viernes, 26 de septiembre de 2014

Infancia (24) 'Yo no soy bruja' / 'No estoy en venta', de Raúl de la Fuente

"Una noche mi padre me dijo que nos íbamos a Nigeria. Cuando llegamos una señora le dio dinero y él me dijo que esperara, que iba a comprar pan, pero se fue y me dejó allí. Tuve miedo"

"Juegan, corren, saltan, juegan, se suben a los columpios y hacen acrobacias en cada barandilla que encuentran a su paso. Como cualquier otro niño de su edad. Son los niños sorcier o niños brujos que residen en el hogar Don Bosco de las Misiones Salesianas de Togo y, aunque ahora sí pueden vivir tranquilos, hubo un tiempo en el que no se les permitió tener infancia. No se sabe con exactitud cuántos hay, pero existen y su número aumenta al mismo paso que aumenta la pobreza en el entorno en el que viven: tan solo en la región de Kara, en el norte del país, 773 menores fueron acusados de hacer brujería en el año 2013, según la dirección regional de Acción Social de dicho país. Son inculpados por sus familias y vecinos de todos los males que sufren: desde una enfermedad hasta la muerte, desde una mala cosecha hasta la pérdida de un empleo. Y son maltratados, marginados e incluso asesinados." 

El realizador navarro Raúl de la Fuente (premiado con el Goya 2013 al Mejor Cortometraje por 'Minerita') dirige dos cortometrajes para las Misiones Salesianas (iglesia humanista y militante) en Benín y Togo que denuncian dos terribles realidades que se viven en estos dos países africanos, el tráfico de niños y la persecución a los llamados 'niños brujos'. Si la pobreza y la desestructuración familiar son dos de las causas principales del tráfico de personas, la ignorancia, la superstición y la mezquindad humanas alimentan las absurdas creencias sobre los 'dit sorcier', los niños acusados de brujería (frecuentemente los más inteligentes o más estudiosos) por mediums o charlatanes animistas para expiar los males que aquejan a sus familias.

No estoy en venta

Más de 1,2 millones de niños en todo el mundo son víctimas del tráfico infantil. Padres con deudas que venden a sus hijos, familias engañadas con promesas o niños de la calle que caen en estas redes... En Benín, un niño puede ser vendido por 30 euros. La protección de la infancia y juventud es uno de nuestros objetivos prioritarios. Los Salesianos del Foyer Don Bosco Porto Novo son un referente nacional. No sólo atienden a estos menores y les preparan para reinsertarlos en la sociedad, también denuncian y se enfrentan activamente a este problema. Rachidi y Julius son dos ejemplos. Ambos fueron vendidos por sus familias para pagar deudas y hoy, han recuperado su autoestima y gritan al mundo: 'no estoy en venta'.



Yo no soy bruja

En Togo, un pequeño país del África subsahariana apretujado entre Ghana y Benin, conviven más de 40 etnias diferentes para las que el animismo es una parte fundamental de su cultura. Y allí la acusación de brujería está anclada en las tradiciones más ancestrales, como sucede en algunos otros países de África. El aumento de la pobreza es la causa primera y más directa por la que se incrementa este fenómeno. (...) 

El país, que vive de agricultura de subsistencia, se empobrece velozmente debido al cambio climático, a la deforestación y al uso de abonos químicos que disminuyen las tierras de cultivo. Si aumenta la pobreza, aumentan la enfermedades y la mortalidad por la falta de servicios sanitarios básicos, y la situación acaba degenerando en la creencia de que un espíritu maléfico está perjudicando a la familia, según explica el informe 'Menores acusados de brujería en la región de Kara', un documento con el que la orden religiosa pretende sensibilizar a la sociedad y a la comunidad internacional para que los agresores de estos pequeños no queden impunes. “Es muy fácil de entender: a más pobreza, más muertes; a más muertes, más culpables que buscar”, resume el misionero José Luis de la Fuente, director del hogar Don Bosco en Kara desde hace ocho años y coautor del estudio. 
Texto: 'La maldición de los niños brujo' El País 23.09.14

martes, 23 de septiembre de 2014

Asesinato (11) 'Into the abyss', de Werner Herzog



"En el caso de Into the Abyss siempre estuvo claro que el epicentro de las cosas era el crimen, un crimen que está más allá de mi comprensión. Me pareció muy aterrador, ya que era tan extraordinariamente absurdo, totalmente nihilista. Es por eso que me intrigó, quería saber qué había detrás de él: ¿Quiénes son los autores? ¿Quiénes son los supervivientes? ¿Quiénes son los detectives de los homicidios? ¿Qué aspecto tenía la la escena del crimen?" Werner Herzog

"(...) paisajes de pobreza y desolación americanas tomados desde la ventanilla de un coche en marcha: gasolineras en ruinas, anuncios de iglesias apocalípticas junto a las carreteras, las redes de alambre espinoso de una prisión, viviendas en caravanas viejas rodeadas de basuras." Antonio Muñoz Molina

Hoy publicamos 'Into the abyss', un trabajo del documentalista y cineasta alemán Werner Herzog que reflexiona sobre la pena de muerte y la violencia en la sociedad estadounidense a través del caso de dos asesinos convictos, dos jóvenes blancos de clase baja, la llamada 'white trash'. En octubre de 2001 en una deprimida zona rural de Texas Michael Perry y Jason Burkett, tras una noche de drogas y alcohol, entraron en una zona residencial de clase alta y mataron a tres personas para robar un coche que guardaban en su casa, un Chevrolet Camaro rojo. Tras el asesinato, Perry y Burkett condujeron durante tres días con el coche de un lado a otro, en una alocada huida que terminó en un tiroteo con la policía, su detención y su posterior encarcelamiento y juicio. Perry fue condenado a la pena de muerte y Burkett a cadena perpetua, aunque ellos siempre mantuvieron su inocencia a pesar de las pruebas en su contra. 

