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sábado, 14 de noviembre de 2015

Corrupción y Fraude (26) 'The Green Prince', de la traición, la guerra y la amistad

'The Green Prince' es un documental alemán basado en el libro 'Son of Hamas' que nos cuenta la historia de Mossab Hassan Yousef, hijo del Sheik -Jeque- Hassan Yousef (uno de los líderes espirituales de la organización islamista Hamas e impulsor de la Primera Intifada), quien durante toda una década, mientras trabajaba como hombre de confianza de su padre, traicionó la confianza paterna y la de su propio pueblo, convirtiéndose en el mejor informante de un agente del Shin Bet, uno de los servicios secretos del país hebreo. 

El documental, del 2013, fue dirigido y guionizado por el realizador Nadav Schirman está basado en el libro 'Son of Hamas' del propio Mosab Hassan Yousef, en donde su autor desgrana su insólita experiencia vivida durante aquellos años como espía del servicio secreto israelí mientras escoltaba a su padre en sus reuniones como jefe de Hamas por el martizado territorio palestino. El relato se centra en la relación con su padre pero sobre todo en la compleja y algo ambigua relación con su superior hebreo en una fascinante historia de terror, traición, decisiones imposibles y una amistad que le enfrentaría a todos sus límites.

Nacido en Ramala en 1978, Mossab había crecido como se esperaría de él en la Palestina ocupada de la Primera Intifada, mascando la frustración y la rabia contra el represor ocupante israelí y fue detenido por primera vez con apenas diez años por arrojar piedras contra colonos. Sin embargo, según sus propias palabras, fue a finales de su adolescencia cuando empezó a dudar de su fe musulmana lo que sumado a los brutales métodos operativos de Hamas, hicieron tambalear su idea del mundo en el que había crecido. Cuando en 1996 fue otra vez capturado por las fuerzas israelíes, pasó un tiempo en prisión en el que el agente de Inteligencia israelí Gonen Ben-Itzhak logró desarrollar con él un fuerte vínculo para contactarlo para la causa judía. 

Tras desarrollar en él un obvio Síndrome de Estocolmo, probablemente una pulsión homosexual y después una inquebrantable amistad, logró reclutarlo como informante con el nombre en clave de 'Príncipe verde' (verde es el color de Hamas) durante toda una década, de 1997 a 2007. Aleccionado sobre cómo debía actuar e infiltrarse en el movimiento palestino, comenzó para Moseb un largo derrotero de mas de diez años suministrando información secreta acerca de los movimientos de la milicia palestina. Mosab se autojustifica diciendo que sus delaciones impidieron numerosos atentados en Israel pero también salvar la vida de varios líderes palestinos que gracias a él fueron capturados en lugar de ser asesinados y que eso servía indirectamente a la causa palestina. Según el propio Gonen Ben-Itzhak, muchas personas le debían la vida sin saberlo.

A medida que el tiempo va transcurriendo, se produjo para Mosab una pérdida de identidad donde sentía que estaba desempeñándose en dos mundos diferentes: por un lado, el verdadero actuando como el informante que es, por el otro haciendo creer que estaba combatiendo a los israelíes hasta llegar a ser encarcelado como si se tratara de un palestino enemigo; esa dualidad de comportamiento y las tensiones psicológicas subyacentes van revelando una conducta sumamente compleja y contradictoria.

Pero su deriva personal aún le acabó llevando a abrazar el cristianismo entre 1999 y 2000, ser bautizado en 2005 y huir a Estados Unidos en 2007 para vivir en San Diego. En agosto de 2008 publicó su cristianismo y su renuncia a Hamas aunque más tarde también expresaría sus dudas respecto a todas las religiones. En Marzo de 2010 publicaría su autobiografía 'Son of Hamas' y de ella este documental. Se trata de una historia humana fascinante stranger than fiction que nos recuerda al estupendo libro de Graham Greene 'El factor humano', que muestra la complejidad de las relaciones humanas dentro de un contexto de guerra, de manipulaciones y dependencias emocionales, de odio, de amistad y traición. 

No es pues solo un film sobre la realidad política del conflicto palestino, ni deberíamos mirarlo política sino antropológicamente, como una historia humana, terrible y hermosa al mismo tiempo, que podría suceder en cualquier territorio en guerra. Es evidentemente la historia de un fraude continuado toda una década, de un felón que traicionó la confianza de su padre, de toda su familia y de la causa palestina, pero también es la historia de un individuo con toda su complejidad emocional y contradicciones, un ser humano que bajo una presión intolerable un día tomó una decisión que cambiaría su destino. 

