Mostrando entradas con la etiqueta Basura y Vertederos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Basura y Vertederos. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de febrero de 2015

Vertederos (8) La tragedia de los vertederos electrónicos



Hace tiempo abordamos el problema de la obsolescencia programada con el galardonado documental 'Comprar, tirar, comprar', que popularizaba un término que, en la práctica, la mayoría de los consumidores habíamos sufrido en primera persona. El que más y el que menos, ya había comprobado que nuestros productos tecnológicos tenían una vida limitada, pero, además, el documental dirigido por la realizadora Cosima Dannoritzer nos abría los ojos a las graves consecuencias ambientales de este constante usar y tirar: estábamos convirtiendo a países como Ghana en el basurero electrónico del primer mundo. Hoy publicamos su secuela, el reportaje "La tragedia electrónica", con el que Dannoritzer trata de cerrar el círculo centrando esta vez su investigación en los residuos electrónicos que los países desarrollados generan, su reciclaje ilegal y su tráfico desde Europa y EE.UU hasta vertederos de Ghana y China. Un negocio tóxico a escala planetaria.
 
La tragedia electrónica

Dirección: Cosima Dannoritzer
Producción: Media 3.14 y Yuzu Productions en coproducción con Arte France, Al Jazeera English, Televisión Española, Televisió de Catalunya. 2014
Colaboración: Lichtpunt (Bélgica), RTS (Suiza), SVT (Suecia), TG4 (Irlanda) y YLE (Finlandia)

Imagen radiográfica de un contenedor de residuos electrónicos interceptado por la aduana en Hong Kong

RTVE.es / DOCUMENTOS TV 28.05.2014

Cada año, en los países desarrollados se producen hasta 50 millones de toneladas de residuos electrónicos, el 75% de los cuales desaparece de los circuitos oficiales de reciclaje. Su destino habitual son vertederos africanos o asiáticos donde contaminan el agua, la tierra y el aire y envenenan a miles de personas. Un dato que no debería extrañarnos que siguiera creciendo, ya que, solo en 2013, se vendieron 50 millones de televisores de pantalla plana, 300 millones de ordenadores y 2.000 millones de teléfonos móviles y smartphones en todo el mundo.

El periodista Mike Anane en el vertedero de Agbogbloshie en Accra, Ghana

Retorno a Agbogbloshie

La tragedia electrónica arranca en el vertedero Agbogbloshie, en Ghana, uno de los escenarios visualmente más impactantes de Comprar tirar comprar, y con uno de los personajes que más llamaron la atención de los espectadores aquel enero de 2011: el periodista ambiental Mike Anane, al que conocimos realizando un inventario de algunos de los residuos que llegaban a su país para averiguar cuáles fueron sus propietarios en origen.

Cosima Dannoritzer elige este escenario como punto de partida de La tragedia electrónica, aclarándonos que tres años después la situación no ha mejorado, sino todo todo lo contrario. La cantidad de residuos electrónicos que llegan a África se ha duplicado en los últimos tiempos y se calcula que el tráfico ilegal de esta basura mueve ya más dinero que el negocio de la droga.

Centenares de carcasas de teléfonos móviles en un taller de reciclaje en Guiyu, China.

Un documental con vocación internacional

La secuela de Comprar, tirar, comprar inicia en Ghana un viaje de investigación por Europa, China, África y EEUU, poniendo en tela de juicio la debilidad del sistema europeo de reciclaje, la ausencia de compromiso legal en EE.UU, país que no firmó la convención de Basilea, que prohibe la exportación de residuos; denunciando la existencia de ciudades chinas literalmente inundadas de residuos reciclados sin ningún tipo de respeto por el Medioambiente o la salud, y evidenciando la incapacidad de las autoridades portuarias europeas y asiáticas para controlar el gigantesco volumen de basura electrónica que cruza los mares a diario.

Robo de residuos electrónicos en un punto limpio cerca de Barcelona

El documental también alerta de las consecuencias para la seguridad que conlleva la aparición en el mercado de microprocesadores reciclados ilegalmente en Asia y que son utilizados en tecnología estratégica y decisiva en nuestra vida diaria, como el transporte o la electromedicina.