Herzog accede a las grabaciones del lugar de los crímenes y en sus entrevistas a los relacionados con el caso (los dos asesinos, sus familiares, los familiares de los muertos, el reverendo que va a escuchar a Perry antes de su ejecución, amigos, conocidos...) muestra los trastornos psicológicos evidentes en los múltiples damnificados por el mismo, retratando una sociedad perturbada por la miseria y la ignorancia, por la violencia explícita que permite el fácil acceso a toda clase de armas y la frustración de quienes quedan en los márgenes del sueño americano. Herzog, como europeo, intenta diseccionar esa cultura de muerte que es la de la pena capital, escrutándola desde todos los ángulos posibles. Los detalles de los crímenes ocurridos y el inminente asesinato a sangre fría institucionalmente ejecutado se añaden a la narración para dotarla de un dolor y una oscuridad que escalofrían e impregnan el ánimo de quien lo ve, hasta tiempo después de haberlo acabado.



Lecciones de abismo


Este hombre joven, Michael Perry, que parece todavía más joven de lo que es y que tiene un flequillo tieso sobre la frente y mira con la intensidad impúdica de un niño, será ejecutado exactamente dentro de diez días. Las dos paletas prominentes exageran su sonrisa y su risa fácil y le dan un aire de caricatura de dibujos animados. Su palidez malsana es la de quien desde hace mucho tiempo no conoce otra luz que los neones punitivos de una galería de condenados a muerte. Tiene veintiocho años, pero podría tener quince o dieciséis, dieciocho como máximo: como si se hubiera quedado en la edad que tenía cuando una noche de pastillas y alcohol fue con un cómplice a robar un coche deportivo rojo que a los dos les gustaba mucho en el garaje de una casa en una zona residencial de Tejas y acabó asesinando a tres personas: la dueña de la casa y del coche, su hijo de dieciséis años, un amigo de su hijo. Al cabo de menos de tres días de ir atolondradamente de un lado a otro en el reluciente coche rojo, y después de un tiroteo y de una huida insensata sobre el asfalto de una zona de descanso para camiones de gran tonelaje, Perry y su cómplice, Jason Burkett, fueron detenidos. En ningún momento hubo dudas sobre la culpabilidad de ninguno de los dos. Perry fue condenado a muerte. Burkett a cadena perpetua.

Perry es menudo, móvil, con una agitación de ardilla, más visible en el espacio hermético del locutorio donde responde a una entrevista, a través de una pantalla de plexiglás. Viste un mono de prisionero blanco y las paredes y los barrotes y la puerta con rejilla metálica del locutorio están pintadas de un blanco sucio de mugre y desconchones. Burkett es alto, serio, con una cabeza imponente, con ojos claros y lentos. Empezó a cumplir su condena con 19 años. Cuando recapacita que en el mejor de los casos podrá solicitar la libertad condicional dentro de cuarenta le cuesta hacer el cálculo de la edad que tendrá entonces. Cincuenta y nueve años, dice con incredulidad, mirando al vacío, abrumado por el peso de una duración inconcebible.


El interlocutor al que se dirigen permanece invisible para nosotros, aunque escuchamos su voz, que se expresa en un inglés muy correcto con acento alemán. Es la voz de Werner Herzog, que yo escuché en este mismo cine hace siete u ocho meses, en otro documental sobre las pinturas de la cueva de Chauvet, Cave of forgotten dreams. En él las linternas encendidas novelescamente sobre los cascos de espeleólogos alumbraban una oscuridad que se había mantenido intacta durante treinta mil años. El documental sobre Michael Perry y Jason Burkett y el torbellino de sangre que los dos desataron para robar un coche rojo se titula Into the abyss, y la negrura que explora es mucho más difícil de traspasar que la de una gruta prehistórica. La austeridad visual es máxima: una galería de personas que hablan mirando a la cámara o apartando los ojos de ella para romper en llanto o para quedarse ensimismadas; filmaciones de la policía tomadas en los lugares de los crímenes o en el lago en mitad de un bosque donde los asesinos arrojaron los cadáveres; paisajes de pobreza y desolación americanas tomados desde la ventanilla de un coche en marcha: gasolineras en ruinas, anuncios de iglesias apocalípticas junto a las carreteras, las redes de alambre espinoso de una prisión, viviendas en caravanas viejas rodeadas de basuras.

