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lunes, 3 de septiembre de 2012

Extinción (16) El silencio de la charca

En esta ocasión el programa de La2 El Escarabajo Verde elabora un reportaje que indaga en el proceso de extinción que afrontan los anfibios en todo el mundo, acosados por el cambio climático antropogénico, la destrucción de su hábitat y una enfermedad terrible, la quitridiomicosis, cuya expansión ha sido favorecida por el tráfico humano de estos animales.

El silencio de la charca

El escarabajo verde - 13.04.2012

Si oímos una rana croar en el campo, debemos pensar que ese animal es un superviviente. Los científicos nos advierten de que sin los anfibios, el resto del ecosistema se puede desmoronar. Ranas, sapos y salamandras han iniciado ya una cuenta atrás. En tan solo unas décadas, parece que la acción del hombre está poniendo en peligro una forma de vida que empezó hace trescientos millones de años.El Escarabajo verde se ha puesto en contacto con el equipo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha trabajado en un artículo aparecido en la revista Nature, sobre la extinción de los anfibios que ha dado la vuelta al mundo.

Empezamos en Rascafría, donde se encuentra el centro pionero en la lucha contra un misterioso hongo que está diezmando a poblaciones de ranas y sapos. En la Estación Biológica de Doñana, en Sevilla, otro grupo de científicos lleva una carrera a contra reloj para detectar cómo el cambio climático afecta a los anfibios. El equipo del Escarabajo Verde también se acerca hasta el Delta del Llobregat, en Barcelona, considerado como uno de los tres puntos más fértiles de la cuenca mediterránea, junto con el del Nilo y el Ebro.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Muros (5) Belfast, muros y miradas enfrentadas

Este reportaje de En Portada (realizado antes de la llegada de Somoano) muestra los traumas y divisiones que siguen existiendo en la sociedad norirlandesa en general, Belfast en particular, las brechas que siguen separando a católicos de protestantes, a republicanos y unionistas. Son muchos los muros físicos y mentales que fomentan la segregación de las comunidades e impiden la convivencia, incluso entre quienes no vivieron la etapa de conflicto, pero es en éstas nuevas generaciones en quienes se depositan las esperanzas de integración y normalización que permitan olvidar un pasado de muerte y violencia.

En Portada - Miradas enfrentadas

Pilar Requena 21.05.12

Sorprenderá a muchos el título elegido y sorprenderá probablemente también el comienzo del reportaje, gran trabajo de mi compañero de grafismo José Carlos Hernández. Se trata en realidad de un guiño a unos chavales y chavalas que conocimos durante el rodaje y que estaban siendo tratados en el centro de la asociación Wave por traumas relacionados con el postconflicto. Es un guiño, pero también refleja la realidad social actual en Irlanda del Norte. Una parte de la terapia de esos adolescentes es expresar sus sentimientos pintando miradas, miradas que muestran angustia pero también esperanza. A través de ellas aprenden a verse más allá de las diferencias.

Violencia soterrada


Sorprende pensar que jóvenes que no vivieron los años de la violencia, que incluso han nacido después de la misma, sufran traumas porque le han matado a su padre después del conflicto o porque son intimidados por antiguos paramilitares. Las armas han callado pero la presión y la violencia soterrada en muchas comunidades segregadas no han cesado en Irlanda del Norte. La situación es especialmente difícil para muchos jóvenes y es muy alta la tasa de suicidios de adolescentes en Belfast.

El proceso político


Desde que se firmó, en 1998, el Acuerdo de Viernes Santo, que puso fin al conflicto que causó más de 3.500 muertos, se han ido dando los pasos necesarios para que cuente con su propio gobierno, con una autonomía limitada, dentro del Reino Unido. El gobierno está compartido entre el Sinn Fein, representante de los republicanos y partidario de la reunificación con la República de Irlanda, y el Partido Unionista Democrático, su otrora enemigo y defensor de la continuación dentro del Reino Unido. Hasta ahí, más o menos, todo ha ido funcionando, a pesar de algunos problemas, como se esperaba. Y es sobre todo esa parte del proceso la que más analizada ha sido por expertos y periodistas.

Un reportaje con un enfoque social


Por eso, y porque me parecía más interesante, me dije que había que enfocar el reportaje desde un punto de vista más social que político, buscar aquellos factores y claves que explican las razones que impiden hablar de una sociedad normal en aquella región.
Nos hemos centrado fundamentalmente en Belfast, la capital norirlandesa y epicentro en su día del conflicto armado al que los norirlandeses se refieren como los “troubles” (problemas, disturbios, incidentes), lo que resulta sorprendente cuando se ven las imágenes de archivo de aquellos años de plomo que reflejan una violencia que recuerda más a una guerra civil que a unos disturbios.
Un largo camino por recorrer

Es verdad que se puede decir que el conflicto está encauzado políticamente, pero en cuanto se escarba un poco más allá de la superficie, se comprueba que todavía queda mucho camino por andar. La mayoría de las comunidades vive segregada, en zonas católicas o protestantes. Más del 94% de los colegios son segregados. La mayor parte de las actividades deportivas también y la gente vota por partidos políticos segregados. Sólo en el centro de Belfast, en los barrios mixtos, en la universidad y en los trabajos, hay vida en común.

Pasado, presente y futuro


Me sorprendió, eso sí, que antes de la entrevista con Martin McGuinness, viceprimer ministro de Irlanda del Norte en el gobierno de coalición y antiguo miembro del IRA, sus asesores me dijeron que no le preguntase sobre su tiempo en la organización terrorista, sobre todo porque hay polémica sobre la fecha exacta de su salida de la misma. Él asegura que fue en 1974, otros dicen que la abandonó más tarde.
En general, todos los políticos querían o preferían hablar del presente y del futuro más que del pasado. Sin embargo, en los barrios segregados y en los lugares, como Derry, donde tuvieron lugar masacres como la del Domingo Sangriento, el pasado todavía pesa como una losa, toda vez que no se ha hecho justicia. Algunos familiares de víctimas de la violencia nos confesaron que no perdonan.
Nos sorprendió mucho ver cómo hablaban español algunos profesores y alumnos del Instituto Lagan. Pedimos asistir a una charla sobre el conflicto en una clase de español. El Instituto Lagan fue el primero integrado. Abrió en 1981. En él estudian juntos chavales protestantes y católicos
Un hotel, un barco y la música, como símbolos

