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viernes, 31 de julio de 2015

Escritor (20) La memoria iluminada de Alejandra Pizarnik


"Simplemente no soy de este mundo. Yo habito con frenesí la Luna. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva… No puedo pensar en cosas concretas; no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie… ¿Qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender? Porque alguna vez va a tener que suceder. Me iré y no sabré volver. Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso." Alejandra Pizarnik

Documental dirigido y producido por Ernesto Ardito y Virna Molina en 2013 que narra la trayectoria vital y emocional de la gran poeta argentina Alejandra Pizarnik, desde su infancia a su suicidio en 1972. Imprescindible Pizarnik. 

Con un lenguaje intimista y sensorial, el film narra la vida de la poeta argentina Alejandra Pizarnik, desde los principales conflictos que fueron dejando una profunda marca en su obra y bajo el contexto de ruptura vanguardista de los años 60’ y 70’. La puesta sumerge al espectador en el universo interno de Alejandra, para comprenderla desde su núcleo creativo y humano. Así, sus diarios personales, sus cartas, sus poemas, el relato de sus amigos y familiares; son la herramienta que arrojan pistas sobre el misterioso camino que la llevó a su autodestrucción. Hoy, luego de su muerte y tras ser censurada por la dictadura, fue redescubierta por las nuevas generaciones, quienes la convirtieron en un mito, siendo la poeta argentina más leída.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Escritor (10) 'Taro. El eco de Manrique'

'Taro. El eco de Manrique'

Imprescindibles 25.01.2013


'Taro. El eco de Manrique' es una visión Internacional de la obra, los valores y los ideales medioambientales que Manrique defendió siempre.

Cuando se han cumplido veine años de la desaparición del artista canario, dedicamos un homenaje uniendo arte, ciencia, Medio Ambiente, Arquitectura, Naturaleza y Conciencia en una película que vaya más allá del propio artista para dejarnos su mensaje: "Quiero dejar patente mi manera de sentir y caminar por la vida, por creer que pudiera servir a todos los que se encuentran dentro de un concepto libre, constructivo y sano de la existencia y defender a toda costa a este fascinante planeta en donde nos ha tocado vivir, por si les puede servir de enseñanza las obras realizadas por mí, respetando profundamente cada latitud de la tierra, con sus propios materiales, con sus tradiciones, y agregando lo más sabio del progreso, sin romper la armonía del ambiente, y aplicar toda la sensibilidad y talento en todo lo que el arte puede intervenir, en todo lo que el arte puede soñar."

Un artista social


La vertiente activista resulta fundamental para entender la figura de Manrique y su proyección de artista social, con arraigo público y de fuerte carácter icónico para la comunidad. Su implicación, la labor de denuncia que ejerció abiertamente, su confrontación directa con autoridades y promotores, y su compromiso con los valores culturales y paisajísticos de la isla, lo convirtieron en un símbolo, añadiendo a su personalidad creativa una dimensión sociopolítica inédita en el panorama artístico español. La actitud propositiva y la denuncia conviven en un perfil de artista complejo y polifacético. En palabras de Fernando Gómez Aguilera, Director de la Fundación César Manrique:

"...las convicciones que profesó César Manrique: creencia en la belleza como estado superior del hombre; conveniencia de instalarnos en armonía con los ritmos de la Naturaleza; propuesta de un Arte Total; apelación al modelo natural; necesidad de que el hombre sus fragmentaciones interiores y viva desde la reconciliación; obligación moral del artista de defender el medio, de actuar con vocación didáctica y de contribuir a la felicidad individual y colectiva; construcción de la utopía...etc".


sábado, 4 de febrero de 2012

Gorriones (4) Milagro con plumas




Pobrecitos profesor y alumnos
Que lo ven como una molestia
escandalosa en la ventana abierta
No saben que ese milagro con plumas
con el gracioso nombre de gorrión
fue enviado como rescate glorioso
desde lo más azul del misterio
para cumplir el poético destino
de alegrar con mágica sinfonía
el sombrío examen de matemáticas.

Alejandro González Degetau

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lunes, 12 de septiembre de 2011

Fantasmas (5) Temporada de fantasmas




No vienen a buscar pareja, ni para desovar. No necesitan reproducirse. Tampoco es posible cazarlos. No tienen entidad suficiente para caer en las redes de la lógica, los atraviesan las balas de la razón. Breves, esenciales, despojados de su carne, vienen aquí a mostrarse, vienen para agitar ante los observadores sus húmedos sudarios. Y sin embargo, no se exhiben ante los ojos de cualquiera. El experto observador de fantasmas sabe que debe optar por una mirada indiferencte, nunca directa, aceptar esa precepción imprecisa, de costado, sin tratar de apropiarse de un significado evanescente que se deshace entre los dedos: textos translúcidos, medusas del sentido.
Se abre la Temporada de Fantasmas.

Su viuda y su voz
De las cañerías provenía un ruido fuerte y triste al que ella suponía la voz de su marido muerto. Todas las cañerías hacen ruído, argumentaban sus amigos. En todas las cañerías se manifiesta su espíritu, decía ella. Todas las cañerías hacían ruído cuando él estaba entre nosotros, argumentaban sus amigos. Pero solamente ahora me hablan de amor, decía ella.
Ana María Shua. Temporada de fantasmas (2004)

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jueves, 9 de junio de 2011

Animales (1) Animales como nosotros

Del deambular de las barras se ha cansado tanto su mirada, que ya nada retiene. Es como si hubiera mil barras y detrás de mil barras ningún mundo hubiese. El suave andar de pasos flexibles y fuertes, que gira en el más pequeño círculo, es como una danza de fuerza en torno un centro en el que se yergue una gran voluntad dormida. Sólo a veces se abre mudo el velo de las pupilas. Entonces las penetra una imagen, recorre la tensa quietud de sus miembros y en el corazón su existencia acaba. 
Rainer Maria Rilke. La pantera (Nuevos poemas, París, 5 ó 6 de noviembre, 1902)

"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en el que se trata a sus animales." Mahatma Gandhi


Primera parte - El amigo de los animales

Llevo viendo documentales de naturaleza (gracias principalmente a La2) y leyendo libros de animales desde pequeño. Recuerdo aquellos maravillosos libros (¿en qué traslado se perdieron...?) de la colección Vida íntima de los animales, llenos de grandes ilustraciones y valiosa información sobre las especies que pueblan los ecosistemas de todo el mundo, libros leídos y releídos durante años, fascinándome el alma por los asombros de la vida natural.