Dedico este documental a mis compañeros y profesores del "Curso sobre el mundo árabo-musulman en transformación", lástima que haya sido tan corto y nos hayamos conocido poco. Nos vemos en el siguiente. Cuídense allá donde estén. 

jueves, 16 de julio de 2015

Infancia (29) Infancia en guerra 6 'Nacido en Gaza', de Hernán Zin


"He trabajado en muchos de los conflictos del último siglo: Somalia, Sudán, Congo... Pero como Gaza no hay ningún otro. Se trata de una ocupación de tintes coloniales que en pleno siglo XXI es impensable. Es una guerra de ocupación ilegal. Israel nunca ha respetado la hoja de ruta de la legalidad internacional" Hernán Zin

"Israel es una entidad supraterrenal y todopoderosa que los castiga, los condena y los bombardea. La relación palestino-israelí se ha roto, ahora están los muros. Israel quiere que los palestinos desaparezcan de Palestina" Hernán Zin

"Estaba rodando en México cuando mis amigos en Gaza me contaron lo que estaba sucediendo. Cuando supe lo de los niños que mataron en la playa, me dije: 'Tengo que estar allí'". Hernán Zin

Así cuenta Hernán Ziz que fue el momento en que, hace un año, supo que tendría que ir a Gaza e implicarse personalmente ante lo que era un flagrante crimen contra la Humanidad, uno más dentro del enorme matadero que la ofensiva israelí 'Protective Edge' (Margen Protector) había creado en la martirizada Franja. Pero no uno cualquiera pues no se había producido en ningún edificio en el que se suponen vivían familiares o desde el que Hamás hubiera lanzado -o no- sus cohetes, sino que se produjo en la playa de Gaza, a la vista de todo el mundo, mientras los niños jugaban al fútbol. Los niños se divertían con el balón al atardecer en la playa, cerca de donde se aloja la prensa internacional, cuando oyeron un primer disparo y echaron a correr. Un segundo proyectil, al parecer procedente de uno de los barcos que desde hace años asedian la franja, impactó sobre ellos cuando trataban de huir, explicaron los testigos. 

Podía haber sido cualquier otro bombardeo en los que se volaban barrios enteros o se atacaban las ambulancias y los mercados y las decenas de víctimas se iban convirtiendo en centenares y luego en miles, pero fue ese acto cruel y despiadado de parte de quienes aún se definen como el Ejército más piadoso del mundo, el momento de convencimiento de que esa guerra, esa lucha tan desproporcionada, repetida y despiadada, tenía que filmarla. Para, con su talento como documentalista y su determinación como ser humano empático y comprometido ante la injusta realidad que contempla, poder crear un trabajo periodístico audiovisual de primer nivel, para que una tragedia así pueda ser conocida por cuántas más personas mejor e intentar con ello que algunas conciencias conozcan y piensen esos hechos, para que tengan al menos el conocimiento necesario para poder elegir mejor sus propias opciones de protesta, de consumo y de voto. Para ello intenta reconstruir el día a día en la guerra de diez niños gazatíes entre los cráteres y las ruinas de lo que un año antes fueron su ciudad y sus casas, buscando algún recuerdo que aún estuviera temblando en un rincón, tras una pared medio derrumbada. 

De hecho, un año después, puede verificarse que el número de las decenas de miles de casas destruidas en la Franja de Gaza es... cero, debido a las múltiples trabas que para elementos de construcción o reparación pone el gobierno hebreo, impidiendo totalmente la entrada de hormigón y otras materias primas vitales para poder reconstruir algo de lo destruido. Por cierto, también un año después, la Justicia israelí ha decidido archivar sin acusaciones la investigación penal por el ataque contra los niños en la playa alegando que fueron confundidos con milicianos... 

