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miércoles, 25 de diciembre de 2019

Invierno (10) Otros inviernos peores 4 Cuento de Navidad en Gaza

La gran Yolanda Álvarez, orgullo de nuestra televisión pública, ahora en 'En Portada' y antigua corresponsal en Israel y Palestina, fue sacada de su puesto por intolerables presiones del gobierno israelí tras su cobertura a la ofensiva israelí de 2014 sobre Gaza, ellos preferían que no hubiera testigos tan molestos. De su twitter importamos este podcast de Carne Cruda sobre este lugar torturado por una de las mayores injusticias de nuestro mundo.

Hay lugares del mundo que duelen. Uno de ellos es Gaza. Este "cuento de Navidad" llega al alma. Gracias, Raquel Martí. 
 

miércoles, 7 de febrero de 2018

Invierno (9) Otros inviernos peores 3 Lo que de verdad importa



Hace unos días saltaba  a las redes una noticia pequeña, ocurrida en un lejano lugar de Turquía, una de esas catástrofes íntimas que suceden cada día de forma anónima por todo el mundo. Ali Dede Kedisin, de 83 años, vivía junto a su gatita Sarikiz (chica rubia) y algunas gallinas en un barrio humilde de la ciudad turca de Mudurnu, hasta que lo perdió todo al incendiarse su casa el pasado 24 de enero, cuando trataba de prender una estufa de queroseno para calentar su humilde vivienda y así resistir las gélidas temperaturas que experimenta Turquía este invierno.



La estufa explotó y su casa, toda de madera, ardió completamente, pero lo que sí tenía claro Ali Dede es que tenía que salvar al pequeño ser que acompañaba su soledad, que compartía su frío y su miseria. Por eso no tuvo dudas para volver a entrar en su casa en llamas para rescatarla, aunque no pudo hacer lo mismo con sus gallinas, pues sólo una se salvó. Tras lograrlo, los dos personajes de nuestra historia se retiraron, ateridos por la lluvia y el miedo, conmocionados, llorando por el hogar perdido y el shock sufrido, pero dando gracias de al menos estar vivos. Y juntos.

Afortunadamente esta vez la televisión había llegado a tiempo para retransmitir su dolor junto a su animal y por esas cosas de Internet el video se viralizó, siendo visualizado por miles de personas, que se conmovieron con su tragedia y empatizaron con aquellos dos desdichados seres a los que nunca habrían conocido si no hubiera sido por su desgracia. Su fugaz celebridad ha propiciado que el gobernador de la provincia le haya prometido ayuda para adquirir una nueva vivienda y una ola de solidaridad en las redes está reuniendo dinero en GoFoundMe para que ambos puedan comenzar su vida de nuevo. 



Larga vida al señor Ali Dede Kedisin y a Sarikiz. Salva un animal, te salvarás a ti mismo y salvarás al mundo. 

domingo, 28 de febrero de 2016

Invierno (8) El invierno sobre Segovia









Si hace unos días nos asomábamos un fantasmal torbellino de nieve neoyorquino ahora volvemos la mirada a otra megalópolis, Segovia, ciudad natal de la actual reencarnación del Juez Roy Bean (siendo Mason County-Kentucky la del fundador de la saga) para ver nuestra querida y hermosa ciudad castellana tomada hasta las cachas por el legendario frío mesetario y cubierta por una puntillista nevada de las que cada vez van dándose menos. Gloria bendita. 

martes, 2 de febrero de 2016

Invierno (7) Invierno en New York


En España ya hemos olvidado estos inviernos feroces pero en Estados Unidos las tormentas polares siguen entrando sin obstáculos desde Canadá y barriendo la Costa Este; este es el caso de la tormenta invernal Jonas que ha dejado espectaculares imágenes en la ciudad de New York como las que la fotógrafa Michele Palazzo capturó hace una semana, una increíble imagen del famoso Edificio FlatIron entre remolinos de nieve, con efecto de pintura impresionista de otro siglo, con la excepción de pequeños detalles como algunos logos publicitarios. The're magic in heavy snowing. 

viernes, 1 de febrero de 2013

Invierno (6) Otros inviernos peores 2


Niños desplazados afganos esperan a recibir suministros de invierno distribuidos por el Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU (UNHCR) a las afueras de Kabul. Dic. 27, 2012. (S. Sabawoon/EPA) Publicada por Big Picture.