Eran los tiempos de una de las personas que más han contribuido a mi educación emocional, Félix Rodriguez de la Fuente y su primordial serie documental "El Hombre y la Tierra". Por eso, cuando a aquel proyecto de Juez Roy Bean alguien le preguntaba qué quería ser de mayor, él no decía "La ley al oeste del río Pecos" como es ahora, sino que invariablemente contestaba "naturalista, como Félix". Luego la cosa se torció y esto no pudo ser, pero la querencia por los animalitos, la admiración por su belleza y su conmovedora inocencia ya se me habían sedimentado dentro, para siempre, como puede comprobarse en este blog.


Todos los que crecimos con sus enseñanzas aún recordamos el día que nos enteramos de su muerte allá en Alaska. Al enterarme de la trágica noticia en aquella luminosa mañana de sábado (el día en que él y yo cumplíamos años), recordé algunas escenas de un episodio de la serie venezolana de El hombre y la Tierra, cuando su equipo y él trajeron al zoo de Madrid dos nutrias gigantes del Orinoco tras rescatarlas de ser vendidas por su piel.


En una de ellas, mientras Félix lanzaba una diatriba contra la odiosa costumbre de vestir abrigos hechos con pieles animales, los tres jugaban y jugaban, celebrando la alegría de estar vivos y entre amigos. Y saber que él ya no podría volver a hacerlo nunca más me provocó (aún lo hace) una infinita tristeza.






Quien haya tenido oportunidad de compartir algún periodo de su vida con algún animal como mascota, sabe lo que estos embajadores de buena voluntad de las naciones de seres que comparten con nosotros la vida en la Tierra nos ofrecen a cambio de nuestros cuidados. Amiguitos peludos que nos dan su afecto, que juegan con nosotros, que impregnan nuestros hogares de vida con los borbotones de la suya, que se intentan comunicar con nosotros, que manifiestan sus distintas personalidades, que nos reconcilian con la vida cuando nos venimos abajo, que nos ayudan cuando nuestros cuerpos se derrumban y cuando nuestros cerebros empiezan a agujerearse.

Pero claro, amar y respetar sólo a los perros, gatos, hurones, pájaros etc que son nuestras mascotas o aquellos animales que nos resultan monos como los cachorros, el oso panda, los delfines o los koalas es caer en el especismo, una discriminación moral en el tratamiento de los animales en función de que la especie animal nos resulte antropocéntricamente atractiva, aunque eso también puede decirse de los que nunca mataríamos un animal salvaje y sin embargo, aún comemos carne...

En esta y otras entradas sobre los animales y la condición animal hablaremos de lo que Félix nos inculcó desde nuestra infancia a muchos españoles, la admiración por estos seres fascinantes pero sobre todo el reconocimiento de su derecho a la vida y a la dignidad, vamos a hablar del RESPETO que todos merecen, respeto por los animales que nos alimentan, por los que se desloman trabajando para nosotros (una media de 20 caballos mueren reventados cada año en la Feria del Rocío que se celebra estos días), por los que desde los laboratorios nos descubren los secretos de nuestro cerebro y de las enfermedades que nos azotan, por los que pasean, como la pantera de Rilke, su triste figura prisionera por algunos lamentables zoos, aquariums y circos que aún existen, por los que sobreviven en los menguantes reductos de vida salvaje de campos, bosques y océanos que aún existen, mientras mantienen el equilibrio ecológico y biológico de los distintos ecosistemas planetarios, indispensables para nuestra vida en la Tierra. Vamos con ello.


Segunda parte - Comer animales


Quien esto escribe es de Segovia y ser de allá y no crecer acostumbrado a las viandas de la región, el cordero o cochinillo asado, el chuletón de buey, el picadillo, chorizo y otros deliciosos embutidos, es pura entelequia, aparte de ganar muchos puntos para ser arrojado al pilón más cercano. Así pues, desde el reconocimiento de nuestro (decreciente) ánimo carnívoro les ofrecemos algunos datos de interés sobre la crianza y el sacrificio de algunos de ellos, porque a lo mejor podemos hacer algo.


De gallinas

Comenzamos analizando un alimento que la crisis ha colocado en el best seller de nuestra dieta. El pollo. Y los huevos. En la pollería de mi barrio la pechuga de pollo normal cuesta 5,25 euros/kilo. La pechuga de pollo de granja está a 8,50 euros/kilo. Para una pechuga de aprox. 300 gr (una cena o comida de una pareja), la de pollo criado en las lamentables condiciones "normales" cuesta, 1,5 euros. La de pollo de granja, criado en semilibertad y bastante más sabroso, sale a 2,55 euros. Media docena de huevos de gallina son 90 céntimos, los de corral 1,30 euros. Sabemos que la crisis golpea fuerte a mucha gente pero sinceramente creemos que la diferencia de precios es perfectamente asumible por muchos. Cuatro euros al mes, a cambio de una vida digna para esos gallináceos que luego ponemos en el horno. Y que tengan oportunidad para que se muevan, para que se relacionen entre ellos y creen su rudimentaria sociedad, que haya un gallo que maneje el cotarro, que haya algún otro que se lo quiera disputar, que las gallinas pongan sus nutritivos huevos cuando se lo pida su naturaleza y no con su ciclo biológico retorcido para transformarlas en esclavizadas máquinas productoras de huevos. 

Visto lo que les importa a los gobiernos europeos que la crianza y sacrificio de animales para consumo humano se lleven a cabo con las buenas praxis que marcan las directivas europeas, al final son las pequeñas decisiones personales las que marcan la diferencia.



