seguridad en uno mismo”.

Durante los años siguientes, previos al estallido del conflicto bélico, Zweig es un poeta y narrador con aires bohemios que viaja a París, la ciudad de la eterna juventud “quien de joven pasa allí un año guarda de ella un recuerdo incomparable de felicidad a lo largo de su vida” y a Bélgica, donde conoce a uno de sus ídolos, el poeta Emile Verhaeren (1855-1916), uno de los principales fundadores del modernismo “Émile Verhaeren fue el primer poeta francés que intentó dar a Europa lo que Walt Whitman dio a América: una declaración de fe en la época, en el futuro”. También conoció durante la misma época a León Bazalgette y al “silencioso, enigmatico e invisible” Rainer María Rilke (1875-1926) cuyo retrato humano y de escritor traza con mano maestra en la evocación de hasta los mas pequeños detalles de su extraña personalidad, “me parece maravilloso que hayamos tenido entre nosotros a semejantes poetas”. A través de Verhaeren conoce a Auguste Rodin (1840-1917), “los grandes hombres son también lo mas amables y a la vez los que viven de forma mas sencilla”.

De París pasó a Londres donde no llega aclimatarse del todo y de allí a Italia, España , Bélgica, Holanda “a medida que cambia la distancia de la patria, también cambia la medida interior de las cosas”, América “en todo lo referente a cultura los americanos iban muy a la zaga de nuestra Europa”, África, India, sin dejar de ser, como apunta Luis Antonio de Villena, “un señorito protegido por el dinero familiar” y teniendo siempre un apeadero en Viena, lugar de descanso y trabajo para los intervalos entre viajes.

Reconstruyendo la atmósfera espiritual de estos años anteriores a la primera Guerra Mundial, Zweig, viajero empedernido, observa como un periodo de prosperidad se hacía notar en todas la ciudades de Europa:

“las calles eran mas anchas, los comercios mas lujosos y elegantes... por doquier surgían nuevos teatros, bibliotecas y museos... comodidades como el cuarto de baño y el teléfono, que antes eran privilegio de unos pocos, llegaban a los círculos pequeño burgueses y desde que se había reducido la jornada laboral, el proletario había ido subiendo desde abajo para participar, por lo menos, en las pequeñas alegrías y comodidades de la vida. El progreso se respiraba por doquier... pero no solo las ciudades, sino también las personas se hicieron mas bellas y mas sanas gracias al deporte, a una mejor alimentación a la jornada laboral mas corta y aun contacto más íntimo con la naturaleza.. Viajar era más barato y más cómodo... la bicicleta, el automóvil y los ferrocarriles eléctricos habían acortado las distancias y habían dado al mundo una sensación de espacio... ya nadie, salvo los muy pobres, se quedaban en casa los domingos”.

Esto mundo que parecía presagiar una nueva aurora saltó hecho añicos cuando el 28 de julio de 1914 sonó un disparo fatal en Sarajevo.: “si reflexionamos con calma, nos preguntamos por qué Europa fue a la guerra del 14, no hallaremos ningún fundamento razonable, ni un solo motivo”. Los pueblos obedecieron a sus superiores y fueron la guerra con la fe ciega de que el sacrificio era inevitable.

La vida cosmopolita que llevara y la desconfianza hacia los políticos vacunó a Zweig de cualquier entusiasmo patriótico, -“la guerra necesita de un estado de exaltación sentimental, exige entusiasmo por la causa propia y el odio al enemigo”- sin que el enorme y trágico conflicto bélico hiciera tambalear su convicción en la necesaria unidad de Europa.

