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viernes, 29 de julio de 2011

Verano (5) Veranos literarios

Servimos de mera correa de transmisión a la última e interesante entrada del blog literario de El País Papeles Perdidos que recorre algunos célebres veranos de la literatura que además adorna nuestro blog con un lindo cuadro de Joaquín Sorolla, pintor de veranos y luz. Con ella les dejamos.


El verano literario de tu vida


¿En qué episodio o pasaje descrito en una novela o cuento te hubiera gustado o te gustaría vivir? Esa es la pregunta que formulo a ustedes, los lectores de Papeles perdidos, y que servirá de prólogo a la serie Veranos literarios que empezará este lunes 1 de agosto. Es el segundo año que propongo, en este blog de Babelia, que visitemos los periodos estivales narrados por algunos de nuestros escritores preferidos. Y qué mejor manera de inaugurar este viaje que soñando nosotros mismos con ser testigos de cuerpo presente en libros, capítulos o pasajes veraniegos de obras literarias. Un recorderis a algunos de estos veranos pueden ser viendo la serie del año pasado en la cual comenté, y comentamos todos, 19 veranos literarios que pueden ver pulsando aquí.
Para empezar este recorrido literario he invitado a Javier Reverte, un gran periodista, viajero y escritor que ha vivido muchos y variados veranos de verdad en diferentes lugares del mundo. Reverte, que ha pubicado recientemente En mares salvajes. Un viaje al Ártico (Plaza yJanés) comparte con nosotros cuál es ese verano de ficción que él hubiera querido vivir y por qué. Escuchémoslo y viajemos un momento con él: "Yo siempre he imaginado, aunque Homero no nos lo diga, que Ulises cruzó en su barco frente a la isla de las Sirenas un mes de verano. Y a mí me hubiese gustado estar a su lado, atado al mástil de la nave, y oyendo el canto de aquellos seres hermosos y terribles, las sirenas, que prometían a los viajeros revelarles todos los secretos de la vida, para atraerlos a sus costas y devorarlos. Iría, ya digo, como Ulises, atado, mientras sus compañeros remaban con tapones de cera en los oídos. ¡Quién no querría haber escuchado el canto de las sirenas!." El año pasaso uno de los veranos literarios fue precisamente la Odisea que puedes ver aquí.
¿Y tú? ¿Cuál es el verano literario de tu vida? Más pistas, ¿Acaso ser uno de los invitado a a las fiestas de El gran Gatsby, de Fitzgerald?, ¿O bañarse en el mar de Mishima de El rumor del oleaje?, ¿O recorrer la Sicilia de El Gatopardo, de Lampedusa? ¿O acompañar a Proust en sus lecturas en Combray recordadas en En busca del tiempo perdido? ¿O perderse en el bosque de El amante de Lady Chaterley, de Lawrence? ¿O caminar en las campiñas de la mano de Austen en Orgullo y prejuicio? ¿O aventurarse con Don Quijote en los campos de Castilla, contados por Cervantes? ¿O presenciar el agosto en que se desata la sexual y cruel apuesta de Las amistades peligrosas, de Choderlos Delaclos? ¿O navegar con Melville tras Moby Dick? ¿O visitar a Dinesen a los pies de las colinas de Ngong en Memorias de África? ¿O caminar por el Nueva York de Wharton en La edad de la inocencia? ¿O ver cómo se vive Coetzee la década de sus 30 años en Verano? ¿O desafiar muchas cosas como hizo Jim en La isla del tesoro, de Stevenson?
En fin, tantos periodos estivales eternizados por la maestría de escritores de todo el mundo. En muchos de ellos he estado cuando los leía, en varios de ellos me hubiera gustado vivir. Seguro que ustedes también. ¿En cuál de ellos, y por qué?
PD: A partir de la próxima semana, de lunes a viernes, empezará la serie Veranos literarios. El modelo será el mismo del año pasado: cada día elegiré el pasaje literario de alguna novela o cuento, lo comentaré y luego ustedes completarán el post con sus opiniones tanto de este pasaje como del libro.

Imagen: Balandrito, de Joaquín Sorolla.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Demencia (2) Nueve Discursos Sobre Cómodo


Demencia:

1. f. Locura, trastorno de la razón.
2. f. med. y psicol. Deterioro progresivo e irreversible de las facultades mentales que causa graves trastornos de conducta.


Nueve Discursos Sobre Cómodo

Pintada en 1963 por Cy Twombly y comprada recientemente por el museo Guggenheim de Bilbao por 20 millones de euros, esta obra compuesta de nueve lienzos de gran formato (2,04 por 1,34) plasma la inmersión en la locura del emperador romano Cómodo (el de la tan buena película como históricamente inexacta Gladiator) que tiranizó el Imperio Romano y acabó sus días convencido de ser la reencarnación de Hércules. Fue asesinado en 192 d.c.

Puede observarse cómo evolucionan progresivamente los cuadros desde un aparente orden psicológico a la degeneración mental, a un caos visceral representado en los brochazos color sangre (con varias texturas, como vísceras derramándose en una pared) superpuestos sobre las estructuras grises cuadriculadas.

Se cree que las obras de Twombly con la muerte como temática podrían haberse inspirado en el asesinato en directo de John Fitzgerald Kennedy ese mismo año. Esta obra, fuertemente expresionista, fue muy criticada en su tiempo ya que no entraba dentro de los cánones estéticos de la época, basados en el pop y el minimalismo y, como suele ocurrir, sólo una revisión posterior de la obra de Twombly la puso en el lugar que merece.

Desde luego recomendamos una excursioncita a Bilbao para ver esta obra magnífica y otras igual de buenas del mismo Twombly y ya de paso el impresionante museo que la contiene.