El rodaje en España

El documental habla de un problema a escala global pero también nos muestra el funcionamiento de los circuitos de reciclaje oficiales en entornos locales. Parte de su metraje ha sido rodado en España, donde el equipo encabezado por Dannoritzer ha acompañado a Belén Ramos, responsable de Medioambiente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en la realización de un estudio de seguimiento de residuos electrónicos para averiguar su destino final.

Solo el 25% de ellos terminaron procesados en plantas autorizadas. El resto acabó en chatarrerías, descampados o almacenes. Eso sí, ninguno de los elementos de la muestra salió del país.

El papel del consumidor

Visto el volumen de residuos, la falta de recursos para controlar su tráfico y la ineficacia de algunas leyes, La tragedia electrónica concluye el relato apelando a la responsabilidad del consumidor que, consciente de lo que le pasa a un producto cuando acaba su vida útil, quizá debería redefinir su papel; utilizando sus aparatos durante más tiempo antes de que el planeta se convierta en un enorme vertedero con una larga y tóxica vida por delante.

jueves, 18 de julio de 2013

Océanos (9) Sopa de plástico


Muy interesante doble reportaje de El Escarabajo Verde sobre la contaminación de los mares del mundo en general los canarios en particular con plásticos, lluvia ácida, fertilizantes, radioactividad, vertidos fecales y químicos de todo pelaje, en fin toda clase de residuos procedentes de la actividad humana por todo el planeta.  

Sopa de plástico 1

El Escarabajo Verde 13 jun 2013

Toneladas de plástico disgregado en pequeños o grandes trozos, incluso en fracciones infinitesimales, están disueltos en los océanos de todo el mundo y tienen un efecto devastador sobre la fauna marina y muchas aves. El ser humano no está exento de los peligros que comporta esta grave contaminación silenciosa y a menudo inapreciable.

Con ocho mil kilómetros de litoral, España es uno de los países donde esta polución marina por plásticos es bien evidente. Puertos, costas, playas, acantilados, bahías o fondos marinos muestran el reflejo de una sociedad adicta a los plásticos de un solo uso, a los envases, bolsas y otros enseres de usar y tirar. A nivel mundial, esta misma situación de desechos multicolores flotantes se reproduce en los mares de todo el globo y ha puesto en alerta a la comunidad científica sobre el grave perjuicio que puede comportar para el conjunto de nuestros ecosistemas.

El plástico es un elemento popular, barato, versátil y resistente que ha sustituido a otro tipo de materiales tanto en el ámbito doméstico como en el industrial o el comercial. Este idilio con lo sintético arranca a mediados del siglo pasado, pero el aumento exponencial de objetos fabricados a partir del plástico ha sido tal que algunas voces aseveran que sólo en lo que llevamos de este milenio hemos producido más toneladas de esta sustancia que en todo el siglo XX. Al tratarse de un compuesto químico que contiene multitud de aditivos y cuya formulación puede ser variable, con patentes protegidas por el secreto industrial, en muchos casos no está demostrado qué efectos tiene en la salud humana. Lo que sí está claro es que su presencia en el mar afecta gravemente a la fauna marina y a las aves, y que año tras año se salda con miles de animales muertos.


Sopa de plástico 2

El Escarabajo Verde - 28 jun 2013

El plástico de usar y tirar es la causa de miles de muertes entre aves y peces.

“El escarabajo verde” ofrece la segunda parte del documental ‘Sopa de plástico’, que denuncia las toneladas de plástico disgregado en pequeños o grandes trozos que están disueltos en los océanos de todo el mundo y tienen un efecto devastador sobre la fauna marina y muchas aves. El equipo del programa ha viajado a las islas canarias de Fuerteventura y Lanzarote y ha entrevistado a conservacionistas y expertos como a Manuel Maqueda,luchador contra la contaminación de plástico y líder de la campaña ‘El plástico mata’; a la bióloga Marina Sanz y a científicos del CSIC, para advertir de la gravedad de lo que ocurre con esta contaminación.