... y cerdos

Hace unas semanas estuvo en España el escritor norteamericano Jonathan Safron Foer, el autor de "Todo está iluminado". Venía a presentar su ensayo "Comer animales", que se gestó cuando tras tener su primer hijo y plantearse cómo iba a alimentarle, empezó a investigar sobre la industria ganadera de su país, y lo que averiguó le horrorizó. En su libro hace una descripción escalofriante de la suerte que corren los animales que acaban servidos en las mesas de nuestras casas y restaurantes, de ahí algunas de sus vehementes conclusiones:


"Me parece que está sencillamente mal comer o dar de comer a la familia cerdo criado en factorías agrícolas. Probablemente esté incluso mal sentarse silenciosamente junto a amigos que comen cerdo criado en factorías agrícolas, por difícil que sea decir algo. Los cerdos claramente tienen una mente rica e igual de claramente son condenados a una vida lamentable en las factorías agrícolas. La analogía de mantener un perro en un armario es bastante acertada, aunque algo generosa."

En nuestro país las cosas no son mucho mejores. A pesar de ser una de las estrellas de nuestra gastronomía, la realidad del cerdo es bastante más chunga que la bucólica imagen que tenemos de los cerdos criados con bellotas en dehesas extremeñas, la digamos aristocracia del cocho. En las grandes explotaciones ganaderas se les maltrata desde que nacen pero se supone que se les aturde antes de darles muerte. Sin embargo, hace un par de meses leímos en El País un artículo sobre las matanzas caseras de cerdos que se hacen por toda España:
De noviembre a febrero, miles de cerdos de engorde se sacrifican en España en las matanzas familiares. A cuchillo, como se hizo siempre, con el animal chillando y dando sacudidas hasta que se desangra del todo. Ese proceder está prohibido por ley desde hace ya casi dos décadas, pero algunos o no lo saben o miran para otro lado. Una directiva europea de 1993 permite seguir con esta tradición, fuera de los mataderos, pero siempre que al cerdo se le haya aturdido antes de clavarle el cuchillo. Eso no se hace prácticamente nunca. En ningún sitio. En el mismo sentido se reguló en España en 1995, y algunas regiones incluso redactaron normativa propia sobre bienestar animal que les proporcionó amables titulares y aplausos, pero que nunca han cumplido.
Parece que en Baleares y Extremadura se habló de repartir pistolas aturdidoras pero luego nunca más se supo. En el resto de España, nada, las matanzas caseras tradicionales (aunque han bajado en los últimos tiempos) ni se autorizan ni se prohiben, no hay denuncias y sí muchos silencios cómplices. En cuanto a cómo se desarrolla su vida en las grandes explotaciones ganaderas, les ofrecemos un video que fue grabado por Equanimal en granjas de Guadalajara y Valladolid, que muestra la terrible realidad de las condiciones en que nacen, crecen, paren y mueren estos animales y que puede herir sensibilidades e incomodar conciencias.



Equanimal. Investigación granjas de cerdos españolas


Porque además, según datos de la FAO, la producción de carne en el mundo emite un 18% de los gases de efecto invernadero -por encima del transporte, con un 13%- y, además, es en gran parte responsable de la deforestación (para pastos) y la escasez de agua que sufre el planeta (para producir una hamburguesa se consume la misma agua que una ducha de cuatro horas).


En cuanto a la pesca ya hemos tratado algunas veces (y no serán las últimas) en este blog el desolador panorama que plantea la pesca industrial hoy en día. En España nos comemos en cuatro meses nuestra cuota pesquera (es decir, durante ocho meses consumimos pescado procedente de otros mares más allá de nuestras costas. Tenemos una flota sobredimensionada (y unos armadores con excesivo poder) creada en los años en que se creía que el océano no se acababa nunca, que sigue escarbando las cada vez menos pesquerías productivas que quedan. 

En el 94% de los océanos se realizan actividades pesqueras y el 85% de los stocks están completamente explotados, sobreexplotados o agotados, según la FAO. Según Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana Europa:

“Menos del 1% de la superficie marina está protegido de manera efectiva. Además, no existe ni un solo stock en el mundo gestionado responsablemente, hasta el punto de que los stocks de algunos tiburones mediterráneos disminuyeron un 99% en el siglo XX respecto a las poblaciones originales. Se están expoliando los recursos pesqueros mundiales para el beneficio de unos pocos y los gobiernos no parecen dispuestos a ponerle freno”.

Sin embargo, se sigue permitiendo el vergonzante despilfarro como descartes de decenas de millones de seres marinos (entre un 70 y un 90% del total de capturas) que son arrojados, ya muertos, por la borda de los pesqueros al no ser esas especies con las que quieren llenar sus bodegas, decenas de miles las hectáreas de fondos marinos, fundamentales para la vida marina, destruidos con las perniciosas redes de arrastre. Y nadie de los que mandan se pone de acuerdo para parar este desastre.

En la redacción de Vida y Tiempos creemos que la sociedad, a base de pequeñas decisiones individuales, debería cambiar su mentalidad respecto al consumo de carne y pescado, adoptar una postura ética respecto de los animales que criamos o pescamos para que sirvan de alimento a esta humanidad que crece desmesurada y todo lo depreda. Porque si esperamos que lo hagan los grandes partidos políticos vamos listos. Es necesaria una educación que enseñe a los niños la deslumbrante belleza natural que aún existe en el planeta y la necesidad de respetar a todos los seres vivos que lo comparten con nosotros, con más razón si nos alimentamos de ellos.



Si las personas que nos leen no quieren intentar los muy respetables y éticos caminos del vegetarianismo o el veganismo sí pueden intentar cambiar en lo que puedan su dieta y comer menos carne y pescado (al menos ese día menos de comer carne que pide Paul McCartney), sino de intentar ejercer un consumo responsable y sostenible, que minimice el sufrimiento de los animales, el agotamiento de los ecosistemas y el despilfarro de su carne.