Herzog mira y escucha. Hace preguntas cortas y educadas. El impacto del crimen provoca ondulaciones concéntricas de sufrimiento que nunca se extinguen, ni siquiera cuando uno de los asesinos ha sido ejecutado. La hija y hermana de dos de las víctimas pone sus fotos encima de la mesa para hablar de ellas, y los muertos, al cabo de solo diez años, ya tienen un aire tristísimo de anacronismo, en la melena teñida de la madre, en su sonrisa contra un fondo azul eléctrico; también en el corte de pelo del adolescente que se quedó congelado para siempre en una moda ya obsoleta. Pero para esta mujer que pone delante de la cámara las fotografías de los suyos el tiempo tampoco parece que haya pasado. Aún se niega a tener un teléfono en casa. No quiere que haya un teléfono para que así no exista la posibilidad de otra llamada que corte en seco la vida para anunciar una desgracia.

Los objetos resisten al tiempo con igual contumacia que los recuerdos. El detective que investigó los crímenes y detuvo a Perry y a Burkett señala en un depósito de la policía el Camaro rojo que lleva diez años aparcado allí, entre otros coches relacionados con delitos, coches viejos y estropeados por la intemperie, con cristales o faros rotos, con abollones, con agujeros de balas que se han ido oxidando. El coche rojo ya es una ruina. Lo tuvieron que cambiar de sitio porque un árbol que había echado raíz en una grieta del asfalto estaba creciendo en su interior, entre el desorden de las esquirlas de vidrio y los restos de botellas y recipientes de comida basura que nadie retiró después del tiroteo.

Nadie puede inventar estas cosas. Hay zonas de experiencia en las que la ficción no sabe o no puede aventurarse. No hay película de terror que dé más miedo que esas imágenes rodadas por la policía en el lugar del crimen con una tosquedad de vídeo doméstico, mal iluminado, con movimientos bruscos de cámara: en un salón de distinguido mal gusto todas las lámparas están encendidas y los anuncios y las imágenes de una película se suceden delante de un sofá en el que no hay nadie; el movimiento torpe de la cámara capta la sangre que salpica el dintel de una puerta, la pared, las molduras del techo, como cuando estalla una cafetera o una olla a presión mal cerrada; sobre el mostrador de mármol de una cocina hay una bandeja con pegotes de masa de galletas que alguien estaba a punto de poner en el horno cuando sonó el timbre de la puerta; junto a la bandeja está abierto un libro de recetas; en el suelo de cemento del garaje hay una zapatilla deportiva y un rastro de sangre; junto a cada pista la policía ha puesto pequeñas etiquetas numeradas.

La sala de las ejecuciones por inyección letal es un cuarto de dimensiones mezquinas con las paredes pintadas de verde eléctrico. La camilla sobre la que se tiende al reo tiene dos extensiones laterales para poner los brazos. Atado por varias filas de correas el condenado extiende los brazos como en una crucifixión horizontal. La cortina verde se descorre y los testigos pueden ver la ejecución tan de cerca como si se celebrara en una salita familiar. El formulario en el que se certifica la muerte es una fotocopia de baja calidad. Cuando Michael Perry estaba a punto de perder el conocimiento la hija y hermana de dos de sus víctimas lo miraba a los ojos a través del cristal y vio que por la mejilla se le deslizaba una sola lágrima.

martes, 16 de septiembre de 2014

Comida (19) Otra agricultura es posible










¿Qué tienen en común millones de trabajadores sin tierra en Brasil, unos microbiólogos en Francia, la mayor plantación orgánica en Ucrania y las granjas experimentales en la India? Su lucha: mejor calidad de la tierra y acceso a semillas. Sus metas: autosuficiencia agrícola y mejor uso de los recursos limitados. 

'Solutions locales pour un désordre global' es un documental del año 2010 dirigido por el francesa Coline Serreau que explora las distintas alternativas que la agroecología o agricultura orgánica ofrece para reformular el modelo agrícola mundial y solucionar sus enormes carencias y servidumbres a grandes corporaciones como Monsanto. Para realizar este documental, Serreau necesitó tres años para recorrer varios países como India, Brasil, Francia y Ucrania para retratar a hombres y mujeres comprometidos con el entorno natural donde desarrollan ideas tan sencillas como sostenibles que podrían solucionar los desórdenes agrícolas mundiales. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Arquitectura (5) ¡Se acabó la fiesta!




"Se acabó la fiesta" es un documental de 2011 que analiza a través de entrevistas tanto a arquitectos (Emilio Tuñón, Luis Moreno Mansilla, Blanca Lleó, Richard Rogers), críticos (Llátzer Moix, Félix de Azúa) y editores (el Croquis) lo que ha sido la arquitectura española durante los últimos 20 años y reflexiona acerca de lo que debería ser a partir de ahora. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Drogas (19) Narco-cultura en México


Narco Cultura

Nacionalidad: USA / Director: Shaul Schwarz / Año: 2013

Sinopsis: Para los mexicanos y latinos de América no hay música más popular actualmente que los ‘narcocorridos’. Estas sanguinarias y explícitas odas a las hazañas de narcotraficantes y señores de la droga de México glorifican abiertamente la violencia, las drogas y el dinero. Al igual que el ‘gangsta rap’ en la década de 1990, el movimiento ‘narco’ amenaza ya con entrar a formar parte de la cultura dominante.

