Tras aquella primera entrega de Vocabulario Fundamental. Iglesia en la que recogíamos alguna de las sombras de esta institución y también alguna de sus pocas luces, siempre a cargo de sus miembros más humildes, de su infantería, de los que conservan el espíritu fundacional de la Iglesia, ayudando a la gente a ras de suelo, sin juzgarla, simplemente ayudando, tratamos por segunda vez alguna de las aristas de esta institución que aún ostenta un papel tan importante, nos guste o no, en la sociedad actual.
Primera parte. La Iglesia Católica en el siglo XXI, troppo vero
En 1650 Velázquez pintaba el que está considerado posiblemente como el mejor retrato de la historia del Arte, el que hizo al Papa Inocencio X, que por aquel entonces gobernaba la Iglesia católica con mano de hierro. Velázquez plasmó magistralmente en su pintura la personalidad del todopoderoso Papa, trazando su rostro con expresión inquietante, con un punto de crueldad, una expresión que intimida y sigue a quien lo mira, una expresión que juzga implacablemente. Cuentan que el Papa, al ver el cuadro por primera vez y encontrarse con la imagen especular de su siniestra personalidad plasmada en el cuadro musitó entre dientes "Troppo vero". Demasiado real.Porque lo malo es que sus dogmas siguen provocando terribles efectos en muchas partes del mundo, como al rechazar las políticas de planificación familiar, lo que sólo consigue perpetuar la miseria en algunas de las más grandes y desgraciadas zonas del planeta. O al condenar y calificar de "abominable asesinato" (junto al mil veces impresentable Silvio Berlusconi) el que algunas asociaciones y médicos con auténtica conciencia de lo que debe ser su trabajo quieran terminar con la tortura infringida a la desdichada Eluana Englaro, vegetando durante 17 años con su alma y su cerebro hace mucho tiempo muertos y su cuerpo destruido y sostenido en un suspiro de electrocardiogramas.
Y así observamos cómo estos comportamientos y muchos otros desnudan, como hizo Velázquez, la auténtica e inquietante cara de las jerarquías eclesiásticas cristianas. Troppo vero, casi cuatro siglos después.
Segunda parte. Gabilondo y el cardenal Bertone
La opinión de Gabilondo
5.02.2009
"¿Era necesario tanto?. ¿Era necesario ese jubileo, ese despendole político y social?. ¿España toda convertida en un gigantesco botafumeiro para llenar de incienso cada minuto de estancia entre nosotros de monseñor Bertone?. El Gobierno dispuso un recibimiento abrumador, para neutralizar el influjo de Rouco Varela, y poner de manifiesto buena voluntad. Una ingenuidad enternecedora. La Iglesia, al menos por lo que a España se refiere, solo se conforma con todo. Ni un poquito menos. No le ha sido suficiente la generosidad económica del Estado, ni sus gestos de aproximación o de respeto. La Iglesia siempre ha considerado España como su cortijo. Es magnánima con cualquier iniciativa pública que no ponga en cuestión su autoridad. Pero no está dispuesta a renunciar a su titularidad como propietaria de esta vieja tierra.
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