Ya existen muchas webs de granjas o cooperativas que sirven carne y pescado de animales criados y muertos de forma digna y sostenible. Es cierto que son algo más caros (más en estos tiempos) pero es evidente que el ajuste de precio que puede hacer una explotación ganadera industrial que entiende a los animales como unidades productivas de carne que procesar a cascoporro, no es el que puede hacer una granja que críe y alimente a sus animales de forma natural, sin pesticidas ni transgénicos, que los cuide y respete hasta que les llega el momento del matarife.



Si existe el ánimo se pueden echar cuentas y, a pesar de nuestra crisis, pensar en la crisis alimentaria que ya se está fraguando, que cada uno vea si puede pagar realmente ese sobreprecio, pero sabiendo que estamos haciendo algo por esas almitas desdichadas que han ido a parar a los nutritivos cuerpos de los animales que nos alimentan. Los indios de las llanuras americanas, antes de salir a cazar rezaban, chamán mediante, a sus presas como prueba de respeto y agradecimiento a quienes iban a sacrificar su vida para alimentarles, y de paso tener buena caza. En esta bitácora no pedimos a nuestros lectores que dancen rituales pawnees antes de ir al super, al final es cuestión de adquirir e intentar respetar algunos pequeños compromisos personales, empezar a preguntarnos de dónde viene la carne que comemos y qué ha ocurrido para que llegue ahí.



Tercera parte - Animales como nosotros


Sufren, ríen, se angustian, colaboran entre ellos, se emocionan, necesitan y dan cariño, crean lazos afectivos, juegan y celebran la alegría de estar vivos, elaboran estrategias para su supervivencia en el mundo natural, se comunican con nosotros y con otros de su especie, tienen personalidades complejas que configuran en base a un código génetico adquirido y luego a golpes de traumas, entorno y aprendizaje (como nosotros) factores todos que van esculpiendo el carácter de un ser único. Les ofrecemos un buen texto sobre ello:


Animales y humanos, no tan diferentes

Omar Segura EFE

Las vacas disfrutan resolviendo problemas, los pájaros chinos no entienden el idioma de los estadounidenses, las ovejas pueden entablar profundas amistades, los perros y ratas rí­en, los chimpancés son solidarios. Según los últimos estudios, los animales se parecen a las personas mucho más de lo que imaginamos, en materia de sentimientos, lenguaje y relaciones.

Fieras civilizadas


Suele afirmarse que algunos animales parecen inteligentes y que muchas mascotas terminan pareciéndose a sus dueños, pero los indicios cientí­ficos van más allá y apuntan a que los animales de compañí­a ofrecen mucho más que compañí­a y que algunas fieras no son salvajes sino bastante civilizadas. Además, si conociéramos los sentimientos del ganado, muchos nos replantearí­amos nuestros hábitos de comer carnes y filetes. Muchos animales son capaces de desarrollar sentimientos complejos, de sufrir cambios de ánimo y humor, de sostener comunicaciones de distintos niveles e incluso tienen personalidades que los diferencian uno de otros. Es lo que sugieren una serie de recientes investigaciones y descubrimientos, que demuestran que llamar bestia o bruto a una persona a veces puede considerarse un elogio para el humano o en el peor de los casos un insulto para el animal... Antes de decir de alguien que "es un bicho", piénselo mejor.

Las reses dicen ¡Eureka!

Las vacas se lo pasan bien solucionando problemas, según aseguran algunos participantes de la Conferencia Internacional sobre el Sentimiento de los Animales, que organizó en Londres la organización CIWF Trust dedicada a hacer campañas en defensa de los animales de granja. Un grupo de expertos dirigido por Donald Broom, profesor de bienestar animal en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, reunió a un conjunto de vacas en un corral especial, cerrado por una palanca que los animales debí­an apretar correctamente para salir a un campo lleno de alimentos. Los investigadores percibieron muestras de satisfacción en las vacas cada vez que lograban entender cómo funcionaba el mecanismo: tuvieron una respuesta entusiasta, su ritmo cardí­aco creció y aumentaron las posibilidades de que saltaran o galoparan hacia los alimentos, "como si dijeran, ¡Eureka!, he descubierto cómo resolver el problema", según explicó el doctor Broom.

Las ovejas se hacen amigas

"Los seres humanos le atribuimos emociones a un bebé, pero se las negamos a una oveja o a un chimpancé", ha señalado en la conferencia británica, la doctora Marian Dawkins, catedrática de la Universidad de Oxford. Para el académico Marc Bekoff, de la Universidad de Colorado, en EU, "los animales no son objetos insensibles ni hay que tratarlos como autómatas: probablemente sienten emociones como el miedo y la ira o pueden entablar amistades profundas como sucede con las ovejas". Según Bekoff, "lo que los animales sienten es muy importante, ya que tratan de negociar su supervivencia en un mundo dominado por los humanos y con frecuencia abusivo, en el que no son más que peones de nuestros esfuerzos incesantes y obsesivos por controlar sus vidas para nuestro beneficio, no el de ellos". 



Chimpancés altruistas

La famosa especialista en primates Jane Goodall ha dicho, en la conferencia londinense de la CIWF Trust, que hay que redefinir la forma en que vemos a los animales, tanto a los domésticos como a los salvajes. "Tenemos que entender que no somos los únicos seres en este planeta con mentes y personalidades", explica Goodall, quien ha pasado cuatro décadas y media estudiando a chimpancés en África y asegura que se parecen mucho a los seres humanos. "Ambos tienen la capacidad de cometer barbaries y también son capaces de un gran altruismo", ha explicado la experta, que ha visto a chimpancés ayudar a otros que tení­an miedo, habí­an quedado huérfanos o heridos, demostrando "un cuidado y una compasión que es indistinguible de la nuestra".

Aves orientales no entienden a las americanas

China ha importado una máquina de cantos de pájaros fabricada en Estados Unidos para asustar a las aves en el aeropuerto de Pekí­n, aunque estas no reconocieron el ruido y se negaron a marcharse. Según el diario Beijing Evening News, el equipo para la dispersión de pájaros habí­a grabado el canto de los pájaros estadounidenses y los sonidos de algunos enemigos naturales de los pájaros, pero "los pájaros locales no entendieron el idioma extranjero". Así­ que expertos chinos han decidido "traducir" el canto de seis aves estadounidenses al de sus homólogas chinas, y están grabando los cantos de pájaros que son comunes en Pekí­n.