El fotoperiodista israelí Shaul Schwarz realiza un impactante retrato de la violencia del narcotráfico en México, que además de acabar con miles de vidas cada año en Ciudad Juárez y en otras ciudades del país, es protagonista de la música de los narcocorridos y de la cultura de la frontera a ambos lados del Río Grande. Con las actuaciones de algunos de los artistas más populares del ‘narcocorrido’, como El Komander y Buknas de Culiacán, el filme transporta a los espectadores al escenario de la subcultura de la música más explosivo y violento de América. Una cultura que ensalza las ¿hazañas? de los narcotraficantes, y en la que los señores de la droga son admirados como héroes del pueblo.


El documental, que estuvo nominado al premios al mejor documental en el festival de Sundance, se centra en las figuras de Emilio Soto, un forense de la policía de Ciudad Juárez , que convive a diario con la violencia e investiga los asesinatos cometidos por los traficantes, jugándose la vida (varios de sus compañeros son asesinados cada año); y Edgar Quintero, un cantante de narcocorridos que vive tranquilamente en El Paso y que simboliza cómo, para un número cada vez mayor de mexicanos y latinos de EEUU y el resto de Hispanoamérica, los narcos se han convertido en figuras icónicas, en modelos de fama y éxito, representando la única manera de salir del gueto..

martes, 2 de septiembre de 2014

Extinción (38) Un siglo sin la paloma migratoria americana


Un siglo sin la paloma migratoria americana


SEO/BirdLife | 1 septiembre, 2014


Se cumple hoy exactamente un siglo de la extinción de una de las aves más espectaculares del mundo, la paloma migratoria americana (Ectopistes migratorius), cuyos gigantescos bandos de millones de ejemplares dejaron atónitos a los primeros europeos que recorrieron América del Norte. Esos mismos hombres las cazaron con tal avidez que consiguieron que no quedara ni una sola. Era tal la abundancia de aquel recurso que lo consideraban inagotable. Pero en unas pocas décadas descubrieron que la persecución masiva y constante en sus zonas de cría y descanso estaban borrando aquella maravilla natural de la faz de la Tierra. Con sus hábitos coloniales, las palomas eran extremadamente fáciles de capturar. Cuando se dieron cuenta de que esa persecución masiva estaba aniquilándolas, quisieron evitarlo, pero ya era demasiado tarde. Habían causado tal destrozo que las poblaciones no pudieron recuperarse y desaparecieron para siempre. 

"Todavía viven algunas personas que recuerdan haber visto palomas en su juventud; aún quedan árboles en pie que fueron sacudidos por ese viento viviente. Pero dentro de unas décadas sólo los viejos robles lo recordarán y, después, tan sólo las colinas lo sabrán.

Aldo Leopold, Un monumento a la paloma migratoria, 1947

Sabemos que hace justo 100 años de la muerte de la última paloma migratoria porque fue precisamente un 1 de septiembre de 1914 cuando murió en el Zoo de Cincinnati el último ejemplar conocido, una hembra apodada Martha. La última de las palomas migratorias vivió sus últimos años solitaria y sin posibilidad de reproducirse, conservada como una reliquia de la América salvaje, un testimonio vivo de lo que la avaricia y la estupidez humana pueden llegar a producir.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Puta guerra (24) Apocalypse WW2: Antecedentes, orígenes y desarrollo de la Segunda Guerra Mundial


En este 1 de septiembre en el que se cumple el 75 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial queremos recordar aquel conflicto cruel y descomunal que causaría más de sesenta millones de muertos e incontables millones de heridos con la serie documental francesa del año 2009 "Apocalipsis: la Segunda Guerra Mundial" producida por National Geographic y compuesta por seis episodios que narran los orígenes, desarrollo y conclusión del conflicto, cuyo final marcaría el devenir del mundo durante décadas. La completaremos con dos documentales en los que se refleja el ascenso y toma de poder de Hitler en Alemania. 

Las más de 5 horas de imágenes que contiene la serie incluyen escenas inéditas tomadas por corresponsales de guerra, soldados, ciudadanos privados e incluso miembros de la resistencia de la época, con imágenes en color para las escenas bélicas y en blanco y negro para las escenas del Holocausto Judío. Sus seis entregas relatan el descomunal conflicto a través del trágico destino de quienes fueron a la guerra (soldados), quienes la sufrieron (civiles) y quienes la dirigieron (líderes militares y políticos). Es una serie imprescindible que transcurre con ritmo muy fluido y se caracteriza por ser excelente en contenido, brillante en la presentación (donde destaca la excelente restauración de las imágenes coloreadas), con una certera narración e impecable en relación entre imágenes, momento histórico, explicación ideológica y consecuencias humanas. Durísima, e implacable como deben ser los documentales sobre estos hechos tan aberrantes.

Antecedentes 1 El ascenso de Hitler / La amenaza


 
El ascenso de Hitler 2 El Führer

 

Episodio 1 - La agresión (The Aggression)

(1933-1939): El surgimiento del nazismo y la campaña de Polonia




Episodio 2 - Derrota aplastante (The Crushing Defeat)

(1939-1940): La falsa guerra, la caída de Dunkerque y la Batalla de Francia.


Episodio 3 - El estallido (Shock)

(1940-1941): La Batalla de Inglaterra, la invasión Yugoslavia, la campaña de Grecia, la batalla de Creta, la Operación Barbarroja, el sitio de Leningrado y la guerra en el desierto.