Tenía también curiosidad por conocer el Hotel Europa de Belfast y su historia de bombas, balas y negocios. Sufrió numerosos atentados durante el conflicto, pasa por ser uno de los más atacados del mundo. En él se alojaban entonces los periodistas que cubrían el conflicto. En nuestro Miradas Enfrentadas aparece como símbolo del pasado, presente y futuro de la ciudad.
Y no podía faltar el Titanic. El famoso barco nació aquí, en sus astilleros que en aquella época eran los mejores del mundo. Rodamos el Titanic Belfast, el centro de exhibición más grande del mundo sobre el malogrado barco, cuando todavía estaba en construcción. Quiere ser el faro hacia un futuro de paz y prosperidad.
Y la música….¡Ay, la música! Nunca ha dejado de sonar en Belfast, ni cuando el Titanic se hundía, ni en los peores años de la violencia. En cualquier taberna de la ciudad los músicos se reúnen para tocar juntos, no importan religiones ni ideologías. En un guiño hacia ellos, la música es uno de los hilos conductores del reportaje. Con mi compañero José Luis Ayuso, de ambientación musical, he querido recuperar algunas de las canciones más representativas sobre el conflicto o Belfast.

miércoles, 6 de junio de 2012

Extinción (15) 'El cielo gira' o la extinción del mundo rural


Premiada mezcla de drama y documental que relata la vida cotidiana de los últimos y ancianos habitantes de una pequeña aldea de un pueblecito de España; En Aldealseñor, un pequeño pueblo de los páramos altos de Soria, quedan hoy 14 habitantes. Son la última generación, después de mil años de historia ininterrumpida. Hoy, la vida continúa. Dentro de poco, se extinguirá sin estrépito y sin más testigos.

Los vecinos de Aldealseñor y el trabajo del pintor Pello Azketa comparten algo en común: las cosas han comenzado a desaparecer delante de ellos. La narradora vuelve a su origen y asiste a ese final al tiempo que intenta recuperar una imagen primera del mundo, de la infancia.

martes, 8 de mayo de 2012

Extinción (14) Leopardo Amur al borde de la extinción


Ya hablamos hace tiempo en uno de nuestros posts sobre leopardos del leopardo del Amur, un animal del que apenas
sobreviven en su medio silvestre (una remota región en la frontera de Rusia, China y Corea del Norte) 35 ejemplares, lo que le convierte en el felino más amenazado del mundo, en situación mucho más crítica que nuestro lince ibérico, que siempre ha sido catalogado con ese desafortunado latiguillo. 

Esta especie ha sido llevada al borde de la extinción por la caza furtiva, la escasez de sus presas naturales -diezmadas por los cazadores- y la endogamia inherente a la escasez de ejemplares genéticamente diversos que permanecen en libertad.

Un artículo de BBC Mundo sobre los esfuerzos internacionales por intentar salvar de la extinción a esta especie le sumamos un documental del coreano Park Sooyong sobre este fantasma moteado.
Esperemos que estos esfuerzos fructifiquen y este animal maravilloso pueda seguir viviendo en libertad en el último rincón que le hemos dejado, los fríos bosques boreales de un olvidado rincón del mundo.


La lucha por salvar al leopardo de Amur

BBC Mundo Martes, 3 de enero de 2012

Fotos: Wildlife Vets International

La situación del leopardo de Amur (Panthera pardus orientalis) es tan frágil, que su población en el medio silvestre se estima en apenas cerca de 35 ejemplares. Un proyecto internacional, en el que participan expertos británicos, estadounidenses y rusos, está controlando actualmente la salud de la población existente y se propone reintroducir crías de leopardos en cautiverio.

El Dr. John Lewis, director veterinario y fundador de la ONG Wildlife Vets International en el Reino Unido, ha venido evaluando desde hace varios años la salud de la población silvestre y también de los animales en cautiverio en diversos zoológicos europeos. Uno de los mayores riesgos del programa de reintroducción es que los leopardos cautivos transmitan a los animales silvestres enfermedades potencialmente devastadoras.

Desde 1996, el leopardo de Amur se encuentra en la mayor categoría de riesgo, peligro crítico, en la lista de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En la misma región vive otra especie de felino amenazada, el tigre de Amur o tigre siberiano, (Panthera tigris altaica), el mayor felino del mundo.

Diversidad genética

Los cerca de 35 leopardos silvestres viven en un vasto territorio de unos 20.000 kms cuadrados en el extremo sureste de Rusia, en la región de frontera con China y Corea del Norte. Su nombre hace referencia a uno de los grandes cauces de agua de la región, el Río Amur, que durante un gran tramo marca la frontera natural sino-rusa.

"Necesitan una zona tan extensa porque en ese hábitat la densidad de presas y la disponibilidad de agua son muy bajas", dijo a BBC Mundo Olivia West, de Wildlife Vets International. "Otros felinos como el tigre de Sumatra, por ejemplo, viven en regiones tropicales donde la comida es abundante, por lo que pueden moverse por un territorio más reducido".

Debido al número bajo de individuos, uno de los posibles problemas es la endogamia o falta de diversidad genética, que podría llevar a problemas congénitos, mayor susceptibilidad a enfermedades o dificultades en la reproducción. Lewis ha logrado examinar hasta ahora seis leopardos silvestres, y afortunadamente, ninguno de ellos ha presentado esos problemas.

Las principales amenazas que enfrenta el leopardo de Amur son la caza por seres humanos de animales como ciervos y cerdos salvajes, de los que se alimenta. Pobladores locales queman además áreas de bosque para promover nuevo crecimiento como forraje para su ganado. Y otro de los riesgos ha sido tradicionalmente la caza furtiva de leopardos para mercados en China y Corea del Norte.

El proyecto internacional junto a veterinarios rusos ha venido promovido patrullas para evitar la caza furtiva, así como el control de incendios y el diálogo con cazadores de ciervos para asegurar la existencia de presas.



