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lunes, 6 de abril de 2020

Viajes y Migraciones (14) Adónde migran los africanos


Recurrimos a dos de nuestras fuentes de documentación preferidas, El Orden Mundial (con dos artículos, uno en corto y el otro en profundidad) y  la productora audiovisual ARTE (con un documental) para conocer más sobre los patrones migratorios en África, prestando atención tanto a las migraciones intraafricanas (las más comunes), como las que tienen su destino fuera del continente. 

Las migraciones en África


El Orden Mundial 13.01.2019

Cuando hablamos de migraciones en África, suele cristalizar la creencia —errada— de que una enorme proporción de la población allí intenta trasladarse a otras regiones del mundo. Sin embargo, y con la única excepción del norte de África, cuya emigración es hacia otras zonas geográficas del mundo —por facilidades geográficas obvias—, en el resto del continente, es decir, en el África subsahariana, hay un interés limitado en acabar en otra zona del planeta y una realidad en acabar viviendo en un país cercano al natal.

Para millones de africanos, intentar trasladarse a otro país es la única manera de lograr mejores oportunidades económicas o un futuro más seguro. Así, no es casualidad que los grandes motores económicos africanos —Nigeria, Sudáfrica, Etiopía o Costa de Marfil— sean los lugares que más flujos migratorios reciben. En esa misma línea, los países con importantes conflictos o crisis abiertas, caso de Sudán, la República Democrática del Congo o Somalia, tengan flujos de personas que intentan salir de allí.

Tampoco deberían extrañar estas pautas migratorias dentro del continente. Trasladarse a un país vecino es más práctico por muchos motivos: es relativamente probable que la lengua sea la misma, las oportunidades económicas serán acordes a lo que los migrantes pueden ofrecer, es mucho más barato —emigrar a Europa es tremendamente caro, por ejemplo— y la facilidad para la integración es mayor al existir en muchos casos ya allí una diáspora asentada.

Otro factor llamativo es la inexistencia de grandes rutas migratorias que vayan del África subsahariana al norte del continente. El Sáhara actúa como importante barrera geográfica que lleva a buscar otras salidas a aquellas personas que desean emigrar, y solamente es una vía para aquellos que, de forma clandestina, tratan de llegar de países del Sahel a lugares como Libia, Argelia o Marruecos para tratar de llegar a Europa, aunque a nivel proporcional sean pocos.




Adónde migran los africanos



Mujeres en un camino en Nairobi. Fuente: Promise Tangeman

Pese a que pueda existir la percepción popular de que los migrantes africanos tratan de huir desesperadamente hacia el primer mundo, los datos disponibles revelan una realidad mucho más diversa y compleja. ¿Quién migra en África, por qué y adónde?

No es ningún secreto que en el imaginario popular África es a menudo retratada como un continente sumido en la pobreza y el subdesarrollo cuyos emigrantes no tienen más remedio que intentar exiliarse del conflicto y la miseria. Frecuentemente, al hablar de inmigrantes africanos, el significado se suele reducir a un éxodo desesperado de subsaharianos que tienen como objetivo cruzar el Mediterráneo en busca de una mejor vida en Europa. Determinadas retóricas alarmistas, con un importante calado en la sociedad, alimentan esta percepción, así como las imágenes impactantes de tragedias migratorias en los medios de comunicación.

Sería ingenuo afirmar que estas imágenes son irreales o que el drama no es tal, pero los datos disponibles sugieren que no se debe tomar este fenómeno como representativo del conjunto de las migraciones africanas. Los patrones migratorios en África, en general, no difieren sustancialmente de los de otros continentes: la mayoría de los africanos emigran hacia otro país africano, por trabajo, estudios o circunstancias personales. Y, además, lo hacen mediante cauces legales, con visados y pasaportes válidos.

El desarrollo, un incentivo para migrar

Es innegable que el conflicto y los desastres naturales hacen que millones de africanos se vean forzados a emigrar; de hecho, África es el continente con mayor número de refugiados y desplazados internos. Pero la inmensa mayoría de ellos lo hacen o bien dentro de las fronteras estatales o hacia los países aledaños; solo una pequeña parte pone rumbo hacia el norte, en busca de suelo europeo. En 2017 la cifra de refugiados en territorio africano sobrepasaba los 6,5 millones, mientras que la de desplazados internos superaba los 12. No obstante, en el grueso de las migraciones africanas entran en juego múltiples factores que no están asociados ni al conflicto ni a la pobreza extrema. Es más: pese a que pueda ser una percepción extendida, no suelen migrar los que menos tienen, sino aquellos que han conseguido cierto nivel adquisitivo como para poder asumir los costes del desplazamiento. Esta lógica también impera a nivel estatal: no son los países más pobres los que emiten más emigrantes; son aquellos que han adquirido un cierto grado de desarrollo.


El desarrollo de un país está estrechamente relacionado con su cantidad de emigrantes e inmigrantes

El desarrollo resulta un acicate para las migraciones más que un impedimento, dado que suele aumentar los recursos materiales disponibles, las redes sociales, la educación y el conocimiento. África es un continente emergente donde multitud de economías están creciendo a niveles muy esperanzadores, con lo que permiten un nivel de desarrollo que favorece la migración. Así, la mayoría de los africanos solo migra si tiene capacidades y aspiraciones personales para ello. Los que cubren distancias más largas suelen contar con ciertos recursos económicos y estar alfabetizados y cualificados, mientras que los más pobres y menos educados tienden a migrar menos y a destinos más cercanos.

En la decisión de migrar influyen múltiples factores, lo cual añade una extraordinaria complejidad al fenómeno migratorio africano. Entre ellos, indudablemente, figuran los económicos y políticos —búsqueda de empleo y de mejores oportunidades, calidad de la gobernanza, inseguridad, discriminación, desafección política, conflictos…—, pero también aspectos socioculturales, como los sistemas educativos, la etnicidad, el idioma o las redes y contactos en el exterior, aparte de las características personales y familiares del migrante. A ello hay que sumar los condicionantes medioambientales y climáticos, los demográficos —como la densidad y distribución de la población— y factores como el marco legal, el entorno político regional, las normas culturales, la acogida en el país de destino, el coste y la dificultad del viaje, la lejanía del destino o la disponibilidad de nuevas tecnologías.