Humor de perros... y de ratas

Muchos animales pueden tener sus propias formas de reí­rse, según un informe publicado en la revista cientí­fica Science por el profesor Jaak Panksepp, quien asegura que algunas especies emiten sonidos que se asemejan a la risa humana. 

Este profesor de la Bowling Green State University de Ohio, en Estados Unidos, explica que los circuitos neurológicos para la risa existen en partes "antiguas" de nuestro cerebro, cuya estructura general compartimos con muchos animales. Por ejemplo, los jóvenes chimpancés emiten fuertes jadeos y chillidos mientras juegan a perseguirse unos a otros, y al jugar las ratas producen sonidos que se asocian con sensaciones emotivas de carácter positivo. Cuando se les hace cosquillas, las ratas se muestran socialmente ligadas a los humanos y rápidamente condicionadas a buscar esas cosquillas, explica el neurólogo. Además sugiere que los chillidos podrí­an provocarlos los circuitos nerviosos del cerebro que liberan el neurotransmisor dopamina, los cuales también se "encienden" en el cerebro humano durante situaciones divertidas.



Personalidad de las mascotas

El doctor Sam Gosling, de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, asegura que los perros presentan grandes diferencias en personalidad y para demostrarlo, ha diseñado una prueba que evalúa el carácter canino, del cual se desprende que los dueños y sus mascotas suelen tener personalidades similares. El estudio agrupa a los perros en cuatro categorí­as: niveles de energí­a, afección-agresión, ansiedad-calma e inteligencia-estupidez. Cada rasgo comprende extremos positivos y negativos. Gosling ha encontrado diferencias de personalidad de una raza a otra, y, también entre perros de una misma raza.
Este experto le preguntó a los dueños de perros que clasificaran a sus mascotas dentro de los cuatro rasgos de personalidad y después le pidió a extraños que hicieran lo mismo con estos perros. Los niveles de ansiedad-calma los ha medido al estudiar la reacción de los perros al ver a su dueño alejarse con otro can, y para medir su inteligencia se utilizó su habilidad para recuperar una galleta debajo de una taza. Estos rasgos fueron adaptados de modelos empleados en Psicologí­a para evaluar la personalidad humana.

El mundo emocional de los animales de granja






Última parte - Cazar animales


"Cuando hace muchos años viajé por primera vez a África, a Zimbabwe, lo hice como muchos de mis compatriotas, con un rifle en las manos. Yo era un cazador obstinado, el objetivo de mi viaje era un leopardo, el trofeo más envidiado de los Cinco Grandes (león, elefante, búfalo, rinoceronte y leopardo).Pero cuando por fin localicé a "mi" presa y apunté, quedé tan fascinado por su belleza que me fue imposible disparar. Ya más sosegado, dejé el rifle a un lado, cogí la cámara y empecé a hacer fotos. Como si de una muestra de agradecimiento se tratara, un par de leopardos permaneció durante horas frente a mi cámara. En vez de salir huyendo, decidieron "posar" para mí. Me quedé observando y fotografiando aquellas hermosas criaturas sin el menor deseo de retomar el arma, sin ansia de trofeos. Me prometí no volver a disparar un rifle y me convertí en un cazador de imágenes. Jamás me he arrepentido de aquella decisión: fue mi nacimiento como fotógrafo. Descubrí que observar la vida salvaje es mucho más interesante que aniquilarla." Sergey Gorshkov


El ruso Sergey Gorshkov es ahora fotógrafo de National Geographic y firma un espectacular reportaje sobre los leopardos del Delta del Okavango en Botswana en el último número de la revista del borde amarillo. De él recogemos su relato sobre el día en que se dió cuenta del trágico error que suponía su anterior vida como asesino de animales por ser bastante representativa de la evidente diferencia de estado mental que supone mirar la belleza de la vida natural con los ojos fascinados de un observador con una cámara fotográfica que hacerlo con la mente inyectada en muerte de quien mira a través de la mira telescópica de un rifle de caza.Siempre he pensado que algo no debe funcionar bien en la cabeza de quien ante la majestuosa estampa de un ciervo (o una familia de perdices intentando hacer su vida tranquilamente en el campo) lo único que se le ocurre es meterle una bala en el corazón. Cazadores, esos amantes de la Naturaleza.

Sobre el absurdo que es la caza deportiva hoy en día (a diferenciar de la caza de supervivencia que aún realizan algunos grupos indígenas), les ofrecemos un fragmento del programa de Cuatro 21 días cazando, donde la reportera Adela Úcar comprueba en su propio espíritu qué es eso tan vil de matar por matar. Aunque se lo podía haber supuesto antes de hacerlo. Con ella nos despedimos.

21 dias: De caza

martes, 19 de abril de 2011

Gorriones (2) Los gorriones de Miguel Hernández



Los gorriones son los niños del aire, la chiquillería de los arrabales, plazas y plazuelas del espacio. Son el pueblo pobre, la masa trabajadora que ha de resolver a diario de un modo heroico el problema de la existencia. Su lucha por existir en la luz, por llenar de píos y revuelos el silencio torvo del mundo, es una lucha alegre, decidida, irrenunciable. Ellos llegan, por conquistar la migaja de pan necesaria, a lugares donde ningún otro pájaro llega. Se les ve en los rincones más apartados. Se les oye en todas partes. Corren todos los riesgos y peligros con la gracia y la seguridad que su infancia perpetua les ha dado.


Miguel Hernández. "El gorrión y el prisionero"

lunes, 15 de noviembre de 2010

Escritor (3) Agustín Fdez. Mallo, la mirada oblicua

El pasado octubre este redactor de "Vida y Tiempos..." tuvo oportunidad de asistir a un curso de cinco tardes en La Casa Encendida llamado "Agustín Fdez. Mallo habla de cómo trabaja Agustín Fdez. Mallo", obviamente impartido por el mismo escritor y físico gallego, autor de libros como "Carne de píxel", "Postpoesía, hacia un nuevo paradigma" o la trilogía del Proyecto Nocilla (Nocilla Dream, Nocilla Experience y Nocilla Lab), entre otros. Y como en Redacción de toda la vida hemos sido (y seguimos siendo) nocilleros irredentos, allá fuimos, a ver qué aprendíamos.