Riesgo de enfermedades

Los expertos también han venido monitoreando la salud de la población silvestre. Cada año, Lewis pasa dos meses en la región recogiendo muestras de sangre y pelos. En el caso de los felinos que se logran capturar brevemente para ser examinados, también es posible evaluar la salud dental y cardíaca y colocar collares radiotransmisores.

Un nuevo centro está siendo construido en Rusia para albergar en los próximos meses a los primeros leopardos en cautiverio. Éstos se reproducirán en el centro y sus crías serán introducidas al medio silvestre cuando alcancen entre 12 y 18 meses, la edad a la que normalmente abandonan a sus madres.

"Uno de los mayores problemas es que los animales en zoológicos han estado expuestos a enfermedades y pueden ser portadores de patologías potencialmente devastadoras para los leopardos silvestres", explicó Walter.

Debido a este riesgo, Lewis ha venido evaluando a qué enfermedades han sido expuestos los leopardos en cautiverio para evitar cualquier transmisión patológica. En los próximos meses leopardos de centros británicos como el zoológico de Colchester o la Fundación de Vida Silvestre en Kent podrían formar parte del programa de reintroducción. Lewis cree que el proyecto podría ayudar en la conservación de otras especies de grandes felinos.

"El leopardo de Amur se encuentra ahora en una situación que podrían enfrentar en el futuro varias especies de felinos, con poblaciones tan reducidas que podrían desaparecer de un día para otro", dijo Lewis. "Cuanto más logremos aprender sobre la reintroducción y el control del riesgo de enfermedades, más podremos ayudar a otras a especies".

Leopardo de Amur al borde de la desaparición

viernes, 9 de marzo de 2012

Extinción (13) Últimas sesiones con Marilyn

Reconstrucción de los últimos días de Marilyn Monroe a través de las cintas grabadas por su psiquiatra, Ralph Greenson, la última persona que la vio con vida y uno de los psicoanalistas más famosos de Hollywood. Durante sus últimos años, la célebre actriz se sometió a varias series de sesiones de psicoanálisis con Greeson, que grabó todas sus conversaciones.El documental es una adaptación del libro de Schneider, "Últimas sesiones con Marilyn", basada en una laboriosa investigación. Greenson no tenía tiempo para otros pacientes. De hecho y para poder atender la torturada psique de la actriz en sus maratonianas sesiones, ésta llegó a traladarse a vivir con Greeson y su familia. Él mismo se convirtió en una persona dependiente de esa relación, quizá no de una forma destructiva, pero no necesariamente beneficiosa. Después de la muerte de la musa de Hollywood, Greenson escribió lo que es todavía un manual estándar de psiquiatras de EE.UU.

Son muchos los interrogantes sobre los últimos días de Marilyn. ¿Por qué iba Monroe tan a menudo a ver a los fotógrafos para que le fotografiasen, cuando ella se sentía en su peor momento? ¿Era sincera la labor profesional de Greenson? El documental también nos acerca a sus películas, sus matrimonios y amores, sus problemas con las drogas y el alcohol, pasando por su clandestina y peligrosa relación con los Kennedy. La historia se completa con importante material de archivo: películas, documentos privados, imágenes de noticias, cartas y fotos. La actriz más sensual de Hollywood apareció muerta en su casa el 5 de agosto de 1962. La verdad sobre su muerte nunca se ha sabido.

domingo, 19 de febrero de 2012

Extinción (11) León, la decadencia de un símbolo

Hoy volvemos una afligida mirada al proceso de extinción en el que se encuentra el león en los cada vez más escasos lugares donde sobrevive.  

Este animal arquetípico en tantas culturas que nos acompaña desde los albores de la raza humana ha convirtido en uno de  símbolo del hundimiento del número de grandes predadores en el mundo. 

Apenas quedan 20.000 leones en libertad, solo 4.000 de ellos machos, víctimas preferidas de cazadores furtivos y cazadores legales, por llamar de alguna forma a los tarados que pagan para meter una bala en el corazón a un hermoso animal salvaje y se hacen llamar amantes de la Naturaleza. Así, sólo contando con los que tienen licencia se asesinan 600 leones al año, que además son casi siempre machos, lo que desarticula las manadas y está compromete gravemente la variabilidad genética de la especie.

Para ilustrar el tema aportamos las magníficas fotos del gran GG, especialista en detectar y fotografiar estos lindos gatitos y una apasionante charla TED titulada Lecciones de vida de los grandes felinos, de los naturalistas Dereck y Beverly Joubert. Este matrimonio sudafricano es autor de libros y grandes documentales sobre vida salvaje y en esta charla nos hablan de lo aprendido sobre algunos animales salvajes, fundamentalmente felinos, a los que han estudiado y con los que han convivido, entre ellos una manada de leones especializados en cazar búfalos en el inmenso pantano en el que todos los años se convierte el delta del Okavango. 

Los Joubert cuentan también la increíble historia que vivieron con la leopardo Legadema (la que adoptó un bebé babuino), hacen un conmovedor alegato sobre los animales como individuos y denuncian la terrible realidad de la decadencia de los grandes felinos en el mundo por la mano del hombre, en una campaña para intentar salvar a estos animales (y los ecosistemas que los cobijan) de una extinción cercana en las próximas décadas. Tras la TED Talk, un artículo del gran Jacinto Antón entrevistando a los Joubert y reflexionando sobre el incierto futuro de estos magníficos animales. 

TED - Lecciones de vida de los grandes felinos


El león se extingue

El País. Jacinto Antón 11 Feb 2012

Pocas experiencias hay tan impresionantes como oír el rugido de un león en la inmensa noche africana. Ese sonido que parece brotar de las entrañas mismas de la naturaleza y llenarlo todo es la quintaesencia de África. Como lo es la melena del gran depredador. Símbolo regio por excelencia, encarnación del poder, imagen de la fuerza, el león parece inmortal y eterno. Y sin embargo se encuentra en una situación de peligrosa vulnerabilidad, en el límite incluso de la extinción. "Aunque muchos lo consideren imposible, tenemos que empezar a pensar en un África sin leones muy pronto", advierte Dereck Joubert, una de las personas del mundo que mejor conoce a esos felinos. "Si no ponemos remedio inmediatamente, van a desaparecer, y rápido, en 10 o 15 años".