Entrada relacionada:

viernes, 21 de diciembre de 2012

Invierno (5) Llega el invierno


Peña de la esfinge, en Valsaín (Segovia)


Estamos en los montes de Valsaín, en la ladera de Peñalara; muy cerca de casa. El lugar es un robledal abierto, despejado, con algunos rodales de pinos silvestres salpicados por todas partes. Un arroyo, una cacera artificial en realidad, baja de la sierra, nieve recién fundida, y corre por la curva de nivel con todo el valle del Eresma aguas abajo. Grandes piedras berroqueñas, en equilibrio inestable, amenazan con rodar por la ladera.

Invierno

Carlos de Hita 21.12.2012

12 horas 10 minutos del viernes 21, cuando faltan dos minutos para la hora oficial de entrada del invierno. Un silencio matizado se extiende por el bosque. Matizado por algunas voces casi imperceptibles: el trino agudo de un agateador, la llamada repetida de un trepador azul, los silbidos de un carbonero garrapinos y la áspera protesta de un chochín. Cuatro tenaces pájaros forestales.



En estos bosques de bruma no podían faltar los graznidos de las cornejas, como jirones de voces desgarradas envueltas en la niebla. No hay tiempo para más. Dos minutos después, a las 12 y 12, una ráfaga sacude las ramas de los robles, todavía con las últimas hojas secas adheridas. Cae la lluvia. Se pasa la hora y llega el invierno.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Invierno (4) Otros inviernos peores

Con todas nuestras fuerzas hemos luchado para que no llegase el invierno. Nos hemos agarrado a todas las horas tibias, y a cada puesta de sol hemos procurado sujetar el sol en el cielo todavía un poco, pero todo ha sido inútil. Ayer por la tarde el sol se ha puesto irrevocablemente en un enredo de nieve sucia, de chimeneas y de cables, y esta mañana es invierno.

Sabemos lo que quiere decir porque estábamos aquí el invierno pasado, y los demás lo aprenderán pronto. Quiere decir que, en el curso de estos meses, de octubre a abril, de cada diez de nosotros, morirán siete. Quien no se muera sufrirá minuto por minuto, día por día, durante todos los días: desde la mañana antes del alba hasta la distribución del potaje vespertino, deberá tener constantemente los músculos tensos, dar saltos primero sobre un pie y luego sobre otro, darse palmadas bajo los sobacos para resistir el frío. Deberá gastar pan para procurarse guantes, y perder horas de sueño para repararlos cuando estén descosidos. Como no se podrá comer nunca al aire libre , tendremos que consumir nuestro pienso en la barraca, de pie, disponiendo cada uno de un palmo de pavimento, y apoyarse en las literas está prohibido. A todos se nos abrirán heridas en las manos, y para conseguir una venda habrá que esperar a toda la tarde durante horas y de pié en la nieve y al viento.

Del mismo modo que nuestra hambre no es la sensación de quien ha perdido una comida, así nuestro modo de tener frío exigiría un nombre particular. Decimos “hambre”, decimos “cansancio”, “miedo” y “dolor”, decimos “invierno”, y son otras cosas. Son palabras libres, creadas y empleadas por hombres libres que vivían, gozando y sufriendo, en sus casas. Si el Lager hubiese durado más, un nuevo lenguaje áspero habría nacido; y se siente necesidad de él para explicar lo que es trabajar todo el día al viento, bajo cero, no llevando encima más que la camisa, los calzoncillos, la chaqueta y unos calzones de tela, y, en el cuerpo, debilidad y hambre y conciencia del fin que se acerca.


Primo Levi - Si esto es un hombre

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Vocabulario Fundamental. Invierno (I) Yellowstone, el cine y la Historia en invierno

Vocabulario Fundamental. Invierno (II) La música del invierno

lunes, 2 de febrero de 2009

Invierno (3) El General Invierno, eterno defensor de Rusia


El terrible invierno ruso ha recibido varias veces en la Historia el célebre sobrenombre de "El General Invierno" al haber ayudado de forma importante con su legendario rigor a que fracasaran al menos tres intentos de invasión de Rusia por tropas extranjeras. Las repasamos porque son tres momentos decisivos en la historia de Europa y la humanidad.