Las cámaras de “El escarabajo verde” se han trasladado hasta las islas de Lanzarote y Fuerteventura, lugares predilectos por el turismo de sol y playa, donde es fácil visualizar el alcance del problema. Estas islas son un ejemplo, uno más, ya que en el resto de costas del país y del planeta, nuestros mares y océanos han mutado hasta convertirse en una auténtica, deplorable y peligrosa “Sopa de plástico”. Con ocho mil kilómetros de litoral, España es uno de los países donde esta polución marina por plásticos es bien evidente. Puertos, costas, playas, acantilados, bahías o fondos marinos muestran el reflejo de una sociedad adicta a los plásticos de un solo uso, a los envases, bolsas y otros enseres de usar y tirar. A nivel mundial, esta misma situación de desechos multicolores flotantes se reproduce en los mares de todo el globo y ha puesto en alerta a la comunidad científica sobre el grave perjuicio que puede comportar para el conjunto de nuestros ecosistemas.

El plástico es un elemento popular, barato, versátil y resistente que ha sustituido a otro tipo de materiales tanto en el ámbito doméstico como en el industrial o el comercial. Al tratarse de un compuesto químico que contiene multitud de aditivos y cuya formulación puede ser variable, con patentes protegidas por el secreto industrial, en muchos casos no está demostrado qué efectos tiene en la salud humana. Lo que sí está claro es que su presencia en el mar afecta gravemente a la fauna marina y a las aves, y que año tras año se salda con miles de animales muertos.


sábado, 23 de febrero de 2013

Extinción (24) El final del Octubre Rojo

Buen documental sobre el ocaso de la flota de submarinos nucleares rusos, colosos de los mares que una vez simbolizaron el poder del imperio soviético por los mares del mundo. En la actualidad aquellos mortíferos leviatanes, hijos de la Guerra Fría, hacen cola para ser desguazados en un cementerio nuclear en Murmansk. Así más guapos. 


Múrmansk, el puerto de la Flota del Norte rusa, fue uno de los semilleros de la Guerra Fría. Situado en el extremo noroccidental del país, era el escondite perfecto para los submarinos nucleares. En una guerra nuclear, estos buques podrían llevarnos con toda su carga de megatones a un mundo posapocalíptico. Actualmente, en aquel lugar solo quedan cantidades ingentes de material radioactivo: un desastre medioambiental en potencia, además de un reclamo evidente para terroristas. Un equipo de ingenieros alemanes ha emprendido la descomunal tarea de limpiar este cementerio nuclear. En un gigantesco astillero ejecutan su plan consistente en desmantelar los más de 200 submarinos y rompehielos y almacenar los restos en un enorme depósito excavado en las profundidades del interior de la provincia de Múrmansk. El documental relata la historia fascinante del final de una era que esperemos un día llegue a ser tan solo un recuerdo lejano de lo que pudo haberse convertido en un holocausto nuclear.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Basura y Vertederos (6) El aire que respiras

El aire que respiras


Una gran parte de los españoles respiramos un aire que incumple los límites legales marcados por la Comisión Europea. La causa es la combustión de los motores Diesel que llevan la mayoría de los automóviles que circulan en España. Desprenden óxido de nitrógeno, un gas que provoca enfermedades pulmonares, cardiovasculares e incluso cerebrales. Una solución inmediata sería limitar la entrada de coches al centro de las ciudades, como ya hacen 159 ciudades europeas, pero las autoridades se resisten.

El Escarabajo verde evalúa la contaminación en la ciudad de Barcelona que tiene la mayor densidad de coches de Europa. Los responsables de controlar la calidad del aire son las autonomías y los ayuntamientos, pero por ahora no han atacado el problema de una manera decidida. La contaminación es tan alta que la Comisión Europea ha denegado las moratorias para aplicar las medidas contra la polución solicitadas por la Generalitat de Catalunya, les exige decisiones inmediatas.

En el programa, el investigador del CSIC, Xavier Querol, defiende que para limitar el impacto de la polución atmosférica se deben aplicar medidas estrictas. En Europa, 190 ciudades han creado las zonas de baja emisión que prohíben entrar en ellas a los vehículos más contaminantes. Se aplica en Estocolmo, pero también en ciudades muy parecidas a las nuestras como Nápoles o Palermo.

El reportaje 'El aire que respiras' habla con personas que corren en Barcelona y entrevista a un investigador que cuenta los efectos de la contaminación sobre quienes practican deporte urbano. También explica una investigación que se desarrolla en cuarenta colegios para verificar la hipótesis científica de que la contaminación atmosférica afecta el rendimiento escolar e incluso provoca hiperactividad.