Refugiado en si mismo, con la única complicidad de Rilke durante un tiempo antes del marchar este al extranjero, Zweig vive solo en su patria, emboscado como traductor y corrector de estilo en una biblioteca. Un artículo “A los amigos de la tierra extraña” publicado contra todo pronóstico en un periódico alemán, le trae desde Suiza el aliento amigo de Romain Rolland (1866-1944) pacifista militante, quien le insufla los ánimos suficientes para luchar con la palabra contra los horrores de la guerra. Escribe su drama “Jeremías”, alegato en pro del pacifismo, y lo estrena en Zurich en 1918.
Friederike Maria von Winternitz
primera esposa de Zweig
Tras el hundimiento de los Habsburgo, Stefan Zweig, quien nunca en esta obra que comentamos habla de su vida privada, pero del cual sabemos que para entonces estaba casado con su primera mujer, Friderike, la cual tenia ya dos hijos de un primer matrimonio, se va a vivir a una gran casa en Salzburgo que había comprado durante la guerra.

La posguerra era ya algo muy diferente. El mundo ya no era el mismo de antes de la guerra. “Toda una generación de jóvenes había dejado de creer en sus padres, en los políticos y en los maestros: leía con desconfianza cualquier decreto, cualquier proclama del Estado”. La inflación, mas persistente en Alemania que en Austria, duró hasta 1923: “nada envenenó tanto al pueblo alemán, nada encendió tanto su odio y lo maduró tanto para el advenimiento de Hitler como la inflación”. Convertida en una época de locura, en toda Europa se habían alterado los valores y no solo los materiales.
A partir de 1924, la vida personal de Stefan Zweig se vio recompensada con la llegada de un huésped inesperado: el éxito. Durante los años 20 y primeros 30 del siglo, Zweig se convierte en una celebrado autor de best-sellers, que rápidamente se traducen a todos los idiomas europeos: la serie ”Constructores del mundo”, sus novelas cortas como “Amok” o “Cartas de una desconocida”, sus famosos “Momentos estelares de la Humanidad” (de lectura obligatoria en las escuelas), y especialmente sus trabajadas biografías de personajes célebres: “para la biografía de María Antonieta examiné realmente todas y cada una de las cuentas para comprobar sus gastos personales, estudié todos los periódicos y panfletos de la época y repasé todas las actas del proceso hasta la última linea”.

Resulta interesante la explicación que da el autor sobre su proceso creativo de escritura:

“En realidad escribir me resulta fácil y lo hago con fluidez; en la primera redacción de un libro dejo correr la pluma a su aire y fantaseo con todo lo que me dicta el corazón... en cuanto termino de poner en limpio el primer borrador de un libro, empieza para mi el trabajo propiamente dicho, que consiste en condensar y componer, un trabajo del que nunca quedo suficientemente satisfecho de una versión a otra... Este proceso de condensación y a la vez de dramatización se repite luego, una, dos o tres veces en las galeradas; finalmente se convierte en una especie de juego de cacería: descubrir una frase, incluso una palabra, cuya ausencia no discriminaría la precisión y a la vez aumentaría el ritmo. Entre mis quehaceres literarios, el de suprimir es en realidad el mas divertido”.

Los años entre 1924 a 1933 fueron una época relativamente tranquila para Europa “viajábamos, ensayábamos, volvíamos a descubrir Europa, el mundo... con capacidad de influencia y eficacia podía hacerse propaganda de lo que desde hacia años se había convertido en la idea fundamental de mi vida; la unión espiritual de Europa”. Salzburgo, donde reside Zweig quien por estos años visita Rusia y otros países, se había convertido en la capital artística no solo de Austria sino del mundo. Los mas famosos escritores, músicos, pintores, autores eruditos de todas las partes del globo le visitan y son sus huéspedes y contribuyen a incrementar la gran colección de autógrafos había venido reuniendo (y comprando) de los grandes maestros de todos los tiempos.

Y así trascurrieron mas años, trabajando y viajando, aprendiendo, leyendo, coleccionando y disfrutando de todo ello... hasta que llegó Hitler “sabía engañar tan bien a fuerza de hacer promesas a todo el mundo, que el día que llegó al poder, la alegría se apoderó de los bandos mas dispares” y aniquiló la vida literaria en Alemania. Las obras de autores no arios quedaron prohibidas y el nombre de Stefan Zweig, como el de otros muchos, fue proscrito.