Fueron quince horas en las que nos fue mostrando algunos de los temas e inquietudes que lo inspiran y definen como escritor, los libros y autores que le han influenciado, nos habló de poesía, de apropiacionismo y postmodernidad, nos hizo partícipes de algunos de sus procesos creativos actuales a través de su blog, impagables apuntes del natural de un tipo de pensamiento singular y mirada transversal que tiende puentes entre disciplinas, que bebe tanto de la alta como de la baja cultura, que busca a ras de tierra para encontrar los enlaces y mensajes ocultos entre las personas, objetos y azares que se va encontrando en el camino, una moto abandonada y su sombra satélite, un billete en el suelo y un objeto punzante en el dedo, la decoración de la habitación de un hotel estadounidense a modo de una cadena alimentaria, una crema hidratante que, afortunadamente, no daña el ph de las lágrimas...
Las suyas (al menos Nocilla Experience y Nocilla Lab, los dos libros suyos que por ahora hemos leido) son obras sin argumento claro, sin una estructura clásica que las sustenten, la libertad de formatos es total, pueden fragmentarse como Nocilla Experience, formar un continuum de 65 páginas como Motor Automático de Búsqueda (la primera parte de Nocilla Lab) o adoptar forma de comic protagonizado por él mismo y el también escritor Enrique Vila-Matas.

Sus historias están entreveradas de referencias cinematográficas, históricas, literarias, musicales, científicas y son habitadas por personajes lacónicos, alucinados, impregnados
de soledades, horizontes y extrañamientos por medio de un lenguaje potente e hipnótico que tiñe de un sentido profundamente poético sus textos. Estos son algunos fragmentos de estos libros:
1.

(...) Debido a que nada que porte información puede ir más rápido que la velocidad de la luz, existe lo que los cosmólogos llaman horizonte de sucesos, el punto más allá del cual no podemos aún conocer lo que ocurre. Señales de luz que se emitieron hace millones de años y de cuya existencia aún tardamos en saber. Pero ese horizonte no es plano, sino una extensa superficie que esféricamente nos rodea, una bola cerrada e impermeable hasta que indique lo contrario una simple fórmula que liga la velocidad con el tiempo.

2.

Finales de septiembre, Ernesto llega a su piso en Brooklyn, enciende la tele, baja el volumen a cero. Destacan sobre los ruidos de la ciudad los gruñidos broncos del cerdo de la vecina; lo guarda justo debajo de donde él tiene su estudio; a veces oye cómo le susurra al oído. Se sienta a dar los últimos retoques a uno de sus 2 proyectos más golosos, la Torre para Suicidas. Esta construcción parte de la idea de que los miles de suicidios que al año se consuman en la ciudad de Nueva York, así como las tentativas frustradas, resultan demasiado dramáticos y engorrosos debido a no disponer la urbe de unas instalaciones adecuadas y debidamente organizadas. Así, lo dejan todo hecho un asco; sangre en las aceras, ahorcados a los que se les rompe la cuerda y hay que reanimarlos, cuerpos mutilados al paso de los trenes, y todo con el consiguiente perjuicio psicológico para las verdaderas víctimas, los que se quedan, obligados a contemplar semejantes espectáculos. Su torre consta de un ascensor que eleva al suicida desde una planta baja, donde hay servicio de capellán, cafetería, algo de comida rápida, gabinete psicológico a fin de afrontar el trance en las mejores condiciones mentales posibles, espacio para los familiares y enfermería por si el intento resulta frustrado, hasta la altura de un 8° piso. Y ahí sí que no hay nada; una sala blanca y vacía, y un hueco para el vuelo picado que da a un patio en el que al impactar el suicida contra el suelo se activan unas mangueras que expulsan agua y lavan tanto al defenestrado como el pavimento. También, justo enfrente de ese 8° piso hay un muro perfectamente blanco para que el candidato no vea horizonte alguno [en encuestas realizadas a suicidas frustrados se ha comprobado que la visión de un horizonte justo antes de tirarse es lo que les imprime renovadas ganas de vivir y abortar la idea]. En los sótanos, se hallan dependencias destinadas a otro tipo de opciones; camas junto a abundantes botes de somníferos, cuartos especiales con sogas colgadas de sus correspondientes vigas, duchas de anhídrido carbónico, y así. Ernesto está tan orgulloso de su proyecto que piensa enviarlo al Concurso de Arquitectura Compleja que anualmente se celebra en la ciudad de Los Ángeles, California. Huele a pescado. En el horno se quema.
4.