1ª Parte - Invierno de 1708-1709: Carlos XII de Suecia contra Pedro I el Grande

A principios del siglo XVIII, el rey Carlos XII de Suecia quien con un moderno ejército dominaba la lucha por el dominio del Báltico, quiso vencer definitivamente a uno de sus mayores enemigos, el zar Pedro I el Grande (personaje clave en la historia de Rusia y sobre el que volveremos en algún especial) en uno de los más decisivos episodios de la Gran Guerra del Norte y planeó invadir Rusia y llegar hasta Moscú.

No obstante, en aquel invierno de 1708-1709 fue cuando los rusos aplicaron, por primera vez en la Historia contra un ejército regular, la táctica de retirarse dejando tras de sí sólo tierra quemada y el terrible invierno ruso para hacer de la inmensa estepa un terreno aún más hostil a las tropas enemigas.

De esta forma, con los suecos buscando refugio y víveres en el desolado Norte de Ucrania, los rusos evitaron el confrontamiento directo con ellos, recurriendo a escaramuzas y pequeños ataques relámpago que desgastaban al ejército sueco hasta dejarlo exhausto, para vencerlo definitivamente ante la ciudad de Poltava, en junio de 1709.



2ª Parte - Invierno de 1812: Napoleón y la Grande Armée

Tras rechazar a los rusos en Polonia en junio de 1812, Napoleón y la Grande Armée, unos 700.000 hombres entre franceses y aliados que formaban el ejército más grande conocido hasta la fecha, atravesaban el río Niemen dispuestos a llegar a Moscú y forzar al zar Alejandro I a negociar una rendición.

Sin embargo fueron los primeros éxitos iniciales de los franceses y su empuje, que obligaron al ejército ruso a retroceder lo que paradójicamente les acabaría beneficiando, pues las líneas francesas de aprovisionamiento se alargaron alarmantemente lo que fue aprovechado por el general ruso Kutuzov para eludir la batalla en campo abierto y hostigar a los franceses con pequeñas escaramuzas y ataques sorpresa que fueran desgastando al enorme ejército invasor.

No obstante Napoleón acabaría teniendo la batalla campal que buscaba el 7 de septiembre cuando atacó a los rusos fortificados en Borodino. Aunque la batalla supuso una auténtica masacre ya que hubo unos 70.000 muertos entre ambos ejércitos (se calcula que cayeron unos 8500 hombres cada hora de la batalla, triste récord mortífero hasta la batalla del Somme, en 1916) y los franceses pudieron avanzar hacia Moscú, el general corso no consiguió destruir el ejército ruso, que se retiró y pudo reagruparse.


Así, los franceses entraron el 14 de septiembre en un Moscú abandonado por sus habitantes y saqueado por el propio ejército ruso, que además prendió fuego a la ciudad privando los franceses (que también sufrieron una terrible plaga de pulgas) del refugio que necesitaban para aguantar el terrible invierno ruso. Esto obligó a salir de Moscú a Napoleón el 19 de octubre y posteriormente forzó su retirada hacia el Oeste en penosas condiciones por la ruta de Smolensk, que estaba rodeada de ejércitos rusos.

Y fue entonces cuando nuevamente el General Invierno, con temperaturas de hasta -30º por las noches, cayó mortalmente sobre las menguantes tropas de Napoleón, congelando a miles de soldados, lo que sumado a las enfermedades, los lobos que veían a los soldados aislados una presa fácil y a los soldados de Kutuzov, que hostigaban continuamente la retaguardia, los flancos y las líneas de abastecimiento del desorganizado ejército francés, desmoralizándoles, aislándoles, privándoles de sus escasísimos suministros, matando a sus monturas que servían como comida para la tropa famélica, haciendo que abandonaran la artillería, aumentando las deserciones, convirtiendo su retirada en una enloquecida carrera de supervivencia.