El escarabajo verde también visita Montcada i Reixac, una ciudad que atraviesan cada día trescientos mil coches que van y vienen de Barcelona. Pero en Montcada i Reixac, padecen además una contaminación industrial que provoca numerosas enfermedades pulmonares a sus habitantes.

España es uno de los países europeos donde circulan más vehículos con motor Diesel. La decisión europea de apoyar el diesel fue como alternativa a los vehículos de gasolina que emiten CO2 y provocan el efecto invernadero. La opción de la industria automovilística europea por el diesel y el precio más barato del gas oíl respecto a la gasolina han disparado las ventas. La consecuencia es que la combustión de los motores Diesel emite óxido de Nitrógeno que se concentra en las ciudades y provoca miles de muertes prematuras y graves enfermedades.

jueves, 21 de junio de 2012

Basura y Vertederos (5) Ciberbasura sin fronteras

En Portada. "Ciberbasura sin fronteras"

Cuando compramos un nuevo ordenador o cambiamos de móvil, no nos paramos a pensar qué ocurre con esa cantidad de basura electrónica que los países más desarrollados generan constantemente.

Agbogbloshie, vertedero electrónico del primer mundo

En Agbogbloshie, a las afueras de Accra, la capital de Ghana, pilas de ordenadores viejos, destartaladas lavadoras u oxidados frigoríficos, la mayoría provenientes de Europa, se amontonan en medio de un vertedero, donde la antigua basura se mezcla con nuevos desperdicios, cada vez más peligrosos y contaminantes.

En medio del vertedero, envueltos por el humo tóxico, jóvenes y adolescentes, sin ser conscientes de la peligrosidad de los elementos que manejan, destripan los aparatos para sacarles el cobre, el plomo y otros componentes que venden por unos pocos euros.

Plomo, arsénico, cobalto, mercurio, cadmio, un cóctel de sustancias tóxicas, que se esparcen por el terreno y que ocasionan graves problemas de salud, enfermedades incurables y destrozos medioambientales, que contaminan el agua, los alimentos y que crean una atmosfera irrespirable.

El colaborador interesado

Cuando el equipo de En Portada se planteó hacer este reportaje, recurrimos a uno de los periodistas medioambientales de Ghana que denunció este vertedero en los medios de comunicación, y que había recibido premios internacionales por ello, pero la importante suma de dinero que nos pidió por acompañarnos, hizo que fracasara este intento de colaboración.

Sin embargo lo que más nos sorprendió es que algunas instituciones relacionadas con este tema y que en su día colaboraron con el citado periodista, nos fueran cerrando también las puertas cuando decidimos hacer el reportaje por nuestra cuenta y riesgo.

Acompañados por un funcionario del Ministerio de Información ghanés, logramos acceder finalmente a este vertedero, aunque tuvimos que pagar una pequeña cantidad, que nos exigió el denominado “chef” o jefe del barrio. Él nos buscó un guía ya que adentrarse en este pequeño “mundo” es prácticamente imposible sin llevar a tu lado un “guía autorizado por el “chef”.

Algunos de los protagonistas del reportaje

Así conocimos a Karim, uno de los personajes de nuestro reportaje que nos condujo por el barrio. Nos contó que la basura electrónica comenzó a llegar a este barrio hace aproximadamente quince años y nos habló de lugares como el Lago Cole, que cruza este vertedero, y que cuando él llegó era azul y ahora, está teñido de negro como el resto del terreno que rodea este fantasmagórico lugar.

Hussein lleva un año trabajando en el barrio, quemando los cables de los viejos ordenadores y nos confesaba que muchas veces tiene problemas al respirar, también nos encontramos con Abdulkarim que hace lo mismo, desde hace 6 meses, porque su familia no tiene más medios que el poco dinero que él consigue cada día en este lugar . Muchos de estos jóvenes han abandonado los estudios por falta de medios, en una etapa crucial de sus vidas, familias que en su mayoría provienen del campo y se han trasladado a la gran ciudad, donde sólo han encontrado trabajo en el vertedero de Agbogbloshie.
Al vertedero huyendo de los enfrentamientos tribales de los 90

La mayoría de la gente que trabaja aquí proviene del Norte, donde a finales de los 90 se vivieron los enfrentamientos tribales más trágicos de la historia del país, pero cada vez, llega más gente de todas partes, o incluso de otros países vecinos. La zona ha ido creciendo y se ha ido contaminando cada vez más.