¿Qué amenaza al rey de la selva? "Cinco cosas: el hombre, el hombre, el hombre, el hombre y el hombre", recalca con ferocidad el naturalista. En su opinión, bastaría con 50 millones de dólares - "un precio barato"- para salvar al gran icono de África, del que apenas quedan 20.000 ejemplares, tras ver reducida su población en las últimas dos décadas en un 50 %. Hace medio siglo había 400.000. Pueden parecer muchos esos 20.000, sobre todo si piensas en los devoradores de hombres del Tsavo o de Wangingombe, o si has visto alguno muy cerca. Pero, señala Joubert, solo unos 4.000 son machos. Y, sin contar con los que masacran los furtivos, se cazan con licencia 600 de ellos al año, para trofeos, lo que provoca un declive imparable en las manadas, organizadas según un esquema familiar.

Dereck y su mujer, Beverly Joubert, sudafricanos, llevan casi treinta años filmando leones e investigando su comportamiento en los grandes parajes del continente, sobre todo en Botswana y Kenia. Exploradores en residencia de National Geographic, son autores de 22 filmes y diez libros, además de diversos artículos científicos y numerosos reportajes. Saben de leones. Quien firma este reportaje los ha visto desde su mismo todoterreno rastreando a los felinos en la sabana en emocionantes jornadas de garra y colmillo. Una vez, Dereck filmaba tan cerca de una cacería que se manchó de sangre; nunca ha sabido, dice, si quien pasó rozándolo mientras miraba por el objetivo ensimismado fue el búfalo o, ¡Dios santo!, el propio depredador.

Hoy no estamos en los predios del león, ni se recortan en el inacabable horizonte las manadas infinitas de sus presas. Esto es París, no hay más leones que los de bronce que adornan algunas plazas o los de los relieves asirios del Louvre. Los Joubert han dejado sus escenarios salvajes para encender desde aquí la luz roja de advertencia sobre el terrible destino de las fieras. Beverly viste chic aunque conserva su sombrero. A Dereck se le nota más incómodo, a lo Cocodrilo Dundee en la ciudad. A su paso por el boulevard Saint Germain la gente se gira sin saber bien si se han cruzado con una versión asilvestrada de Karl Lagerfeld o con Buffalo Bill, regresado a la capital francesa con su Wild West Show más de un siglo después.

La otra noche se proyectó en primicia en la Biblioteca Nacional de Francia el extraordinario filme de los Joubert Los últimos leones, acerca de una hembra, bautizada Ma di Tau ("madre de leones", en tsuana) que lucha por la supervivencia en Duba, una isla en los pantanos del Okavango, en Botsuana, como una metáfora de su especie. Es una película de enorme dramatismo, con imágenes de los leones cazando en el agua y narrada en tono épico por Jeremy Irons -paradójicamente la voz de Scar, el león malo en El rey león-. La emite mañana lunes a las 18.00 Nat Geo Wild (dial 130 de Canal +) y la siguen cada día hasta el domingo otras producciones sobre leopardos, pumas, jaguares, tigres, guepardos y la pantera nebulosa: una semana de fieras. El filme, acompañado por un libro, sirve de reclamo de la iniciativa Big Cats lanzada por los Joubert para tratar de salvar a los leones y a otros grandes felinos en peligro de extinción (incluye una campaña en Internet).

Sentados en un café, les señalo a los Joubert si no les parecen muy crueles algunas escenas de su película -como la del cachorro de león arrastrándose con la espalda rota o la del búfalo con el befo colgando tras un mordisco-. "La naturaleza es indiferente, no cruel", salta Beverly. "No hay maldad en la naturaleza, solo en el hombre". Para amansar a los dos naturalistas les pregunto de qué le sirve la melena al león. Apunto que el gran George B. Schaller, autor del estudio definitivo sobre los leones (The Serengeti lion, 1972, un voluminoso tomo que llevo conmigo para impresionarlos), considera que puede ser un elemento de protección. "Hay muchas teorías, defensa, temperatura", responde Dereck mesándose su propia melena. "Mi opinión es que la usan como bandera, para que los reconozcan los demás". El especialista en leones alaba a Schaller (del que Altaïr ha publicado unos relatos memorialísticos maravillosos en Un naturalista y otras bestias) y su trabajo: "Nos conocemos y nos carteamos, es un gran zoólogo, inteligente y humilde, le consultamos muchas cosas; coincide con nosotros en el declive del león, como todos los expertos". La lectura de The Serengeti lion confirma muchas de las cosas que aparecen en el filme: abundan los leones tuertos, como Silver Eye, la infanticida y acerba rival de Ma di tau. Y la mortandad de cachorros es verdaderamente espeluznante (más del 67 %).

Los Joubert subrayan que hoy existe un consenso absoluto entre los científicos sobre que los leones están cerca de la extinción. Sin embargo, recuerdan, se los puede seguir cazando legalmente en Tanzania, Zambia, Namibia, Zimbabwe y Sudáfrica. Otros países permiten la caza con restricciones y en otros no hay protección legal alguna.

Son muy pocos los que han prohibido completamente cazarlos. La presión de los cazadores occidentales que pagan -y mucho- por su trofeo es tan grave, según los naturalistas, como la de los furtivos. "El león es el único felino realmente social y cuando matas a uno toda la manada se resiente", indican.

"Hemos calculado que por un león cazado puedes perder veinte. Llevarte un león para colgarlo en la pared supone una tragedia colectiva. Pero no hay forma de que lo comprendan los cazadores, especialmente en los EE UU. Muchos se creen Hemingway". Hay que ver el daño que ha hecho Verdes colinas de África, apunto. "No se dan cuenta de que los tiempos han cambiado. Cazar un león cuando se están extinguiendo ya no es un deporte cool".

Dereck no entiende como muchos cazadores que afirman amar la naturaleza son capaces de matar a un león. "Es inconcebible, dicen 'qué hermoso', y le disparan, así, sin ningún remordimiento. Con una mirada que es difícil sostener si no eres un león, me reprocha como si yo esgrimiera un rifle .375 H&H y no un boli: "Hay muchos españoles en la caza mayor".