Un continente en movimiento

En las últimas décadas, los avances en la integración regional africana, los mayores estándares de vida, las mejoras de las infraestructuras y de las tecnologías y el crecimiento demográfico han hecho que África sea, por delante de Asia, el continente que ha experimentado un mayor incremento relativo de emigrantes.

En 2017 había más de 36 millones de inmigrantes africanos en el mundo, tres cuartos más que a comienzos de siglo. Esta cifra, aparentemente elevada, convierte a África, pese a su gran tamaño y población, en el continente que menos migrantes origina —salvo América del Norte y Oceanía—: solo un 14% de los inmigrantes en el mundo son africanos. De hecho, más de la mitad de los africanos que viven fuera de su país de origen lo hacen en otro país de África; si no se contase el Magreb, la cifra ascendería hasta los tres cuartos. En general, los países con litoral mediterráneo guardan patrones de migración muy distintos a los subsaharianos: la amplia mayoría de los emigrantes magrebíes se marchan a otro continente. Europa, donde los vínculos históricos y las redes sociales son muy significativos, es su destino principal, si bien también hay una importante presencia de magrebíes en Oriente Próximo.

En el resto de África se migra mayoritariamente a los países vecinos o del entorno regional. En África occidental, por ejemplo, la zona más dinámica en cuanto a movilidad migratoria, casi todas las migraciones son intrarregionales. Esto es posible gracias a la porosidad de las fronteras, una larga tradición migratoria entre determinados países, la presencia transnacional de determinados grupos étnicos y a que la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) prevé formalmente el libre tránsito de personas. También África oriental ejemplifica la fuerte conexión migratoria intraafricana: dos tercios de los migrantes tienen como destino otro país de la región.


Principales flujos de inmigración intraafricana

Por lo general, el patrón migratorio que prima en África es desde los países del interior hacia la costa o países con mayor nivel de desarrollo o terrenos más fértiles. La migración más prevalente es desde las áreas rurales más marginadas a los centros urbanos, donde suele haber mayores oportunidades, si bien este fenómeno coexiste con otros patrones: migraciones de una zona rural a otra por la posibilidad de acceso a tierras o el desarrollo de nuevas actividades; de una ciudad a otra; de la ciudad al campo —la aglomeración de personas en grandes centros urbanos también puede favorecer la precariedad y la marginalidad—, y migraciones circulares, dependientes fundamentalmente de las campañas agrícolas. El gran peso de la población rural en el fenómeno migratorio en África no resulta sorprendente si se tiene en cuenta que el 60% de la población al sur del Sáhara vive en el campo.

En general, suelen migrar más hombres que mujeres y la edad mediana se sitúa en los 31 años. Además, los africanos se mueven principalmente dentro del territorio nacional: los migrantes internos superan con creces a los internacionales, pero la dificultad de cuantificarlos dificulta conocer una cifra exacta.

De África al mundo

De los más de 17 millones de emigrantes africanos fuera de África, Europa acoge a más de la mitad. Esta población, sin embargo, es ligeramente superior a los inmigrantes europeos que viven en América del Norte. Sin considerar a los inmigrantes magrebíes, la cifra se reduce a poco más de cuatro millones, la mitad de ellos, aproximadamente, de ocho países subsaharianos. No es casualidad que los dos países europeos con mayor número de inmigrantes subsaharianos sean las otrora dos grandes metrópolis: en el Reino Unido viven en torno a 1,2 millones de subsaharianos, mientras que en Francia la cifra es cercana al millón. Estos países, junto con Italia y Portugal —provenientes en su mayoría de antiguas colonias—, acaparaban en 2017 casi tres cuartos de los subsaharianos en Europa.


Las rutas migratorias de África a Italia pasan principalmente por Libia

Pero el Viejo Continente no es el único destino de los africanos. En Estados Unidos viven más de un millón de inmigrantes subsaharianos. Canadá tampoco es un destino inusual y la emigración a Asia va in crescendo, particularmente desde el África oriental a los países del Golfo, como Arabia Saudí. También es remarcable la emigración desde el África austral a Oceanía, particularmente a Australia.

A tenor de los datos, no cabe duda de que, desde comienzos de siglo, las migraciones desde África al resto del mundo han aumentado notablemente en términos absolutos: hay en torno a 9 millones más de africanos fuera de su continente de origen. No obstante, la cifra apenas ha crecido un 5%, en detrimento de las migraciones intraafricanas. Este leve ascenso ha sido propiciado por el mayor porcentaje de africanos que han decidido marcharse a América del Norte y Asia. Por el contrario, el porcentaje de africanos —incluyendo magrebíes— que habían migrado hacia Europa en 2017 seguía siendo el mismo que en 2000.

A pesar de que el grueso de la emigración es intraafricana, la gran mayoría de las remesas —envíos de dinero— que reciben los hogares africanos proviene del exterior —Europa, principalmente—. En ello tiene que ver que el Magreb atesore tres quintos de las remesas que entran en el continente. Si a ello le sumamos que Nigeria acapara más de un tercio del total, el resultado es que el resto del África subsahariana, donde se ubican buena parte de los países más pobres del mundo, apenas recibe el 12% de las remesas a África.

El continente del futuro

Actualmente, la edad mediana de la población en África es de 19 años y medio, cifra que sería más baja si no se considerase el norte del continente. El 60% de la población africana tiene menos de 25 años y la media continental de nacimientos por mujer se sitúa en 4,43 —aunque decrece paulatinamente—. Ello, unido al vigoroso incremento de la esperanza de vida, hará que la población actual —1.256 millones de africanos, casi el 17% de la población mundial—, se duplique en apenas tres décadas. Para 2050 un cuarto de la población mundial habrá nacido en África y en 2100 se espera que la población en el continente alcance los 4.467 millones, lo que hará que cuatro de cada diez personas en el mundo sean africanas.