Episodio 4 - El punto de inflexión (World Ablaze)

(1941-1942): En la URSS las batallas de Smolensk y Moscú y Operación Fall Blau. En el Pacífico; Pearl Harbor, Midway y Guadalcanal.



Episodio 5 - Grandes desembarcos (The Great Landings)

(1942-1943): Las derrotas de Stalingrado y El-Alamein, la campaña de Italia y la batalla de Kursk. 




Episodio 6 - El fin de la pesadilla (The End Of The Nightmare)

(1944-1945) Desembarco aliado en Italia y batalla de Montecassino. Desembarcos en Saipán (Pacífico) y Normandía (Francia). Atentado fallido contra Hitler. Batalla de Las Ardenas. Batalla de Berlín. Muerte de Hitler y derrrota de Alemania. Últimas batallas en el Pacífico y bombardeos nucleares sobre Japón. El Apocalipsis.


sábado, 30 de agosto de 2014

Periodista (30) No me llames fotógrafo de guerra


El documental de Canal+ "No me llames fotógrafo de guerra" nos presenta a una nueva generación de fotoperiodistas de guerra españoles que, como otros muchos compatriotas, han tenido que demostrar fuera de España su gran talento para ser valorados como merecen y poder realizar el trabajo para el que han nacido. 

Que en este caso no es otro, como dice Samuel Aranda (galardonado con el World Press Photo 2012 y punto de partida del documental) que aprender a fotografiar de corazón algunos de los grandes conflictos que asolan el mundo, empatizando con los grandes sufrientes de las guerras, intentando aportar con su trabajo comprensión de sus terribles realidades para darles relevancia y que tomemos conciencia de ellas. Ellos saben que sus fotografías no van a cambiar el mundo pero confían en que algún día sus granitos de arena podrán ser más reconocidos para que, quizá, puedan convertirse en montañas.


La concesión a Samuel Aranda del World Press Photo en 2012 es el punto de partida de este programa que se aproxima al trabajo de una nueva generación de fotoperiodistas españoles que han alcanzado prestigio internacional cubriendo las grandes guerras de este siglo, desde Irak y Afganistán, hasta las revoluciones del norte de Africa, la guerra Siria o el último conflicto en Ucrania. A través de su mirada y del testimonio de algunos sus editores en The New York Times, Associated Press o Getty Image, asistiremos al recorrido de una foto desde que se toma hasta que se publica para reflexionar sobre qué factores y de quién depende la visión que tenemos hoy del mundo y sus conflictos.

En el camino, iremos descubriendo qué motiva internamente a estos fotógrafos, testigos de lo peor y lo mejor del ser humano, a arriesgar sus vidas para contarnos historias de un mundo cada vez más violento protagonizadas por personas no tan distintas de nosotros mismos. Entre los profesionales que han participado en el documental se encuentran Samuel ArandaEmilio MorenattiMoisés SamánÁlvaro Ybarra ZavalaFernando MoleresManu BraboDavid AirobSandra BalsellsSantiago Lyon, Ricardo Gutierrez, David Furst y Patrick Di Nolaentre otros prestigiosos fotógrafos y editores.



Soldados con cámara

El País - Manuel Morales 6 julio 2014

Para Samuel Aranda todo empezó fotografiando "las injusticias que veía" en Santa Coloma de Gramenet, la localidad barcelonesa donde nació en 1979. "Además, los periódicos me pagaban por hacer lo que me gustaba". Hoy, Aranda trabaja para The New York Times, hace dos años fue galardonado con el World Press Photo, el premio más prestigioso, por la imagen de una madre con velo islámico, Fátima, consolando a su hijo Said, herido en una manifestación en Saná (Yemen) de la primavera árabe. Este fotoperiodista y su instantánea sirven de arranque para No me llames fotógrafo de guerra, documental de producción propia estrenado por Canal +.

El World Press Photo le abrió a Aranda "puertas que antes no podía imaginar, como las fundaciones y museos". Una de las claves de su buen hacer está "en que es capaz de conectar con la gente", destaca su editor gráfico en The New York Times, David Furst. Aranda es uno de los fotoperiodistas de España que triunfan en grandes medios internacionales. "Es una lástima que tengan que irse al extranjero", lamenta el director de fotografía de AP, Santiago Lyon. "Las razones no son económicas. Hay dinero, mira cuántos periodistas envían los medios al Mundial. Es una cuestión de prioridad informativa", apunta la fotógrafa Sandra Balsells, premio Ortega y Gasset en 2006.

"El fotoperiodista de guerra debe tener agallas para acercarse al peligro y documentar lo que pasa", dice Lyon. De los 1.000 fotorreporteros —300 de plantilla— de AP en el mundo, Emilio Morenatti (Zaragoza, 1969) está entre sus favoritos. Morenatti empezó en Efe y esperó su "oportunidad, esa que hace que te tiemblen las piernas", como él mismo dice, que en su caso fue Afganistán. Premio Ortega y Gasset 2013,recuerda que en Kabul "pasó unos meses agónicos pero era un lugar todo fotografiable".