¿No está peor el tigre? "Quedan menos, efectivamente. Unos tres mil en estado salvaje. Pero desde el punto de vista de la conservación no es lo mismo perder un tigre que un león. El tigre no es social, viven de manera solitaria en territorios enormes y la muerte de uno no afecta de manera tan grave a la especie. Con muchos menos tigres puedes asegurar su pervivencia". El tigre, además, se encuentra mejor protegido legalmente. De hecho una de las iniciativas del proyecto Big Cats es lograr la equiparación de ambos. Poner al león africano en el Apéndice I de la Convencion de Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) y no en el II como está ahora."Que se prohíba ya cazar leones, como se ha prohibido cazar tigres".

Una de las ideas iniciales de los Joubert era comprar licencias, es decir, pagar para salvar a leones condenados, pero ahora creen que la medida es insuficiente. Además de detener la caza legal, hay otros frentes. "Hay que preservar las áreas protegidas. Hace falta dinero para pagar compensaciones a las tribus que pierden su ganado en las garras de los leones y los matan por ello, pagarles la vaca muerta a precio de mercado. Y para educar a los masais y a los demás en la idea de que los leones no son una amenaza a sus intereses sino una fuente de riqueza".

Otro gasto es en la protección de ganado. Dereck señala la posibilidad de colocar algún tipo de dispositivo electrónico en los leones que advierta de su presencia a las vacas. Salvar al león significa, destacan los Joubert, salvar a muchas otras especies, el ecosistema africano e incluso los parques naturales y a los propios africanos. "No olvidemos que el gran reclamo de los safaris fotográficos es los leones. Si dejara de haberlos, el turismo desaparecería. Nadie quiere ir a una reserva en África en la que no haya leones".

Siempre quedarán los leones en cautividad. "No es lo mismo. A pesar de experiencias como la de la Elsa de Nacida libre, los leones no pueden ser reintroducidos con éxito en la naturaleza". Los Joubert están contra los zoos. "Hoy hay otras formas de observar animales, como las películas, incluso en 3D". En cuanto a los circos, "son una absurda extravagancia que ridiculiza y humilla a los animales". Estos, recalcan, "no están en el mundo para entretenernos", y se los debe ver en su medio en un ambiente de "celebración y respeto". En cambio, consideran que los gatos domésticos, tener uno, son una buena forma de aprender lo fascinantes que resultan los felinos. "Aprendes más de los leones observando a un gato que yendo al circo o al zoo. Entendiendo al gato, entiendes al león".

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Muros (4) Contra la pared, contra los muros

Hoy les ofrecemos un magnífico documental programado en Documentos TV que nos lleva a conocer algunos de los muros que aún recorren, como cicatrices de cemento y alambre de espino, el mundo en pleno siglo XXI. La frontera de Estados Unidos con México, la de Marruecos con Ceuta y Melilla, el muro impuesto por Israel en Palestina, muros creados en nombre de la seguridad que separan mundos y familias, que no hacen más que agrandar la división y diferencias entre los desheredados y los que todo lo tienen.

Contra la pared

RTVE.es /
Documentos TV 02.12.2011

Cuando en noviembre de 1989 cae el muro de Berlín, el mundo piensa que en la era de la globalización no existe causa alguna para levantar más paredes. Si la información, el capital y los bienes pueden circular libremente, ¿por qué no las personas?. Los atentados del 11-S derriban este pensamiento integrador y dan paso a la teoría de la seguridad, construida con el miedo que se apodera de Occidente desde entonces. ¿Una tecnología tan anticuada como una pared es capaz de resolver los problemas del siglo XXI?

Muros contra el miedo


"Contra la pared" relata, a través de los muros que Estados Unidos, Europa y Oriente Medio están levantando, si estas vallas son capaces de resolver los problemas para las que han sido construidas.
En poco tiempo, Estados Unidos terminará el muro de 1.300 kilómetros de cemento y acero que recorre el país entre California y Texas y que lo blindará de México. Apelando a la ley y por la seguridad del pueblo americano, frente a las mafias de la droga, se ha conseguido que los inmigrantes de a pie que entraban a buscar trabajo, tengan que escoger rutas más peligrosas para esquivar a la policía, mientras que los traficantes compran armas y entregan alijos con total libertad.
Muros en nombre de la seguridad

"Contra la pared" viaja a Europa junto a algunos de los miles de inmigrantes de África que lo hacen cada año atraídos por su prosperidad. En 1999 la Unión Europea ayudó a financiar con discreción, dos muros de seguridad en Ceuta y Melilla. En la actualidad, hacinados en pateras, cedidas por los traficantes de personas, los inmigrantes consiguen llegar a 'El Dorado europeo' a través de la isla italiana de Lampedusa.

Familias divididas por un muro


Pero los expertos opinan, que sin lugar a dudas, el muro que está desgarrando el entramado de la vida cotidiana es el que Israel está levantando para separar a israelíes de palestinos. La consecuencia más grave es que ha terminado por dividir a familias enteras. Muchos ciudadanos, recuerdan que durante unos meses estuvieron cavando cerca de su casa y que un día, sus hijos al regresar del colegio, miraron por la ventana de su habitación y tan solo vieron un muro.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Extinción (9) Korubos y sentineleses: morir matando

En esta nueva entrada sobre las extinciones de nuestros tiempos ponemos foco sobre dos pueblos indígenas que han decidido plantar cara a su desaparición, enfrentándose con armas primitivas pero espíritu indomable a la marea civilizadora que todo lo engulle. Los Korubo, o “d’slala” (como se autodenominan) cuyas últimas poblaciones aún sobreviven en lo más profundo de la selva amazónica brasileña y los sentineleses, perdidos en una isla del archipiélago indio de Andamán, en el Golfo de Bengala, tienen razones sobradas para desconfiar del extraño civilizador.

Para conocerlos mejor integramos en nuestro post la entrada Korubo y Sentineleses: morir matando del muy recomendable blog Una antropóloga en la Luna. En ella la autora nos descubre por qué estos dos pueblos indígenas no han tenido otro remedio que defender su supervivencia a la fuerza pues han sido masacrados durante décadas por quienes ambicionan sus tierras y recursos.