Este incremento exponencial de la población coincidirá con unas condiciones climáticas que se prevén más hostiles y que pueden tener el doble resultado de erosionar el medioambiente y espolear los conflictos. Solo con estas previsiones no resulta difícil vaticinar un aumento sustancial de las migraciones internacionales desde África. Pero, si además consideramos que en el resto de los continentes —salvo Norteamérica y Oceanía— la tendencia poblacional es el decrecimiento demográfico, particularmente acuciante en Europa, solo cabe esperar que el continente que dio origen a la especie humana sea el motor de rejuvenecimiento de un mundo cada vez más envejecido.

Todo parece indicar que el vigor de las migraciones africanas es irreversible y, además, que aquellas que actualmente son marginales, las extracontinentales, tenderán a incrementar su relevancia con el paso de las décadas. Ante este panorama, tratar de impedir unos flujos migratorios que se presumen inevitables no parece que sea la opción más efectiva a largo plazo. Por ello, en primer lugar, resulta razonable incidir en el fomento de un desarrollo sostenible mediante el que las naciones africanas puedan dar abasto por sí mismas a toda la demanda laboral que se incorporará progresivamente a unos mercados laborales que ya se encuentran en buena medida saturados. Y, en segundo lugar, parece propicio avanzar multilateralmente hacia una gestión más eficiente y responsable del creciente fenómeno migratorio, que sea capaz de aprovechar las oportunidades que este presenta y prevenir sus potenciales secuelas.


La integración en grandes bloques económicos como la Cedeao —más conocida por sus siglas en inglés, ECOWAS— contribuye al desarrollo de los países africanos

En este sentido, se están dando pasos favorables en África, como el protocolo de la Unión Africana sobre libre movimiento de personas y derecho a residencia y establecimiento, firmado en marzo de 2018 como complemento del área de libre comercio a la que se han comprometido 44 países. No obstante, la experiencia de las normas de libre circulación ya existentes en organizaciones como la Cedeao, el Mercado Común de África Oriental y Austral o la Comunidad Africana Oriental invitan a ser cautos, ya que no suelen aplicarse en su totalidad. En África el panorama social, además del legal, de los inmigrantes dista también de ser idílico. El recelo hacia el inmigrante, los abusos a sus derechos, las deportaciones y la xenofobia, presentes alrededor del mundo, también encuentran arraigo en el continente africano desde las propias independencias nacionales.

En cualquier caso, se ha de ver con buenos ojos el lanzamiento de iniciativas africanas —no solo en el ámbito migratorio, sino en el político, del desarrollo o de la seguridad— que cuenten con el apoyo de socios extracontinentales en vez de a la inversa. Los proyectos intervencionistas con tintes mesiánicos ideados desde el exterior suelen resultar insuficientes y anteponer el interés foráneo al africano. Una África para los africanos será una África más próspera, y ello repercutirá a buen seguro en el bienestar del mundo entero.

sábado, 20 de julio de 2019

Viajes y Migraciones (13) Las personas del Aquarius, un año después

En junio pudimos ver en El Intermedio, uno de los programas televisivos indispensables del Juez Roy Bean, una entrevista de Gonzo a dos de los más de 600 migrantes y/o refugiados que el año pasado llegaron al puerto de Valencia en tres barcos de rescate, el más conocido el Aquarius siendo incluso recibidos por la vicepresidenta Carmen Calvo, lo que nos daba esperanza de que al fin tuviéramos unos gobernantes sensibles al tema de las migraciones forzadas, uno de los grandes dramas de nuestro tiempo. 


Un año después parece cada vez más claro que fue un acto más de postureo de nuestros políticos nacionales y europeos, que se pasan las responsabilidades los unos a los otros en el tema, mientras personas reales mueren o, las más afortunadas, son recibidos por ONG que poco pueden hacer más por ellos que atenderlos en su llegada e intentar ayudarles en sus procesos de solicitud de asilo. Mientras, sus vidas permanecen en suspenso. Ahora nos las cuentan. 


¿Cómo ha cambiado la situación de los migrantes que viajaron a bordo del Aquarius?: Responden dos refugiados

Mok Kamara y Emilu Sini viajaron como refugiados a bordo del Aquarius. ¿Cómo vivieron desde dentro el momento en el que supieron que ningún país quería acogerles?, ¿ha cambiado su situación desde que viven en España? Gonzo les entrevista en El Intermedio, para conocer a fondo sus historias.

laSexta.com / Madrid 19/06/2019 

Hace un año el Gobierno de Pedro Sánchez permitió desembarcar en puerto español al Aquarius, un barco que acogía a 629 migrantes y que ningún país europeo se prestó a recibir. Gonzo entrevista a dos de las personas que viajaron a bordo del Aquarius. ¿En qué situación se encontraban en las balsas de plástico en las que iban antes de que llegase el Aquarius?

"El agua empezó a entrar, había una mujer embarazada, nos vio un helicóptero y se comunicó con el Aquarius, que vino a rescatarnos", explica Mok Kamara. Después del viaje tan duro que recorrieron desde su país de origen, les tocaba hacer frente a una situación que no se esperaban: no había países europeos que quisieran recibir al Aquarius. ¿Cómo se sintieron en aquel momento?

"No olvidaré ese momento en mi vida. Éramos 600 personas en un solo barco... Italia nos rechazó, Malta y otros países. Cuando nos enteramos de que España nos aceptaría no podíamos estar más felices", relata Kamara.

Emily Sini explica que cuando llegó el bote de Salvamento les dijeron que ningún país se haría cargo de ellos: "Nos dijeron que lo mejor es que nos devolviesen a Libia. Yo le dije que si nos volvíamos a Libia, saltaría al agua, porque allí no tengo vida. El capitán se asustó", recuerda.

La acogida del Aquarius llevó a pensar que España comenzaría un cambio en la manera en la que trataría a los migrantes. Un año después, ¿piensan ellos que España trata bien a los migrantes africanos?

"Pedro Sánchez, cuando nos aceptó, nos prometió que nos iba a dar documentos. Cuando estábamos dentro del barco la gente decía que éramos afortunados, pero estamos decepcionados. Agradecemos a España lo que ha hecho, pero en otros países ya tienen papeles, nosotros no tenemos ningún permiso para estar aquí", critica Kamara.