Fue en una de esas misiones cuando una mina explotó bajo el coche en el que viajaba Morenatti con militares. Tuvieron que amputarle el pie izquierdo. "Caminar sobre una prótesis me exige un sobreesfuerzo", pero no ha sido obstáculo para continuar. Uno de sus últimos trabajos ha sido en Ucrania. "Ahora tengo que echarle más valor". Morenatti fue uno de los empotrados en las tropas estadounidenses. "Éramos como soldados con cámara. Acompañábamos a unos señores vestidos de Robocop que llegaban a lugares con casas de barro. Un contraste brutal". Aranda recuerda de aquella experiencia que "la única censura era que no podías sacar a soldados llorando, para no dar imagen de debilidad".

El fotorreportero Manu Brabo delante de una de sus imágenes.

No me llames fotógrafo de guerra, que está incluido en el festival PhotoEspaña, recoge en 70 minutos los testimonios de los profesionales, sus fotos e imágenes de televisión grabadas por los cámaras que les acompañan. 

Son jóvenes que se arriman al peligro como Manu Brabo (Gijón, 1981), que se fue a la primavera árabe de Túnez con 1.000 euros que le dejó su madre. De allí entró en la Libia en guerra gracias al dinero de un compañero. "Viví mi sueño, no quería volver, pero me quedé más tiempo del que debía y… la cagué". El asturiano fue secuestrado el 6 de abril de 2011 por las tropas de Gadafi. Tras mes y medio de cautiverio fue liberado. "Volvió a España a ducharse y poco más, y regresó a Libia", cuenta Lyon, que destaca de Brabo su "capacidad para dominar el miedo".

La estela de Brabo continuó en Siria. Sus fotos del conflicto le valieron el Premio Pulitzer 2013, una alegría que no le impide reflexionar sobre su trabajo: "Uno se plantea que está ganándose la vida a costa de que un crío esté muriéndose delante de ti". El documental de Canal + surgió porque "a pesar de la crisis que atraviesa la prensa en España, vimos que hay fotoperiodistas que están haciendo un excelente trabajo fuera y son reconocidos", cuenta la guionista Rebeca González. "Hemos querido conocer sus dudas y miedos, alejándoles del cliché del fotógrafo de guerra porque es una etiqueta con la que no se identifican". 

Moisés Saman (1974) limeño afincado en Barcelona que está en Magnum, explica que aunque trabaja en zonas de conflictos, no le interesa "la guerra por sí, sino el impacto que tiene en la gente". "Yo le digo a la gente que fotografío que no crean que mis imágenes van a salvarles la vida", dice Brabo. Álvaro Ybarra (1979) asegura que no sabe separar su vida de la fotografía. "Este oficio te hace madurar". "Nos mueve una motivación personal pero pretender cambiar uno solo las cosas es naíf", según Fernando Moleres(Bilbao, 1963). Este reportero que contó el horror de las cárceles de Sierra Leona decidió poner su granito de arena con una ONG para que jóvenes de ese país "tengan un techo y coman tres veces al día".

¿Lo peor del oficio? No es moverse entre tiros y bombas. Para Aranda, "es dejar en un país en guerra a personas que has conocido mientras tú coges el avión de vuelta". El reportaje muestra qué ocurre cuando el fotógrafo manda su trabajo a los medios, donde los editores deben elegir. Ricardo Gutiérrez, redactor jefe de Fotografía de EL PAÍS, explica que "en ocasiones, la foto escogida obedece a un matiz, que puede ser un gesto. Se busca eso y ofrecer al lector algo distinto a lo de ayer" pero, reconoce, "a nivel gráfico, a veces la anécdota es la noticia".

Olvido (9) 'El puzzle', las piezas olvidadas de nuestra sociedad


Estupendo corto documental de Cipó Company dirigido por los realizadores Daniel Garibotti y Marta Caravantes para la campaña 'Personas como tú' de la ONG Solidarios para el Desarrollo. Dedicado a las personas a las que una mala decisión, un despido, una ruptura, un banco despiadado, les llevó a una espiral descendente en su vida que acabó dejándoles sin nada, olvidados en los márgenes de nuestra sociedad. Causa vergüenza que en la sociedad española estos dramas sucedan cada vez más, ante la indiferencia o el rechazo de la mayoría. Veánlo, luego será cada uno con su conciencia quien decida ejercitar o no su empatía y hacer, poco o mucho, o no hacer nada, al respecto. 

viernes, 29 de agosto de 2014

Extinción (37) 'Collapse', de Chris Smith



¿Cómo es posible que un documental en la que simplemente aparece un señor sentado en una silla, hablando y fumando, hilando distintos hilos de pensamiento acompañado también de imágenes de archivo, puede resultar tan absorbente? El controvertido ex-policía y periodista de investigación Michael Ruppert exponía en este vibrante documental (dirigido por Chris Smith), su lúcido pensamiento político y sociológico sobre el sistema económico y energético mundial. Con sólidos argumentos Ruppert justificaba su pesimismo sobre el futuro de la moderna civilización industrial y vaticinaba el colapso que a medio plazo la espera. Ruppert planteaba que la humanidad ha pasado por un punto de no retorno y en sintonía con su pensamiento su estado anímico también se ve naufragar durante la entrevista, pues realmente teme por lo que se aproxima. Michael Ruppert acabó con su vida el pasado 13 de abril, con un disparo en la cabeza. En las páginas de su libro "Cruzando el Rubicón: El declive del Imperio Americano al final de la era del petróleo" se preguntaba: 

“The question I am asked most frequently at my lectures is why I haven’t been killed yet. I have two answers. First, is it is not cost-effective, and the response would cause more problems than it would solve. I am not important enough to kill. Secondly, I will not die one minute before God has decided.” (Mike Ruppert, Crossing the Rubicon, p. 305)

En fin, vean y juzguen ustedes mismos si Ruppert era un visionario o un loco. Nosotros lo tenemos claro. 