"Las carreteras eran como el cristal. Los caballos se resbalaban y no podían levantarse. Nuestros soldados no tenían fuerza en los brazos y se quedaban dormidos abrazados a sus mosquetes... al despertar, los cañones de las armas se quedaban pegados a sus caras y, literalmente, les arrancaban la piel a tiras... Te aseguro que ni viendo estos horrores puede uno creerlos..."

Todos estos factores terminaron por dividir las columnas francesas que intentaban refugiarse en los bosques para escapar a los terribles cosacos del comandante Platov que cercenaban al galope las cabezas de los rezagados o de los soldados que se rendían o los despellejaban vivos...

Consiguieron que se desangrara la invencible Grande Armée de Napoleón.

De esta forma cuando los franceses llegan al semicongelado río Bereziná y ven cómo han sido destruidos sus puentes, los zapadores logran construir en tiempo record dos puentes de pontones por los que el 26 de noviembre logran escapar Napoleón y una parte del ejército, mientras que el pánico y el caos más absolutos invade a los que aún no han cruzado, que literalmente se pisotean hasta la muerte, o ahogándose en el río al intentar cruzarlo a nado, buscando enloquecidos escapar a una muerte terrible.

Fue el 29 de noviembre cuando Napoleón ordenó a los zapadores destruir los puentes para que no los cruzaran los rusos en su persecución, cosa que hicieron con lágrimas en los ojos al comprobar cómo las tropas que quedaban en la otra orilla eran alcanzadas y aniquiladas por los ejércitos de Kutuzov. Aún hoy en Francia la palabra bereziná es sinónimo de catástrofe.

Lo que queda en esos momentos de la Grande Armée son apenas 30.000 hombres en precarias condiciones de combate, para los que aún han de continuar las penalidades. De esta forma, cuando entre el 7 y el 9 de diciembre los restos del ejército francés llegan a Vilna, miles de hombres revientan de puro agotamiento en los portales de las casas e incluso asaltan el colegio médico de la ciudad para comer los órganos conservados en alcohol. Y aún así seguirán siendo perseguidos por los crueles e infatigables cosacos de Platov hasta que logren volver a cruzar el Niemen y lleguen a Prusia. Al final, sólo unos 10.000 soldados franceses y aliados consiguen volver del infierno blanco de Rusia.

Fue así como el sueño de Napoleón en Rusia quedó esparcido en sus infinitas llanuras nevadas, otra vez el implacable invierno ruso cobrándose su terrible cuota de sufrimiento humano.

(Para más información sobre la campaña rusa de Napoleón, recomendamos la página de Remilitari sobre el tema, así como los libros "Nevaba" de Patrick Rambaud y "La trágica marcha de Napoleón sobre Moscú", de Adam Zamoyski)


3º Parte - Invierno de 1942-1943: Stalingrado, los niños y el cocodrilo


Una fuente con unas niños bailando alrededor de un cocodrilo. Esta fuente, regalo de un país africano y que sobrevivió a los terribles hechos que ocurrieron en esta ciudad en el invierno de 1942-1943 parece ofrecer una perfecta metáfora de lo que fue el padecimiento supremo de esa ciudad, de sus habitantes y de los soldados que la defendieron ante el ataque de Hitler.

Hitler quería controlar el Cáucaso y sus pozos petrolíferos por lo que consideraba vital expulsar a los rusos más allá del Volga y la llave de estos proyectos era conquistar la ciudad de Stalingrado que además era un importante nudo ferroviario que comunicaba Moscú con el Cáucaso y el Mar Negro.

Sin embargo carecía de las tropas necesarias para mantener un frente desde el Mar Báltico al Mar Negro y además emprender una ofensiva de tanto calibre, por lo que Stalingrado supuso uno de sus mayores errores estratégicos. En esta ciudad no sólo dejó que aniquilaran uno de sus mejores ejércitos, el Sexto Ejército del sobrevalorado Mariscal Von Paulus y una parte del 4º Ejército Blindado de Hermann Hoth, sino que provocó que la inercia de la guerra cambiara a favor de la Unión Soviética.