En Ghana no existen leyes que regulen la llegada de esta basura electrónica, aunque las autoridades nos aseguran que están en ello pero, mientras por el puerto de Tema, el más grande de Ghana, siguen llegando contenedores repletos de viejos aparatos electrónicos que tarde o temprano van a parar a Agbogbloshie.

La mirada del Norte

La Agencia Europea del Medio Ambiente calcula que el volumen de basura electrónica está aumentando tres veces más rápidamente que otras formas de desperdicios. La organización ecologista Greenpeace elaboró en agosto de 2008 una investigación sobre el tráfico de residuos a Ghana y sus efectos sobre la salud, el medio ambiente y la pobreza. En este estudio, denominado “Envenenando la pobreza”, la organización descubrió, a través de unas muestras tomadas en el vertedero de Agbogbloshie que contenían sustancias peligrosas y niveles muy altos de metales tóxicos.

La Unión Europea dispone de leyes que prohíben la exportación de residuos peligrosos, pero encubiertos como bienes de segunda mano o incluso donaciones, consiguen burlar las barreras legales y llegar a puerto. En Estados Unidos no existe normativa que prohíba la exportación de residuos electrónicos.

En España, recientemente la asociación de consumidores OCU, llevó a cabo una investigación para saber a dónde iban a parar algunos de los desechos electrónicos. Enrique García, responsable de prensa de esta organización contó al programa En Portada, como realizaron este estudio, que descubrió cómo muchos de los aparatos se pierden o no van al lugar apropiado, es decir a una planta de reciclaje, a pesar de que el consumidor paga, cuando compra ese aparato, una cantidad destinada para eso.

Productores, consumidores y sobre todo los gobiernos deben evitar que la ciberbasura siga extendiéndose en interés de todo el planeta, porque tal y como nos decía uno de los responsables de Medio Ambiente de Ghana, “tenemos que darnos cuenta que el medio ambiente no tiene fronteras”.


Asi se hizo Ciberbasura sin fronteras

De Torrespaña a Ghana, al vertedero africano donde llegan a diario toneladas de desechos electrónicos procedentes del primer mundo. La trastienda de un reportaje en el que cada hora de rodaje hacía algo habitual diez de permisos, cartas y negociaciones. Las imágenes de 'Ciberbasura sin fronteras' que no veremos en televisión. Un vídeo de José Jiménez Pons










martes, 27 de diciembre de 2011

Basura y Vertederos (4) Sueños de basura

Con una población de 18 millones de personas El Cairo, la ciudad más grande de África y Oriente Próximo carece de un sistema centralizado de eliminación sde residuos. En sus suburbios se encuentra la mayor ciudad-vertedero del mundo, un laberinto de estrechas carreteras que apenas se distingue entre millones de toneladas de basura. Este vertedero es el hogar de 60.000 zaballeen, que en árabe significa “la gente de la basura”.

Para conocer la terrible realidad de estas pobre gentes les ofrecemos Garbage dreams (Sueños de basura), un documental dirigido en el 2009 por
la realizadora norteamericana Mai Iskander (y nominado al Oscar al mejor documental) sigue durante cuatro años la vida de tres jóvenes que nacieron en el vertedero, cuyas familias se dedican al reciclaje de la basura y que ven su única forma de supervivencia, amenazada por la decisión del Gobierno de privatizar el servicio de recogida de basuras. Al Gore ha dicho que se trata de un “claro ejemplo de que modernización no siempre quiere decir progreso”.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Basura y Vertederos (3) Nápoles, la ciudad de la basura

Nápoles, la ciudad de la basura

Tres mil toneladas de inmundicia inundan la capital de la Campania en una crisis que fractura a Italia

Eusebio Val - La Vanguardia 26/11/2010

Ni los poderosos tienen el recato de ocultar la vergüenza de Nápoles. A pocos metros de la sede del Gobierno regional de Campania, en la Via de Santa Lucia, se acumulan desde hace diez días los montones de basura sin recoger. El propietario de una ferretería se acerca a la pila de inmundicia y vierte sobre las bolsas, muchas de ellas reventadas, unos chorritos de un líquido. La escena es casi cómica. La desesperación le empuja a poner puertas al mar. "Es un desinfectante que se usaba en tiempos de la guerra –aclara el hombre–. Al menos combate un poco el hedor. El pescado putrefacto resulta insoportable".