A su entrada adjuntamos algunas imágenes
y el documental Korubo, morir matando, del que habla la autora en su post y que fue programado por La2. En este gran documental
de Luis Miguel Domínguez (asiduo en nuestro blog) es el primero realizado sobre estos indómitos indígenas amazónicos que habitan el Valle del Javarí (entre Colombia, Perú y Brasil) conocidos como "aplastacabezas" por tener la simpática costumbre de desfigurar a golpes la cabeza de sus enemigos con unos grandes palos de los que no se separan, pues piensan que en ella residen los malos espíritus (lo que tiene cierto sentido).

El naturalista madrileño, junto a su gran amigo
Sydney Possuelo (de la FUNAI, Fundación Nacional del Indio) lograron contactar con los d'slala curando la malaria de su reina. En los nueve días que pudieron convivir con ellos descubrieron, tras vencer los primeros recelos, unas gentes afables, familiares y perfectamente adaptadas a la vida en la selva, que han sido perseguidas y arrinconadas durante décadas por buscadores de oro, madereros y compañías petrolíferas que ambicionan los tesoros de las tierras donde llevan siglos viviendo y a los que, como los sentineleses, no les ha quedado más remedio que defenderse, a muerte, de la extinción.


Korubo y Sentineleses: morir matando



Los Korubo

Mientras los reporteros se encontraban en uno de estos puestos de control de la Fundación Nacional del Indígena (Funai), situado entre los ríos Itaqui e Itui, a la espera de acercarse a los korubo, oyeron unos desgarradores gritos de socorro.

"La tranquilidad se rompió. Varios miembros de esta tribu aparecieron de forma repentina pidiendo ayuda para su reina, Maia, de la que decían que estaba en trance de muerte" relata Carmelo Encinas, director del canal de televisión Localia y miembro de la expedición.

Luis Miguel Domínguez (responsable de series documentales como Vietnam, vida tras la muerte, Amazonia, última llamada), Sydney Possuelo (jefe del centro de control) y una enfermera salieron en su ayuda. Emprendieron la marcha hacia el poblado, que se reduce a una maloca, cabaña de 140 metros cuadrados en la que viven unas 20 personas. Allí encontraron a Maia inconsciente. La reina de la tribu padecía un ataque muy fuerte de malaria.

Tras una larga caminata por la selva y una hora de navegación llegaron al centro de control, donde Maia fue atendida por la enfermera Maria das Gracias: “Yo no tengo al cien por cien ganada la confianza. Nadie tiene la plena confianza de los Korubo. Porque a ellos les cuesta confiar en los blancos. Yo tengo más dificultades para explicar a los míos, a los blancos, esta nueva situación, que a los Korubo. Porque ellos confían en los blancos desarmados y que se quedan aquí, que se dedican a ellos. Sin embargo en la sociedad blanca, por más que les explicas sólo piensan: nos abandona para vivir con los asesinos, que así es como se ven a los Korubo”

Los Korubo son conocidos como “caceteiros” (golpeadores) por sus largos palos que llevan siempre consigo para defenderse, y como los aplastacabezas: "Tienen la costumbre de machacar las cabezas de sus víctimas hasta desfigurarlas porque así alejan los espíritus de los enemigos", explica Encinas. Como otras muchas tribus, han tenido innumerables y sangrientos enfrentamientos con los madereros y buscadores de oro, de los que han tenido que defenderse después de sufrir continuas masacres que diezmaron drásticamente su población.

De acuerdo con la Funai, el registro más antiguo de una masacre de los Korubo está fechado en 1928, cuando más de 40 Korubo murieron. A fines del siglo XIX y principios del XX, comenzó la explotación económica al interior del Valle del Javari con la extracción del caucho. Muchos indios fueron obligados a trabajar en esta actividad como esclavos.

La expansión de la actividad maderera desde los años 50 hizo que el ejército los reprimiera duramente en favor de los empresarios. En la década de los años 70, un área considerable del interior del Valle estaba ocupada por ribeirinhos (poblaciones pescadoras de las márgenes de los ríos), quienes explotaban la mano de obra de los “indios dóciles” y exterminaban a aquellos grupos que demostraban resistencia, o “indios bravos” como los korubo.

Por si fuera poco, durante el mismo período, Petrobrás (empresa brasileña de generación de energía) inició una investigación de prospección sísmica, caracterizada por raleos en la selva y explosiones, obligando a los grupos aislados, entre ellos los Korubo, a dispersarse. Parece que a partir de entonces, decidieron que la única manera de sobrevivir era defenderse: morir matando, provocando la muerte a varios funcionarios, en respuesta a otros ataques y muertes perpetradas a sus miembros (en una ocasión mediante harina envenenada).

Mirándolo así, parece que la fama debería ser de “insubordinados” y no tanto de asesinos. Pero para ellos incluso el nombre korubo les parece despectivo: “A sí mismos no se llaman Korubo, sino “d’slala”, (el pueblo pescador). Mucha gente se pregunta por la esperanza de estos pueblos mal llamados primitivos. Pero son personas bien alimentadas y perfectamente integradas en su medio natural, ¿todos pueden decir lo mismo? Hoy cuatro hombres han pescado a mano, sin esfuerzo, 60 kilos de pescado para todos los miembros de su pueblo, a disfrutar a partes iguales” relata Luis Miguel Domínguez en el documental.

La recuperación de Maiá allanó el camino e hizo que los korubo, pese a su carácter hostil y receloso, abrieran a los reporteros las puertas de su pequeña aldea. "Antes de ir sabíamos que podíamos volver sin ninguna imagen. Era un gran riesgo, pero hemos tenido la suerte de haber filmado por primera vez a miembros de esta tribu", dice Encinas.