Así pues entre junio de 1942 y febrero de 1943, con bajas de aproximadamente un millón y medio de personas entre ambos bandos (soldados y civiles) se disputa la batalla más sangrienta de la historia de la humanidad así como una de las más decisivas, en la que los alemanes alcanzan el límite de su expansión en el sur de Rusia y donde la poderosa Wehrmacht comienza a escribir su fin.

Stalingrado se extendía 50 km a lo largo de la orilla del Volga con una anchura dentro de la orilla oeste de unos 10 km y hacia ella se abalanzó el general Von Paulus y su ejército de unos 200.000 hombres. A esta fuerza, el comandante soviético Vassili Chuikov sólo podía oponer en un primer momento los 40.000 hombres que componían su 64º ejército. 

Pero pronto llegarían refuerzos a través del Volga.El 28 de julio Stalin da la orden "Ni un paso atrás" que obligaba a los civiles (aproximadamente medio millón) a permanecer en la ciudad para espolear a sus tropas y dar ejemplo al resto del país y a los infelices soldados rusos a ser muchas veces sacrificados contra las ametralladoras sin armas o en circunstancias penosas si no querían ser disparados sin compasión por la espalda por las tropas de los despiadados comisarios políticos rusos.

Estas tácticas terribles sin embargo comienzan a surtir efecto y ayudados por el incesante flujo de refuerzos rusos que llegan en transbordadores desde la otra orilla del Volga, los rusos enredan a los alemanes en feroces combates cuerpo a cuerpo, casa por casa, les tienden sangrientas emboscadas entre los escombros, los desmoralizan con la eficacia de sus francotiradores (entre los que sobresale Vasilly Zaitsev, al que interpreta Jude Law en la excelente "Enemigo a las puertas)" que despachan centenares de soldados pero especialmente oficiales, lo que va descabezando sus cadenas de mando, desgastándoles con un tipo de combate en el que no pueden utilizar ni su superioridad táctica ni el apoyo efectivo de sus panzers ni el de su aviación.
"la ciudad se cubrió de una atmósfera repulsiva y pútrida. La razón era obvia: los cadáveres de ambos bandos se descomponían bajo los escombros. La pestilencia y las enfermedades pronto se hicieron sentir."
Los altavoces rusos crispan los nervios de los alemanes y su ánimo emitiendo a todo volumen y sin cesar el sonido de un tictac de reloj y una voz clamando "cada siete segundos muere un soldado alemán en Stalingrado".

De esta forma, aunque los alemanes, ayudados por el 4º Ejército Panzer refuerzan su ofensiva y el 11 de noviembre tienen bajo su poder casi el 90% de la ciudad (algunas unidades incluso logran llegar al Volga), Stalin y el alto mando soviético empiezan a acumular divisiones de refresco que les ayuden a pasar al contraataque, atacando y arrollando los descuidados flancos del 6º Ejército, débilmente protegidos por tropas de los aliados rumanos y húngaros.

Así, el 19 de noviembre de 1942 y trás un terrible cañoneo artillero, 200 divisiones soviéticas atacan por el Norte y por el Sur de la ciudad para caer sobre la retaguardia germana, cortar sus líneas de suministro y posteriormente, cerrando las pinzas de la trampa, devolverles la táctica del kessel o "caldero", embolsamientos masivos de tropas que tan buenos resultados había dado a los generales alemanes al principio de la guerra.

Aunque la trampa tardaría aún en cerrarse, Hitler prohibió al general Von Paulus cualquier retirada de la ciudad sellando así su destino y el de su ejército. Las condiciones climáticas empeoraron y el General Invierno cayó con todo su poder sobre un ejército alemán poco preparado para resistirle. Las temperaturas cayeron hasta los -18 grados, lo que sumado a las enfermedades y la falta de alimentos (en diciembre comenzaron las muertes por inanición), deterioraron rápidamente a un ejército alemán que además veía cómo la aviación rusa iba borrando de los cielos a la Luftwaffe de Hermann Goering.

Éste había prometido personalmente a Hitler 500 toneladas de abastecimientos diarios al kessel pero que apenas llegó durante tres días a las 130 toneladas, desplomándose más tarde más abajo de esa cantidad. Asimismo, una contraofensiva de rescate del general Von Manstein que pretendía romper el cerco fue frenada rápidamente por los rusos.