De cara a un futuro, Sini asegura que no se quiere ir, pero necesita los documentos definitivos para quedarse aquí. Por su parte, Kamara insiste en que necesitan protección: "Vivir aquí es ilegal para nosotros, y eso es malísimo. En cualquier momento nos echan del país".

Y lanza un mensaje final al Gobierno: "Le rogamos, después de un año, que continúe con el proceso de asilo".

miércoles, 3 de julio de 2019

Viajes y Migraciones (12) Los migrantes invisibles


Parece que sólo cuando se produce algún hecho trágico que impacta viralmente en las redes sociales, en este caso una imagen un padre abrazado a su hija en un último e inútil abrazo final con el río Bravo metido en sus pulmones. No es sólo el símbolo de un drama colectivo sino ante todo una tragedia familiar, una monumental tragedia humana. Óscar Alberto Martínez Ramírez, salvadoreño cuyo cuerpo fue encontrado en el Río Bravo, junto a su hija Valeria de casi 2 años de edad ejemplifica el destino de tantas personas anónimas muertes. Como relata su madre su último mensaje a 2000 kilómetros de donde se dejaron la vida fue "Mamá te amo. Cuídense"...

Cada año, decenas de miles de familias, de personas desesperadas dejan atrás sus hogares en Centroamérica y atraviesan México como migrantes irregulares con la esperanza de llegar a Estados Unidos y de ver cumplida allí el sueño americano de un nuevo trabajo y una nueva vida. Pero con demasiada frecuencia ese sueño se convierte en pesadilla al afrontar uno de los viajes más peligrosos del mundo.

El director británico Marc Silver y el actor y productor mexicano, Gael García Bernal en colaboración con Amnistía Internacional mostraron en 2010, en el cortometraje documental 'Los Invisibles', este viaje lleno de peligros acechantes en forma de abusos, secuestros, violaciones e incluso asesinatos, en cualquier caso una experiencia traumática, en boca de unas personas que no se juegan la vida por capricho, sólo quieren poder vivir sin miedo, como cualquiera de nosotros. Respecto al tema migratorio, independientemente de lo que hagan los gobiernos, creo que las personas individuales sólo han de hacerse una pregunta: ¿cómo me gustaría que me trataran en un país extraño si donde siempre he vivido hubiera guerra, si me persiguieran o si la miseria acosara mi vida y la de mi familia? Pues eso. 

Documental dividido en cuatro partes, que muestra la verdad que hay detrás de una de la odiseas más peligrosas del mundo. Las historias se relatan a través de testimonios de personajes que emprendieron este recorrido que puede empezar en Nicaragua, El Salvador, Honduras o Guatemala, y que incluye el paso obligado por México, un territorio plagado de peligros. Miles de migrantes siguen emprendiendo este viaje de manera indocumentada con el apoyo de traficantes de personas o, incluso, solos. Secuestros, violaciones, trabajo forzado para grupos del crimen, discriminación racial o la muerte son los peligros que a diario enfrentan los centroamericanos en búsqueda de trabajo en Estados Unidos, los episodios son:


- Seaworld (Seaworld): Personas con la esperanza de llegar a los Estados Unidos; una joven viajando con su familia sueña con visitar Seaworld. Filmado en un albergue para migrantes en el sur de México, este documental revela los peligros que les esperan.

- Seis de cada diez (Six Out of Ten): Gael García Bernal habla con tres mujeres de Honduras que están viajando en busca de una vida mejor para sus familias. Están corriendo un riesgo enorme. Seis de cada diez mujeres que intentan el viaje sufren abuso sexual.

- Lo que queda (What remains): Es posible que los familiares en Centroamérica nunca sepan lo que les sucedió a sus seres queridos. En El Salvador, una madre nos habla de su desesperación al no saber dónde está su hijo diez años después de que salió con destino a los Estados Unidos diciendo que llamaría a casa en doce días.

- ‘¡Gol!’ (”Goal!”): A pesar del peligro y los riesgos, seguirán llegando migrantes. Duermen en el suelo, piden comida y se aferran a los exteriores de los trenes de carga en movimiento para que los acerquen a su destino. Muchos sufren lesiones graves, pero siempre habrá quienes se preparen para enfrentar el viaje.


viernes, 20 de mayo de 2016

Periodismo y Periodistas (37) De la Quadra-Salcedo: el reportero que quisimos ser / In Memoriam

De la Quadra-Salcedo: El reportero que quisimos ser

Fue atleta, especialista en las pruebas de lanzamiento y varias veces campeón de España.
Ingresó en TVE en 1964 y en los 70 comenzó a realizar documentales de historia y aventura
Su primer trabajo como reportero le llevó al Congo donde estuvo a punto de perder la vida por rodar en lugares donde no se permitía
Puso en marcha “Ruta BBVA” (antes llamado “Aventura 92” y “Ruta Quetzal”) que realiza este año su 30 expedición

Juantxo Vidal 25.05.2015

Les llamamos “MAESTROS”. Personas que tienen la capacidad, el don, de establecer pautas orientativas. Modelos a seguir. Faros. Él es uno de ellos.

Miguel de la Quadra Salcedo es un personaje poliédrico, ha hecho casi de todo, y en todo lo que ha hecho ha brillado. Pero los que nos dedicamos al periodismo en televisión desde hace ya alguno años, apreciamos sobre todo su faceta de reportero. En eso fue, con toda seguridad, MAESTRO destacado.

A mediados de los 60 el gran reportaje de actualidad era un género nuevo en España. Todo estaba por hacer. Y entonces llegó De la Quadra para sentar -junto a otro ramillete de pioneros (Meneses, Leguinetxe, Alcalá, De Giles…)- las bases de una forma distinta de contar las cosas, palpando los hechos, llegando al centro del huracán y poniendo el micrófono en el corazón del acontecimiento. No fue sólo la novedad lo que nos atrajo. Aún hoy, sus reportajes transmiten la emoción del momento, aún son manifiestos de periodismo puro, de puro compromiso con la verdad. No es de extrañar que nos cautivaran y que las facultades de periodismo se llenaran de aspirantes a Miguel de la Quadra Salcedo.