"A los americanos generalmente les gusta escuchar buenas noticias. Les gusta creer que un nuevo presidente arreglará los errores del pasado, que la energía limpia reemplazará al sucio petróleo, y que un pensamiento nuevo enderezará la economía. Los expertos americanos tienden a frenar su pesimismo y a esperar lo mejor. ¿Pero está alguien preparado para lo peor?"


Lo peor está por venir, asegura Mike Rupert en este valiente documental en el cual desentraña la burbuja de los 700 billones de dólares (o 50 veces el PIB de Estados Unidos) que ha implosionado en la economía mundial; así como el inevitable colapso energético por el agotamiento de los recursos petroleros y el contrabando de drogas que ha realizado la CIA. Asimismo, Ruppert pone en el tapete el fin de los paradigmas que dominaron al mundo occidental en el siglo XX: desde el paradigma energético impulsado por el petróleo, al paradigma financiero del dinero fiduciario.

Ruppert se autoentrevista en este documental y predice la escalofriante realidad de la crisis energética que viene, tal como lo hizo en 2005 con la crisis financiera mundial, o cuando denunció el tráfico de drogas que realiza la CIA a escala masiva. En "Collapse", Ruppert aborda varios temas, pero pone énfasis en el denominado "Peak del Petróleo" y por qué, nuestro mundo y nuestra sociedad, tal como los conocemos, están literalmente, colapsando... También afirma con orgullo que predijo la crisis económica mundial hace cinco años, en su libro "Desde el Desierto" (From the Wilderness). 

Ruppert fue un investigador de narcóticos del departamento de policía de Los Ángeles desde los años 70 y dejó el departamento cuando denunció a la CIA por encabezar una gran red de tráfico de drogas. También ha investigado el 11-S y expuesto los intereses financieros oculto en el derrumbe de las Twin Towers. Estos temas los describió en su libro Cruzando el Rubicón: La decadencia del imperio estadounidense en el fin de la Era del Petróleo. Este documental de 80 minutos es un valioso trabajo que ayuda a comprender el complejo entorno de nuestra historia reciente. 

jueves, 14 de agosto de 2014

Agua (12) Esplendor acuático en las Tablas de Damiel


Por una vez podemos reconfortarnos con un paraje natural que, después de haberlo pasado muy mal por la mala gestión humana, ha podido recuperarse. Los famosos ojos del Guadiana han vuelto a brotar y el inestimable ecosistema de Las Tablas de Daimiel han podido recuperar sus niveles de agua y sus acuíferos después de haber sido llevados a niveles de auténtico agotamiento por regadíos legales e ilegales, agravados con incendios subterráneos que amenazaban la existencia de este paraíso acuático en plena La Mancha que da cobijo a tanta vida. 

Esplendor en Las Tablas


Brotan de nuevo los Ojos del Guadiana. Recuperados 8 kms del cauce del rio. El acuífero a 5 metros de la superficie.




Una lección de geografía

"El Guadiana reclama ahora sus escrituras" es una de las frases que más hemos escuchado durante el rodaje. Con ella los manchegos se refieren al restablecimiento del cauce del río a su paso por la provincia de Ciudad Real. Cuando ya todos daban por extinguidos los Ojos del Guadiana, estos han vuelto a aflorar. Tras veintiséis años desaparecidos han brotado de nuevo gracias a la recuperación del acuífero 23 que durante años estuvo sobreexplotado por los agricultores. Alrededor de ese gigantesco depósito de aguas subterráneas hay cincuenta mil pozos legales y unos diez mil ilegales.

El abuso de las extracciones puso en peligro la supervivencia de las Tablas. Estuvieron a punto de sucumbir a los incendios subterráneos. Pero una vez más la naturaleza nos ha vuelto a sorprender y la abundancia de lluvias ha favorecido el renacimiento del parque.

El pozo de Pedro

La prueba de que el acuífero se ha recuperado la tienen los propios manchegos en sus casas. Pedro Rodríguez tiene una pequeña finca a las afueras de Daimiel...



También la proximidad del acuífero se ha visto en los colapsos que durante los últimos meses han aparecido en varias fincas de la zona. Son un fenómeno geológico que provoca el hundimiento del terreno dejando a la vista la cercanía del agua.



Los molinos hidráulicos

Hace mucho tiempo, incluso siglos, el Guadiana corría por la zona. De aquella época quedan los molinos hidráulicos aunque la mayoría está en ruinas porque dejaron de funcionar en 1950. En el entorno del espacio protegido vive Julio, el último pescador, el único superviviente de una forma de vivir de las Tablas. Tiene 84 años y sigue saliendo con su barquilla. Es uno de los mejores conocedores de la flora y la fauna y a su "casilla" acuden con frecuencia los guardas y también ex directores del parque.