El 25 de diciembre mueren más de 1200 soldados de hambre y frío, mientras los soviéticos hacen fiestas en la otra orilla del Volga que mortifican a los famélicos alemanes. El 8 de enero cae el aeródromo de Pitomnik, el último controlado por los alemanes, cortando completamente sus comunicaciones.

El 30 de enero Hitler, a quien la suerte de los hombres del 6º Ejército y parte del 4º Ejército Panzer embolsados en Stalingrado hacía tiempo que no le importaba mucho, nombra mariscal de campo a Von Paulus, auténtico caramelo envenenado ya que, en el mismo mensaje en que le notificaba su ascenso le sugería el suicidio ya que según afirmaba líneas más abajo, ningún mariscal de campo alemán ha sido nunca tomado prisionero. Ese humor negro que tenía Adolf.

Entre el 31 de enero y el 2 de febrero, tras terribles sufrimientos, sin comida, sin municiones, los 90.000 soldados alemanes supervivientes se entregan a las tropas soviéticas y comienzan su particular marcha de la muerte hacia Siberia. Los tres mil heridos que se resguardaban en el cuartel general germano son rematados por los rusos.

Termina la batalla.

La derrota de Stalingrado significó la pérdida de iniciativa del ejército alemán en la guerra con la Unión Soviética pues tuvieron casi 800.000 muertos, heridos y prisioneros por 1.500.000 de bajas los rusos. Sin embargo, Stalin contaba con unas casi inagotables reservas de tropas mientras que para los alemanes estas pérdidas de soldados y material de guerra eran irremplazables.

Esta victoria se convirtió en un símbolo para toda la Unión Soviética y sus aliados. Se dieron cuenta de que la antaño invencible Werhmacht de Hitler podía ser derrotada, de que podían bailar alrededor del terrible reptil y vencerlo.


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sábado, 10 de enero de 2009

Invierno (2) Madrid, la nieve y el caos. Y un gato.


Y de repente la nieve, apareciendo por toda España y sembrando el caos en un país poco acostumbrado a las adversidades climatológicas, que colapsa sus vías de transporte en cuanto la cosa se tuerce un poco (recuerdo la perplejidad de unos alemanes de Siemens con los que trabajé un tiempo al comprobar cómo la gente llegaba horas tarde al curro al petarse las carreteras porque amanecía lloviendo o al bloquearse vías férreas al caer cuatro copos). 

Así que ayer, sobre todo en Madrid, se montó el gran pifostio, con los coches cruzados en las carreteras, la gente saliendo de ellos y dirigiéndose andando, entre blasfemia y blasfemia, no se sabe dónde, como si de una guerra nuclear se tratara.

Un Madrid completamente colapsado por la nieve, el ejército movilizado, el aeropuerto cerrado y hecho un descalzaperros por obra y gracia de una más de las recurrentes y desquiciantes huelgas de Iberia, con la gente atrapada en Barajas y durmiendo en el suelo, a un puntito de la insurrección y la quema de los chiringos de esa línea aérea ejemplar que tenemos.

Con las líneas enteras de autobuses paradas, los de la sal y las grúas llegando tarde, mal y nunca, las distintas administraciones estatales y autonómicas (sobre todo en Madrid, con la grimosa Esperanza Aguirre aprovechando cualquier herida para echar sal y cal viva si es menester) haciendo eso tan español de echar la culpa al otro. En fin, sacando a la luz alguna de las ineficiencias cívicas, culturales y estructurales que tiene esta ciudad.

Sin embargo, la nieve trae también, cómo no, una salida masiva a las calles para sacar nuestro lado más lúdico, para emprenderla a bolazos con el vecino o para salir de casa a pecho descubierto pero eso sí, armado hasta los dientes con ese razonamiento también tan español de pormissantoscojonesmevoyalRetiroahacerjoggingenlanievesincamisetanihostias!!y constatar que, efectivamente y aunque sea sólo por unas horas, en la ciudad todo cambia.