Este trabajo del premiado director Hernán Zin producido por Jon Sistiaga y la cantante Bebe fue rodado tres meses después de la ofensiva. 'Nacido en Gaza' es un retrato íntimo, profundo, sobre cómo la violencia y cómo ésta transformó para siempre sus mentes infantiles y sus vidas, cómo les fue arrancada la vida de familiares a los que han visto morir despedazados por las explosiones. Y esta desesperación les convertirá probablemente en adultos mentalmente enfermos con numerosos trastornos de estrés post-traumático, pero también en personas con mucho miedo, mucho odio y mucho deseo de venganza.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Miedo (6) Netanyahu y el miedo, reyes en Israel

Tras la victoria por cuarta vez del Likud de Benjamin Netanyahu este se apoyará en la extrema derecha nacionalista y los ultraortodoxos para seguir gobernando, por cuarta vez, los designios del país hebreo. De un Netanyahu que se ha presentado como la única alternativa al caos geopolítico regional y envalentonado por estos resultados no se espera nada bueno, sino probablemente que añada más tensiones con Irán y más calamidades, sufrimiento y robo de tierras para los palestinos, más conflictos en una zona sobrada de ellos. Más miedo en un país que ha hecho del temor la piedra angular de su psique nacional. Lluís Bassets nos habla de ello. 



El miedo es rey en Israel






No es invento o ficción. Este es un Estado en guerra desde su creación. Hay pocos países que se sientan permanentemente amenazados. Desde fuera, por un entorno hostil que ni siquiera le reconoce, y desde dentro, por las reivindicaciones perfectamente justificadas y fundamentadas en el derecho internacional de la población palestina expulsada y desposeída. Estas amenazas suelen tintarse con las sombras oscuras que todavía remiten a las nubes de cenizas escupidas por los crematorios nazis. No caben relativismos con ellas, son existenciales. Es una experiencia muy propia, que se observa con escepticismo e incluso incredulidad desde fuera, pero dentro se transmite de generación en generación desde los tiempos del exterminio.

Israel es una pesadilla para sus enemigos y un milagro para sus ciudadanos y sus amigos. Surgió del antifascismo de la posguerra mundial, se asentó en la Guerra Fría, cruzó por el interregno unipolar con los acuerdos de Oslo como precio y entra de lleno ahora en la descomposición del orden geopolítico mundial, sin el más mínimo avance en la creación del Estado palestino con el que debía convivir en paz y seguridad, ni tampoco la recompensa del reconocimiento por parte de los países árabes vecinos.

El miedo guarda la viña. Y llega a convertir a quien lo sufre en indestructible. Si en las primeras guerras pudieron existir dudas sobre el desenlace, en las últimas la única duda es sobre los daños políticos y morales, victorias militares que se leen como derrotas estratégicas. Su superioridad militar es apabullante y sobradamente demostrada. Pobre de quien se cruce en su camino. El miedo en el actual caos geopolítico es casi un fruto espontáneo. Hamas en Gaza. Hezbolá en Líbano. Al Qaeda en el Sinaí. El Estado Islámico y el Frente al Nusra en Siria. Y naturalmente, los ayatolás en Teherán con el propósito de convertir Irán en un país nuclearmente moderno, en el umbral de obtener el arma atómica si en algún momento conviniera.

Razones para el miedo no faltan en el orden dislocado que surgió de Oriente Próximo tras la primavera árabe, cuya promesa democrática se trocó en el retorno de la dictadura militar o alternativamente el caos terrorista del califato. Nada más evidente y sensato que la inmovilidad. A ello se ha dedicado Benjamín Netanyahu durante sus nueve años como primer ministro. Moverse solo para comprar tiempo y seguir robando territorio a los palestinos, sin ceder nunca en nada. Atizar el miedo sin descanso, hasta el mismo día de las elecciones.

Contra el acuerdo nuclear con Irán. Contra el Estado palestino y la congelación de las colonias, para evitar que el Estado Islámico se asiente en casa. Contra el voto de los árabes israelíes incluso. Contra el Gobierno de concentración nacional con quienes quieren sentarse de nuevo a negociar con los palestinos. Así es como ha ganado a todos, a sus propios socios de Gobierno más extremistas, a los que ha robado votos y escaños, y al sionismo de izquierdas que quería arrebatarle la corona.

El miedo ha ganado las elecciones. En Israel el miedo es rey y quien ocupa su trono se llama Netanyahu.

martes, 10 de marzo de 2015

Puta guerra (26) 'Lebanon', la guerra desde el tanque

Ahora que anda Brad Pitt haciendo de su Sherman un nuevo El Álamo en la lamentable parte final de 'Fury' recordamos la película israelí 'Lebanon', dirigida en 2009 por Samuel Maoz y ganadora del Festival de Venecia del mismo año. Ambientada durante la primera invasión israelí de Líbano en 1982 esta claustrofóbica cinta nos muestra 24 horas dentro de un tanque del ejército hebreo en aquel conflicto.