(...) Es decir, que Mihály trabaja en un hospital cuya edificación data de 1925, radicado en la ciudad de Ulan Erge, Sur-Oeste de Rusia, entre Ucrania y Kazajstán. Este hospital, en su día, llegó a ser un centro de referencia en cirugía pediátrica que la burocracia estaliniana fue desprestigiando ladrillo a ladrillo, y que la caída del muro de Berlín terminó por decolorar. Aunque las grandes cristaleras, sujetadas por unos no menos impresionantes pilares de acero, sigan en pie, hace tiempo que los pacientes y el personal sanitario no ven el orgullo de su propio reflejo cuando miran a través de ellas, sino únicamente la vasta extensión de una ciudad coloreada por aritméticos graffitis, bloques de edificios de los 50 y 60, y ruedas de bicicleta. Incluso Mihály vio un día la foto del hospital en una página web dedicada a ruinas arquitectónicas del Siglo 20, junto a otras fábricas alimentadas por carbón, centrales nucleares desmanteladas e inoperantes altos hornos; bajo la foto se leía: “Antiguo Almacén de Carne de Vacuna, Ulan Ergo, 1925”. Mihály es cirujano de partes blandas, lo que en este hospital equivale a decir que es cirujano de todo menos de huesos; lo llaman por megafonía para que acuda inmediatamente al quirófano. Atraviesa pasillos de azulejo azul cielo y cuando llega, los ayudantes tienen ya al chaval sobre la gran mesa de mármol que la Dirección ha rescatado de una antigua sala de despiece de un cercano matadero de vacuno. Una simple apendicitis: un adolescente que se comió 1 kilo de caramelos en menos de una hora. Es una operación que podría hacer con los ojos cerrados, así que en tanto que disecciona, recuerda a Maleva, una joven becaria de Medicina General a la que conoció hace 3 o 4 años, y de la que se enamoró sin ser correspondido. Habían coincidido en la cola del comedor y él le explicó dónde coger el pan y los cubiertos. Después, tras varios encuentros en las salas de curas y pasillos principales, una tarde-noche que Mihály se había quedado a terminar informes atrasados, se dieron de bruces en uno de los antiguos pasillos que ya nadie frecuentaba y que comunicaba [aún comunica] las dos alas más modernas del complejo hospitalario. Se besaron. A ciegas atravesaron una antigua puerta sobre la que ponía Estudios de Medicina Dialéctica, y apartaron también a ciegas todo tipo de herrumbrosos aparatos metálicos que se apilaban sobre una mesa, para, al final, negarse ella a consumar el acto: lo emplazó a la semana siguiente, en su casa; Mihály anotó la dirección en la manga de la bata; lo primero que encontró. Algo nunca visto lo transporta de súbito del recuerdo de Maleva a la apendicitis que tiene entre manos: ha encontrado en el intestino del muchacho un cofre de plomo del tamaño de un dedal. Lo observan todos detenidamente y se deciden a abrirlo. Dentro hallan una cápsula que resulta ser Yodo 131 (I131), radiactivo, perfectamente protegido por un envoltorio de parafina, que el muchacho intentaba pasar de contrabando de Ucrania a Kazajstán, confesó cuando se despertó de la anestesia.

5.

(...) y así, solo y aburrido, 9 años atrás, abrí "El mono gramático" aquella tarde de junio en que la mujer con la que vivía se había ido a Nueva York a no sé qué, y comencé a fijarme, en primer lugar, en su extraña estructura, bastante indefinible, algunos fragmentos venían a ser una especie de poemas en prosa y me fijé especialmente en uno en el que se afirmaba sin ningún género de dudas que toda palabra es metáfora de otra, y ésa de otra, y ésa de otra más, y así hasta la arbitrariedad de un núcleo no menos metafórico que siempre desconoceremos, y a eso me refería cuando decía que no creo que existan las palabras "ciudad", "puerto", "piscina", "edificio", "naturaleza", "hombre" o incluso "vida", por eso no creo que el motivo de que existan lugares inhóspitos, lugares que están como desactivados del flujo del mundo, sea que en ellos el hombre le haya dado la espalda a la naturaleza, ni tan siquiera a la vida, ya que tales cosas no existen más que en el lenguaje, más bien creo que esa desactivación de los lugares inhóspitos respecto al mundo es debida a que son la ensoñación del resto del mundo, quiero decir que son zonas que son soñadas, y sólo soñadas, por el resto del planeta, y como tales, permanecen en silencio, inaccesibles a la materia, como le ocurre al sexo y a los sueños, inaccesibles a ser narradas, un caso especial de lugares inhóspitos son las ruinas, pienso que lo que les ocurre a las ruinas es que han llegado a ese estado por su gran potencia simbólica antes de ser ruinas, cuando estaban en pie y habitadas» quiero decir que su potencia simbólica era tan intensa que tuvieron que ser abandonadas para que el mundo no se destruyera en ellas por exceso, por exceso de vida, para a partir de ese momento ser sólo soñadas, para constituirse en lugares inhóspitos, para que no les ocurriera lo que les ocurre a la materia y la antimateria, que se aniquilan por el extraño empeño en estar juntas, para que no les ocurriera lo que les ocurre a las parejas, que siempre se dejan cuando están demasiado cargadas de un estilo de vida propio, un estilo que no se parece a nada más que a sí mismo, sí, las parejas se dejan en el momento en que están más cargadas de vida, de cotidianidad, de belleza, por plano y aburrido que sean ese estilo de vida propio, esa cotidianiedad y esa belleza, se dejan cuando están en el más alto grado de potencia humana concebible, en efecto las parejas se asustan por tal perfección, se separan y generan una ruina, un lugar ya sólo soñado, una complejísima zona de afectos, lazos, odios, entendimientos, objetos, experiencias, que para siempre ya será inhóspita para el mundo ya que nadie la conocerá jamás, y por eso ella y yo sabíamos que una vez realizado el Proyecto que nos había llevado hasta allí tras un año de continua gestación y trabajo y estudio, sería también nuestro fin y pasaríamos al estado de ruina, a lo inhóspito, a algo tan inhóspito como el paisaje que nos rodeaba cuando riéndonos cruzamos el río de agua roja, cuando al azar tomamos una de aquellas 4 pistas de tierra y una tormenta que no vimos venía convolucionando a nuestras espaldas mientras en el CD del coche continuaba sonando Broadcast, y continuamos y a los pocos kilómetros la pista empezó a descender muy suavemente hacia un breve valle en el que parecía haber un río, y al poco tiempo nos encontramos vadeando el curso de un cauce seco al otro lado del cual se desarrollaba, siguiéndolo, una fila de construcciones muy deterioradas, vestigios de lo que parecía ser una antigua mina fue entonces cuando detectamos que en mitad de esas construcciones mineras, pared con pared, existía lo que quedaba de una pequeña iglesia, un pequeño templo que a su lado izquierdo, pegada, tenía una nave de cuyo techo salían hierros, cintas transportadoras y grúas en mal estado, y a su lado derecho, también pared con pared, una nave de alojamiento para mineros o algo así, todo conformaba una especie de fachada disímil y amorfa, un puzzle, diríamos, que nos impresionó porque nuestro Proyecto tenía mucho que ver con todo eso, y ella, sin quitarse las gafas pop-star, rebuscó la cámara fotográfica en su bolsa de playa, salió del coche, y se quedó un momento parada, estudiando la situación, después la seguí hasta el otro lado del cauce seco, lo atravesamos como pudimos entre piedras y antiguos hierros, ella iba en chanclas, nos detuvimos unos segundos ante lo que quedaba de puerta apuntalada, y por fin ella le dio una patada a aquellas tablas y entramos a un lugar que, por contraste con la luminosidad de fuera, nos pareció muy oscuro y vimos que del techo, por grandes agujeros, entraban haces circulares de luz que al impactar en el suelo le daban a éste una configuración de piel de leopardo en blanco y negro, en efecto, allí había existido una iglesia, lo supimos por el altar que se veía al fondo, "todas las iglesias tienen algo de piel de leopardo -había dicho ella mucho tiempo después-, algo de belleza tras unos colmillos que no se ven" (...)
3.