Un atleta en el Amazonas

Exhibe orgulloso su linaje vizcaíno, de las Encartaciones, y su infancia navarra, entre hayedos, fronteras y leyendas. Había nacido en Madrid, y a la capital regresó -mozo joven de buena planta- para estudiar perito agrícola. Fue en sus días de estudiante en la capital cuando el joven Miguel se hizo atleta. Alcanzó rápida notoriedad -y alguna que otra portada en la prensa deportiva- en las pruebas de lanzamiento, sobre todo en disco. Fue 9 veces campeón de España en distintas especialidades, con varias plusmarcas nacionales.

Pero si algo le acercó al Olimpo, a la élite, fue la jabalina, la jabalina lanzada al estilo Eráuskin, partiendo desde la espalda a la altura de la cintura, como se lanzaba la barra usada por los antiguos ferrones vascos. El NODO bautizó esa modalidad de lanzamiento como “estilo español”, por algo era el NODO. Sea como fuere la jabalina así lanzada por Miguel superó en mucho el record mundial, sobrepasó los 112 metros (aún supera a la actual marca en más de 13 metros). La Federación Internacional no homologó el nuevo record alegando que “estilo español” era peligroso para el público y se vio obligada a modificar el reglamento: la jabalina debe lanzarse sobre el hombro del atleta y sin rotar en su vuelo. Se quedó Miguel sin su record, pero consiguió atraer la atención del atletismo mundial y, de paso, participar en varias demostraciones.

En 1960 el atleta fue olímpico, sin suerte, en Roma. Viajó después a Chile para participar en los Juegos Iberoamericanos. Allí se alistó en la aventura. No regresó con el equipo. Tomó un barco rumbo a la Isla de Pascua, a los 3 meses regresó al continente en un ballenero de la flota de Iquique. Durante un tiempo se hizo arponero, con el dinero ganado se compró una pequeña cámara de cine y se fue al Amazonas. Es su segundo hogar. Buena parte de sus mejores recuerdos tienen como escenario el universo amazónico. Desde aquella primera vez no ha dejado de regresar.

Su destreza con la jabalina le sirvió apara ganarse la confianza y el aprecio de los indígenas, de los huitotos, de los ticunas… El primer viaje se alargó casi 4 años; viviendo de un lado a otro de la selva, dando rienda suelta a su curiosidad ilimitada, ganándose la vida como buscador de pepitas de oro, o como etnólogo a sueldo de la administración colombiana. Días intensos; un ensayo de lo que estaba por llegar.

El reportero que sobrevivió al Congo

Uno de aquellos días de selva se cruzó con una enorme anaconda. Puso su cámara a rodar. El encuentro, hecho secuencia en celuloide, le abrió puertas. De regreso a Madrid se presentó en TVE, en el Paseo de la Habana, reclamó la atención de algún jefe y mostró su lucha con la gran boa. Entonces la casualidad jugó a su favor.

La proyección de la escena de la serpiente amazónica coincidió con una alerta en los teletipos: cuatro monjas dominicas españolas asesinadas en la guerra interna desatada en el Congo. Miguel no dejó pasar la ocasión. Era noviembre de 1.964 y comenzaba a tomar forma un nuevo género informativo en la aún incipiente televisión pública: el gran reportaje de actualidad. “A toda plana” fue el programa que cobijó el trabajo de aquellos pioneros.

En el Congo todo era violencia. Un sangriento conflicto interno observado con interesado interés por las potencias que llenaron de mercenarios la zona. Miguel se las apañó para llegar al ojo del huracán, a Stenleyville, la capital del terror, el lugar al que habían prohibido acceder a los medios de comunicación. Encontró las calles llenas de cadáveres mutilados, de torturados moribundos….Llegó a la misión de la Dominicas y recogió los enseres personales de las monjas asesinadas, sus hábitos ensangrentados y el sagrario que aún estaba en la capilla. Fue sorprendido filmando el infierno y lo apresaron. Lo siguiente era un tiro. Tuvo suerte; había hecho amistad con unos soldados cubanos que lo rescataron de prisión en un Jeep armado. Regresó a Madrid sin gran parte del material rodado, con el sagrario de la misión dominica, con los enseres de las religiosas asesinadas, y con vida. Días después se acercó a la sede de la Congregación de las Dominicas para entregarles lo rescatado.

Una década en el ojo del huracán

Tras el Congo llegaron más. Fueron años de actividad frenética; allá donde la historia se agitaba había un equipo de TVE rodando para programas que forman parte ya de la mitología catódica: 

“A toda plana”, “Datos para un informe”, “Los reporteros”… Apenas paraban en casa. Miguel pasó diez años viajando de un lado a otro del planeta. Firmó en ese tiempo numerosos reportajes que hoy constituyen un extraordinario testimonio de aquella época. Imposible reseñar todos, pero en una lista de imprescindibles no faltarían estos:

La muerte del “Ché” (1967) – Refleja los días posteriores a la muerte del “Che” Guevara en Bolivia, con las numerosas contradicciones que ya abrían dudas sobre la verdad oficial. Aparecen declaraciones exclusivas de Roberto Guevara, el hermano del “Che” al que se impidió reconocer el cadáver.

Biafra (1970) – El ejército de Nigeria pone fin a 3 años de independencia de Biafra. El equipo de TVE fue el primero que accedió a la zona. Encontró un escenario de caos y destrucción, y una hambruna de extraordinarias proporciones.

El peor tifón. Pakistán Oriental (1970) – Muestra la tragedia causada por el paso del tifón más mortal de la historia el 13 de noviembre de 1970. Dejó más de medio millón de muertos en Pakistán Oriental (actual Bangladesh).

Vitnam (1972) – Durante dos semanas Miguel de la Quadra y el cámara Juan Verdugo vivieron la guerra en primera línea, incrustados en un comando del Ejército de EE.UU. en la selva vietnamita.

Llegó Perón (1972) – Perón regresa a Argentina tras 17 años de exilio, después de ser derrocado por un golpe militar. Su figura genera reacciones encontradas y muy enconadas. En dos ocasiones Perón respondió en exclusiva a las preguntas de Miguel.