Nápoles vuelve a sufrir una emergencia muy seria, parecida –y para algunos, aún peor– a la del 2008, en la recta final del gobierno de Romano Prodi. ¿Está enviando la Camorra una señal al actual Ejecutivo, que puede hallarse también en fase terminal? ¿Se trata de una respuesta a las recientes detenciones de importantes capos mafiosos?

El dueño de la ferretería, por si acaso –"esto está complicado", se excusa– no quiere dar su nombre. Pero la paciencia ciudadana se está agotando en un Nápoles invadido por unas tres mil toneladas de basura. "Suerte que no hace calor", repite la gente.

Para Italia, lo que está ocurriendo es una metáfora de la impotencia del Estado y de su incapacidad de ser eficaz, de las connivencias entre política y crimen organizado, de la fractura irrestañable que existe entre norte y sur. Todo eso en vísperas de las celebraciones del 150.º aniversario de la unidad italiana.

Uno de los hechos más inquietantes de la presente crisis en Nápoles y Campania es la falta de solidaridad de las regiones del norte. Véneto, Lombardía y Piamonte se han negado a acoger y procesar la basura, pese a la insistencia del Gobierno central para que contribuyan a aliviar el problema. La paradoja es que, durante años, el rico e industrializado norte ha enviado la basura –y residuos tóxicos– a Campania, gracias a la intermediación de las empresas de la Camorra.

Desde hace 20 años, Campania se ha convertido en el vertedero de Italia y de buena parte de Europa por lo que respecta a residuos tóxicos. En estas tierras han sido sepultados o vertidos en ríos, de manera absolutamente ilegal, fangos industriales, hidrocarburos, metales peligrosos, asbesto, arsénico, cartuchos de tinta de las impresoras, todo lo imaginable. Incluso han ido a parar aquí desechos de cementerios y el plomo de las viejas liras, la desaparecida moneda italiana. A veces, la Camorra, nunca saciada en su ambición criminal, ha revendido residuos tóxicos como fertilizantes a ingenuos agricultores. Los mafiosos, por pura avaricia, no han dudado en envenenar su propia tierra hasta extremos espeluznantes.

Roberto Saviano denunció al mundo, en su libro Gomorra, el triste destino de esa Campania envenenada por el descomunal negocio camorrista de los residuos tóxicos. Saviano lo volvió a hacer el pasado lunes en un programa de la RAI que vieron casi 10 millones de espectadores. Pero hay otros muchos protagonistas anónimos de esta lucha: fiscales de distrito, carabineros, policías, periodistas locales. Los habitantes en las zonas cercanas a vertederos e incineradoras están en pie de guerra porque no se fían de la basura que se envía y del proceso para destruirla o almacenarla. Hay una desconfianza total hacia los políticos.

Los estudios realizados en las zonas de Campania más envenenadas muestran que la incidencia de tumores es muy superior a la media nacional. No es sólo, pues, cuestión de hedor y de estética. En la basura les va la vida.



Enlaces relacionados:
Vocabulario Fundamental. Vertederos (I)
Vocabulario Fundamental. Vertederos (II)

viernes, 6 de marzo de 2009

Basura y Vertederos (2) El Everest y el espacio como vertederos

Presentamos la segunda entrega de la entrada Vocabulario Fundamental. Vertederos, para seguir comprobando como hicimos entonces, cómo en todos los rincones donde llegamos dejamos nuestro rastro en forma de desechos y alteración del medio.


El Everest como vertedero

Desde que en 1953 Sir Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay lograron coronar los más de 8800 metros de altura del punto más alto de la Tierra, el Everest, la falta de legislación y protección de estos sobrecogedores espacios naturales y de concienciación de muchos alpinistas a los que por su propia condición se supondría amantes de la Naturaleza, provocaron la acumulación de más de 500 toneladas de basura. Botellas de oxígeno y otros equipos de escalada, vidrios, sillas, equipos electrónicos estropeados, tiendas de campaña, toda clase de plásticos, envases y residuos, incluidos unos cuantos cadáveres de alpinistas que se dejaron la vida en el intento.