Tiene un inicio espectacular: unos soldados del ejército israelí encerrados en un tanque a plena luz del sol, en pleno campo de batalla y a la vez en plena naturaleza comienzan a vivir un estremecedor día de guerra. Su ritmo, ansioso e intranquilizador, se une a unos personajes perturbados que poco pueden hacer más que seguir una serie de erráticas directrices impuestas de una forma u otra. 

Si bien podría haber sido más redonda en su desarrollo, poco hay que reprocharle a esta valiente película, que, pese a su alto componente dramático, no esconde su etiqueta bélica en ningún instante. Nos hace asomarnos al infierno a través de la angustiada mira de un cañón, a una lucha guerrera y psicológica de infarto, para hacernos ver algo más (o menos) aberrante de lo que ya nos tienen acostumbrados los videojuegos y telediarios. En el reducido espacio en el que se mueve no caben la exaltación del sacrificio por unos valores o una religión, en este escenario de caos, desesperanza y ruina moral todos pierden. VER PELÍCULA ON LINE EN VK


Encierro de la mirada

FilmAffinity 20 de agosto de 2010

La primera imagen de Lebanon muestra un campo de girasoles mustios: incapaces de levantar su mirada hacia un sol que todavía no llega a imponerles su fuerza. Inmediatamente después la cámara se va hacia el interior de un carro de combate israelí y se queda encerrada allí, adentro del tanque, junto a los cuatro soldados (más algún otro hombre que circunstancialmente entra al rinoceronte, clave utilizada para denominar a ese tanque en las comunicaciones militares). Así durante todo el tiempo que dura la película del director israelí Samuel Maoz. Por más de noventa minutos quien mira acompaña el encierro de un día de esos hombres durante la invasión al Líbano de 1982. Hay tres ojos diferentes que se entrecruzan las miradas: los ojos del tanque, cuyos visores sirven para ajustar la puntería de sus balas y sus cañones y también para atrapar el horror de afuera y meterlo adentro; los ojos de la cámara, en el interior del tanque, en sus rincones, enfocando los rostros, las botas, el lubricante derramado, ojos que no sólo se utilizan para mirar: la cámara capta también los aromas de ese interior abarrotado: olor a diesel, a sudor humano, a sangre, a miedo; y nuestros propios ojos frente a la pantalla, ojos que no son precisamente los que mejor y más pueden mirar, pero son los únicos que de verdad pueden ver lo que los otros miran. 

He leído que Lebanon es una película antibelicista. No me atrevería a afirmarlo, diría sí, que es angustiante. He leído después que la película tiene demasiados golpes bajos, que su director Maoz estuvo dentro de uno de esos carros de combate cuando tenía veinte años, durante la invasión israelí, que los miedos de los soldados en el interior del tanque expresan los antiguos temores del director. Habrá que aceptar que los soldados israelíes, además de una reiterada costumbre de sacarse fotos con sus prisioneros árabes como souvenir de guerra, también suelen tener miedo. Una hora y media o un día completo adentro de uno de esos tanques, con los cuerpos encogidos, meando en latas, viviéndose como una excrecencia del exterior, achica las esperanzas de cualquiera. De nada sirve el último cuadro: el tanque, capturado por primera vez desde afuera, detenido en medio del mismo campo de girasoles mustios del inicio de la película. El rinoceronte rodeado del amanecer. No hay redención. En la lógica de las invasiones y de las guerras el amanecer no existe.

sábado, 16 de febrero de 2013

Infancia (16) Infancia en guerra 1 Funeral infantil en Gaza


Imagen del fotógrafo Paul Hansen ganadora del premio World Press Photo of the Year 2012. En la fotografía aparecen Suhaib Hijazi, de 2 años, y su hermano Muhammad, de 3 años, que murieron al impactar un misil contra su casa durante un ataque aéreo israelí. Su padre Fouad también murió y su madre acabó en cuidados intensivos. Los hermanos de Fouad transportan los cadáveres de los niños a la mezquita para su funeral y posterior entierro en la ciudad de Gaza, el 20 de noviembre de 2012.