Durante los nueve días que estuvieron con los korubo se mostraron afables y les permitieron grabar imágenes inéditas, como la pesca de una mortal anguila eléctrica, la caza de monos y otras muchas habilidades para subsistir en la Amazonía, manteniendo siempre un gran respeto por la naturaleza: “Los d’slala recorren con sumo cuidado la playa alta donde las tortugas hicieron su puesta. Con los talones palpan el lecho hueco del ribazo, y cogen solo un 5% de los huevos que cada tortuga sembró. Después tapan de nuevo el nido. Hay que cuidar el mañana y estos cazadores recolectores no reconocen el verbo “esquilmar” No van a traicionar a la naturaleza que les da la vida.” explican en el documental. De esta historia surgió un gran documental, de calidad, pero sobre todo muy humano: “Los Korubo: morir matando” de Luis Miguel Domínguez.


Los Sentineleses

Los sentineleses viven en su pequeña isla, Sentinel del Norte, en el archipiélago indio de Andamán, en el golfo de Bengala. Son una de las etnias indígenas andamanesas. Se cree que estos pueblos viajaron desde África hace unos 60.000 años. Desde entonces han vivido prácticamente sin contacto con otros pueblos, lo que les convierte en una de las etnias más aisladas y particulares del mundo y también una de las más hostiles. Ya en el siglo XIII, Marco Polo escribió sobre ellos: “si un extranjero llega a sus tierras lo matan inmediatamente y acto seguido se lo comen”.

Hoy por hoy, continúan resistiéndose a cualquier contacto con foráneos, atacando a cualquiera que se acerca. No es extraño esta actitud, ya que a finales de los 80 y principios de los 90, rescatadores de naufragios armados acudieron a Sentinel del Norte para recuperar hierro y otros restos de un naufragio, asesinando a muchos sentineleses.
"Los sentineleses viven bajo el terror constante a los cazadores furtivos fuertemente armados. Sólo se estaban defendiendo con arcos y flechas y piedras de la única manera que ellos conocen." RK Tiwari, padre de Pandit Tiwari, que murió a manos de los sentineleses.
En un censo parcial de 2001 se contaron 39 personas, aunque se cree que rondaban las 250. Algunas estimaciones daban hasta 500 individuos. (Nada sorprendente, teniendo en cuenta que sus vecinos los Granandameses pasaron de ser de 5000 miembros a sólo 41 después del "contacto") No hay nadie que hable su lengua fuera de su comunidad, o que sepa siquiera cómo se denominan a sí mismos. Cazan y recolectan en la selva, y pescan en las aguas costeras de su isla. Viven en grandes casas comunales con múltiples hogares y utilizan canoas con batanga para navegar por el mar.


Son muy escasas las ocasiones en que se han dejado ver ante las cámaras. Les vimos en los titulares de todo el mundo debido al tsunami de 2004 cuando un miembro de la tribu fue fotografiado mientras disparaba flechas a un helicóptero. En los años 90, embarcaciones indias se acercaron a sus costas y grabaron uno de los pocos contactos que se han tenido con esta tribu, visitas amistosas en las que les dejaban cocos de regalo. La mayoría de las veces, los sentineleses se limitaron a disparar sus flechas contra el barco; sólo en contadas ocasiones aceptaron el regalo. El Gobierno indio ha realizado varios intentos fallidos de establecer contacto “amistoso” con los sentineleses. El contacto con la tribu habría tenido, con casi total seguridad, consecuencias catastróficas, ya que su aislamiento les hace muy vulnerables a enfermedades contra las que no tienen inmunidad.

El Gobierno ahora dice que no volverá a intentar contactarles.
Pero desde que las aguas cercanas a la costa de la reserva jarawa han sido tan utilizadas por los furtivos, estos pescadores ilegales ahora se están moviendo hacia las aguas que rodean Sentinel del Norte. En 2006 miembros de los sentineleses mataron a dos pescadores que se habían acercado a su isla, de manera ilegal ya que está prohibido aproximarse a menos de cinco kilómetros a la isla. El trágico incidente evidenció la ineficacia del Gobierno de la India en la protección y defensa de los derechos territoriales de todos los pueblos indígenas de las Islas Andamán. 


Según las informaciones de la Asociación para los Pueblos Amenazados (APA), el gobierno indio espera poder proteger mejor a los habitantes de las costas de posibles catástrofes naturales o maremotos aprendiendo y estudiando los sistemas de alerta tradicionales de los pueblos indígenas. Mientras en el archipiélago de Andaman y Nicobar murieron miles de personas en el tsunami de diciembre de 2004, parece que el número de los muertos entre las poblaciones indígenas fue sensiblemente menor. Todo indica que los indígenas supieron interpretar correctamente la retirada del mar antes de la primera ola, el griterío de los pájaros y otros fenómenos naturales extraordinarios y hayan buscado refugio.


En Tailandia e India, donde los indígenas siempre han sido discriminados por ser "primitivos", la sorpresa ahora es grande pues resulta que los conocimientos tradicionales pudieron más que los del "mundo moderno". Se espera que desde ahora en adelante se tome en serio a los pueblos indígenas y a sus profundos conocimientos de la naturaleza.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Extinción (8) Aral, el mar perdido


Aral, el mar perdido

We are water Foundation


Por ello, en los años ochenta, el agua que llegaba a puerto era tan sólo un 10% del caudal de 1960 y el Mar de Aral empezó un proceso de desecación. En consecuencia, el Mar de Aral ocupa actualmente la mitad de su superficie original y su volumen se ha visto reducido a una cuarta parte, el 95% de los embalses y humedales cercanos se han convertido en desiertos y más de 50 lagos de los deltas, con una superficie de 60.000 hectáreas, se han secado.

El proceso de desecación del Mar de Aral es uno de los mayores desastres ecológicos de la historia. Entre 1954 y 1960, el gobierno de la antigua URSS, con la intención de cultivar algodón en la región, ordenó la construcción de un canal de 500 km de longitud que tomaría un tercio del agua del río Amu Daria para una enorme extensión de tierra irrigada. La necesidad cada vez mayor de agua, debida a la mala gestión de su transporte y a la falta de previsión y eficiencia del riego, supuso tomar agua de más ríos que desembocaban en el Mar de Aral.