De la misma forma, la presión de un turismo que exige ciertas comodidades como agua caliente para las duchas está provocando la tala masiva de árboles y la degeneración de estas zonas que además y como suele pasar en estos casos poco reciben a cambio. Según WWF, “sólo 20 peniques de cada 2 libras gastadas como media al día por los montañeros llegan a las economías locales”. Tal y como señala desde la organización Amigos de la Tierra Nepal:

“la región de Khumbu y de la ciudad de Katmandú pueden cómodamente acoger a unas 40.000 personas. Pero en los próximos meses, durante el pico de la temporada turística, en la parte baja del valle habrá no menos de 700.000 personas. Entre 20.000 y 40.000 de estas personas intentan, de una manera u otra, ascender las montañas del Himalaya. No hay ninguna infraestructura en la región para hacer frente a la contaminación que generan esta cantidad de personas, y como resultado el Himalaya nepalés se ha convertido en el mayor basurero del mundo.”
Así, a pesar de las expediciones anuales que se organizan exclusivamente para la limpieza del lugar las basuras se siguen acumulando y la sobreexplotación de este entorno privilegiado continúa, lo que ha llevado a Sir Edmund Hillary a pedir el cierre temporal de la zona para intentar recuperarla.Sin embargo, las grandes sumas de dinero que ingresa el gobierno nepalí por cada expedición impiden este cierre preventivo y necesario. La misma historia de siempre, la relación dinero / contaminación, aunque esta vista gorda es comprensible en un país tan pobre como es Nepal. La responsabilidad recae en algunos turistas y alpinistas miserables que olvidan el papel fundamental del medio natural donde se ubican esas montañas, sólo preocupados por intentar capturar el alma de esta cordillera legendaria en fotos que poder enseñar al volver a casa.


El espacio
como vertedero













Se denomina basura espacial (
space debris) a cualquier objeto artificial en órbita alrededor de la Tierra que ya no esté operativo. Esta basura está formada por los satélites o cohetes fuera de uso, el material no operativo liberado por operaciones espaciales y los fragmentos generados por satélites o cohetes debido a explosiones o colisiones.

Unos 8000 fragmentos de chatarra de más de 10 cm que podrían provocar la muerte de un astronauta o destruir un ingenio espacial vagan por las distintas órbitas alrededor de la Tierra a los que hay que añadir millones de tamaño más pequeño y subiendo, a un ritmo anual del 5%. Fragmentos de naves, herramientas, bolígrafos, lámparas extraviadas por los astronautas en sus paseos espaciales, unas 4500 toneladas de metal encima de nosotros. Casi nada. Desde la Agencia Espacial Europea advierten:"Si seguimos contaminando el espacio pondremos en peligro misiones de observación de la Tierra como las de los setélites de observación del clima y el medio ambiente ERS o Envisat, lo cual seá un verdadero problema. Este tipo de satélites normalmente orbitan a unos 800 km de altura, precisamente donde actualmente hay una gran cantidad de desechos espaciales y donde el riesgo de colisión es alto. Hemos de preservar el entorno espacial para el futuro. Si no hacemos nada ponemos en riesgo cualquier inversión actual y futura en el espacio, y corremos el riesgo de tener que reducir e incluso renunciar a realizar actividades de ningún tipo en el espacio."


Conclusión

En fin, que como hemos visto, ya sea el océano, el espacio, las ciudades, los entornos naturales, por tierra, mar y aire, la raza humana por donde pasa va dejando su rastro contaminante y destructor. Así pues, para cerrar esta segunda entrega de Vocabulario Fundamental. Vertederos, y
como parece que la educación no ha funcionado hasta ahora, desde "Vida y Tiempos..." pensamos que la mejor forma de concienciación de las generaciones venideras es esta que propone el desopilante Peter Griffin con su Gary, el puma antibasura. Con él les dejamos.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Basura y Vertederos (1) Mares, hogares y televisiones como vertederos