P.D. Y así la nieve pudo recrear en la Plaza del Dos de Mayo un pequeño trocito del bosque boreal de los ancestros de Fantom. Y afortunadamente ahí pudimos estar para disfrutarlo.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Invierno (1) Yellowstone, el cine, los cuervos y el invierno


Llega el invierno, una de mis tres estaciones preferidas y con él, en "Vida y Tiempos..." queremos plasmar alguna de las conexiones mentales que nos genera este periodo del año tan bonito y habitualmente tan poco valorado ("el invierno, qué chufa!" Lucía Corral dixit) en el que la Naturaleza ajusta algunas cuentas con nosotros resfriándonos, bloqueando nuestras carreteras y oscureciendo nuestros espíritus.



Primera parte. Invierno en Yellowstone

El parque de Yellowstone, localizado en en el noroeste del estado de Wyoming, fue creado en 1872 siendo el primer parque nacional creado en todo el mundo y poniendo así la primera piedra en la red de parques nacionales del planeta, auténticas islas de naturaleza viva y casi indemne entre tanta barrabasada causada en la Naturaleza por esa especie bípeda tan dañina que colonizó la Tierra.
Este parque se asienta sobre los restos de un antiguo y gigantesco volcán de tal forma que aún mantiene una gran cantidad de fenómenos geotermales como miles de coloridas fuentes termales y geiseres de los que es el más célebre el "Old Faithful", que aproximadamente cada 90 minutos y con una duración de 2 a 5 minutos lanza entre 44000 y 53000 litros de agua a una altura de entre 30 y 55 metros, ahí es nada. También se encuentra en este parque el Gran Cañón del río Yellowstone, una de sus cumbres paisajísticas.

En invierno cierran casi todas sus rutas y ya no puede visitarse en coche sino sólo con vehículos especiales para la nieve y el parque se transforma en un esplendor níveo de coníferas, ríos, lagos y fuentes termales, pura magia.

En cuanto a la fauna, las especies más representativas son el bisonte (la última manada salvaje de Estados Unidos se refugia aquí de los vientos árticos, cerca de las fuentes termales), el lobo, el puma (como esta preciosidad de aquí al lado) alces, ciervos, antílopes, coyotes, águilas y osos.

En definitiva, un lugar maravilloso sin embargo más conocido por los simpáticos cartoons de aquel oso Yogi ladrón de cestas de emparedados (siempre me hizo gracia esta palabra) y que en invierno filtra el volumen de visitantes ofreciendo su cara más salvaje y pura.





Y para terminar con esta primera parte relacionada con el invierno y la Naturaleza presentamos Silent Woods, de Husky Rescue. El artefacto que reproduce esta canción no es muy agraciado el pobre pero bueno, cumple su función dignamente, poder disfrutar de esta pequeña y extraña delicadeza de Husky Rescue. Son un poco más de dos minutos de puro bosque e invierno. Escúchese de noche, claro.



Under the spruce trees / In the silent woods / Secret caves / Winter bedrooms / hiding from the hunter / The evil's man's eyes / Fields of snow / Cold ice paradise / Silent dreams / Deep sleeps, sweet friend / Let's hug? then when it's spring again



Segunda parte. El cine, los cuervos y el invierno




Y enlazando con Silent Woods, canción con cuervos al fondo, preciosos animalejos a los que siempre he asociado con el invierno, recordamos tres magníficas películas hechas en la segunda mitad de los noventa, tres películas con sangre en la nieve, tres películas pequeñas en presupuestos pero llenas de talento (tanto en la dirección como por parte de los actores) y en las que el invierno (y los cuervos) se conforma como otro de los personajes de la película, anticipando o provocando tragedias, dibujando escenarios y mediatizando comportamientos.

En "El Dulce Porvenir" (The Sweet Hereafter, 1997), basado en una novela homónima de Russell Banks, Atom Egoyan pinta un desolador retrato de la tragedia que se abate sobre el alma de un pueblo canadiense cuando la mayoría de los niños de la localidad mueren en un accidente del autobús que los lleva a la escuela.

Es una película de silencios, de miradas y emociones esquinadas, es de las tres la que quizás exija más al espectador para captar la devastación interior de la antiguamente idílica comunidad, cómo sus desvalidos miembros se revuelven con rabia buscando culpabilidades y escapes emocionales que les libren de esa terrible desolación.