Caos en Managua (1972) – El equipo de TVE se trasladó con urgencia a Managua tras el violento terremoto que destruyó en centro de la capital nicaragüense. Encontró una situación de auténtico caos, con el ejército incapaz de controlar el pillaje y de encauzar la ayuda. El reportaje muestra al dictador Somoza asumiendo la tragedia con una insultante tranquilidad.

La guerra interminable. Yom Kippur (1973) – En diversas ocasiones Miguel de la Quadra se ha desplazo a Oriente Próximo para cubrir diferentes episodios del largo enfrentamiento árabe-israelí. En la que se denominó guerra del Yom Kippur, TVE envió un equipo a cada lado: Jesús González Green y el cámara Tacho de la Calle en la parte árabe y Miguel de la Quadra, con el cámara Juan Verdugo y el técnico de sonido José Luis Márquez, en la parte de Israel. El reportaje recoge escenas de gran intensidad bélica, y deja patentes los riesgos de la profesión de reportero. Un año después Miguel fue herido en un brazo por una bala rebotada cuando rodaban un entrenamiento de tropas palestinas.

China como es (1973) – Poco se parece la China actual a la que pudo reflejar con todo detalle el reportaje que Miguel rodó en 1973, cuando aún vivía Mao y el Partido Comunista ejercía el pleno control sobre el país. Le costó ocho años conseguir los permisos para realizar el reportaje.

Haile Selassie, el último emperador de Etiopia (1974) – Cuando Miguel colocó el micrófono a Hailes Selassie para entrevistarle se dio cuenta de que las cosas ya no eran como parecía. Él había hecho lo que a nadie estaba permitido: tocar al emperador. Todo indicaba que aquel día de agosto de 1974 el gran ras ya no era emperador, aunque oficialmente nada había trascendido. Se confirmó semanas después. Una marea de revueltas populares había propiciado el derrocamiento del emperador que dejaba un país sumido en el subdesarrollo y el hambre.

La larga marcha de los eritreos (1975) – Al año siguiente de certificar la caída de Haile Selassie, Miguel regresó a la zona para incrustarse en la guerrilla independentista de Eritrea, territorio entonces bajo dominio etíope. Fue un rodaje extenuante, penoso. Accedió con José Luis Márquez, que se estrenaba como cámara, clandestinamente por Sudán. Recorrieron más de 1.000 kilómetros con la guerrilla por el desierto del Sahel, en largas marchas nocturnas. Márquez sufrió un accidente que le fracturó una muñeca, varias costillas y le daño un ojo. Fueron para 15 días y estuvieron casi 3 meses sin posibilidad de comunicarse con sus familias. Se les dio por perdidos hasta que consiguieron abandonar la zona cruzando el mar Rojo en una barcaza de pesca. Se dejaron cada uno más de 20 kilos en el Sahel.

Los que en su día no vimos

Miguel de la Quadra Salcedo también padeció los rigores de la censura. Hubo alguno más, pero de sus trabajos censurados dos merecen engrosar la lista de imprescindibles. El reportaje “Chile. Toque de queda” no pudo verse en España hasta 18 años después de su realización. Recoge los días inmediatamente posteriores al golpe de estado con el que Pinochet acabó con el gobierno democrático de Salvador Allende en Chile. Un documento excepcional que con una emocionante tensión narrativa muestra un país tomado por el ejército y se adentra en los escenarios de la conmoción, como el palacio presidencial tras el ataque de los sublevados, el despacho donde se suicidó Allende, las marcas de los proyectiles que acabaron con su vida, muestra también el interior del Estadio Nacional transformado en centro de detención y tortura, los remedos de juicio a que eran sometidos los detenidos, y expone las posturas de unos y otros, de Pinochet, del presidente cristiano demócrata Patricio Aylwin, de un alto cargo de la administración Allende ya clandestino… Todo en sonido directo, sin textos leídos, todo narrado con testimonios. Un reportaje que debería formar parte del material docente en las facultades de periodismo.

El verano de 1975 fue tenso. La dictadura de Franco se acercaba a su fin a medida que empeoraba la maltrecha salud del general. España había iniciado el proceso de descolonización del Sáhara Occidental, pero mantenía aún sus tropas controlando el territorio. Marruecos se preparaba para lanzar la marcha verde y anexionarse la franja del desierto reclamada por los saharauis que habían fiado sus anhelos independentistas a una formación de siglas entonces recientes: el Frente Polisario. Desde mayo de aquel año el Polisario mantenía retenidos a 13 militares españoles. Así las cosas en agosto Miguel de la Quadra, tras contactar con la organización guerrillera, viaja en secreto a los campos de refugiados saharauis en Tinduf, al sur de Argelia. Su intención era llegar hasta los militares apresados. No lo consiguió; únicamente le permitieron entrevistar a otro preso en su poder, un civil, un transportista canario que trabajaba en El Aaiún del que nada se sabía desde hacía 6 meses.

El reportaje “Frente Polisario” muestra la vida en los campos de refugiados, el adiestramiento de la guerrilla del Polisario y la acción de las patrullas en territorio del Sáhara Occidental, eludiendo los controles del ejército español. Incluye también numerosas entrevistas, entre ellas la realizada al líder histórico del Frente Polisario, El Uali Mustafá Sayed, que mostró su disposición al diálogo y al acuerdo con las autoridades españolas sobre la base del respeto mutuo --El Uali murió al año siguiente en un enfrentamiento con el ejército mauritano, tras un ataque del Polisario a la capital Nuakchot-.

Días después de regresar del Sáhara, Miguel recibió una llamada del Polisario: los militares apresados iban a ser liberados y él sería testigo privilegiado. Viajó de inmediato a Argel. El 9 de septiembre voló en el mismo avión que devolvía a los militares liberados a Madrid. Nada pudo verse en España. Sí se emitió en Francia y contribuyó notablemente al conocimiento de la causa saharaui.

La historia como aventura

A mediados de los 70 Miguel cambió de registro. Dejó el reportaje de actualidad para dedicarse de lleno a la realización de documentales históricos, basados fundamentalmente en los grandes exploradores, y programas de aventura. De esa época es “Mundo en acción” el espacio que acogió los capítulos rememorativos de los viajes de Marco Polo o de las expediciones polares de Amundsen. Siguió también la huella de los descubridores, de Orellana por el Amazonas, de Fernández de Quirós por el Pacífico… Y se dejó llevar por su espíritu aventurero para probar suerte como domador de leones –llegó a realizar una gira por varias capitales españolas con el Circo Ruso-, para encarnarse en intrépido explorador en el concurso “A la caza del tesoro”, o para participar en casi todas las ediciones del rally Camel-Trophy.