(...) Por fin han encontrado las armas de destrucción masiva. Las tenía el dictador ocultas en su propio cuerpo. Y sólo era una, cuidadosamente cosida a su estómago. Una cápsula de 1 cm3 unida a un micromecanismo cuántico adjunto que podría ser activado mediante un control remoto mental. En efecto, con sólo concentrarse precisamente en ese punto del estómago, y dirigir ahí toda la fuerza de los pulmones e intestinos en virtud de una técnica adquirida por viejos métodos de respiración yoga, el citado micromecanismo se activaría soltando un veneno que haría morir al instante al dictador. La destrucción masiva vendría dada por un efecto dominó: la oleada de inmolaciones en cadena que prevé el Corán Tipo-B para estos casos, a imagen y semejanza de esa otra reacción en cadena que damos en llamar “nuclear”. Cristianismo, budismo, islamismo, y tecno-laicismo en un solo relámpago.

Segunda parte - Cuando Louis encontró a Alfred

Un día Fdez. Mallo nos presentó una de las últimas entradas de su blog. En aquel post se preguntaba por la relación oculta que para él subyacía tras las imágenes y la información de dos fragmentos extraidos de dos artículos distintos encontrados en el suplemento cultural de La Vanguardia.Uno hablaba de algunos recientes documentales sobre la vida y obra de algunos arquitectos famosos y el otro versaba sobre programas de TV dedicados a vender casas y tenía dos imágenes, una de una clásica pareja norteamericana tratando con un comercial inmobiliario, mientras que en la otra aparecía Alfred Hitchcock en el trailer de Psicosis, animando a la compra de la mítica mansión de la película. Esta era su reflexión sobre ellos:
(...) Dejando aparte los artículos a los que pertenecen, esos dos fragmentos me interesaron por sí solos. En mi opinión, tienen la fuerza de la literatura, son literatura: la triple vida y extraña muerte de una persona conocida y cabal, y el reputado cineasta que se autoparodia ante la fachada de una de las casas más serias y tétricas del siglo 20.
Pero me interesaron, sobre todo, porque veo una relación entre esos dos fragmentos. Y no me refiero a que ambos, el arquitecto Kahn y Hitchcock construyeran casas, ni tampoco me refiero a que Kahn sea la contrafigura de los personajes de las películas de Hitchcock [en las que un tipo anónimo se ve metido en una trama compleja y singular de manera involuntaria, justo lo contrario que el arquitecto Kahn, cuya vida era una trama compleja y singular, de película, y aparentaba y una vida normal], ni tampoco me refiero a que los dos siempre salgan en retratados en B/N, ni a que los dos, cada uno en su disciplina, hayan sido constructores de una cierta monumentalidad, ni que sean representantes de una ultima modernidad. No, no me refiero a todo eso, sino a otra cosa que une esos dos fragmentos, pero que no sé qué es.
Así, a pesar de que el curso no era un taller literario Fdez. Mallo nos pidió que quien quisiera intentara responder a esa pregunta, resolver ese pequeño enigma con epicentro en aquel suplemento y bueno, cada cual lo interpretó a su modo. Así pues, para terminar este post les dejamos con nuestra pequeña contribución al asunto:

Cuando Louis conoció a Alfred

Acogedora, verdad? le había dicho el vendedor, aquel inglés gordito y sonriente de expresión entre socarrona y ambigua. Tardaron poco en ponerse de acuerdo en la venta, el precio era bastante razonable y el ojo experto de Louis le hizo darse cuenta de que a pesar de ser una casa antigua también era robusta y sabía que con una buena capa de pintura, nueva decoración y algunos arreglos podría convertirse en un buen hogar para Esther y los niños. Sus antiguos propietarios habían sido una madre y su hijo que vendieron la casa al morir aquella y desaparecer éste. Ley de vida, supone.

Una vez se instala en ella entra en el dormitorio principal en el cual se respira un olor rancio, algo desagradable y difícil de discernir, olor a viejo supone, que aún permanece en el ambiente tras un rato con las ventanas abiertas. Observa su maleta abierta encima de la cama, dos trajes, varias camisas y corbatas, ropa interior, algunos billetes de avión, una revista de arquitectura en la que sale su imagen en primer plano. Seguidamente su mirada se posa en las tres cajas envueltas en papel de regalo, que están en el suelo, una encima de otra, las tres con el mismo contenido

un camisón, un perfume, algunos juguetes

preparadas con abnegada eficiencia por Maggie, la leal secretaria que ordena su agenda y se ocupa de su compleja logística desde que empezó a realizar proyectos arquitectónicos y conjugar vidas paralelas

y quizás la única mujer a la que siempre ha sido fiel.

Sentado sobre la cama reflexiona un momento sobre cómo su extraña vida le ha llevado hasta esa casa y suspira. De repente unos ruidos extraños resuenan en alguna parte de la casa, un arrastrar, un quejido, pero Louis no se inquieta, las casas de madera están llenas de ellos, un mapache furtivo, un lamento de cañerias... Entonces abandona sus pensamientos, se desviste y se dirige al baño, necesita darse una ducha.