Cuando en 1934, la policía registró su casa “en aquel entonces, a principios de 1934, un registro domiciliario era una afrenta espantosa”, Zweig se dio cuenta de que Austria estaba perdida y empezó a preparar su salida del país, “para mi la libertad es lo mas importante del mundo”. Vivió en Londres “físicamente, no con el alma”, asistiendo preocupado a los acontecimientos previos a la II Guerra Mundial.

En 1936, de paso hacia América, invitado a dar unas conferencias, su barco hace escala en Vigo, en poder de los franquistas, y al ver de pie y formados ante el Ayuntamiento a “unos jóvenes guiados por curas y vestidos con sus ropas campesinas, traídos seguramente de los pueblos vecinos” y verlos de nuevo salir, al poco, vestidos de uniforme y con equipo de soldados, se pregunta:

¿quien organiza a estos jóvenes anémicos?, ¿quien los empuja a luchar contra el poder establecido?, ¿quien suministra y paga armas y equipos? Y a si mismo responde: “era un poder nuevo que quería el dominio, el mismo poder que actuaba aquí y allá, un poder que amaba la violencia, que necesitaba de la violencia y que consideraba debilitadas y anticuadas todas las ideas que nosotros profesábamos y por las cuales vivíamos : paz, humanidad, entendimiento mutuo... que se aprovechaban del idealismo ingenuo de los jóvenes para su poder y sus negocios."

Con Lotte, su segunda esposa.
En 1938 se produce la anexión de la República austríaca al Reich, ante la pasividad internacional. Hitler se convirtió en dueño y señor de su ciudad y Zweig, privado de pasaporte austríaco hubo de solicitar de las autoridades inglesas un pasaporte de apátrida. Con la invasión de Polonia en 1939, “la misión mas íntima a la que había dedicado toda la fuerza de mi convicción durante cuarenta años, la unión pacífica de Europa, había fracasado”. Zweig se traslada a estados Unidos y luego a Argentina y Brasil.

El resto de su vida no está en este libro, pero no podemos dejar de contarlo. A punto de cumplir los sesenta años, aunque no le faltaban editores ni lectores, su fina y delicada sensibilidad no fue capaz de asimilar tanto desastre y el 22 de febrero de 1942 se suicidó con barbitúricos, junto con su segunda mujer, Lotte, en su piso de la Rua Gonçalves Dias, en Petrópolis, cerca de Río. La pareja había preparado todo minuciosamente como para no molestar a nadie: dejaron dinero para pagar el alquiler y los sueldos de los empleados, dispuesto su testamento, instrucciones precisas de lo que debía de hacerse con sus cosas, quien debía ocuparse de su perro, los últimos textos corregidos y listos para ser publicados y un montoncito de cartas de despedida debidamente ensobradas y franqueadas, La imagen de ambos, abrazados en su lecho de muerte, todavía impresiona.

En una nota de despedida encontrada junto al cadáver del escritor, escribió: ".. Mis fuerzas están agotadas por los largos años de peregrinación sin patria. Así, juzgo mejor poner fin, a tiempo y sin humillación, a una vida en la que el trabajo espiritual e intelectual ha sido fuente de gozo, y la libertad personal, mi posesión mas preciada. ¡Saludo a mis amigos! Quizá ellos vivan para ver el amanecer tras la larga noche. Yo estoy demasiado impaciente y parto solo".

Como escribe Rosa Montero, lo verdaderamente importante no es es ese acto final de una persona que sin duda creyó que su vida y su mundo estaban agotados, sino que, pasado el tiempo y de ahí la renovada actualidad de su mensaje, Zweig tenía razón en reivindicar su derecho a vivir en paz en un territorio europeo civilizado y abierto al mundo. La suya fue, en los atribulados años de la guerra, una luz en medio de las tinieblas.

© Manuel Martínez Bargueño

http://manuelblascuatro.blogspot.com

Octubre, 2010

jueves, 2 de septiembre de 2010