El chatarrero ilustrado

Otro enamorado de la zona fue el pintor Ignacio Meco. Pasó los últimos años de su vida en su casa taller ubicada en la curva del río.


lunes, 4 de agosto de 2014

Puta guerra (23) La I Guerra Mundial en el cine / 'Senderos de gloria', de Stanley Kubrick

Coincidiendo con el centenario del inicio de la I Guerra Mundial (28 de julio de 1914), los chicos de Días de cine repasaron las mejores películas ambientadas en este conflicto, como 'La gran ilusión', 'El sargento York', 'Sin novedad en el frente' o 'Johnny cogió su fusil'. Nosotros se lo ofrecemos y además, en una nueva entrega de nuestro ciclo de cine clásico norteamericano, una de ellas, la magnífica 'Senderos de gloria' (Paths of glory, 1957) de Stanley Kubrick, una obra maestra del cine bélico y por tanto, del antibelicismo. Por supuesto en versión original subtitulada. Disfruten. 

Días de cine - La I Guerra Mundial en el cine




Ciclo de cine clásico USA (7) 'Senderos de gloria', de Stanley Kubrick
























Francia 1916. El general Mireau, del ejército francés, ordena al coronel Dax y a su regimiento emprender una misión suicida, atacar un punto estratégico alemán, la tarea fracasará, por lo que el general acusará al azar e injustamente a tres soldados inocentes, por cobardía y amotinamiento.

Majestuosa cinta basada en la novela de Humphrey Cobb, adaptada por Stanley Kubrick, co escritor del guión, y sobre todo, en una loable tarea de dirección, llevándonos al corazón de la primera guerra mundial, de las sucias trincheras a la opulencia de los altos mandos del ejército galo. Una indeleble muestra de la maestría de Stanley Kubrick, plasmando una vez más su permanente mensaje sobre la deshumanización, labor que alcanza con creces y que inmortaliza en este film antibelicista por excelencia, que a lo largo de su metraje, y en especial en su enternecedor y sublime epílogo, exaltará los hasta entonces invisibles valores de los soldados del regimiento.


Una de las más memorables actuaciones del magnifico Kirk Douglas, como el Coronel del regimiento, quien se dispone a luchar hasta el ultimo aliento por su valerosa compañía, en especial por los tres soldados acusados injustamente por cobardía, e interpretados también con afecto y gran esmero por Ralph Meeker, Joseph Turkel ,y Timothy Carey. Tal vez la más grande obra del genial director americano, toda una bocanada de sentimientos a flor de piel, de miseria, ingratitud, furia, y aflicción; al final del infernal calvario bélico y la indiferencia frente al prójimo, vendrá el regocijo. Una cinta inolvidable. (AlohaCriticón)

domingo, 3 de agosto de 2014

Sexo (5) 'Sexo explícito', de Jose Manuel Carrasco

Cortometraje de Jose Manuel Carrasco, ganador de la VII edición de Cortometrajes por la igualdad 2013. 

(...) "Sexo explícito”, de José Manual Carrasco. Una pareja en el desayuno y una radiografía brutal de una relación a través de un diálogo sin tapujos. Carrasco, director de los míticos cortos “Pulsiones” o “Consulta 16″, vuelve a demostrarnos su destreza absoluta creando personajes y conflictazos en distancias cortas. Y lo hace con dos actores que apabullan de lo tremendos que son: Javier Pereira y Marina Salas. A Marina la premiamos hace nada en La boca erótica, donde fui jurado, porque lo que hace en “Sexo explícito” está más allá de lo sublime. Blog La vida es corta.

jueves, 31 de julio de 2014

Gorriones (7) Aquel gorrión del Café de Oriente

Hace ya algunos años de aquella estupenda serie documental Fauna Callejera que emitía RTVE a mediados de los noventa, en la que nos mostraba los pequeños tesoros vivientes que habitan nuestras ciudades pero aprovechando una publicación de su creador, Luis Miguel Domínguez ("naturalista callejero hecho a si mismo y atento a todas las señales de vida"), en su Facebook para actualizar y publicar este post que teníamos bosquejado hace tiempo.

En él recuerda la historia que hace años protagonizaba un gorrión que se introducía cada mañana en el popular Café de Oriente en la plaza madrileña homónima, permaneciendo allí hasta el anochecer. El pájaro era capaz de determinar, según el número de personas que entraran o salieran del local, en qué momento podría acceder al Café atravesando el umbral de las dos puertas de que dispone. Si entraba un solo cliente, una puerta se cerraba antes de abrirse la otra y el gorrión se podía quedar encerrado en los casi dos metros de separación entre ambas, por lo que sólo entraba o salía cuando entraban varias personas, cuando ambas puertas permanecían abiertas a la vez unos instantes. La rutina adquirida por el avecilla era aceptada y consentida por el personal y los clientes del establecimiento (los que se percataban, claro), que probablemente veían con agrado el acuerdo de convivencia implícito entre aquel fragmentito de naturaleza viva y los atribulados urbanitas modernos. 

Sin embargo, hoy aquel bonito diálogo interespecies se ha perdido. Según las propias palabras del naturalista "después de morir este macho hizo lo mismo otro jovencito y estuvo varios años como él. En la actualidad ningún gorrión ha vuelto. Los propietarios y el personal del Café de Oriente, consideran que su café sin este ser ya no es la misma cosa."