Un proyecto real, un real proyecto

Fue una propuesta del rey Juan Carlos al poco de acceder al trono. En 1992 se celebraría el quinto centenario del descubrimiento de América y habría que idear un programa que pusiera en valor la riqueza en valores y cultura de los pueblos a ambos lados del océano y los 500 años de historia común. Así nació lo que comenzó llamándose “Aventura 92”, después “Ruta Quetzal” y actualmente “Ruta BBVA”. Se inició, con periodicidad anual, a mediados de los 80. Este año parte la expedición número 30 con destino a Colombia, “el país de las esmeraldas”. 10.000 jóvenes estudiantes de más de 50 países han participado ya en esta aventura de inmersión en la cultura y en la historia.

Miguel de la Quadra Salcedo sigue preparando, con el entusiasmo que siempre le ha acompañado, cada edición de la Ruta. Él está al cabo de todos los detalles –viajes, equipamientos, actividades, visitas…- para que nada queda a la improvisación. Igual que en aquellos años de reportero, cuando él se encargaba de que nada le faltara a su equipo. Prepara ya la expedición del 2016, será a la cuna del mestizaje, al Yucatán.

De profesión, giróvago

Se define a sí mismo como un “nómada curioso”. Es un lector impenitente de El Quijote. Ha sido atleta, buscador de oro, ballenero, reportero, domador, aventurero… Pero en su pasaporte, en el apartado profesión, sólo figura: giróvago*

*(R.A.E. – giróvago (Del lat. gyrovagus): adj. Se dice del monje que, por no sujetarse a la vida regular de los anacoretas y cenobitas, vagaba de uno en otro monasterio.)


lunes, 22 de diciembre de 2014

Viajes y Migraciones (11) 'Uma longa viagem', de Lúcia Murat


'Un largo viaje' (Uma longa viagem, 2011) es un documental de la directora brasileña Lùcia Murat que trata de dos viajes. Uno, el que la propia directora Lùcia Murat y su hermano Heitor emprenden en su memoria tras la muerte de su hermano Miguel, volviendo a finales de los años sesenta y los setenta del siglo XX, para recordar su vida de aquellos años cuando los tres eran poco más que adolescentes idealistas y libertarios que querían cambiar su país y, de paso, el mundo. La propia directora militaba en los movimientos de resistencia a la dictadura militar brasileña (promovida por la C.I.A. y que rigió el país carioca desde 1964 a 1985), llegando a pasar algunos meses en prisión e incluso siendo torturada. 

El segundo es el viaje relatado, el que Heitor realizó durante años por varios países del mundo, viaje promovido por sus padres que lo querían alejar de la influencia de su combativa hermana y de la difícil situación en su país. En esa época Heitor (caracterizado en su juventud por el actor Caio Blat) vivió a salto de mata, haciendo pequeños trabajos o pasando pequeñas cantidades de distintas drogas entre los países por los que viajaba, sustancias con las que de paso iba experimentando sensaciones y distintas percepciones de sí mismo. El propio Heitor y Lùcia rememoran aquella época a través de cartas, filmaciones, fotografías y recuerdos que van articulando las conversaciones que mantienen sobre la política, la locura y el individualismo y sobre aquella época en la que los tres hermanos se querían y sostenían en la distancia, aquellos años de compromiso y rebeldía, de tiranía y libertad. VER EL DOCUMENTAL EN VK

jueves, 23 de enero de 2014

Viajes y Migraciones (10) El diario perdido del doctor Livingstone

David Livingstone fue un misionero británico cuya exploración del “corazón oscuro” de África Central lo convirtió en una leyenda. Su encuentro con el periodista estadounidense Henry Morton Stanley fue inmortalizado en la icónica frase: “Dr. Livingstone, supongo.” Para celebrar el bicentenario del Dr. Livingstone, que nació en marzo de 2013, este documental acompaña a un equipo pionero de estadounidenses que se ha propuesto descifrar el último diario de campo de Livingstone. Descolorido e ilegible, nadie ha podido leer las palabras escritas por el explorador desde su muerte, hace 140 años. Ahora, con sofisticadas técnicas, se puede comenzar un viaje dentro de la mente de este aventurero del siglo XIX.


A orillas del río Zambeze, descubrimos la cruda realidad de cómo fue la vida en la última expedición de Livingstone, que iba en busca del nacimiento de uno de los ríos más imponentes del mundo, el Nilo. Sin dinero, caído en desgracia y sin tiempo, se vio obligado a viajar junto con los tratantes de esclavos. En 1871, en el depósito de Nyanhwe, Livingstone fue testigo de la brutal masacre de 400 aldeanos inocentes a manos de los negreros. Por medio de impresionantes reconstrucciones dramáticas filmadas en África, se devuelve la vida a una historia impactante. El relato publicado de Livingstone sobre la masacre causó sensación en occidente. Ayudó a terminar con la trata de esclavos del este de África y cimentó su reputación como un paladín de la campaña antiesclavista. Pero ¿era realmente el héroe que se supone que fue? Las páginas originales de su último cuaderno de campo contienen un secreto, oculto hasta ahora. Este documental arroja luz sobre el lado humano de este gran victoriano, un hombre de carne y hueso perseguido por sentimientos de culpa y remordimiento, llevado al borde de un abismo moral por su deseo de encontrar el nacimiento del Nilo.

 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Viajes y Migraciones (9) Un mundo aparte -capítulos 7 al 13-

“13 etnias apartadas, 13 contextos diferentes, 13 capítulos. Un solo viaje.” Y tres amigos, tres tipos conscientes de tener, al menos durante dos años, el mejor trabajo del mundo. Acá van el resto de capítulos de la serie documental "Un mundo aparte". Disfrútenlos.