En lo que respecta al clima, esta desecación ha eliminado el efecto de amortiguador que ejercía la zona en su entorno, por lo que los inviernos y los veranos se han hecho más duros, con el consiguiente aumento de sequías graves. La acción del viento ha desplazado toneladas de arena salinizada, que procede del fondo de la zona desecada, a una distancia de hasta 200 km, lo que ha agravado drásticamente la situación. Para colmo, el uso indiscriminado de fertilizantes y pesticidas contaminó el aire y las aguas freáticas.

El objetivo soviético de que el agua tuviera una salinidad cuatro veces superior al límite establecido por la OMS redujo el nivel de las aguas freáticas de 53 a 36 metros, lo que a su vez causó graves problemas con el suministro de agua potable. Las consecuencias para la salud de la población también han sido muy graves. La región registra la tasa de mortalidad infantil más alta de toda la antigua URSS. La bronquitis crónica ha aumentado un 3000% y la artritis un 6000%. En la región uzbeka de Karakalpakstán las mujeres padecen una pandemia de anemia y el 97% presentan niveles de hemoglobina inferiores a los 110 gramos por litro de sangre que fija la OMS. Los expertos señalan que ello se debe al consumo de agua estancada que contiene zinc y magnesio. En la misma zona de Uzbekistán, de 1981 a 1987, el cáncer de hígado ha aumentado un 200%, el de garganta un 25% y la mortalidad infantil un 20%. Asimismo, los casos de hepatitis, enfermedades respiratorias, de los ojos e infecciones intestinales en la región son siete veces superiores que en 1960.

Todo esto se desencadenó en un periodo de tiempo relativamente breve y lo más dramático de todo es que ocurrió con un desconocimiento internacional casi absoluto. En 2003, unas imágenes por satélite de la NASA mostraron la verdadera envergadura del desastre y lo que muchos científicos ya habían anunciado. Ahora la opinión mundial se está movilizando y estamos empezando a conocer la verdadera dimensión actual de este desastre humano.

En enero de 1994, Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán firmaron un acuerdo de compromiso asignando el 1% de sus presupuestos a contribuir a la recuperación del mar. Sin embargo, la cooperación entre estos países ha sido mínima. Hoy en día, la zona norte del Mar de Aral se está recuperando ligeramente, gracias al dique Kokaral que construyó el gobierno kazajo para retener el agua que normalmente fluiría hacia el mar en territorio uzbeko.

Actualmente hay varios proyectos previstos, de costes y eficiencia inciertos, y por el momento las acciones que realmente se están llevando a cabo se dedican a ayudar a la población afectada, ya que muchas ONG han iniciado en la zona campañas coordinadas respetuosamente. Uno de los aspectos más interesantes de los posibles procesos de recuperación es que es necesario que los antiguos países soviéticos denuncien los errores que cometieron y revelen el profundo impacto psicosocial de un desastre que se produjo en apenas el tiempo de un relevo generacional.

viernes, 7 de octubre de 2011

Océanos (4) Pesca de arrastre, el crímen perfecto

“En las profundidades de los océanos, invisible a nuestros ojos, se está comentiendo el crimen perfecto. Nadie lo ve, pero se están destruyendo los fondos marinos con las redes de arrastre. Por eso hemos salido a la calle, para hacer esto visible e informar a los consumidores y a los supermercados de la destrucción que causa este método de pesca y pedirles que no sean sus cómplices”
Paloma Colmenarejo, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace.
Grandes barcos utilizan inmensas redes cónicas, algunas del tamaño de un campo de fútbol y una altura de hasta tres pisos, trampas letales que se posan y se arrastran por el fondo gracias a enormes y pesadas puertas metálicas.
Las redes de pesca de arrastre no discriminan entre las especies marinas que capturan. Muchas de las especies atrapadas son devueltas al mar muertas o moribundas al no tener interés comercial. Por ejemplo, por cada kilogramo de camarón se capturan de forma accidental (by-catch) hasta 20 kilogramos de otras especies marinas que se devuelven al mar y mueren, incluida la captura de muchos ejemplares jóvenes de especies cotizadas antes de que tengan oportunidad de reproducirse.

Los barcos arrastreros son capaces de pescar en cañones abisales y en escarpados lechos marinos, lugares de gran biodiversidad (se calcula que las zonas abisales podrían albergar entre 500.000 y 10 millones de especies, cantidad comparable a la de las selvas tropicales más ricas del mundo) que en el pasado evitaban por temor a dañar las redes. Para capturar las especies que son el objetivo de su actividad como camarones, fletanes, gallinetas y rapes, desplazan por el fondo marino redes inmensas equipadas con grandes placas de acero y pesados rodillos que destruyen todo a su paso. Los frágiles ecosistemas abisales son arrasados de manera similar a lo que sucede con la tala de las selvas tropicales.


Una vez lanzada al fondo arrastra camarones, estrellas de mar y demás moluscos, así como las formaciones coralinas y praderas submarinas que encuentre a su paso, dejando los fondos marinos completamente devastados. Es tan poco selectiva que se compara con la deforestación de un bosque entero para la utilización de unos pocos árboles. Este arte de pesca se lleva a cabo entre 400 y 2.000 metros de profundidad, en la oscuridad del fondo de los océanos. Las especies abisales son muy vulnerables a la sobrepesca ya que vivien en ambientes con pocas alteraciones y tienden a tener un crecimiento lento y maduración tardía.

Once son los principales países implicados en este destructivo tipo de pesca, Dinamarca (Islas Feroe), Estonia, Islandia, Japón, Letonia, Lituania, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, Rusia y cómo no, España.

Desde organizaciones como Greenpeace se trabaja para que en la reforma de la Política Pesquera Común se incluya la eliminación de la pesca de arrastre de profundidad y se eliminen las fuertes subvenciones con la que se sostiene, pues 
este tipo de pesca tan perniciosa (que sólo produce el 0.95% del empleo) ha recibido en 15 años 142 millones de euros, una media de nueve millones y medio por año.


Y como no parece que a nuestro gobierno, el de ahora y el que viene, se le vaya a caer la cara de vergüenza por ello, menos aún a los grandes grupos pesqueros industriales que las realizan, es por ello que también el consumidor final (nosotros) debería reaccionar. Ya sabemos lo que hay detrás de cada acto de compra de especies capturadas con estas redes letales que devastan nuestros océanos. En nuestras manos está comprar o no.