Primera parte. De los mares como vertedero
s

El año pasado saltó a los telediarios una noticia que me estremeció especialmente. Se trataba de la medición por parte de la fundación norteamericana Algalita Marine Research Foundation de varios enormes vórtices de basura flotante en el Pacífico, uno de las cuales tiene un tamaño equivalente a un tercio de la superficie de Europa y un peso estimado de 3,5 millones de toneladas.
Estas inmensas islas de basura ya se habían detectado en los 90, en regiones no transitadas del Pacífico, entre Japón y California pero desde entonces han triplicado su superficie y se calcula que ,de no frenar en los vertidos, podría llegar a ser diez veces mayor en los próximos años. Hay una en el nordeste del Pacífico que ocupa una superficie similar a la Península Ibérica, para que nos hagamos una idea.
Bueno, aún si no queremos caer en el catastrofismo de las proyecciones de futuro de este fenómeno, la sola existencia de estas islas, con todo un catálogo de productos de las industrias y conciencias miserables que ven los ríos y el mar como un inmenso cubo de basura donde cabe todo, donde se procesa todo, ya debería rasgarnos un poco por dentro.

Como dato adicional de este fenómeno terrible, l
as mediciones en esas áreas ofrecen un agua con seis veces más residuos plásticos que plancton, algo devastador, como es de imaginar, en la cadena trófica marina. La foto que nos acompaña es la de los restos de un albatros con el estómago invadido por los residuos plásticos que debió engullir al tomarlos por los pececillos que forman su dieta. Podríamos imaginar su muerte cruel pero bueno, es sólo un albatros.
Se calcula que todos los años fabricamos unos 100 millones de toneladas de plásticos, de las que alrededor de un 10% son arrojadas al mar, donde las corrientes submarinas los hacen girar y desplazarse, alfombrando de toneladas de desperdicios cada costa, cada playa que tocan, siendo ese el único momento en que, parece, nos hacen remover incómodos en nuestro sillón.




Segunda parte. Del hogar como vertedero


Del espeluznante Informe (que trataremos próximamente) del Instituto Blacksmith sobre las diez ciudades de la Tierra más contaminadas, de aire más venenoso, de tierra más corrompida, las diez ciudades más contrarias a la vida humana, verdaderas sucursales del infierno donde, contrariamente a todo sentido común y todo derecho humano, millones de personas siguen viviendo, extraemos la ciudad de Haina, en República Dominicana, donde sus 85000 habitantes viven junto a una gigantesca fundición de plomo y una planta de reciclaje de baterías que vierten en los acuíferos y el suelo toneladas de contaminantes.

Así, como cuenta el artículo La triste vida en el vertedero de Haina, lo peor lo sufren los barrios cercanos al siniestro vertedero de la ciudad, donde sufren plagas de mosquitos, olores nauseabundos, enfermedades, humos venenosos de los incendios en las basuras...

Como explica el artículo, "ante esta alarmante situación por el grado de contaminación y la pésimas condiciones que se vive en el lugar, mujeres, junto a sus hijos, salieron a clamar que el vertedero sea eliminado, ya que llevan años viviendo en esa situación".

Sin embargo, aún en sitios así, existen personas tan paupérrimas que ni siquiera pueden permitirse el lujo de prescindir de ese sitio espantoso. Así, como indica el artículo, "aunque la rea
lidad es drástica y fuerte, también está el caso de aquellos padres que se dedican a bucear en el vertedero. Ellos reconocen que es un problema que afecta a la salud de su familia, pero se oponen a que el vertedero sea eliminado porque ese es su único sustento. Es el caso del señor Finger Tomas, quien lleva 20 años trabajando en dicho vertedero buceando dentro de la basura, espera cada día que llegue un camión para ver qué consigue y de esta forma poder mantener a su familia."


Tercera parte. De la televisión como vertedero

Hace un par de días, en un programa dedicado al lado grotesco de los programas de TV, asistí estupefacto a un vergonzante episodio entre la ex-¿cantante? María José Cantudo y el ponzoñoso pseudo-periodista Jesús Mariñas mientras se escupían saliva, veneno e insultos en su patético juego de espejos elevando la vergüenza ajena a la condición de arte.

La misma vergüenza que nos debería dar por ser un país que da de comer (y bien, parece) entre todos, con nuestras conversaciones, con nuestros cotilleos, con nuestras gracietas que repiten sus majaderías, con nuestro tiempo frente a la pantalla a esta plaga de parásitos a uno y otro lado del micrófono, seres chabacanos, ignorantes, sin talento, reflejo palmario de una de las caras más vulgares y reaccionarias de nuestra sociedad. Asquito dan, asquito damos.