7. Laberinto Amazonas

Desde Cartagena de Indias hasta Canaima, para luego pasar al encuentro del Amazonas y el Río Negro donde tardamos tres días para llegar a las aldeas de los indios suruis.




8. El imperio de los hijos del Sol


Viajamos a las ruinas de Tiwanaku y al lago Titicaca, luego vamos a Perú para visitar Cuzco y Machu Picchu. Recorremos con una avioneta los desiertos de Chile y el paisaje del sur de Bolivia.



9. Herederos de los Andes

Abrimos la etapa argentina en las cataratas de Iguazú, luego seguimos por Buenos Aires y La Pampa. Navegamos entre témpanos de hielo y conocemos a los tehuelches, últimos indígenas al sur de América.



10. Los reinos olvidados de África

En Sudáfrica disfrutamos de los contrastes de las ciudades y la fauna salvaje. Viajamos a Kimberley, la ciudad de los diamantes y los reinos de Suazilandia y Lesoto, que nos enseñan el valor de la supervivencia.



11. Más allá de los desiertos

Visitamos Namibia, empezando por el Cañón del Río Fish. Seguimos por las dunas más grandes del mundo en la ciudad Fantasma de Kolmanskop. También convivimos con los himbas, en una de sus aldeas apartadas.


12. El hombre entre las bestias



Nos dirigimos a Livingston desde el P.N.Etosha, para luego acercarnos a la fauna espectacular en el Bajo Zambeze. En Tanzania, los masai nos enseñan a sobrevivir en la precariedad, junto al Kilimanjaro o al cráter del Ngorongoro.



13. Siguiendo la estela del Nilo

Seguimos la estela del Nilo Azul, donde visitamos los templos ortodoxos y Gondar. Llegamos a las pirámides de Giza, y a los templos de Karnak. Bordeamos el mediterráneo hasta llegar a casa.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Viajes y Migraciones (8) Un mundo aparte I -Capítulos 1 a 6-


Uno de los mejores programas autoproducidos por nuestra televisión pública en los últimos años es "Un mundo aparte", una serie documental filmada durante el viaje de dos años (entre 2006 y 2008) que tres compañeros, tres amigos, tres viajeros, realizaron a través del mundo, alrededor de 50 países, en busca de algunas de las últimas culturas indígenas que aún habitan nuestro planeta. La expedición, compuesta por el palentino Daniel Landa, el sevillano José Luis Feliu y el cámara argentino Alfonso Negrón, recorre a lo largo de 13 capítulos los parajes más espectaculares de la Tierra y es testigo de las culturas aborígenes del siglo XXI, conviviendo con ellas y mostrando su realidad en el mundo global contemporáneo. Por todo ello, la última vez que ha sido programada por La2 hemos puesto a grabar nuestro dvd-hd para poder divulgar en nuestro blog los trece capítulos de esta impagable serie documental que ante todo reivindica una forma distinta de viajar y de acercarse a las gentes que pueblan el mundo. En fin, aquí van los primeros cinco capítulos, por si alguien no los ha visto o quiere volver a verlos. 


De España a Cabo Norte, de San Petersburgo a la Península de Kamckatka, de Alaska a Tierra del Fuego y de Ciudad del Cabo a Estambul. Las grandes travesías del mundo se unen en un solo viaje en 'Un mundo aparte'. La ruta recorre los parajes más espectaculares de la Tierra y  alrededor de cada desierto, jungla o glaciar, la expedición descubrirá, junto al espectador, las comunidades que lo habitan. Los viajeros cruzarán en coche geografías extremas y entornos naturales que marcan las formas de vida de los pueblos indígenas. La expedición será testigo de las culturas aborígenes del siglo XXI y convivirá con ellos mostrando su realidad, lo que permitirá a los espectadores comprobar la comunión entre las tradiciones más arraigadas y el progreso, la influencia de Internet, el cambio climático y una pauta común de todos los indígenas del mundo: el amor por la naturaleza.

Daniel Landa y José Luis Feliu se encargarán de presentar los diferentes rincones del mundo, poniendo rostro a la aventura tanto en los momentos emocionantes como en los difíciles. Ambos compartirán la gastronomía con los lugareños, serán testigos de sus tradiciones y conversarán con los verdaderos protagonistas de esta historia: los indígenas. Por otro lado, la figura del operador de cámara, invisible, con su particular visión del mundo, pondrá voz a la serie, guiando al espectador a lo largo del recorrido.


1. Los últimos indígenas de Europa

Desde Sevilla, comenzamos una travesía insólita alrededor del mundo. Las ciudades de Europa marcan el pulso del primer tramo, pero queremos acercarnos a los saamis, que viven más allá del Círculo Polar Ártico. Después de bordear los fiordos noruegos nos acercamos al lago Inari y allí encontramos a los últimos aborígenes de Europa. Pescamos salmón con ellos y nos hablan de la dura vida con los renos, en invierno. Antes de viajar al sur nos despedimos de este tramo del camino en Cabo Norte.




2. Nómadas de las estepas

La expedición comienza en San Petersburgo y Moscú para cruzar Rusia en el Transiberiano, para pasar por Mongolia, y conocer su cultura budista. Termina el viaje a camello por las dunas del Gobi.


3. Los hombres del hielo

El último paso asiático nos acercará a los habitantes de los hielos. Visitamos la Península de Kamchatka, Seúl y Alaska, donde convivimos con los esquimales a -50ºC, quizás, la experiencia más extrema del viaje.


4. Las mil caras de Norteamérica

Cruzar El Valle de la Muerte conseguirá acercarnos desde San Francisco hasta Las Vegas. Disfrutaremos de la tierra de los Navajos, en Monument Valley.


5. El mundo de los mayas

Atravesamos México desde los barrancos del Norte hasta su capital. Y desde allí iniciamos un recorrido por las ruinas que nos dejaron los mayas en Yucatán y Chiapas. Llegamos hasta Honduras y Belice para completar el recorrido



6. A orillas del mar Caribe


Conocemos las comunidades menonitas de Belice y las aldeas de los garifunas en Honduras. Visitamos las tierras de los volcanes y selvas en El Salvador y Nicaragua, y disfrutamos de la naturaleza de Costa Rica y Panamá.