Egoyan utiliza la melancolía de sus paisajes siempre nevados para escrutar por caminos laterales en las nebulosas intimidades y nostalgias de sus personajes, en sus secretos inconfesables, en sus fragilidades sobrevenidas y en la certeza de que en sus vidas se ha instalado para siempre una fantasmagórica tristeza.

En 1999, Sam Raimi se olvidó por un rato de su cine de posesiones infernales y otras intrascendencias y sorprendió a todos con "Un plan sencillo" (A simple plan, 1999), una película con algunas similitudes a Fargo (cosa no extraña porque Raimi y los Coen son coleguitas), donde el casual hallazgo por parte de tres amigos de una avioneta estrellada entre la nieve en cuyo interior encuentran una bolsa con cuatro millones de dólares (bueno también un cadáver y un cuervo muy simpático) desencadena la tragedia, planteando el clásico dilema moral de quedarse o no con el dinero lo que provoca que, según transcurre la película, los personajes (y con ellos los espectadores) avancen tomando decisiones equivocadas mientras se cuestionan certezas, felicidades utópicas e infelicidades que nunca les abandonarán.

Por último "Fargo" (Fargo, 1996), Premio a la Mejor Dirección en Cannes, Óscar al Mejor Guión y Actriz Secundaria para Frances McDormand y una de las grandes películas de los de los hermanos Coen.

Los Coen dibujan un poco amable retrato de la América rural y profunda en esta mezcla de thriller con tintes de comedia, un falso secuestro que nos va presentando una serie de personajes que se mueven entre la mezquindad y la ineptitud, entre la violencia asesina y el absurdo. Y a pesar de todos estos factores, los Coen mantienen el equilibrio en la dirección y nos ofrecen una muy entretenida y corrosiva película apoyados por un gran guión y unos actores perfectos en sus papeles.

Y como hemos dicho, en estas tres películas con nieve y muerte y como un heraldo de ambas aparecen los cuervos, observando con curiosidad las miserias humanas, casi juzgando a los personajes desde la distancia. Altivos, inteligentes, de color negro pizarra, negro absoluto, ejemplo preclaro e insolente de naturaleza superviviente, verlos rondando cerca nos inquieta, quizás porque si pudieran nos sacarían, sin acritud, los ojos.



Así pues los llenamos, como a ese otro superviviente nato que es el lobo, de temores primordiales y malos augurios y se nos instalan dentro del subsconsciente imbricados con la muerte y la desdicha.


Sin embargo, hasta los prejuicios sirven a la mente humana para mostrar toda su creatividad y así, esta metáfora del cuervo como mensajero de la muerte se expresa en toda su magnitud en esa gran obra de la literatura norteamericana que es "El Cuervo" (The Raven 1845) , el gran poema de Edgar Allan Poe, publicado en 1845.
Construida sobre estrictos métodos compositivos que buscaban gustar a todas las clases populares, su riqueza simbólica y musicalidad causaron impacto en su época. Déjense rodear por la atmósfera irrepetible creada por Poe para un ave llegada de un lugar muy oscuro trayendo un mensaje de fatalidad y locura a un desdichado ser humano al que la felicidad no le llegará nunca más.

¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!



El Cuervo


Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada, meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido, como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
"Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal; sólo eso y nada más."
¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma en mis libros, ni consuelo a la perdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar y aquí nadie nombrará.


Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:"No es sino un visitante que ha llegado a mi portal; un tardío visitante esperando en mi portal. Sólo eso y nada más".


Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:

"Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguidoy tan suave había sido vuestro golpe en mi portalque dudé de haberlo oído...", y abrí de golpe el portal:sólo sombras, nada más.

La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó

soñar jamás;
pero en este
silencio atroz, superior a toda voz, sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar...
sí, susurré la palabra "Leonor" y un eco la volvió a nombrar.
Sólo eso y nada más.

Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
"Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.

Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!".


Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal, en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral; fue, posóse y nada más.

Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,

en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
"Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser
osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?"
Dijo el cuervo: "Nunca más"

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